"Praga es la única ciudad donde uno tiene la sensación de poder encontrarse con alguien tan extraño, que decida sobre su destino, que tenga tanto poder que de repente uno se halle impotente bajo su influencia." Kafka.
La estación ferroviaria de Praga fue construida, en estilo Art Nouveau por Josef Fanta. Es una infraestructura monumental, en ella siempre circulan centenares de pasajeros. A partir de la Guerra, los trenes se habían trasformado en un transporte de carga, de tropas, de municiones y de suministros, así como de soldados heridos en el frente. Aseguraba también una escasa provisión a la población civil. Esta situación producía atrasos en la salida de los trenes y lenta la marcha del tren.
El tren viajaba a 50 kilómetros por hora, en un momento dejé el libro que leía y caí dormido. Me despertaron las voces. Dos hombres, charlaban animadamente, reconocí a una de las voces, la eufórica de Otto Gross.
La luz del alumbrado de gas, me indico que la plática provenía del departamento situado al frente del mío. La noche era bastante fría y poner los pies en los caloríferos de agua caliente colocados en el suelo del departamento, aliviaba la sensación de frio.
A Otto le precedía una fama de trasgresor social con desenfrenos sexuales, y empleo de drogas. También, era conocida la persecución cruel de su padre, que lo había recluido en un manicomio.
Concibe su trabajo de analista como la oportunidad de propiciar un cambio revolucionario de la sociedad. Critica al patriarcado, aboga por vuelta al matriarcado comunitario, basado en la solidaridad entre los individuos. Apoya las formas de vida sexual libre. Lo que nombra revolución sexual.
Su meta es que el psicoanálisis propicie una revolución contra la cultura actual, que derroque el orden existente y no un medio para aceptar que la gente se adapte. Para Otto, este conocimiento de la psicología del inconsciente es la filosofía de la revolución.
Otto deduce que las neurosis pueden ser erradicadas, si, se produce un a cambio social y cultural.
Gross defiende la tesis que sitúa el origen de las enfermedades psíquicas, no en la esencia de la sexualidad, sino en su relación con la sociedad: la etiología de las neurosis es por esta interacción conflictiva entre individuo y el orden social dominante establecido.
Hans Gross, padre de Otto.
-Cuando estudie derecho, fui alumno de su padre, el juez Gross, le dijo Kafka a Otto; por cierto, usted lo sabe, odiaba a Freud.
- ¡Mi padre! sentía hostilidad hacia el psicoanálisis y atacó el trabajo de Sigmund sobre la sexualidad infantil.
Escuché decir a Kafka: De Freud solo he leído, La interpretación de los sueños. Intento escribir algún día mi autobiografía, hilando mis sueños los cuales a través del tiempo he ido anotando, con ellos he llenado varias páginas.
-Me gustaría saber de alguno.
- Lo que recuerdo, son cartas por el suelo, cartas desmenuzadas, otras ilegibles, unas robadas. En el sueño me siento culpable de un crimen. Muy contrario a lo esperado, miro el castigo, con inmenso alivio.
-Creo que ambos sabemos el deseo, detrás del sueño.
Otto Gross dijo, pero volvamos a mi padre, un ser que me ha hostigado gran parte de mi vida. Mi padre es un ser delirante, un católico fanático, ultraconservador, antisemita y racista.
Kafka sonrió y replicó: tengo una idea bastante clara de su carácter, de su forma de ser, lo conocí en la facultad de derecho, recibí sus enseñanzas. El juez Gross es, de un arrojo exaltado; un entendido de hechos delictivos.
Es un teórico del Derecho. Le leí artículos suyos sobre diversos temas: sobre la historia y la persecución de las brujas en el siglo XVII, sobre la perversidad de los gitanos y el sadismo en su conducta sexual.
Su padre efectivamente demostraba una hostilidad hacia la sexualidad infantil, fundamento del psicoanálisis. Mi padre intentó desarrollar formas de encarcelamiento más efectivas, incluyendo los campos de concentración . creía que los degenerados, vagabundos y revolucionarios, como yo, que no respondían al tratamiento, debían ser enviados a África.
En cambio, yo - prosiguió Otto- intentaba comprender su comportamiento, corregirlos e impedir la barbarie, de los castigos inútiles.
Mi padre, marco mi destino. Mi vida se ha centrado en derrocar la autoridad.
-Mi padre -replico Kafka- tampoco ha sido el mejor padre. Su imposibilidad de ternura, de afecto, su crueldad y su desaprobación es una traición. Kafka suspira y dice: Sí uno pudiera dejar atrás el sentimiento de culpa… la necesidad de castigo.
Hermann Kafka
Las reglas las imponía mi padre para saltárselas. Yo no podía roer los huesos, pero él sí. No se podía sorber el vinagre, pero él sí. No acataba los mandamientos que me imponía a mí.
Yo vivía bajo unas leyes que sólo habían sido inventadas para mí y que, además, sin saber por qué, nunca podía cumplir del todo.
A mis ojos, mi padre fue un tirano para quien la ley no se basa en la reflexión, sino su propia persona.
Hans Gross fue un fiscal, considerado
el fundador de la criminología moderna.
-Otto menciona: Lei, la metamorfosis y me deslumbró, el cómo describe la angustia de la existencia. Sus temas; la culpa, el conflicto padre e hijo y la burocracia se asocian a una la filosofía existencialista.
Kafka menciona: “La metamorfosis” “El fogonero” y “La condena” estos dos últimos que usted no conoce, pienso publicarlos en un solo libro titulado Los hijos.
En este momento Otto se dirigió al baño, a su regreso, se notó, una energía y una euforia que antes no recorría su cuerpo. Dijo: En la obra hay una relación estrecha entre literatura y filosofía.
-Kafka menciona: “La relación entre filosofía y literatura constituye una lucha. La mirada de los filósofos atraviesa la opacidad del mundo, supera su espesor carnoso, reduce la variedad de lo existente a una telaraña de relaciones entre conceptos generales y fija las reglas del juego por las que número finito de peones que se mueven sobre un tablero de ajedrez agota un número tal vez infinito de combinaciones. Llegan los escritores, y las abstractas piezas del ajedrez, los reyes, las reinas, los caballos y las torres son sustituidas con un nombre, una forma determinada, un conjunto de atributos reales o equinos y en el lugar del tablero se extienden polvorientos campos de batalla o mares agitados; y así las reglas del juego saltan por los aires y un orden distinto del de los filósofos se va abriendo camino paulatinamente”
No son mis palabras son de Calvino.
Todo lo que no es literatura me aburre y lo odio, porque me demora o me estorba, aunque sólo me lo figure así.
-En sus sueños un tema recurrente deben ser las cartas.
-Toda la desdicha de mi vida -no quiero con esto quejarme- proviene por así decir de las cartas o de la posibilidad de escribirlas. Las personas casi nunca me han traicionado, pero las cartas siempre; y en verdad no las ajenas, sino justamente las mías. En mi caso es una desgracia muy especial, de la que no quiero seguir hablando, pero al mismo tiempo es también una desgracia general. La sencilla posibilidad de escribir cartas debe de haber provocado -desde un punto de vista meramente teórico- una terrible desintegración de almas en el mundo.
Es en efecto una conversación con fantasmas (y para peor no sólo con el fantasma del destinatario, sino también con el del remitente) que se desarrolla entre líneas en la carta que uno escribe, o aun en una serie de cartas, donde cada una corrobora la otra y puede parecerse a ella como testigo. ¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas podían comunicarse mediante cartas? Se puede pensar en una persona distante, se puede aferrar a una persona cercana, todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas.
Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican, en efecto, enormemente.
La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo; y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, que es la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano, pero ya no sirven, son evidentemente descubrimientos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso, después que el correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilos. Los fantasmas no se morirán de hambre y nosotros en cambio pereceremos.
-Me parce que estas líneas fueron enviadas a una mujer.
Si a Milena.
En el manicomio, en mi encierro, escribía a Frieda: Si escapo algún día de este infierno, quiero verte. ¿Dónde? ¿En Munich? ¿En Ascona? ¿En París? La asociación libre es inevitable: ahora regresan a mi memoria nuestros días en Munich, cuyas calles desiertas nos gustaba recorrer a las altas horas de la noche, turbando el sosiego de los gatos, que huían espantados al vernos pasar.
¿En el Café Stephanie donde te vi la primera vez? Siempre que llegan noticias tuyas, pienso en el mundo que ambos descubrimos: tu alegría y tu asombro al descubrir que eras una mujer multiorgásmica, los días encerrados en aquel departamento de Schwabing. Tomarte por los hombros, apretarte contra mí y besarte en plena boca —la mujer que me enseñó a besar.
Tiempo de explorarte, de buscarte con los dedos y la boca antes de sentir el arco de tus piernas y entrar en una brasa viva, enredarme en lianas rubias, besar esas brasas cuantas veces sea necesario, quemarme y sentir dedos como de bronce que me acarician mientras una voz rota y jadeante repetía “ahora, ahora”, pedía “más, más”, me nombraba “Otto, Otto”, me definía “amor, amor”, escogía “así, así”, hasta un primer abandono que no duró mucho y luego bebí las riadas de ese Nilo.
Después el goce de aceitarte el cuerpo con esas esencias extrañas que, según tu hermana Nusch, procedían de Ceylán. Sí: festejaba entrar en ti tantas veces como fuese necesario. Nuestros cuerpos inventaron un ritmo y una entrega casi absolutos. Me volvía loco cuando tenías esa cadena interminable de orgasmos prolongados. Debo confesarte algo: jamás imaginé que una mujer pudiera eyacular sin límites.
Tú eras el hombre por instantes; yo, la mujer. Me parecía increíble tu placer, terminabas extenuada, pero el poco aliento era suficiente para no permitir que te arrebataran el impulso. Mientras la fuente brotaba incesante, te subías encima y el equívoco hacía más efusiva la intensidad de la recepción. ¿Por qué recuerdo ahora todo esto?
Salía del apartamento de Schwabing lleno de ti, te sentía como bien perdido y ansiaba nuestro próximo encuentro, me perseguía tu olor.
Los olores se guardan por sí mismos; pero lo que en realidad sorprende y causa asombro es que existan ciertos olores que pueden “guardarse” tal como se guarda cualquier objeto, y si digo ciertos olores —como el olor de tu sexo— es porque me refiero a los que uno ha creado, y que por lo tanto forman parte de una vida, es decir, aquellos olores que son propiedad de uno, y de los que uno se ha posesionado, a diferencia de aquellos otros que no tienen dueño y cualquiera puede guardar, como, pongamos por caso, el olor de una flor o de una sustancia cualquiera, que es patrimonio de todos.
Debemos darnos cuenta de que un olor es una vida, y que habrá que vivirlo y habrá que forjarlo. En realidad, un olor es una vida, en definitiva: una obra.
Quizá algún día nos daremos cuenta de que, en nuestra civilización, la monogamia es el verdadero crimen; que, en el orden existente de las cosas, nuestra sociedad nos impide vivir y que sólo nuestros cuerpos pueden llegar a redimirnos. No quiero irme de estas líneas sin antes decirte, Frieda, que eres la encarnación de esa certeza. Siempre te dije —y te lo vuelvo a decir ahora— que eres la mujer del futuro. Nunca pierdas la fuerza de la resistencia, el orgullo de ser mujer. Por tu modo de fascinar a los demás, por tu vida secreta, porque naciste para la libertad y sólo para la libertad, debes permanecer fuerte. No debes derrotarte, ni mucho menos permitir que te derroten y te humillen.
Entre todas las rutas a mi alcance elegí siempre la de perfeccionar la realidad; el opio y la morfina me han ayudado.
Al oírlo, Kafka estaba asombrado de la energía que había utilizado en cada frase, la entonación. Fue vivir ese amorío, esa ansia loca, ese enardecimiento, la pasión, la adicción. El síndrome de abstinencia, por la mujer a quien seducía.
Kafka aun atónito dijo: usted es una personalidad atractiva y seductora, su don verbal, es sorprendente, sus palabras son… seres animados.
Milena Jesenská.
La relación entre Franz Kafka y Milena (casada) se dio cuando él contaba con 37 años y ella con 24 y la periodista traducía sus obras. Surgió entre ellos una intensa y apasionada correspondencia. Milena murió en 1944 en el campo de concentración de Ravensbrück.
Una vez le escribí a Milena: Ojalá el mundo se acabara mañana. Entonces podría tomar el próximo tren, llegar a Viena, y decirte: vamos a amarnos sin escrúpulos ni miedo ni restricciones. Porque el mundo se acaba mañana. Kafka sin reponerse dijo: Tal vez no amemos irrazonablemente porque pensamos que tenemos tiempo.
Se encontraron pocas veces, una de ellas en Viena por cuatro días. El resultado una mejoría en la salud de Kafka.
Me parece que debo analizarle. Le pasara como a Jung. Lo convencí de la necesidad de dar libertad a la expresión de los instintos, la liberación de sus propias inhibiciones. Así fue como inicio una relación con su paciente Sabina Spielrein.
Kafka apunto: Jung intentó analizarlo y quien resultó psicoanalizado fue él. A continuación, menciono: Siempre esta angustia. ¡Ojalá me hubiese ido en 1912 en posesión completa de todas mis fuerzas, con la cabeza clara; no roído por la fatiga de reprimir fuerzas vitales!
Otto se dirige a Kafka: Mi análisis sembró la inquietud que socavó la represión sexual de Jung en la relación con su paciente.
Recuerdo nuestro primer encuentro, nuestra charla. Dejamos atrás nuestro entusiasmo por la creación de una revista.
Así me enteré que Kafka y Otto Gross pensaron en publicar una revista anarquista “Hojas de combate contra la voluntad de poder” como espacio de crítica y libertad. Aunque no militante en los círculos anarquistas, Kafka compartía la crítica a las estructuras de poder y la alienación social.
Otto Gross Licenciado en medicina, Universidad de Viena, realizó prácticas en instituciones neurológicas de Munich y Graz y obtuvo un doctorado como discípulo de Freud, tutor de su tesis. Autor de unas 40 obras. Cofundó una especie de comuna hippie en Ascona. Una personalidad carismática. Integró el psicoanálisis con el anarquismo, argumentando que la neurosis era causada por las restricciones de la sociedad represiva y jerárquica. Libertario Sexual: Defensor de la "libre unión" y contrario a la monogamia y la represión sexual.
Esta idea me pareció estupenda, hubiera dado pie, a una magnifica interrelación, entre literatura, psicoanálisis y anarquismo. Denunciar la represión social, la autoridad patriarcal y el puritanismo y abrir espacio a la libertad individual.Pero, era una empresa que no podía llegar a buen puerto: Kafka era introspectivo y dudaba de la eficacia de la acción política directa. La vida de Gross marcada por adicciones y conflictos personales hacía difícil sostener planes editoriales a largo plazo.
Por la charla supe que Kafka asistió a congresos anarquistas; sobre el amor libre, la Comuna de París, la paz y en oposición a la ejecución del activista parisino Liabeuf, organizados por el Club de la Juventud, la Asociación antimilitarista y anticlerical Vilem Koerber y el Movimiento Anarquista Checo.
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Felice y Kafka.
“Eres el cuchillo que me clavo dentro; eso es amor. Eso, mi amor, es amor. Te extraño profundamente, insondablemente, sin sentido, terriblemente. Estoy cansado, no puedo pensar en nada y solo quiero recostar mi rostro en tu regazo, sentir tu mano en mi cabeza y permanecer así por toda la eternidad.”
Kafka dice: He fracasado en el piano, el violín, los idiomas, los estudios germánicos, el sionismo, el anti sionismo, los estudios hebraicos, la jardinería, la carpintería, los intentos de matrimonio, la vida independiente. Le escribí a Felice: En el fondo y desde siempre, mi vida ha consistido en tratar de escribir y la mayoría de las veces en fracasar; Para un corazón humano no es fácil resistir la melancolía de una mala literatura como tampoco la felicidad de escribir bien…. Es posible que lo que escriba no sea nada, pero entonces, es cierto que en verdad yo no soy nada.
Dormido, despertado, dormido, despertado, qué asco de vida. Todo lo que no sea literatura me aburre
Solo me siento intrépido, desnudo, poderoso, sorprendente, como no suelo serlo, cuando escribo. La firmeza que me aporta la menor escritura es indudable y maravillosa.
Los ojos de Kafka brillaban y reflejaban las promesas de Otto de liberarlo de inhibiciones, miedos y restricciones.
Frieda von Richthofen
Y es que otto podía seducir a cualquiera, atraer al mismo Jung. Else von Richthofen, cuyo nombre de casada era Jaffé, le dio un hijo en 1907 el mismo año que su esposa. Las dos mujeres habían sido amigas íntimas desde su juventud, y ambas llamaron a sus hijos Peter.
Ernest Jones
Gross fue lo más parecido a un genio romántico que he conocido… Fue mi primer instructor en la técnica del psicoanálisis. Nunca volví a ver semejante poder penetrante para adivinar los pensamientos íntimos de los demás.
Gross también inició a Frieda von Richthofen, hermana de Else, quien por entonces aún estaba casada con Ernest Weekley (más tarde se convertiría en la musa de DH Lawrence.
A la hora de curar a los pacientes, Gross también recomendaba actividades sexuales con el terapeuta. Que fue lo que consumo Jung.
Else von Richthofen
Jesenská murió en el campo de concentración
1944, acusada de ayudar a la fuga de judíos.
A través de la venta vislumbramos un conjunto de vehículos terrestres y tanques. Kafka mencionó: Antes del comienzo del conflicto había decidido abandonar mi hogar y marchar a Berlín, anhelaba dedicarme por completo a la literatura. Había roto con mi novia Felice: Todo cambio; se censuraban las cartas, no podía salir de la ciudad, ni llamar por teléfono. Lo mismo ocurrió con los contactos literarios que tenía en Alemania, todos se marcharon al frente, no tenía más perspectivas más allá de Praga.
Otto dijo: Habrá que destacar las condiciones de hambre y frio.
Kafka respondió: Somos pensamientos nihilistas, pensamientos suicidas que surgen de la cabeza de Dios…. Nuestro mundo no es más que un mal humor de Dios, uno de sus malos días.
A la pregunta formulada por Otto, acerca de si guardaba esperanza para los seres humanos, Kafka respondió melancólicamente: Oh, bastante esperanza, infinita esperanza… solo que no para nosotros.
Con una voz de añoranza, recordando la ciudad dijo: En nosotros perviven los oscuros rincones, los pasajes misteriosos, las ventanas ciegas, los patios sucios, las tabernas ruidosas y las pensiones herméticas.
Caminamos por las anchas calles de la ciudad nueva y nuestros pasos y nuestras miradas son indecisos. En nuestro interior, temblamos todavía como en los viejos callejones de miseria. Para nosotros es más real la vieja ciudad insalubre de los judíos que la higiénica urbe que nos rodea.
La ciudad se asemeja al sol. En su núcleo, todo es luz concentrada con intensidad. La luz enceguece, extravía, impide que se encuentren las calles, las casas.
Una vez que se ha entrado en su centro, no es posible salir de allí. En otro anillo, más grande que el anterior, se experimenta todavía cierta estrechez, pero la luz ya no irradia sin interrupción; hay oscuras callejuelas, pasadizos escondidos, incluso pequeños lugares que permanecen crepusculares y frescos. Se halla luego un anillo mucho más grande en donde la luz es tan dispersa que es preciso buscarla. Se encuentran en esta zona grandes superficies urbanas de aspecto frío y gris.
Las calles permanecen vacías, limpias y tranquilas; en alguna parte, se mueve lentamente el batiente de una ventana que no ha sido asegurado; en algún lugar, se agitan las esquinas de un paño que ha sido extendido en la barandilla de un balcón en un último piso; en algún sitio, vibra ligeramente la cortina de una ventana abierta... Nada se mueve aparte de eso
Kafka veía el juego como una representación de la lucha contra un sistema invisible. Mientras Gross podía ver el juego como una forma de romper estructuras. De vencer un sistema arbitrario, tiránico, que abusaba. Kafka lo veía como la confirmación de que siempre estamos bajo el control de una lógica superior y absurda. y un sentimiento constante de estar en 'jaque' por una autoridad que no se puede ver.
Las gentes se ven, se hablan y se observan sin conocerse. Es un ágape que cada cual aprovecha según su gusto. Uno hace su aparición, para luego eclipsarse a voluntad sin ninguna obligación con el dueño de casa. Allí se recibe a las gentes sin hipocresía.
Otto aprovechó el respiro de Kafka para decir: En estos lugares: el Café Central y el Café Herrenhof. que me gusta llamar centros de discusión, promovía ideas de liberación sexual y psicoanálisis radical, llevando a menudo sesiones terapéuticas.
Intentaba hacer entender que el primer conflicto que experimenta el infante es entre lo propio y lo ajeno la verdadera esencia de estas crisis siempre puede atribuirse: al conflicto entre lo que le es propio al individuo y lo ajeno, entre lo que es individualmente innato y lo que es sugerido, aprendido e impuesto desde el exterior.
Lo ajeno, lo exterior, está enmarcado y propuesto desde un sociedad patriarcal y autoritaria en donde la infancia es vista como algo moldeable y adaptable, la mujer como objeto al servicio del hombre y en donde la normalidad y la uniformidad pareciera ser más bien la verdadera enfermedad.
¿Cómo es posible que los humanos puedan olvidar lo miserables que son –lo miserable que se hacen? Esta pregunta necesita respuesta. Es la pregunta de la psicosis de la humanidad… a la que nos sentimos llamados a responder.
La sugestión y efecto de lo ajeno se apoya en el temor de infante a la soledad, a la posibilidad de la perdida de amor por parte del adulto, esta sensación experimentada prematuramente por el niño convierte este temor a la soledad en adaptación resultando una subjetividad compuesta mayormente por voluntades ajenas asimiladas, de una voluntad ajena a lo que se han adaptado, y perciben esa voluntad extraña como su propia personalidad. Efecto de esta imposición, el conflicto psicopatológico lleva a sentir lo más propio como lo ajeno.
Este es el sujeto uniforme, el sujeto producido en masa adaptado al orden social, que se ha ahorrado la perpetuación y gravedad del conflicto ya que se ha adaptado ahorrado el desgarramiento interior. En cuanto al carácter problemático de la sexualidad, si hay un conflicto con la sexualidad este es un “hecho social” no hay nada natural que justifique una lucha entre los sexos si hay lucha, esta se basa en una relación de poder.
Es mediante la educación y los diversos dispositivos de coerción de los cuales se sirve el poder: estado, la familia patriarcal, las instituciones y el capital sumado al desvalimiento y necesidad de contacto del infante la razón por la cual este temprano conflicto pasa a ser vivido como algo interior, pasa a ser percibido como interior y personal.
La sexualidad en tanto atravesada por la sugestión externa ha devenido conflicto. De este proceso de represión resulta la imposibilidad de vivir la situación sexual como algo común, como una acción unificadora, es decir, resulta que en el acto sexual cada uno sólo puede experimentar al otro como instrumento para su satisfacción sexual, ya que la tendencia represiva hace que niegue y aparte de sí la posibilidad de experimentar en sí mismo la sexualidad del otro. De pronto Otto se amoldó al sillón y se quedó dormido.
Al final del viaje, en la estación, Otto todavía somnoliento y Kafka se despidieron con un abrazo.
“Kafka estaba siempre de buen humor. Le gustaba jugar. Era un compañero de juegos nato, siempre dispuesto a cualquier broma. No creo que las depresiones fueran su característica más acusada” Dora Diamant
Dora fue testigo de cómo Kafka inventó cartas de una muñeca viajera para consolar a una niña en un parque. En aquellas tres semanas epistolares, la muñeca le enviaba su amor a la niña día a día, le contaba que sus viajes y aventuras en el extranjero la retenían lejos. Al final, su noviazgo, compromiso, y matrimonio, pusieron el broche de oro a tan notable peripecia. Para entonces la niña ya se había reconciliado con la pérdida de su muñeca.
En aquellas tres semanas epistolares, la muñeca le enviaba su amor a la niña día a día, le contaba que sus viajes y aventuras en el extranjero la retenían lejos. Al final, su noviazgo, compromiso, y matrimonio, pusieron el broche de oro a tan notable peripecia. Para entonces la niña ya se había reconciliado con la pérdida de su muñeca -Leer la narración-
-https://mariajosenicolas.wordpress.com/wp-content/uploads/2012/01/kafka-y-la-muneca-viajera-jordi-sierra-i-fabra.pdf
https://www.taller-palabras.com/WordPress_06/curiosidaes/la-muneca-de-kafka/
Franz Kafka y Dora Diamant en la playa de
Graal-Müritz, Alemania, año 1923.
Se conocieron en el verano de 1923 en Alemania, donde Dora trabajaba como voluntaria y Kafka estaba de vacaciones con su hermana. vivieron juntos en Berlín.
A pesar de la extrema pobreza y el quebranto de la salud de Kafka, vivieron juntos un periodo de gran armonía, en el que Kafka se sintió apoyado y capaz de trabajar, y como siempre lo había anhelado, un ser dedicado a escribir… solo a escribir.
Dora contó: “Del hospital llevaron a Kafka a un sanatorio en Klosterneuburg-Kierling, en las proximidades de Viena, donde le dieron una habitación magnífica con balcón, en la que entraba la luz del sol durante todo el día. Yo me quedé allí con él. Más tarde vino también su amigo el doctor Klopstock. Desde este sanatorio, Kafka escribió algunas cartas a sus padres, a sus cuñados, a sus hermanas y a Max Brod, que también vino a visitarlo, no sin dar antes una conferencia en Viena, para que Kafka no se diera cuenta de hasta qué punto consideraba que su estado era grave.”
La noche previa a su muerte Kafka corrigió las primeras pruebas de su libro Un artista del hambre, que apareció tres meses después en la editorial Die Schmiede”.
“Cuando vi a Kafka por primera vez, su imagen se correspondió enseguida con mi idea del ser humano. Pero también él se volvió hacia mí con atención, como si esperara algo de mí. Lo más llamativo en su rostro eran los ojos, que mantenía abiertos, a veces incluso muy abiertos, tanto si estaba hablando como si escuchaba. Dora Diamant.
Murió de hambre y frío en Berlín.
A Otto lo encontraron en Berlin, desvanecido, cerca de una bodega; semi congelado, al parecer paso la noche en medio del frio. Falleció a los 42 años por desnutrición severa y a una bronconeumonía.
Se rumoró que por esta época que Gross sostenía una relación con Marianne Kuh, una de las hermanas del escritor austríaco Anton Kuh, y en 1916 habían sido padres de una hija, Sophie. El planeaba casarse con Marianne, aunque se dijo, que también tenía una relación, no solo con la hermana de esta, Nina, sino con Margarethe, la tercera hermana de la familia Kuh. Las relaciones nunca se comprobaron.
Años después con gran placer pude leer un relato de Kafka, que desconocía “Mucho Ruido”.
“Me encuentro sentado en mi habitación, en el cuartel general del ruido de toda la casa. Escucho golpetear todas las puertas; su ruido no me evita los pasos de los que corren entre ellas; hasta escucho el cerrar de la puerta del horno de la cocina.
El padre irrumpe a través de las puertas de mi habitación y pasa de largo, arrastrando su bata de dormir; en el cuarto contiguo se raspa la ceniza de la estufa; Vallei pregunta, gritando palabra por palabra a través de la antesala, si ya se ha limpiado el sombrero del padre; un murmullo que me quiere resultar conocido, eleva aún más el griterío de una voz que contesta. IEl picaporte de la puerta de la casa es girado y hace un ruido como una garganta afónica; entonces la puerta se abre más, con el cantar de una voz femenina y se cierra por fin, con un sordo y masculino tirón que resuena con descuido. El padre se ha ido; ahora comienza el más débil, dispar y desesperado ruido, encabezado por las voces de los dos canarios.
En aquel momento pensé que los canarios me lo recuerdan, si no debiera abrir la puerta y dejar una pequeña rendija, reptar como una serpiente al cuarto contiguo y así, sobre el suelo, rogar silencio a mis hermanos”
Idea y recopilaciojn Dr. Gabriel Capó Vidal.
https://encolombia.com/libreria-digital/lmedicina/mundokafka/8elprocesoii/#sthash.8Aj3CzIo.dpuf
https://www.silviaelenatendlarz.com/otto-gross-entre-freud-y-jung/
https://www.mrcelobarros.com.ar/otto-gross/
https://encolombia.com/libreria-digital/lmedicina/mundokafka/8elprocesoi/
https://www.therapyroute.com/articlewho-was-otto-gross-by-b-nitzschke
https://lmentala.net/admin/archivosboletin/Gross.pdf
https://revistalacuna.com/2018/06/04/n05-02/
https://revistalacuna.com/2018/06/04/n05-02/
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