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jueves, 1 de noviembre de 2012

Vladímir Dmítrievich Nabókov Segunda parte


La reina detrás.



El amor es un retorno al pasado.



"Una belleza rusa", "Un lance de honor"," El Elfo Patata"

Cuentos juveniles escritos por mi en ruso en el exilio de Berlín.

 La literatura comenzó con una gran mentira nació el día en que un chico llegó gritando el lobo, el lobo, sin que le persiguiera ningún lobo. Grandes novelas lo son: Mansifield Park, la desolada, Madame Bovary, El doctor Jekyll y Mr. Hyde, Por el camino de Swan, La metamorfosis, y Ulises. ¿Cuál cree usted que sea su tarea como escritor?

La misión de este escritor es el simple acto subjetivo de reproducir con tanta fidelidad como sea posible la imagen del libro que tiene en su mente. El lector no tiene por qué saber y, de hecho, no puede hacerlo, cuál es esa imagen, no puede distinguir qué tan fiel es el libro a la idea que el autor tiene en su cabeza. Es decir, el lector no tiene por qué molestarse con las intenciones del autor, y al autor nada le importa si al comprador le gusta lo que consume. 

¿Que significa para usted la labor de escribir una novela?

Placer y agonía mientras compongo la trama en mi mente. Irritación aguda cuando lucho con mis instrumentos y mis vísceras... el lápiz que hay que volver a afilar, la ficha que hay que volver a escribir, la vejiga que hay que vaciar, la palabra que siempre escribo erróneamente y cuya ortografía tengo que verificar. Luego, la tarea de leer la versión a máquina preparada por una secretaria, la corrección de mis errores graves y los errores leves de ella, pasando las correcciones a las demás copias, traspapelando las hojas, tratando de recordar algo que debía tacharse o insertarse. La repetición del proceso al corregir las pruebas. Y desempaquetar el precioso y rotundo ejemplar anticipado, abrirlo... y descubrir un descuido estúpido cometido por mí, que sobrevive con mi permiso. Al cabo de aproximadamente un mes me habitúo a la etapa final del libro, a que haya sido desahijado de mi cerebro. Entonces lo miro con una especie de ternura divertida, no como se mira a un hijo, sino a la joven esposa del hijo.

¿Existen escuelas en el arte de componer problemas de ajedrez?

-Los expertos distinguen varias escuelas en el arte de los problemas de ajedrez: la anglo-americana, que conjuga unas construcciones precisas con deslumbrantes patrones temáticos, y se niega a dejarse sujetar por ningún tipo de reglas convencionales; la escuela teutónica, de escabroso esplendor; los productos muy acabados pero desagradablemente hábiles e insípidos del estilo checo, con su estricto cumplimiento de ciertas condiciones artificiales; los viejos estudios rusos sobre finales, que alcanzan las centelleantes cumbres del arte, y el mecánico problema soviético del tipo llamado de «entrenamiento»,en el que la estrategia artística se ve reemplazada por la fatigosa elaboración de los temas hasta el máximo de sus posibilidades.

¿Cuales son los temas?

-Los temas son dispositivos tales como el de la emboscada, la retirada, la inmovilización, etc.; pero sólo cuando se combinan de una forma determinada llega a resultar satisfactorio un problema. El engaño, hasta sus extremos más diabólicos, y la originalidad, llevada a lo grotesco, eran las bases de mi estrategia; y aunque en asuntos relativos a la construcción trataba de seguir, siempre que fuera posible, las reglas clásicas, tales como la economía de fuerzas, la unidad, el escardamiento de los finales sueltos, siempre estaba dispuesto a sacrificar la pureza de la forma a las exigencias de contenidos fantásticos, lo cual hacía que la forma pandeara y estallara como una bolsa de baño que contuviera un pequeño diablo furioso. 

Una cosa es concebir la jugada central de una composición, y otra muy diferente construirla. La tensión intelectual es formidable; el elemento del tiempo desaparece completamente de la conciencia: la mano constructora tantea en busca de un peón en la caja, lo toma, mientras la mente sigue meditando en torno a la necesidad de utilizar alguna añagaza o un  recurso provisional, y cuando se abre el puño, una hora entera, quizá, ha transcurrido, se ha quemado hasta quedar reducida a cenizas en la incandescente celebración del urdidor de la intriga.

El lector que debe buscar en la novela.

-
Una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura.

Virginia Wolf decía que las obras maestras “no son realizaciones individuales y solitarias; son el resultado de muchos años de pensamiento común, de modo que a través de la voz individual habla la experiencia de la masa” un poco jungiano.

-Yo tenía ciertos prejuicios en contra de las escritoras Ahora pienso distinto, desde que leí la novela de ane Austen: Mansfield Park. Virginia Wol dijo: a finales del siglo dieciocho se produjo un cambio que yo, si volviera a escribir la Historia, trataría más extensamente y consideraría más importante que las Cruzadas o las Guerras de las Rosas. La mujer de la clase media empezó a escribir

Escritor.

-Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la archi tramposa naturaleza.
La Naturaleza siempre nos engaña, desde el engaño sencillo de la propagación de la luz a la ilusión prodigiosa y compleja de los colores protectores de las mariposas o de los pájaros, hay en la Naturaleza todo un sistema maravilloso de engaños y sortilegios. El autor literario no hace más que seguir el ejemplo de la Naturaleza.

Leer.

-Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Los libros no se deben leer, se deben releer.

¿Usted se relee?

- Me releo con fines estrictamente utilitarios. Debo hacerlo cuando corrijo un ejemplar que está plagado de erratas o cuando tengo que controlar una traducción, pero hay ciertas recompensas. En algunas especies de mariposas, poco antes de nacer, las alas de la mariposa que todavía está en estado de pupa comienzan a delinearse en exquisita miniatura a través de los élitros de la crisálida. 

Cuando me sumerjo en libros que escribí en los años veinte experimento la visión patética de un futuro iridiscente que se permea a través del cascarón del pasado. De pronto, en una fotografía deslustrada parece advertirse un toque de color, el esbozo de una forma. Digo esto con una modestia enteramente científica, no con la presunción del arte que madura.

¿Que distingue a una gran novela, el lector que debe buscar en ella?

-Una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura. Saber exactamente en qué clase de insecto se convertía Gregor -se refiere al personaje, de la novela "La Metaformosis"- Era un escarabajo de forma abovedada y no la cucaracha chata de los traductores chapuceros. Saber describir exactamente la distribución de las habitaciones del piso de la familia Samsa, con la posición de las puertas y los muebles.

¿La satisfacción de elaborar problemas de ajedrez es del índole intelectual?

-En el caso del a composición de problemas, el proceso viene acompañado de una dulce satisfacción física, sobre todo cuando los trebejos comienzan a representar de forma adecuada, en un ensayo casi definitivo, el sueño del compositor. Te sientes cómodo y calentito (una sensación que se remonta a la infancia, a esos momentos en los que te dedicas a proyectar juegos en la cama, cuando los ángulos de los juguetes van encajando en las esquinas de tu cerebro); observas el precioso modelo que una pieza tiene de emboscarse detrás de otra, a la manera confortable y resguardada de una plaza retirada; y el perfecto funcionamiento de una máquina limpia y bien engrasada que trabaja con suavidad en cuanto un par de dedos alzan delicadamente una pieza para luego depositarla con la misma delicadeza.

. La metamorfosis” de Kafka

-Toda exploración de la belleza involucra a la piedad. Si usted puede comprender “La metamorfosis” de Kafka como algo más que una fantasía entomológica, entonces lo felicito por haberse unido al grupo de los buenos y grandes lectores. Podemos separar la historia, averiguar cómo cada pedazo encaja con el otro, cómo una parte del patrón responde a la otra; pero uno tiene que poseer dentro de sí alguna célula, algún gen, algún germen que vibre en respuesta a sensaciones que uno no puede definir ni ignorar.

Freud.

-Freud y su mundo indecente y fundamentalmente medieval.  Medicucho charlatán, con  su circulo de resentidos espiando, desde sus escondrijos naturales, la vida amorosa de sus padres Yo aprecio la anarquía de la vida interior y Freud se empeñó en sistematizarla.¡Freud ese charlatán!. Kaffka no comparte la terminología freudiana con sus mitos prestados, sus paraguas andrajosos y sus oscuros secretos, de creerle a Freud, el paraguas sería en primer lugar un símbolo fálico y eventualmente algo que se podría llegar a usar en caso de lluvia.

¿A que se dedicaría de no ser novelista, al ajedrez?

-
Siempre he guardado algunas credenciales en caso de que la musa falle. En primer lugar, entomólogo que explora junglas famosas; luego, gran maestro del ajedrez; campeón de tenis con un servicio incontestable; portero que detiene el tiro legendario.

¿Que composición suya, sobre ajedrez le viene a la memoria?

-Recuerdo un problema en particular que llevaba meses tratando de realizar. Hubo una noche en la que por fin conseguí expresar aquel tema. Estaba pensado para el deleite de quien resuelve, del muy experto. Quien careciese de sutileza podía no enterarse en absoluto de la finalidad del problema, y descubrir su relativamente simple solución,  sin haber experimentado los deliciosos tormentos preparados para los más sutiles. 

Estos últimos empezarían cayendo en la trampa de un patrón ilusorio de juego basado en un tema vanguardista que entonces estaba de moda (exponer al jaque el rey de las blancas), que el compositor se había esforzado al máximo por tenderle (y que sólo podía ser malogrado por un oscuro movimiento de un peón casi invisible). Después de pasar por este infierno «antitético», el a estas alturas un ultra sutil solucionista pensaría en el sencillo movimiento clave (alfil a C2) con la misma facilidad con que alguien que estuviera cazando gansos silvestres podría ir de Albany a Nueva York pasando por Vancouver, Eurasia y las Azores. 

La agradable experiencia del rodeo (extraños paisajes, gongs, tigres, costumbres exóticas, el tres veces repetido giro de la pareja recién casada en torno al fuego sagrado de un hogareño brasero) le compensaría sobradamente la desdicha del fraude, y después, su llegada al sencillo movimiento clave le proporcionaría una síntesis de penetrante placer artístico.

Recuerdo haber emergido lentamente de un desvanecimiento de concentrado pensamiento ajedrecístico, y allí, en un gran tablero inglés de cuero dorado y púrpura, la perfecta disposición quedó por fin equilibrada como una constelación.  Mis trebejos Staunton, un juego con veinte años de antigüedad que me regaló Konstantin, el britanizado hermano de mi padre, eran unas piezas espléndidamente enormes, de madera leonada o negra, de hasta doce centímetros de alto, desplegaban sus brillantes colores como conscientes del papel que estaban desempeñando. 

Por desgracia, si se los examinaba de cerca, algunos de los trebejos estaban desportillados a causa, de haber viajado en la caja por varios de los alojamientos por los que pasé durante esos años; pero la parte superior de la torre y la frente del caballo aún tenían pintada una diminuta corona carmesí que recordaba la marca redonda de la frente de un hindú feliz. Arroyuelo de tiempo en comparación con el helado lago del damero, mi reloj marcaba las tres y media. 

Estábamos en mayo, mediados de mayo de 1940. El día anterior, después de meses de imploraciones y maldiciones, le había sido administrado el emético de un soborno a la rata clave de la oficina clave, y esto había dado como resultado la visa de sortie que, a su vez, condicionaba la autorización para cruzar el Atlántico. De repente sentí que, con la culminación de mi problema de ajedrez, todo un período de mi vida había llegado a su satisfactorio final. Todo a mi alrededor estaba en completo silencio; hasta se le formaban, por así decirlo, hoyuelos al mundo, gracias al tono de mi alivio.

Conservo la hoja de papel en la que, aquella noche en París, dibujé el diagrama de la posición del problema. Blancas: Rey en a7 (que significa primera fila, séptima hilera), Dama en b6, Torres en f4 y h5, Alfiles en e4 y h8, Caballos en d8 y e6, Peones en b7 y g3; Negras: Reyen e5, Torre en g7, Alfil en h6, Caballos en e2 y g5, Peones en c3, c6 y d7. Juegan blancas y hacen mate en dos movimientos. 

La pista falsa es: Peón a b8, donde se convierte en caballo, y a continuación tres bellos mates en respuesta a los jaques declarados por las Negras. Pero las Negras pueden frustrar toda esta brillante operación renunciando a hacer jaque a las blancas y llevando a cabo en su lugar un modesto movimiento dilatorio en otra zona del tablero.

Evgeni Znosko-Borovsky.

-
Dediqué un problema de ajedrez, una fantasía al gran jugador ruso Evgeni Znosko-Borovsky, con ocasión de su vigésimoquinto aniversario como ajedrecista. Él mismo lo publicó en la sección de ajedrez del diario émigré parisino Poslednie novosti, el 17 de noviembre de 1932. Iba firmado por mi como V. Sirin.

A continuación recita:

No el poema crepuscular que compones pensando
en voz alta
con su tilo esbozado en tinta china
y cables de telégrafo sobre nubes rosáceas;

no el espejo que está en ti y el hombro de ella,
delicado y desnudo, brillando con luz tenue;
no el lírico chasquido de rimas de bolsillo…
la música menuda que da siempre la hora;

y no los pesos y monedas en esas pilas
de diarios vespertinos calados por la lluvia;
no los cacodaimones del dolor de la carne
ni las cosas que dices mucho mejor en prosa:

el poema que cae desde alturas ignotas…
cuando aguardas el chapoteo de la piedra
allá al fondo, y agarras como puedes la pluma,
y entonces sobreviene la conmoción, y entonces…

en la fronda sonora, las palabras-leopardo,
las aves avistadas, los insectos cual hojas,
se fusionan y forman un intenso, callado,
mimético diseño de perfecto sentido.
 

Las cartas.

-
Feliz el novelista que consigue conservar una auténtica carta de amor recibida durante su juventud para insertarla en una obra de ficción, y empotrarla en ella como una limpia bala en una masa de carne fofa, para dejarla bien segura allí, entre vidas espúreas. Ojalá hubiese conservado así toda nuestra correspondencia. Las cartas de Tamara eran una sostenida evocación del paisaje rural que tan bien conocíamos los dos. Eran, en cierto sentido, una lejana pero maravillosamente clara respuesta antifonal a los mucho, menos expresivos versos que yo le dedicara. Con descuidadas palabras, cuyo secreto sigo siendo incapaz de descubrir, su prosa de muchacha de instituto podía evocar con plañidera fuerza cada olorcillo de cada hoja húmeda, cada una de las frondas de helechos oxidadas por el otoño en los campos de la región de San Petersburgo. ¿Por qué nos sentíamos tan alegres cuando llovía?, preguntó en una de sus últimas cartas, regresando en cierto modo a la fuente más pura de la retórica. a dónde ha ido a parar...

¿Para usted, una novela es ante todo una buena historia? 

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Eso es, una excelente historia. Pero mis mejores novelas no tienen una, sino más historias que se entrelazan en cierta manera.  Me gusta ver el tema principal irradiando a través de la novela y desarrollándose en pequeños temas secundarios. A veces es una digresión que se convierte en drama en un rincón del relato. O bien las metáforas de un discurso elevado se unen para formar una nueva historia.

Alekinne.

-De él dijo Ruben Fine que era un ser horrible, mezquino, borracho y un sádico y cuenta que Alekine enfureció cuando un desconocido llamado Arthur Dake lo venció en una serie de juegos de ajedrez rápido  para calmarlo los presentes le dijeron No te procupes todo el mundo sabe que eres el mejor jugador del mundo'', fue vano el tratar de calmarlo Alekine molesto repetia: `` Eso ustedes lo saben y yo lo sé!''  " ¡Pero ellos no saben eso!" aludiendo al publico presente. No podía soportar la idea de que cualquiera pudiera ganarle.

Nostalgia.

-La nostalgia ha sido un constante y loco compañero a lo largo de toda mi vida, no me molesta en absoluto confesar el doloroso sentimentalismo que hay en mi cariño hacia mi primera obra "Mashenka" o a  mi Rusia o a la imagen de mi madre poniéndose a gatas sobre el suelo para besar la tierra cada vez que regresábamos al campo para pasar el verano, cosas todas ellas que un día el destino empaquetó de mala manera y arrojó luego al mar, separándome completamente de mi infancia. 

¡Cuántas acuarelas pintó mi madre para mí; qué revelación experimente cuando me enseñó cómo surgía la flor de una lila mezclando azul y rojo! A veces, en nuestra casa de San Petersburgo, sacaba de un compartimento secreto de su habitación de tocador (la misma en la que yo nací) una enorme cantidad de joyas para entretenerme antes del momento de dormirme. 

Yo era entonces muy pequeño, y aquellas centelleantes tiaras y gargantillas y anillos me parecían estar dotadas de un misterio y un hechizo comparables a los de las iluminaciones de la ciudad durante las fiestas imperiales, cuando, en la acolchada quietud de una noche helada, gigantescos monogramas, coronas y otros diseños heráldicos formados por bombillas eléctricas de colores —zafiro, esmeralda, rubí— brillaban con cierta encantada frialdad por encima de las nevadas cornisas de las fachadas en las calles residenciales La melancolía por el bosque silvestre transformándose gradualmente en diversos jardines, mis abedules y abetos del norte. Mi madre murió en la pobreza en un apartamento, que compartía con su mejor amigo, Eugene K. Gofeld.

Le diré que a esta edad todavía me permito seguir residiendo en la casa de chillas donde pase la infancia, de modo que cada vez que subes a limpiar el desván te encuentras con el mismo montón de viejos libros pardos de colegio, reunidos todavía entre posteriores acumulaciones de objetos muertos, y donde, las mañanas de los domingos veraniegos, tu esposa se detiene en la acera para soportar durante un par de minutos a la señora McGee, esa horrible, gárrula, teñida mujer que se dirige a la iglesia y que, en el remoto 1915, era la bonita y traviesa Margaret Ann de labios con sabor a menta y ágiles dedos. 

 Desde aquella correspondencia con Tamara, la morriña ha sido para mí un asunto sensual y especial. Hoy en día, la imagen mental de los enmarañados prados de Yayla, de un cañón de los Urales o de las salinas del Mar de Aral, me afectan desde el punto de vista nostálgico y patriótico tan poco, o tanto, como, por ejemplo, Utah; pero se me derrite el corazón ante cualquier zona del continente americano.

Cuénteme más sobre Alekinne.

-La tercera esposa de Alekinne fue Natasha, con quien se casó en París, donde ambos vivían, en 1925, poco antes del torneo en Baden-Baden. Al igual que Alekhine, Nadasha provenía de una familia rica de Rusia ella fue bien educada, además del ruso hablab: alemán, francés, inglés y lo sabía todo acerca de la etiqueta. Tenia un gusto exquisito en materia de arte. Pero esta casi dama perfecta, se colgaba toda clase de joyas de fantasía. Se comentaba sobre ella, el que parecía un árbol de navidad. 

Cuando en Baden-Baden el rumor se extendió que la señora Alekhine había sido viuda por primera vez por un general y después de un almirante, Grünfeld estimo que la edad de la señora debía ser de ochenta años y explico elporque: "Se necesita tiempo para que dos cadetes se conviertan en un general o un almirante.

Alekhine se enfadaba si su nombre se pronunciaba Al-Yoh-khin, . La pronunciación correcta Rusia, dijo, es Al-YEH-khin, explicando que el nombre se deriva de la de un árbol ('alyesha') que creció abundantemente cerca de una de las propiedades de su familia. "Al-Yoh-khin", según él, era una pronunciación judía, deformación de su nombre, como Trotsky en Troitsky.

Alekinne refería que su padre era dueño de inmensas tierras por valor de dos millones de rublos en oro, y que él se lo había jugado todo en Monte Carlo. El campeón del mundo al parecer había estado esperando desde hace algún tiempo que los alemanes, le devolvieran e las dos fincas que dejó su madre. Él era el único heredero. Su hermano, fue asesinado por líos de faldas. Hubo una gran cantidad de tragedia en su familia.

Después de su regreso a París y su debut como escritor antisemita, Alekhine fue a Alemania y luego a la Polonia ocupada, donde vivió la mayor parte del tiempo. Allí residía un amigo suyo, el Gobernador Hans Frank, que llegó a ser conocido como el "Carnicero de los polacos", y como tal fue ahorcado en Nuremberg.

Cuando se hizo evidente que Alemania estaba perdiendo la guerra, Alekhine huyo a España, con el pretexto de participar en un torneo allí. Pero cuando llegó, en lugar de participar en el torneo, no asistió según él por estar enfermo y así permaneció en España, evitando el tener que volver a Alemania. Él no estaba dispuesto a regresar a Francia controlado por los nazis. Estaba teniendo que hacer frente a las consecuencias de la trayectoria políticamente peligrosa que había elegido.
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El exilio. 

V
iví en Berlín y en París entre el 22 y el 39. Yo me siento forastero siempre y en todo lugar, es mi estado, es mi trabajo, mi vida. Me siento en casa entre recuerdos muy personales que no tienen relación alguna con una Rusia geográfica, nacional, física o política.
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Cuando pienso en aquellos años de exilio me veo a mí y a miles de rusos blancos llevando una vida extraña pero nada desagradable en la indigencia material y el lujo intelectual. Un mundo espectral donde exhibíamos nuestras heridas y placeres, presa de temibles convulsiones que nos mostraban quién era el cautivo desencarnado; nosotros los inmigrantes y quién era el amo; ellos los Alemanes.

La energía, el capricho, la inspiración me llevaba a escribir hasta las 4 de la madrugada. Raras veces me levantaba antes de las 12 y escribía todo el día tumbado en un diván..

¿A quien recuerda de entre sus amigos de la universidad?

 La figura más vívida con la que me encuentro cuando trato de localizar en mis recuerdos a alguien a quien destacar de entre mi magro abastecimiento de conocidos no rusos y no judíos de los años transcurridos entre las dos guerras, es la imagen de 
Dietrich  un joven universitario alemán, educado, tranquilo, que usaba gafas, cuyo pasatiempo favorito era fotografiar ejecuciones. 

En nuestro segundo encuentro me mostró una colección de fotografías entre las cuales había una serie recién adquirida que mostraba las sucesivas fases de una ejecución en China; alabó, como un verdadero experto, el esplendor de la espada letal y el perfecto espíritu de cooperación entre verdugo y víctima, que culminaba en un auténtico geiser de sangre color gris niebla saliendo a chorro del claro y fotografiado cuello de la parte decapitada.

Como gozaba de una situación económica holgada, este joven coleccionista podía permitirse el lujo de viajar, y lo hacia, sin dejar de preparar los temas de humanidades para su doctorado. Se quejó, no obstante, de su persistente mala suerte, y añadió que si no podía ver pronto algún ejemplo verdaderamente bueno de ejecución , sería incapaz de soportarlo.

Había sido testigo de unos cuantos ahorcamientos en los Balcanes. A pesar de que estaba padeciendo un fuerte resfriado, se fue a Regensburg, donde se llevaban acabo violentas decapitaciones con hacha: esperaba grandes cosas de este espectáculo, pero, para su intensa decepción, el sujeto había sido al parecer drogado y apenas si reaccionó, cuando el enmascarado verdugo y su desmañado ayudante cayeron sobre él.
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Dietrich esperaba ir algún día a los Estados Unidos para ser testigo de un par de electro ejecuciones. Se preguntaba si era cierto que, durante la ejecución, salían sensacionales humaredas de los orificios naturales del cuerpo. 

En nuestro tercer y último encuentro quedaban algunos aspectos de su personalidad que yo quería archivar para su posible utilización.  Me contó, más triste que furioso, que una vez se pasó la noche entera esperando pacientemente junto a un amigo suyo que había decidido suicidarse y que había accedido a hacerlo, de un disparo en el paladar, en un lugar bien iluminado y de cara al aficionado, pero que, como carecía de ambición y sentido del honor, en lugar de cumplir su palabra se limitó a pillar una borrachera de campeonato.

Aunque hace mucho tiempo le perdí la pista a Dietrich, puedo imaginarme perfectamente la mirada de serena satisfacción en sus ojos color azul pez, al enseñarles a sus compañeros, su nuevo tesoro de fotos, que obtuvo durante el reinado de Hitler ante su aplauso caluroso y sus estentóreas risotadas.
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Bunin

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-Fue uno de los escritores rusos mas famosos de ese tiempo. Ninguno de los dos nos agradamos, pero Ivan Bunin vio con buenos ojos mi novela La defensa, diciendo: que la había escrito,un autor joven y prometedor, quien había disparado a todo lo establecido, a los viejos autores incluyendo el mismo Bunin.
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Zaschita Luzhina. (La defensa o  Luzhin)

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Los golpes de efecto de ajedrez que he colocado no se limitan a escenas aisladas: en realidad se suceden a lo largo de la estructura básica de este trabajo. Así, por ejemplo, hacia el final del capítulo cuatro me permito hacer un movimiento inesperado en una esquina del tablero, dieciséis años desaparecen en el transcurso de un párrafo, y Luzhin, súbitamente promovido a una fecunda hombría y trasladado a un balneario alemán, aparece ante una mesa en un jardín y señala con su bastón una ventana del hotel que acaba de recordar (no el último cuadrado de vidrio en su vida) a la persona con quien conversa (una mujer, a juzgar por el bolso que hay sobre la mesa de metal), a la que no conoceremos hasta el capítulo sexto.

 El tema retrospectivo comenzado en el capítulo cuatro se disuelve entonces en la imagen del difunto padre de Luzhin, cuyo pasado se expone en el capítulo cinco mientras recuerda los inicios de la carrera como ajedrecista de su hijo, que idealiza en su mente hasta transformarla en un cuento sentimental destinado a los jóvenes. En el capítulo sexto volvemos al balneario y encontramos a Luzhin jugando aún con el bolso de mano y dirigiéndose a su borrosa interlocutora, que se va perfilando, le quita el bolso, menciona la muerte del padre de Luzhin y acaba convirtiéndose en una parte definida de la escena.

Toda la secuencia de movimientos en estos tres capítulos fundamentales nos recuerda —o debería recordarnos— ciertos problemas de ajedrez cuya solución no consiste en hacer jaque mate en determinado número de jugadas, sino en el denominado «análisis retrospectivo», en el cual se requiere que el jugador demuestre mediante un estudio desde el principio de la posición esquemática que las negras no podían haber enrocado en su última jugada o que debían haber tomado al paso un peón blanco.

La muerte de su padre.

La primera vez que temí por la seguridad de mi padre, fue cuando él reto al director de un diario, a un duelo. Los duelos rusos eran asuntos mucho más serios que la convencional variedad parisiense del mismo acontecimiento-Pero este sujeto no acepto el reto y sentí tanta alegría, que  el corazón se me desbordo.

Varias de las jugadas posibles de un problema de ajedrez, aún no se habían combinado sobre el tablero. Asistieron más de mil oyentes a la charla de su amigo Miliukov. Cuando terminó la primera parte de la conferencia, un pequeño hombre con una chaqueta oscura, disparó varias veces, gritando: "¡Por la familia real, por Rusia!" Ante el azoro del publico que corría hacia la salida. Mi padre se levantó  y de un salto; agarró la mano del tirador, tratando de quitarle el arma, lo tiro y lo inmovilizó en el suelo y en ese momento saltó al escenario, un segundo hombre joven, alto, calvo que le disparó tres veces a mi padre. Dos balas impactaron en su columna vertebral, y la tercera pasó por su pulmón izquierdo y atravesando su corazón. La muerte fue instantánea. 

Los asesinos eran miembros de grupos de extrema derecha, y ambos vivían y trabajaban en Munich . sus nombres Peter Shabelski-Bork, y Sergei Taboritsky.  Nuestra existencia no es más que un corto circuito de luz entre dos eternidades de oscuridad.
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Le refiero a Vladimir: en su novela "La defensa" el apellido del gran maestro Turati está formado por la combinación de dos palabras - el nombre popular de una pieza de ajedrez (torre) - tura y el apellido del jugador de ajedrez real de Richard Reti. La Tura - Reti - ha salido como Turati.¿ La apertura del  italiano Turati" es la Apertura Reti?
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 -Este jugador, fue un representante de la última moda en el ajedrez, el hipordernismo. Abriendo el juego desde los los flancos, sin ocupar el centro del tablero, por los peones, ejerciendo una influencia peligrosa en el centro. El escrito es una imagen colectiva. Se mezclan datos de los ajedrecistas que conocí y de los que supe. Yo viví ese mundo. El final trágico es el del maestro Berlínes Curt von Bardeleben, quien se suicidio. Pero también toma elementos de la vida de ajedrecistas a quien los médicos le prohibieron el ajedrez. También de Alekinne, de Steinitz y de otros.

Su hermano Sergei.

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De niños tuvimos intereses muy distintos. No compartíamos casi nada. Ya en París a menudo venia a charlar a casa, dos cochambrosas habitaciones de la rue Boileau . Me imagino su desolación cuando él fue fue a preguntar por nosotros y el portero le dijera que ya habíamos partido a América. No tenia buenas relaciones con Vera, mi esposa. Mis más sombríos recuerdos están relacionados con París. A Sergei lo denunciaron y murió en un campo de concentración alemán. Murió de hambre.

A sugerencia de Nabokov suspendimos la entrevista y salimos a pasear  por la calle, un paseo, rodeados de arboles sin hojas y de un clima frió. Vladimir me contó una serie de sucesos que en este espacio intento describir:

¿La herencia, el contorno familiar, la forma de crianza determina que dos hermanos: aristócratas, brillantes, talentosos y bien parecidos; tengan dos personalidades distintas? Veamos la forma de ser de Sergei durante su infancia: tímido,  padeció de un severo tartamudeo, amó la música - estudio piano- Sergie no fue el predilecto de la familia, creció en la sombra, retraído, triste y extraño. Estudio en Tenishev, una escuela para varones fundada en 1900 por el príncipe Vyacheslav Tenishevs, en ella tuvo una serie de romances infelices. Vladimir quien fue el primogénito, fue el consentido de la familia, un niño encantador y romántico, con una afición a la lectura y a las mariposas. 


Ambos hermanos fueron miembros de los círculos sociales más exclusivos de la Rusia imperial. Los niños crecieron en un torbellino glamoroso de casas de campo, con criados de librea, institutrices, bailes, fiestas y vacaciones anuales en Biarritz, Francia, y en la Riviera,

Vladimir sería con los años un artífice de la palabra, un maestro del lenguaje. A Nabokov le molesta la música, que define; como una sucesión arbitraria de sonidos irritantes. Los dos hermanos se graduaron en Inglaterra con honores en literatura francesa e inglesa.


Ya en Berlin los dos jóvenes se distingan, uno, Volodia:  por ser delgado, moreno, guapo y deportista, fisicamente muy parecido a su madre. La joven Lucy León describió a Vladimir como un joven bello, de aspecto romántico, que vestía un traje azul oscuro, un poco snob; ¡un homme du monde! El otro, Sergio era rubio, un dandy, rojizo de la cara, con un bucle que caía sobre su cara, en el ojo izquierdo, que le gustaba el ballet. Portaba una capa negra y un bastón, que le otorgaba un tinte aristocrático.  Ya en Paris Sergei se enamora de Hermann Thieme un hombre austriaco acaudalado y aristocrático, hijo de un magnate de los seguros. 

Nabokov tenía dos tíos gays. Konstantin Nabokov, hermano de su padre, y Vasily Rukavishnikov, tío materno; el Tío "Ruka" quien era un diletante adinerado y un excéntrico. Él estaba enamorado del joven Vladimir. El apego a su sobrino favorito fue más allá de lo que era apropiado. Parece haber sometido a Nabokov una forma leve de abuso sexual,cuando tenía ocho o nueve años .


Al igual que Sergio, el tío Ruka tartamudeaba y amaba la música apasionadamente. Cuando el Tio Ruka murió en 1916, le dejó todo su patrimonio - una mansión, 2.000 hectáreas de tierra y una fortuna en rublos solo a Vlladimir.  

Vladimir describió a su hermano como: "un inofensivo, indolente, patético que pasó su vida vagamente yendo y viniendo entre el Barrio Latino y un castillo en Austria"  - se refiera al castillo de novio de su hermano Hermann Thieme- también detalla que su hermano:"iba a la deriva, en una neblina hedonista, entre la multitud cosmopolita. Sus dotes lingüísticas y musicales disueltos en la indolencia de su naturaleza"

El final de Sergei, fue ser confinado a un campo de concentración, donde murió de hambre. En ese momento del  nacionalsocialismo, después de una vida de timidez y tartamudez, Sergei no podía guardar silencio y empezó a hablar con vehemencia contra las injusticias del Tercer Reich a sus amigos y colegas. Él decidió quedarse en Europa con Hermann, su amante. Los nazis ya estaban deteniendo a los homosexuales, tanto como a los judíos.

Tras su detención, Sergei fue llevado a Neuengamme, un gran campo de trabajo, en un barrio de Hamburgo, Alemania, situado en Bergedorf cerca de río Elba, donde se convirtió en el prisionero N º 28631. Las condiciones eran brutales. El campamento era un centro para la experimentación médica, y los nazis utilizaron a los prisioneros a realizar una investigación sobre la tuberculosis. De los aproximadamente 106.000 presos que pasaron por Neuengamme, menos de la mitad sobrevivió, y por regla general, los guardias daban un rato especialmente duro a los homosexuales. ¿Seguramente se preguntara que paso con  Hermann? El también fue detenido, y enviado a luchar en el frente de África y sobrevivió. Pasó sus últimos años en el castillo de Weissenstein.)


Al regreso del paseo continuo con las preguntas, con una taza de té caliente, entre las manos.

El su novela la defensa usted hace que su personaje Luzhin se caiga de un taxi.

-
En una fiesta Alekinne tomo demasiado, y bailando trastrabillo, se desplomó arrastrando a su pareja, ambos cayeron estrepitosamente. Al terminar la reunión le pidieron un taxi a Alekinne y este se introdujo tan violentamente en el automóvil, que fue a dar hasta la otra puerta del coche. Un suceso parecido ocurre en mi novela.

La vida de Alekhine estuvo marcada por el alcoholismo, la depresión, los ataques, por asuntos escandalosos, los matrimonios de conveniencia. Después de la guerra la presencia de Alekinne no era grata para muchos de sus colegas. Pago las consecuencias por sus actos en Alemania. Alekhine murió a los 53 años, amargo, roto y solo. Su ultima esposa bebía tanto licor o más que el Campeón. Ambos estaban bebiendo en exceso durante el encuentro contra Bogolyubov, que se jugó en varias ciudades de Europa. Se cuenta que ella lleva de hotel en hotel un baúl lleno de botellas de licor. Cuando la pareja debía salir para Bayreuth, después de la finalizar las tres partidas de Munich, para el siguiente encuentro. La comitiva se encontraba desesperada por la tardanza de Alekinne y sucedió que ella completamente borracha, salio a gritarles “Nosotros no vamos a jugar” Finalmente aquella partida se inicio con un retraso de 12 horas.

Magia.

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Me gustan tanto los espejos y los espejismos. Sé que a los diez años me apasionaban los trucos de magia. Poseía una gran caja de magia. Dentro venía un manual de magia que enseñaba cómo hacer desaparecer o cambiar una moneda entre los dedos. Yo intentaba hacer esos trucos delante de un espejo, tal como aconsejaba el manual y me ponía un antifaz negro, que me daba mejor cara. Una tarde de Pascua, en la última fiesta infantil del año, no pude evitar mirar por la ranura de una puerta  y mirar cómo iban los preparativos y observe como el mago colocaba una flor en un cajón.

 Este descubrimiento se lo comunique a una primita mía, Mara Jevuska, y le dije el secreto, en qué escondrijo hallaría la rosa que Merlín escamotearía en uno de sus trucos. En el momento crítico, la pequeña traidora, blanca y de pelo negro, señaló con el dedo el secreter, gritando: "¡Mi primo ha visto dónde la ha metido!" Yo creí distinguir la expresión atroz que contrajo las facciones del pobre mago. Cuento este incidente para satisfacer a mis críticos perspicaces que declaran que en mis novelas el espejo y el drama andan muy lejos. Porque debo añadir: cuando abrieron el cajón que los niños señalaban entre burlas... que la flor no estaba. ¡Estaba debajo de la silla de mi vecina! ¡Encantadora combinación, gloria del ajedrez!
Amor.

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Cada vez que me pongo a reflexionar sobre el amor que siento por una persona, tengo la costumbre de dibujar radios que arrancan de mi amor —de mi corazón, del tierno núcleo de la materia personal— para dirigirse hacia puntos monstruosamente remotos del universo. Hay algo que me impulsa a comparar la conciencia de mi amor con cosas tan inimaginables e incalculables como el comportamiento de las nebulosas cuya misma lejanía parece una forma de locura, los temibles precipicios de la eternidad, lo incognoscible que está más allá de lo desconocido, el desamparo, las frías y nauseabundas involuciones e interpretaciones del espacio y el tiempo. Es una costumbre perniciosa, pero no puedo hacer nada por evitarla. 

Erotismo.
-Hay bastante erotismo en la obra de cualquier novelista de quien se pueda hablar sin reírse. Lo que llaman "erotismo" es uno de los arabescos del arte de la novela.
¿Por qué colaboró con los nazis Alekinne?

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Después de la Olimpiada de 1939 en Buenos Aires, desembarco en Toulun, ahí se encontró con un viejo amigo un comerciante de antigüedades de Viena, y juntos hicieron planes para buscarse libertad a través de los Pirineos. Pero en el día crucial Alekhine cambió de parecer volvió a París, donde se entregó a los alemanes. Su amigo prosiguió con el plan, huyó solo y con el tiempo llegó a Nueva York con un dólar en el bolsillo. Él se convirtió en un comerciante de antigüedades.el Fue un jugador de ajedrez en el Club de Ajedrez de Maniatan su nombre Walter Ephron . Murió en Nueva York en 1972, a la edad de setenta y siete años. 

Rubinstein

U
n  jugador famoso de comienzos del siglo 20, no es el único caso de locura en la historia del ajedrez. Ya la había sufrido unos años antes Morphy. Después, Capablanca, sufrió cierto delirio de grandeza, que le hizo creer que no tenía rivales, lo que le costó el título de campeón. 

El cine.

 Con Tamara recorrí las salas más oscuras y menos concurridas de los museos de San Petersburgo, pero también las salas cinematográficas. Recuerdo a un actor de reparto que a Tamara le agradaba y que por azares del destino, conocí en Crimea , antes de partir de Rusia, Lo encontré tratando de llevar las riendas de un corcel, que se negaba a obedecer sus mandatos. Yo mismo, sin pensarlo en ese entonces, fui extra en varias películas, entre ellas "Fiebre de ajedrez"

¿Que películas son sus preferidas?

-En Alemania asistía al cine una vez cada 15 dias He disfrutado mucho de las comedias de Laurel y Hardy. Disfruté tremendamente a Buster Keaton, Harold Lloyd, y Chaplin. Mis favorito es Chaplin La quimera del oro de 1925, The Circus de 1928 , y El gran dictadorme parece que de 1940 especialmente el inventor del paracaídas que salta de la ventana y termina con una caída desordenada que sólo ven en el expresión en el rostro del dictador. ¡Los Hermanos Marx eran una maravilla! ¡A Night at the Opera de 1935 es genial. yo he debido ver esa película tres veces! Laurel y Hardy son siempre divertidos, hay toques sutiles, incluso artísticos en su películas más mediocres. Laurel es tan maravillosamente inepto, sin embargo, tan muy amable. De sus películas me gusto mucho "Estudiantes en Oxford"


¿Cuando vio por ultima vez a Tamara?

Cuando la revolución estalllo. En el tren local, volví a ver a Tamara. Sólo unos pocos minutos entre las dos estaciones Yo entre en un estado de confusión, que nunca antes había experimentado. Me estranguló una mezcla dolorosa de amor, arrepentimiento, sorpresa, vergüenza, que me traslado a un absurdo fantástico. Después he sabido que se caso con un funcionario seguridad.

-Me ha parecido entender que no aprecia a Freud.

-
No es exacto. Aprecio mucho a Freud como autor cómico. Las explicaciones que da sobre las emociones de sus pacientes y sus sueños son de un burlesco increíble, pero hay que leerlo en la lengua original. No entiendo cómo se le puede tomar en serio al charlatán vienés. 

Los políticos.

El político sentimental puede acordarse del día de la madre y aniquilar implacablemente a un rival. A Stalin le encantaban los niños. Lenin lloraba en la ópera, sobre todo en La Traviata. Un sentimental puede ser una perfecta bestia en sus ratos libres.

París.

-
Considero París, con sus días grisáceos y noches de carbón, tan sólo como el fortuito escenario de los más auténticos y fieles placeres de mi vida: en la mente, la frase llena de color entre la llovizna; la página en blanco esperándome bajo la lámpara del escritorio de mi casa modesta.

¿Cuantas novelas ha escrito?

-Mashenka , Rey, Dama, Valet, La defensa, El ojo , Cámara oscura Desesperación, Invitado a una decapitación , y El hechicero.
.
."El hechicero".

-
Una novela donde trato el tema de un oscuro joyero que se enamora de una niña de 12 años, a la que ve un día, mientras está sentado en un parque. Al enterarse de que el padre de la niña murió, trama casarse con la viuda sólo para acercarse a su objeto de deseo, poderoso y secreto. El imagina al matrimonio como una vía hacia su goce, pero su fastidio por la densa esposa enfermiza lo irrita al punto de llegara a una espiral de locura. Antes del final, el relato se detiene en la obsesión sorda y tremenda que persigue al protagonista. Es en el momento en que el plan está por cumplirse: se aproxima el casamiento y se acerca la oportunidad que él ha esperado toda su vida.

Nabokov se detiene, respira hondo y me recita de memoria parte del texto de la novela: "Trató de hacerla reír y de charlar con ella como lo hubiera hecho con cualquier niño común y corriente, pero su progreso se veía impedido continuamente por un pensamiento obstruyente: si el ambiente hubiera estado más vacío y ellos entados en un rincón más íntimo, él podría haberla acariciado un poco, sin ningún pretexto especial y sin temor a las miradas de los extraños más perceptivos que la confiada inocencia de ella. Cuando la acompañaba hasta su casa, y mientras se quedaba atrás en la escalera, se sintió atormentado no sólo por la oportunidad perdida, sino también pro el pensamiento que, hasta hecho ciertas cosas específicas por lo menos una vez, no podía contar con las promesas que le transmitía el destino a través de la inocente manera de hablar de la niña, los sutiles matices de su infantil sentido común y sus silencios… 

De modo que ¿qué importaba si, en el futuro, su libertad de acción, su libertad para hacer y repetir cosas especiales, cambiara todo en algo límpido y armonioso?: mientras tanto, ahora, hoy un error tipográfico de deseo distorsionaba al significado del amor. Esa mancha oscura representaba una suerte de obstáculo que debía ser aplastado, borrado tan pronto fuera posible -sin importar con qué falsificación de dicha- de manera que la criatura estuviera consciente de la broma y él recibiera la recompensa de compartir con ella, de poder cuidarla de manera desinteresada, de poder fundir las olas de la paternidad con las olas del amor sexual".

Le comento a Nabokov: Tarde o temprano la pasión por la niña desaparecerá y en dos años será una adolescente cualquiera.



-Le aseguro que el final es otro.

¿La niña de esta novela es la hermana menor de Alicia?

-Veo por donde va efectivamente yo traduje al ruso Alicia en el Pais de las Maravillas de Carroll quien paseaba por el río en compañía de las hermanas Liddell donde el les contaba a las historias de Alicia. Quizás si sea alguna prima. Fue en una tarde de verano, cuando el escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, más conocido por el seudónimo de Lewis Carroll, paseaba en barca por el río Támesis atravesando la campiña inglesa en compañía de las tres hijas de su amigo: Liddell, Lorina, de trece años, Alice, de diez, y Edith, de ocho. 

Él, en aquel momento, tenía treinta años. A pesar de esta diferencia de edad, la relación que tenía con las niñas era muy buena, pero especialmente con Alice, a quien siempre le estaba haciendo fotografías, y que fue la inspiradora del libro y con la que mantuvo correspondencia hasta treinta años después, incluso mucho más tarde del escándalo que rompió las relaciones de los dos amigos, me refiero a Carroll y al padre de las niñas.

Después de lo dicho por Vladimir, medito que la fragmentación a la que están sometidos sus personajes, lo ubica del lado de Freud ¿y sí la tirria de Nabokov con Freud, como la de Heidegger con Niezstche, solo es por haber encontrado un precursor, que haya dicho las mismas cosas antes que ellos.  ¿Existe un tipo de rivalidad en esta aversión?

La nieve empieza a caer en Wellesley. Vera y Nabokov inician una partida de ajedrez, al calor de la chimenea. Mientra yo miro volar a las mariposas naranjas y azules entre el fuego.


INTERDATOS sí usted quiere saber más del tema:


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Ahora todo el mundo critica el antisemitismo de alekhine, pero es una cosa que todos sabíamos desde hace más de quince años. -Savielly tartakower-






Cuando yo era niña, mi padre me enseñó a jugar al ajedrez, el juego poco a poco se convirtió en uno de mis mejores recuerdos. El Ajedrez y la infancia se entrelazan para convertirse en uno. El Ajedrez para mí  es Alicia y las maravillas, La Defensa, Vladimir Nabokov. En la estética de ajedrez se asume exacta, intriga, romance y las relaciones de la epoca. - Agatha Belaya, p
intora-






Nabokov





Los hermanos Nabokov



Vladimir con su madre y su tio materno 
Basil Rukavishnikov 1907




Familia Nabokov, de izquierda a derecha:  madre de Nabokov, 
sus hermanas Helen y Olga  su abuela María Nabokov, su padre, 
Nabokov, la tía abuela de la madre Tarnowski Praskovya, 
y su hermano Sergei




Sergei y Nabokov









Nabokov






Valentine Shulgin, "Tamara"





"La vida sin Tamara me parecía físicamente imposible Cuando le dije que nos podríamos casar tan pronto terminara la escuela secundaria, ella me dijo que estaba equivocado, solo dices tonterías."








Eva Lyubrzhinskaya






Nabokov Svetlana Siewert 

y su hermana Tatiana, Berlín, 1921 o 1922 Svetlana 
al tiempo se convirtio en Madame André de Langeron






Nabokov en la casa de su novia Svetlana Siewert 

en Lichterfelde, cerca de Berlín, 
después de la muerte de su padre





Irina Kokoshkin Guadagnini.

Irina Guadagnini fue poeta y 
una domadora perros. 

Cuando ella estuvo en la pobreza 
y enferma Nabokov no la ayudo.






Vera Nabokov a mediados de los 20.


El encuentro entre Vera Slónim y Vladímir Nabókov se produjo el 8 de mayo de 1923 en una fiesta de disfraces benéfica. Nabókov, que era ya relativamente conocido entre la emigración rusa en Berlín por su actividad como poeta escribiendo bajo el seudónimo Sirin, había visto como pocos meses antes su compromiso matrimonial era roto por parte de su prometida, Svetlana Siewert. El amor surgió inmediatamente entre ambos; Nabókov, cuyo éxito entre las mujeres era amplio,




Elena madre de nabokov 
murio en la pobreza.





Nabokov y su familia en la playa 

de Cannes, el final del verano de 1937.





Nabokov, 1938

Problema de mate en 3.


SOLUCIÓN: 1. Rf7 Falla 1. Ce3 por Rh4 2. Dh4 h5! Si 1... Th4 2. Rf6 Th6 3. Dh6# Si 1... Rf5 2.Ce3 Rf4 3. Df2# Si 1... Th5 2. Re6 Tf5 3. La torre, allana el camino hacia el mate capturando un peón blanco, luego debe volver a su posición inicial donde es capturada a su vez recibiendo mate en la misma jugada

Las blancas retiran su última jugada y dan mate




El peón blanco de d7 había capturado un caballo negro en c8, promocionando a torre. Ahora las blancas retiran esa jugada y capturan la torre negra de e8, promocionando a caballo, que da mate. Hay algo suavemente mágico en la transformación retrospectiva de la torre blanca en un caballo negro y de la torre negra en un caballo blanco, conservando sin embargo la simetría (y el dominio de la casilla c7 por parte de las blancas).


Los lectores de Nabokov saben que Sigmund Freud es una de sus bestias negras. En algún prólogo se refiere a él como “el brujo de Viena” y en su libro de recuerdos Habla, memoria se burla de su fama refiriéndose a él como “Sigismond Lejoyeux, un aeronauta local” que hincha “un enorme globo de color crema”. Según su biógrafo, Brian Boyd, Nabokov no sentía aversión por la psicología, pero no le gustaban las teorías de Freud porque las veía como un intento de reducir la individualidad a una lista de fórmulas. Boyd lo cuenta así: “[Nabokov] Cree en las circunstancias imprevisibles por las cuales existimos, que no pueden deducirse de ninguna generalización y, pese a ello, se ajustan a la armonía misteriosa y singular de cada ser”.




"Tablero de ajedrez", 1925, dir. V. Pudovkin. 
 Nabokov a la izquierda

Andrew Field dijo: "Nabokov como jugador de ajedrez, no era un gran maestro, pero era un jugador muy fuerte. No le gustaba decir me rindo. Él jugó al ajedrez con éxito, con resultados variables, casi siempre por las tardes en las casas de los amigos, a veces incluso en los torneos. Jugó con GMs como A. Nimzowitsch y Alekhine dio una exhibición de simultáneas en Berlín, en en el cafe "Ekitabl", sin mucho éxito.


Nabokov trabajo como extra en el cine aparece en la película soviética unos poco minutos en una película llamada "La fiebre del ajedrez", delgado el rostro, la frente alta, las cejas prominentes y oscuras, con un maquillaje acentuado - aparece brevemente dentro de la multitud, durante el torneo de ajedrez; en la parte superior izquierda. Él mira indiferente a lo que está pasando.

Pelicula rusa: Fiebre del Ajedrez aparecen: Carlos Torre, Marshall,Yates y Reti.

Con el lanzamiento de "La Defense" a Nabokov llegó pleno reconocimiento en los círculos literarios. Fue conocido a todos los jugadores de ajedrez de auella Europa.

Esta defensa es una autodefensa, el ajedrez, con el que el protagonista, Luzhin, se afirma a sí mismo ante los demás, contra los demás, hasta el fatal aislamiento y hundimiento mental del patético personaje. El tema podría hacer pensar en una variante de Gogol, por ejemplo; pero, los malabarismos de lenguaje, los juegos de tiempo y espacio, que de algún modo repiten los del ajedrez, dan a esta obra un sabor matemático o de geométrico vitral de colores. El ajedrez es también reflejo del laberinto interior que es la conciencia, única realidad.


La aristocracia rusa figuraba entre los grandes
 consumidores de cine pornográfico francés.

Nabokov sobre Boy Fischer.

" Es un ser extraño. Pero no tiene nada de anormal que un jugador de ajedrez no sea normal. Se dio el caso del gran Rubinstein, a principios de siglo. Del manicomio donde solía vivir, una ambulancia lo llevaba cada día a la sala del café donde se celebraba el torneo y después lo devolvía a su casilla negra, después del juego. No le gustaba ver a su adversario, pero una silla vacía más allá de su tablero todavía le irritaba más. Entonces ponían un espejo y el veía su reflejo o quizá al auténtico Rubinstein”.

"También Fischer, tras arrebatarle el título mundial a Spassky, entró en el trance que Freud llamado “los que fracasan al triunfar”; en el momento en queKarpov ganó justamente el derecho a retarlo, sacó toda clase de disculpas para evitar el encuentro"

"Y dice Alexander Koblenz, famoso entrenador ruso de campeones: “La tragedia personal de Alekhine fue que en toda su vida no había tenido amigos. Nunca le vi sonreír". Es un gran jugador de ajedrez que tiene pequeñas manías".

Se dieron a lo largo del tiempo varios suicidios de ajedrecistas quienes se lanzaron de ventanas, los maestros internacionales: Karen Grigorian y Georgy Ilivitsky (en 1989), Alvis Vitolinsh (en 1997) y el gran maestro Lembit Oll, campeón de Estonia (en 1999).


Lolita es un personaje perverso. ¿No le moesta el éxito de Lolita.

-Lolita no es una niña perversa. Es una pobre niña que corrompen, y cuyos sentidos nunca se llegan a despertar bajo las caricias del inmundo señor Humbert. Su éxito no me molesta. Yo no soy Conan Doyle quién, por esnobismo o pura estupidez, prefería ser conocido como autor de una historia de África, que imaginaba muy superior a su Sherlok Holmes.

Es muy interesante plantearse, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o "Lolitas" en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez.

Representan a una joven de contornos opulentos, como se decía antes, con melena rubia, imaginada por idiotas que jamás leyeron mi libro. En realidad, Lolita es una niña de 12 años mientras que Mr. Humbert es un hombre maduro, y el abismo entre su edad y la de la niña produce el vacío entre ellos; entre ese vacío, ese vértigo, la seducción, atracción de un peligro mortal.

En segundo lugar, la imaginación del triste sátiro, convierte en criatura mágica a aquella colegiala americana tan trivial y normal en su género como el poeta frustrado Humbert lo es en el suyo. Fuera de la mirada maníaca de Mr. Humbert no hay nínfula. Lolita, la nínfula, sólo existe a través de la obsesión que destruye a Humbert. Éste es un aspecto esencial de un libro singular que ha sido falseado por una popularidad artificiosa.


Nabokov Entomólogo:
Aunque siempre se consideró un entomólogo aficionado, Nabokov alcanzó la notoriedad y conocimientos suficientes en este campo como para que le encargasen organizar la colección de mariposas del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard. En el museo pueden verse algunas de las siete especies de mariposas descubiertas por Nabokov y bautizadas en su honor, entre ellos el género Nabokovia.

Aunque los cientícos académicos le tomaron bastante a choteo, sobre todo porque era partidario de una clasificación de las mariposas basada en la forma de sus órganos genitales, este año los críticas se han visto obligados a dar marcha atrás, al demostrase como cierta la teoría, formulada por Nabokov en 1945, de que el grupo de mariposas de la familia Polyommatus Azules llegaron al continente americano desde Asia en oleadas durante millones de años.

En 2000 fue publicado el texto de Nabokov, hasta entonces inédito, Father's Butterflies (Las mariposas del padre), un relato de ficción con la entomología como telón de fondo.

El Nabokov Museum, ubicado en la casa natal del escritor en San Petesburgo, exhibe colecciones de mariposas y dibujos del literato.También hay material de consulta en la web de la exposición organizada por la New York Public Library para celebrar el centenario del nacimiento de Nabokov.

Aunque siempre se consideró un entomólogo aficionado, Nabokov alcanzó la notoriedad y conocimientos suficientes en este campo como para que le encargasen organizar la colección de mariposas del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard. En el museo pueden verse algunas de las siete especies de mariposas descubiertas por Nabokov y bautizadas en su honor, entre ellos el género Nabokovia.

Aunque los científicos académicos le tomaron bastante a choteo, sobre todo porque era partidario de una clasificación de las mariposas basada en la forma de sus órganos genitales, este año los críticas se han visto obligados a dar marcha atrás, al demostrase como cierta la teoría, formulada por Nabokov en 1945, de que el grupo de mariposas de la familia Polyommatus Azules llegaron al continente americano desde Asia en oleadas durante millones de años.





Habla, memoria es un inusual libro de memorias, integrado por quince capítulos, la mayoría de los cuales fueron publicados como artículos en diferentes revistas estadounidenses, que abarcan el período de tiempo comprendido entre su nacimiento en 1899 y su salida de Europa hacia EE.UU. en 1940. Pero Nabokov no escribe unas memorias lineales, cronológicas, sino que en cada capítulo se demora en la descripción de diferentes episodios o personajes que todavía viven en su recuerdo. Así, Nabokov escribe sobre sus preceptores, sobre los veranos en Biarritz, donde conoce a su primera amiga, que recuerda terriblemente a la Collette de Lolita; Cuenta su relación con la lengua rusa ("el miedo a perder o corromper, por influencias extrañas, lo único que yo había salvado de Rusia -mi lengua- se me volvió decididamente patológico"). De entre los diferentes episodios narrados por Nabokov, dos sobresalen por encima del resto. Es el de sus amores con Tamara. El exilio es el otro gran momento de este libro, cuando Nabokov explica lo que significó para él, con apenas veinte años, tener que abandonar Rusia. Como el niño que sólo valora un juguete cuando se rompe, la melancolía inundó a Nabokov, no tanto por motivos patrióticos como sentimentales. le habían arrancado sus paisajes de la infancia, su vida. Nabokov se encontró en el exilio con la incomprensión de los demócratas europeos, que no acababan de ver con malos ojos la revolución soviética y el liderazgo de Lenin.Tampoco faltan en Habla, memoria las grandes pasiones de Nabokov: la literatura, el ajedrez y las mariposas





Akiba Rubinstein no recibió una buena educación, q tenía miedo de cometer errores gramaticales, por lo tanto casi no hizo comentarios sobre sus partidas y no escribió artículos, incluso ni de torneos. El tenía pocos contactos con la gente, dedicaba todo su tiempo en el ajedrez. Los médicos le prohibieron jugar al ajedrez y participar enla justas.

En el libro "La Defensa" el médico, psiquiatra, aconseja: "... tan pronto como sea posible tener una conversación sensata con Luzhin, habría que insistirle en que esta ciega pasión por el ajedrez es fatal para él y que durante mucho tiempo éltendráque renunciar a su profesión y llevar un modo absolutamente normal de la vida ".

Cuando perdió alekinne con Euwe acuso a Kmoch un jugador de ajedrez y arbitro, de estar casado con una judia y que por ello favorecía a Euwe.

Bajo la atenta mirada de la Gestapo, tales declaraciones podrían significar la deportación o la muerte, incluso para Kmoch quien no era judio. La acusación de Alekhine fue muy aterradora para el matrimonio .

El hechicero


En El hechicero no hay una referencia al psicoanálisis, en cambio en Lolita el psicoanálisis ha invadido el texto, y el paradigma de ello es la conversación que mantiene el profesor Humbert, con la directora del Beardsley College, donde evidentemente, Nabokov utiliza la figura de la directora “progresista”, para poner en ridículo las últimas ideas psicoanalíticas en boga en los colegios de avanzada.

La Sra. Pratt acusa al profesor de anticuado europeo, que no habla de sexo con la niña quien “Aun vacila –le dice ella- entre la zona anal y genital de desarrollo”. Humbert, luego de enterarse definitivamente que Lolita no volverá con él, cuenta en qué momento han tomado auge esas nuevas ideas: “Las ideas surgidas a mediados del siglo XX sobre las relaciones entre hijos y padres, se han inficionado con la jeringoza escolástica y los símbolos estandarizados del aparato psicoanalista”. El hechicero fue escrito en París a fines de los ’30, Lolita en Estados Unidos a fines de los ’40. De todas maneras, hay un elemento común a ambas novelas, que es la idea freudiana .


El hechicero fue escrito en París a fines de los ’30, Lolita en Estados Unidos a fines de los ’40. De todas maneras, hay un elemento común a ambas novelas, que es la idea freudiana - y en ese sentido quizás tenga razón Rorty cuando dice que lo que no soportaba Nabokov de Freud, como tampoco Heidegger de Niezstche, es haber encontrado un precursor que haya dicho las mismas cosas antes.




A Nabokov no le gustaba las mariposas
 tropicales sino las mariposas azules




Dentro de las creencias griegas.


Se trata de la mariposa, insecto que ha tenido dos tipos de significados. Inicialmente, por ejemplo en Micenas, fue considerada un símbolo de la Diosa Madre. Pero la mariposa no perdió su rica carga simbólica y fue considerada el vehículo del alma después de la muerte. A ello ha contribuido su vuelo indeciso y vacilante, la nocturnidad de muchas de sus especies y, por tanto, su relación con los espectros nocturnos y especialmente su metamorfosis, de crisálida, rígida e inmóvil como un cadáver a un adulto volador, que sería el alma liberada.



Su nombre, Psiche, de hecho, significa ‘alma’ y la palabra es utilizada para designar ambas cosas, alma y mariposa.

Una de las más insospechadas relaciones de la mariposa-alma es con el sexo y el semen. El nombre antiguo de ‘mariposa’ era phallaina, que viene de phallos, es decir, falo . Esta relación entre mariposa y falo queda patente en la vasija de la ilustración en la que una mariposa revoltea bajo las gotas de semen de uno de los personajes. Y es que si la mariposa es un animal ansioso de vida ¿qué mejor líquido para ser libado? Su relación en la época minoica con la Gran Madrey, por lo tanto, con la fertilidad ratifica esta asociación.


Nabokov aprendió a bailar el Fox Tro en Cambridge con Anna Pavlova.


Nabokov:

Lolita


En Suiza Nabokov persiguiendo una mariposa se cayó y se golpeó en una roca. Pasó por una serie de enfermedades. Estuvo en el hospital durante mucho tiempo. Un día antes de su muerte, confesó ser un cazador de mariposas no es divertido, es muy triste.

Sus ultimas palabras antes de su muerte ya delirando fueron. "Las mariposas probablemente ya han comenzado a volar.

En las memorias de su vida ,como hijo de un genio, Dimitri Nabokov evoca la última conversación con su padre, días antes de su muerte. Cuenta que lo vio llorar porque ya no podría perseguir una rara especie de mariposa que frecuentaba los Alpes en aquella estación del año. Le pesaba dejar este mundo sin capturar ese ejemplar.




Intergrafia:


http://magazines.russ.ru/slo/2001/1/boid-pr.html
http://subscribe.ru/group/mir-iskusstva-tvorchestva-i-krasotyi/2694950/ 

http://www.sea-entomologia.org/aracnet/11/08/images/fig035.jpg

http://www.sea-entomologia.org/aracnet/11/08/index.htm#10

http://www.avistadepagina.es/2009/02/desesperacion.html

http://www.aceprensa.com/articles/vladimir-nabokov-maestr-a-sin-alma/

http://solodeunderwood.blogspot.mx/2011/12/los-suenos-de-los-otros.html

http://usuaris.tinet.cat/marnalg/lolitaweb.pdf

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/8748496

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2012/03/03/honraras-padre/1208302.html

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/06/actualidad/1331071665_254663.html

http://es.scribd.com/doc/99620840/El-Hechicero

http://www.descartes.org.ar/etexts-izaguirre1.htm

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http://uk.ask.com/wiki/Vladimir_Nabokov#Chess_problems
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http://libroscolgados.blogspot.mx/2012/07/entrevista-vladimir-nabokov-yo-me.html ttp://www.avistadepagina.es/2009/02/desesperacion.htmlhttp://www.letraslibres.com/revista/convivio/conversacion-con-vladimir-nabokov-entre-el-fuego-y-el-hielo

http://centropsicoanaliticomadrid.com/index.php/psicoanalisis-sociedad/231-de-lolas-y-lolitas-la-sumision-intelectual-de-la-mujer

http://www.nullediesinelinea.es/article-el-encantador-nabokov-y-la-felicidad-108814458.html

http://centropsicoanaliticomadrid.com/index.php/psicoanalisis-sociedad/231-de-lolas-y-lolitas-la-sumision-intelectual-de-la-mujer

http://www.europasur.es/article/delibros/1350785/genio/crepuscular.html

http://blog.educastur.es/paulun/category/kafka/la-metamorfosis-kafka/estudios-la-metamorfosis-kafka-kafka/

http://fb2.booksgid.com/content/8D/brayan-boyd-vladimir-nabokov-russkie-gody/203.html
http://lib.rus.ec/b/252424/read/rand 

http://www.ozon.ru/multimedia/books_covers/1005484831.jpg

http://translate.google.com.mx/translate?hl=es&sl=ru&u=http://www.pseudology.org/Nabokov/Guadanini_Irina.htm&prev=/search%3Fq%3DIrina%2BGuadagnini%26hl%3Des%26newwindow%3D1%26prmd%3Dimvnso&sa=X&ei=7GKMUPbFDNKzqAGs-4Eo&ved=0CCgQ7gEwAA
http://translate.google.ru/translate?hl=es&sl=ru&u=http://www.svobodanews.ru/content/transcript/1771090.html&prev=/search%3Fq%3D%25D0%25BA%2B%25D0%2598%25D1%2580%25D0%25B8%25D0%25BD%25D0%25B5%2B%25D0%2593%25D1%2583%25D0%25B0%25D0%25B4%25D0%25B0%25D0%25BD%25D0%25B8%25D0%25BD%25D0%25B8%26hl%3Des%26newwindow%3D1%26biw%3D1024%26bih%3D641%26prmd%3Dimvnso&sa=X&ei=9JaQUOOtHMTpqgGYpoDoDQ&ved=0CDkQ7gEwAw 

http://fb2.booksgid.com/content/8D/brayan-boyd-vladimir-nabokov-russkie-gody/203.html
http://www.nabokovmuseum.org/chess.html

miércoles, 31 de octubre de 2012

Vladímir Dmítrievich Nabókov.




La Reina detrás. 



La hermosura cautiva no sólo por su perfección, sino porque puede ser destruida.


Vladímir Dmítrievich Nabókov alias "Sirin" es: un poeta,  novelista,  pintor, un profesor,  crítico,  traductor, dramaturgo y un lepidopterólogo, que nació en Rusia dentro de una familia aristocrática y acaudalada de San Petersburgo, en su hogar se hablaba en tres idiomas; el ruso, el inglés y el francés, lenguas que Nabókov aprendió desde muy pequeño, gracias las enseñanzas de sus institutrices, una de ellas: Miss Rachel Home, quien le enseñó primero el idioma inglés, antes que el ruso.

Su padre fue Vladimir Dmitrievich Nabokov, jurista y estadista, hijo de un ministro de Justicia bajo los zares y de la baronesa María Bon Korff. Los antepasados del escritor por parte de madre pertenecían a la aristocracia terrateniente de la provincia de Kazan y poseían minas de oro en el lado siberiano de los Urales.

Para darnos una idea de la inmensa fortuna de esta familia baste saber que la casa de campo de la familia Vyra, en la provincia de San Petersburgo, era atendida por un ejército de más de 50 criados. La educación de los niños Nabókov corrió a cargo de institutrices inglesas y francesas, que fueron sustituidas más tarde por preceptores rusos y alemanes. Para ir al colegio, Vladimir subía a su Rolls-Royce, conducido por su chofer.

Nabokov tenía 17 años cuando su tío Ruka le heredó dos millones de dólares. Y al término de dos años, cuando cumplió 19 años, los perdió para siempre.

La historia de Vladimir, es la de una pérdida total y terrible, de todo lo que alguna vez amó, sin más explicación que la del cambio político y social. En 1919, la familia debió escapar de Rusia a causa de la revolución, dejando atrás todo, riquezas, lujos, comodidades, lugares entrañables y amores imposibles.

Ya en Inglaterra Nabokov se graduó en la Universidad de Cambridge con la máxima calificación. Bajo el seudónimo de Vladimir Sirin comenzó a escribir para los diarios de los emigrantes rusos en Berlín, donde vivió de 1923 a 1937. Se convirtió en un fumador compulsivo, que redactaba textos a destajo.

La vida de Nabokov es la del exilio, en la que reverberan las grandes conmociones políticas del siglo pasado. El padre del novelista, abandonó Rusia con su familia ante el avance bolchevique. Se establecieron primero en Inglaterra donde se doctoro en lenguas y más tarde fijaron su residencia en Berlín, debido a lo caro de la vida en Alemania.

 En esta ciudad su padre fue asesinado en un mitin político por una bala que estaba dirigida a su amigo Pavel Miliukov. Fue en este lugar donde Vladímir Nabokov se enamoró perdidamente de Svetlana Romanovna Sievertuna de 16 años una de las mayores bellezas de la colonia rusa en Berlín, a quien le escribió poemas. Después de su rompimiento con esta, contrajo matrimonio con Vera Slonim Evseena de origen judío. En Berlín fue que nació su único hijo Dimitri.

La estancia en Alemania se prolongaría hasta 1937, fecha en la que huyeron de las leyes antisemitas del régimen hitleriano. Vladímir, Vera y su hijo Dimitri se refugiaron en París hasta que en 1940. Tuvieron que volver a huir del régimen nazi. Dejando atrás a su hermano, que después fue apresado y murió de hambre  en un campo de concentración. 

Hoy el escritor vive en los Estados Unidos. En Alemania escribió en ruso. En París lo hizo en francés  Hoy escribe en ingles. Vlaldimir me dice: “ La nostalgia que he estado acariciando durante todos estos años no es el dolor por las propiedades o el dinero perdido, al dejar Rusia, sino la conciencia de aquella infancia perdida”. Azul sangre de nostalgia.

 Vlladimir desde niño es un coleccionista de mariposas.  Atrapar mariposas lo aprendió de su padre y sus recuerdos en vuelo, se remontan a los bosques de oscuros abetos, de abedules y de turberas.

 Nabokov considera el lenguaje como un juego, la disposición de discurso es para él, como la composición de un problema de ajedrez o el cuidado en el montaje de un espécimen de mariposa.

Este Aristócrata ruso, es un gran aficionado al ajedrez y conocido por su aguda imaginación al componer problemas de ajedrez, con sus soluciones. El ajedrez aún lo juega con su esposa. Ha ideado decenas de estudios, varios de ellos premiados en concursos y ha escrito un libro de poemas y de problemas de ajedrez.

 Me cuenta que en los días de exilio para ganarse la vida, trabajo de extra de cine, dio clases de tenis, boxeo, inglés y francés. Que recibía un pequeño honorario por la elaboración de sus problemas de ajedrez.

Se cuenta una vez venció el futuro campeón mundial Alekhine. Sobre los problemas de ajedrez que compone, menciona: "Personalmente, estoy fascinado por los problemas que son espejismos e ilusiones llevados a una sutileza diabólica"

En este escritor, destaca su anti darwinismo: "La gloria de Dios está en esconder algo en la naturaleza presupone una intencionalidad en el cosmos: interpreta la mente no como efecto de la complejidad sino como reflejo de una mentalidad inicial del hombre, en descubrirlo". y su  anti freudismo: "Como es bien sabido mis libros no sólo cuentan con la bendición de una ausencia absoluta de significación social, sino que además están hechos a prueba de mitos: los freudianos revolotean en torno a ellos, se acercan con oviductos ardientes, se detienen, husmean y retroceden” “No me interesa ese señor. Que los crédulos y los mediocres sigan creyendo que todas las enfermedades mentales pueden curarse mediante una aplicación diaria de viejos mitos griegos en sus partes privadas”  Odia entre otros autores a Dostoievski .

A lo largo de su vida ha tenido varios amores, algunos idílicos, como los de su infancia. A los cinco años conoció a Colette, en la playa de Biarritz, en el sur de Francia, y la recuerda con "sedosos rizos en espiral de color marrón que colgaba de de su gorra de marinero, y que al recoger estrellas de mar, ella se inclino y su rizos le hicieron cosquillas en la oreja; fue entonces que ella de pronto me dio un beso en la mejilla, que me lleno de emoción indescriptible.

También en esa misma playa dos años después vio a Zina, de la cual se apasiono. Cerca de cumplir los 16 años, conoce a Valentina Shulgina “Tamara” con quien tuvo amoríos furtivos, y a quien le dedico sus poemas.

Al zarpar el barco “Esperanza”, durante la travesía conoció a una poeta y con ella tiene un romance. Después en Grecia se relaciona con otra pasajera de nombre Hope Gorodkovskaya.

 En Inglaterra, tiene amoríos con una camarera atractiva Elizabeth, a continuación con una bailarina Marina Schreiber con quien se comprometió y después rompió. Tuvo varios amoríos con las bellezas locales; con la hija de un tendero: Miriam, con una viuda.
Su suerte en el amor es tal, que se encuentra, a un rostro femenino, que le es muy grato, el de Marianne Schreiber, a la que adoraba, cuando él tenía 9 años. Charlaron de los viejos tiempos. Ella le contó que estudiaba ballet. Una cosa llevo a la otra, y pronto se convirtieron en amantes. Un romance corto. 

Una novia más lo fue  Ellendeya Proffer que relató su primer encuentro con Nabokov, ella habló de la maravillosa sonrisa del escritor. Yo esperaba ver una especie de escritor neurótico,  torturado, encerrado en su escritura y no fue así me encontré con un joven atractivo, atlético Y encantador. 

A su lista de mujeres, cerca de 30, se debe agregar a Roma Klyachkin, una judía, bonita, rubia, con la que Nabokov  comenzó un breve romance y a Svetlana Romanovna Sievert una joven de 16 años, una de las mayores bellezas de la colonia rusa en Berlín, una chica alta, con grandes ojos negros, pelo oscuro, piel dorada llena de alegría y calidez, a quien también le dedico y le escribió poemas.

Svetlana le llamaba tigre a Vladimir, por su energía sexual, ella le tenía un poco de miedo, Vladimir era un hombre ardiente, que la ponía nerviosa y le intimidaba su charla ebrio de pasión.

El poeta le propuso matrimonio en el acuario de Berlín.  Svetlana, solo acepto casarse con Nabokov, después del asesinato del padre de Vladimir, por un sentimiento de ternura y de compasión ante la desolación del joven poeta. Ella menciono que nunca lo había visto tan triste.

Poco tiempo Svetlana rompió su compromiso con Nabokov. Al novelista le significo un duro golpe ser abandonado por la mujer que amaba. Algunas versiones aseguraba que el rompimiento se dio cuando él le pidió a la joven un "extraño tipo de beso" otras versiones aseguran que los padres de ella se opusieron finalmente al matrimonio, al no tener él, un empleo estable.

El aristócrata les había dicho a sus amigos que nunca podría perdonar Svetlana, pero que ella tendría que escuchar las cosas tiernas que tenía que decirle y le escribió una carta.

Paso meses componiendo versos abatido, convencido de que su vida había terminado. Viajo a muchas ciudades, sin poder olvidarla Todo se lo recordaba: Dresden, Estrasburgo, Lyon y Niza. Planeaba continuar hacia el norte de África, o encontrar algún lugar en el planeta, donde ni ella, ni a su sombra las volviera a ver. Cuando encuentre ese lugar, entonces voy a establecerse ahí, para siempre, le escribe a la amada. Al parecer la idea de ir al África,  fue porque alguien le ofreció un empleo de fogonero, en un barco con destino a ese continente. ¿De haberse embarcado se hubiese convertido en un Jack London?

Pero Vladimir tenía dos velas encendidas, mientras le escribía a Svetlana, también le enviaba una misiva a Vera con quien después se casaría, narrándole: "Te necesito, mi cuento de hadas. Porque tú eres la única persona con quien puedo sobre el matiz de una nube, sobre el canto de un pensamiento, y sobre el hecho de que cuando me fui a trabajar, hoy  pensé en el girasol que es tu cara y tu sonrisa" 

África había quedado atrás. Al tiempo el escritor dijo que el abandono de Svetlana sucedió, solo para poder conocer a Vera .

Vera Slonim es delgada, de huesos muy finos tiene una tez transparente y un porte de reina y ojos azules. Ella permanece callada durante la entrevista a Vlaldimir.

 Con ella, Vladimir recorría las calles hasta el amanecer. La pareja entre besos se aferraba, como si fuera como una estatua de Rodín en aquel frió de Berlín.  Nabokov jura, que amaba como nunca antes; con una ternura infinita, que lamentaba cada minuto del pasado que no había compartido con Vera.

En voz alta lee el texto de una de las tantas carta escritas a Vera: "¿Alguna vez has pensado en lo extraño, lo fácil que nuestras vidas se juntaron?  Hay en tu alma un punto preparado para cada uno de mis pensamientos" Vera y él se convirtieron en amantes muy rápido, para cualquier persona que no los conociera, ella podría haber pasado por una chica fácil y él un seductor vulgar.

Fue con Vera, con quien se caso, la que curo los males de amor de Vlaldimir. Ella es quien le disuade de seguir escribiendo poesía y le aconseja escribir prosa. Ella es su musa, quien le contesta el teléfono, le encuentra los objetos extraviados, quien conduce el automóvil, en fin quien hace toda clase de menesteres: lectora, secretaria, mecanógrafa, editora, correctora, traductora, bibliógrafa, su agente literario, que también le ayuda en la investigación y juega ajedrez con él, para que su esposo exista solo a través del arte.

La personalidad  seductora de Vladimir, su amabilidad, su coquetería y su temperamento sexual, lo condujeron a reiniciar un viejo romance - de sus tiempos de estudiante en Inglaterra- con la poeta rusa Irina Guadagnini
" Eva Lyubrzhinskuyu" una mujer divorciada, rubia, atractiva, coqueta, una mujer juguetona e irónica, Pronto comenzaron a aparecer juntos en los cafés y cines. La familia de Irina pertenecían a la misma comunidad de Nabokov. 

Ya casado con Vera, retoma la aventura. Los disgustos y discusiones con Vera fueron muy frecuentes. Incluso ella lo amenazo, con no dejarle ver más a su hijo Dimitri. Vladimir vivió un tórrido romance, una pasión desmedida con Irina. Esta le escribí una carta donde le conmina a que dejaran todo y se fuesen a vivir, a cualquier país, lejos de Vera. 

Nabokov finalmente decidió volver al lado de Vera y renunciar a su amante. Después de su abandono Irina se refugió en pensamientos suicidas, sufriendo por la ausencia de Vladimir. Después ella escribió un libro, una historia escandalosamente sincera "Túnel" sobre su relación con Nabokov y sus apasionadas reuniones en Cannes.

Vera Slonim en su temprana juventud participo en un complot para matar a Trotsky, el mismo revolucionario, al mando del ejército rojo, que elogio al padre de Vladimir; distinguido hombre de Estado de ideas liberales.  

Algo curioso en Vera, es que no le agrada la novela Tom Sawyer porque a su parecer es "un libro indecente". Detesta a los mismos, autores que aborrece su marido.

Hace dos años Vladovia, se convirtió en ciudadano naturalizado de los Estados Unidos. Él y su esposa Vera viven en Wellesley. Él da conferencias y cursos de lengua y literatura rusa. Mis clases no son muy populares, me confiesa Nabokov y agrega: debido a mi estilo de enseñanza y  al poco interés que demuestro por la guerra, y por las cuestiones vinculadas con Rusia.

Sobre la mesa, se encuentra una carta de su hermana Elena, sin abrir, en respuesta, a la misiva de Vladimir, cuyo mensaje fue: “Qué alegría que tú estás bien, viva y con buen ánimo”, ¡Pobre, pobre Seryozha!”  (recordando el infortunado destino de Sergei,  hermano de ambos) El escritor no quiere comentar por qué no ha abierto aún el sobre.

Vera brinda y dice "Happy Christmas" Vladimir está contento porque el próximo año 1947, se publicara su primera novela en ingles "Barra siniestra" y feliz dice: ( -pronuncia palabras en ruso- que supongo son: ¡Felices Fiestas! ) También me uno al brindis: ¡Chin chin el que deje algo! Vladimir muere de la risa, cuando le explico el significado del brindis.
 

Es grata su jovialidad que ha innovado la escritura, con sus dobles sentidos, sus hábiles referencias crípticas, sus trampas literarias y sus guiños a los eruditos. La construcción inteligente de sus historias, su juego de espejos.

 Le sugiero a Volodia que la entrevista la mezclemos con preguntas sobre literatura, personales y de ajedrez, a semejanza de su libro "Poemas y Ajedrez". Serio me manifiesta: pero le aclaro, que yo odio a Freud. Los dos reímos e inicio las preguntas.

¿Cuál es la pronunciación correcta de su apellido?

El novelista aclara antes: 
Hablo con torpeza, hablo muy mal, hablo pésimamente mal. Mis conferencias, difiere de mi prosa escrita tanto como un gusano difiere de un insecto hecho, pienso como un genio, escribo como un autor de prestigio y hablo como un idiota. 

Vladimir responde:
Digamos que en ruso hay muchos nombres que a primera vista parecen sencillos, pero cuya ortografía y pronunciación le tienden extrañas trampas al forastero. Le llevó dos siglos al apellido Suvarov deshacerse de la descabellada "a" intermedia: debe de ser Suvorov.

Los cazadores de autógrafos norteamericanos que profesan conocer todos mis libros —aunque con gran prudencia evitan mencionar sus títulos— hacen toda clase de trucos con las vocales de mi apellido, tantos como lo permiten las variantes matemáticas.

 Me conmueve en especial "Nabakav" por las letras a. Los problemas de pronunciación caen dentro de un patrón menos errático. En los campos de juego de Cambridge, mi equipo de futbol  ( fungia como portero) me llamaba "Nabkov", o me decían "Macnab" de broma.

Los neoyorquinos tienden a convertir la o en ah y pronuncian mi apellido "Nabarkov". La aberración "Nábokov" es la favorita de los empleados del servicio postal. Pero me llevaría demasiado tiempo explicarles cómo pronunciarlo, así que me he conformado con un eufónico "Nabókov", con el acento en la vocal intermedia. ¿Quiere intentarlo?

Que significa su alias Sirin, con el que firma sus libros. 

La leyenda de Sirin podría haber sido introducido en Rusia por los persas, es el popular nombre de un búho, terror de los roedores de la tundra. Sirin es una mitológica criatura con la cabeza y el pecho de una mujer hermosa y el cuerpo de un ave. En la mitología es un ave multicolor, con la cara de una mujer y busto, sin duda idéntico a la "sirena", una deidad griega.

Su infancia.

-Yo tuve  probablemente la infancia más feliz que se pueda imaginar.


Ajedrez.

-El ajedrez lo aprendí de mi padre, como me enseño a cazar mariposas. Yo era un jugador de ajedrez bastante bueno. No un "gran maestro. Pero era un buen jugador de círculo, capaz de tender una trampa a un campeón aturdido.

Lo que siempre me ha gustado en el ajedrez son las trampas, los trucos ocultos. Por eso abandoné las partidas y me dediqué a la composición de problemas. No dudo que hay un vínculo íntimo entre algunos espejismos de mi prosa y el tejido brillante y oscuro a un tiempo de los problemas de ajedrez, enigmas mágicos, cada uno de los cuales es fruto de mil y una noches de insomnio. Me gusta componer los problemas llamados "suicidas" en los que las blancas obligan a las negras a ganar.



¿Qué recuerdos tiene de su huida de Rusia? 

-Recuerdo las reverberaciones del mar de la bahía de Sebastopol, bajo el furioso fuego de las ametralladoras que disparaban desde la playa, las tropas bolcheviques acababan de tomar el puerto, mi familia y yo zarpamos rumbo a Constantinopla Recuerdo un pequeño y espantoso barco griego, el Nadezhda (Esperanza). Recuerdo que mientras zigzagueábamos hacia el abra de la bahía, intenté concentrarme en una partida de ajedrez con mi padre —uno de los alfiles había perdido su cabeza, y una ficha de las que se usan para hacer apuestas en el póker ocupaba el lugar de una torre.

La conciencia de que me iba de Rusia quedó absolutamente eclipsada por la dolorosa idea de que, con rojos o sin ellos, las cartas de mi amada Tamara seguirían llegando, milagrosa e inútilmente, al sur de Crimea, en donde buscarían que yo las recibiera, un fugitivo receptor, y aletearían sin fuerza de un lado para otro como aturdidas mariposas.

"Tamara"

-
Cuando conocí a Tamara ella tenía quince años, y,  yo uno más. Durante el comienzo de ese verano y a todo lo largo del anterior, el nombre de Tamara había estado aflorando, con esa fingida ingenuidad que suele adoptar el destino, cuando va en serio, aquí y allá en nuestra finca y en las tierras que mi tío poseía, al otro lado del Oredezh.

Lo encontraba escrito con un palo en la arena rojiza de alguna de las avenidas del parque, o a lápiz en un enjalbegado portillo, o recién grabado a navaja en la madera de algún viejo banco, como si la Madre Naturaleza me estuviese dando misteriosos avisos de la existencia de Tamara. 

Aquella silenciosa tarde de julio en la que la encontré completamente quieta en una arboleda de abedules, pareció que Tamara hubiese surgido allí por generación espontánea, entre aquellos árboles vigilantes, con la silenciosa cabalidad de una manifestación mitológica. Estaba de espaldas a la luz y se la veía toda negra, como una talla de madera oscura. Tan solo se distinguía el blanco de los ojos, que formaban dos almendras plateadas, mientras que las pupilas eran negras. Una gota de tártaro o sangre circasiana podría haber influido en la ligera inclinación de sus ojos oscuros Recuerdo el intenso color sus mejillas, y la delicada curva de una de las aletas de su nariz, estremeciéndose delicadamente al compás de su risa.

Llevé a mi adorable niña a todos aquellos rincones secretos de los bosques en donde había soñado despierto, antes de saber de ella, de que la encontraría. Hubo cierto pinar en donde todo encajó en su sitio, aparté el tejido de fantasía, y saboreé la realidad.

Muchas veces caminamos balanceando nuestras manos entrelazadas, a la manera campesina. Le di unas dalias que cogí a la orilla del paseo engravillado, En los atardeceres oscuros y lluviosos yo acostumbraba a cargar el faro de mi bicicleta con mágicos pedazos de carburo cálcico, encendía una cerilla a cubierto del viento racheado y, tras aprisionar una llama blanca en el cristal, pedaleaba cautelosamente en dirección a las tinieblas. 

El círculo de luz que proyectaba mi faro captaba el húmedo y suave lomo del camino, mi lívida luz mariposeaba de un extremo a otro de los seis pilares blancos del pórtico de la parte trasera de la muda y ruinosa casa solariega de mi tío, tan muda y ruinosa como debe de encontrarse hoy en día, medio siglo después. Allí, en una esquina de esos soportales, en el mismo lugar desde donde había ido siguiendo el zigzagueo de mi luz ascendente, Tamara me esperaba, asomada a la ancha balaustrada y apoyada de espaldas en una de las columnas.

Yo apagaba el faro y me acercaba tanteando hacia ella. Aquí siente uno el impulso de hablar con más elocuencia, de estas cosas y de otras muchas que siempre confiamos en que sobrevivan a su cautividad en el zoo de las palabras, pero los antiguos tilos que se amontonan junto a la casa ahogan con sus crujidos y rumores en la agitada noche el monólogo de Mnemosina. Luego cedían sus gemidos.

La lluvia goteaba a un lado del porche. A veces, algún rumor, como que se turbara el ritmo de la llovizna sobre las hojas, hacía que Tamara volviese la cabeza hacia una pisada imaginaria, y entonces, en la leve luminosidad  - que se eleva ahora en mi memoria pese a toda esa lluvia- del momento, lograba distinguir el perfil de su rostro; pero no había nada ni nadie que temer, y enseguida soltaba suavemente el aliento que había contenido durante un instante, y sus ojos volvían a cerrarse.



¿Tamara fue en realidad Valentina Shulgina a quien usted dedico sesenta y ocho poemas?

-
Si, poemas muy malos, con un lenguaje trillado, plagado de lugares comunes. En ese entonces tenía quince años, los lirios estaban en flor; había leído a Pushkin y a Keats; estaba locamente enamorado.

Hubo meses que a Tamara no la vi, por su trabajo y porque me encontraba totalmente entregado al tipo de variadas experiencias que en mi opinión debía buscar todo elegante littérateur. Había comenzado ya una extravagante fase de sentimiento y sensualidad que duraría diez años aproximadamente.
Cuando la contemplo desde la torre que ahora ocupo me veo a mí mismo como cien diferentes jóvenes a la vez, todos ellos en pos de una muchacha, en una serie de simultáneos amoríos a veces encantadores, otros sórdidos, que iban desde aventuras de una noche, hasta prolongados compromisos y simulaciones, con resultados artísticos muy escasos. 

Esa experiencia, así como las sombras de todas aquellas encantadoras damas, no sólo me resultan inútiles cuando reconstruyo mi pasado. Por más que me ajuste los lentes de la memoria, no consigo recordar cómo nos separamos Tamara y yo. Existe posiblemente otro motivo, para este desdibujamiento: ya nos habíamos separado antes demasiadas veces.


Mate en dos jugadas.

-A lo largo de mis veinte años de exilio dediqué una prodigiosa cantidad de tiempo a la composición de problemas de ajedrez. Se fija en el tablero cierta disposición, y el problema a resolver consiste en averiguar cómo hacerles mate a las negras en un número determinado de movimientos, por lo general dos o tres.

 Es un arte bello, complejo y estéril que sólo está relacionado con la forma corriente de este juego en la misma medida en que, por ejemplo, tanto el malabarista que inventa un nuevo número como el tenista que gana un torneo sacan provecho de las propiedades de las esferas.

 La mayor parte de los jugadores de ajedrez, de hecho, tanto maestros como aficionados, sólo sienten un leve interés por estos acertijos especializados, fantásticos y elegantes, y aun en el caso de que apreciasen algún problema difícil se quedarían perplejos si alguien les invitara a que ellos mismos compusieran otro.

La invención de estas composiciones ajedrecísticas requiere una inspiración de tipo casi musical, casi poética, o, para ser absolutamente exacto, poético-matemática.


Odrezh.

-Un bello afluente al que jamás volví, tan cerca de mi casa de verano.
.
¿Como se origino su pasión por las mariposas?

-El acontecimiento originario fue bastante trivial. En luna madreselva que colgaba sobre el respaldo tallado de un banco, que se encontraba justo enfrente de la entrada principal, vislumbre, una espléndida criatura de color amarillo pálido con manchas negras, almenados azules, y un ojo cinabrio en cada una de sus negras colas orladas de amarillo.

Mientras exploraba la flor inclinada de la que pendía, levemente doblado, su empolvado cuerpo, sacudía incansablemente sus grandes alas, y mi deseo de conseguirla fue uno de los más intensos que haya experimentado finalmente el conserje de nuestra casa de la ciudad, consiguió atraparla con mi gorra, tras lo cual la llevamos, a un armario, en donde Mademoiselle confiaba que la naftalina casera la matara en una noche. 

A la mañana siguiente, sin embargo, cuando ella misma abrió el armario para sacar alguna prenda, la mariposa, voló hacia la abierta ventana, para no ser al poco rato más que un punto dorado que se abatía y fintaba y planeaba hacia levante, por encima de los bosques y la tundra.

Yo contaba con 8 años de edad, cuando mi padre fue encarcelado por las autoridades rusas, a causa de sus actividades políticas, le llevé una mariposa a su celda, el regalo le encantó a mi padre. A partir de la edad de siete años, mi primera mirada de la mañana buscaba el sol, mi primer pensamiento estaba dedicado a las mariposas que éste engendraría. 
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Mimetismo. 

-A mí me atrajeron desde muy niño los misterios del mimetismo. Sus fenómenos mostraban una perfección artística que sólo se relaciona generalmente con las cosas hechas por el hombre. Considérese por ejemplo la imitación de los jugos venenosos que realizan las máculas en forma de burbuja que poseen las alas de algunas mariposas.

Cuando una mariposa tiene que parecer una hoja, no solamente reproduce de forma bellísima todos los detalles de la hoja, sino que tiene, además, numerosas marcas que imitan los agujeros perforados por los gusanos.

Descubrí así en la naturaleza los placeres que buscaba en el arte. En ambos casos se trataba de una forma de magia, ambos eran un juego de hechizos y engaños muy complicados.

Se me ocurre que la más fiel reproducción del nacimiento de la mente es la puñalada de asombro que acompaña el momento preciso en el que, mirando una maraña de hojas y ramas, nos damos cuenta de repente de que lo que parecía un elemento natural de ese enmarañamientos es un insecto o un pájaro maravillosamente disfrazado, lo cual desde mi niñez me impresiono.

Los problemas de Ajedrez.

-Exigen del compositor las mismas virtudes que caracterizan todo el arte de valor: originalidad, invención, concisión, armonía, complejidad e insinceridad esplendida.


Selección natural.

-La selección natural, en el sentido darwiniano de la expresión, no basta para explicar la milagrosa coincidencia de la apariencia imitativa y el comportamiento imitativo; tampoco me parecía suficiente apelar a la teoría de la «lucha por la vida» cuando comprobaba hasta qué extremos de sutileza, exuberancia y lujo miméticos podía ser llevado un mecanismo defensivo, que en cualquier caso va muchísimo más lejos de de lo que pueda apreciar ningún predador.





¿Cuales son sus tirrias?

-Primero, no aprecio al escritor que no ve las maravillas de este siglo, Detesto pues a los divulgadores comprometidos, a los escritores sin misterio, a los infelices que se alimentan con los elixires del charlatán vienés.

Aquellos que aprecio saben que sólo el verbo, es el valor real de la obra maestra. Detesto a cuatro doctores: al Dr. Freud, No puedo concebir que nadie en su sano juicio acuda a un psicoanalista. Solía acecharlo en oscuros callejones del pensamiento.

Detesto al Dr. Zhivago, al Dr. Schweitzer y al Dr. Castro. Odie a quienes aseguraban que se había gastado demasiado dinero, para que el hombre pisara la Luna, un mundo muerto. Recuerdo con qué delicioso escalofrió, con que envidia y angustia, miraba yo en la televisión, los primeros pasos flotantes del hombre.

¿A alguien más?

-A Dostoievski. Sócrates, entre otros, me cae muy mal. Las cosas que aborrezco son sencillas: la estupidez, la opresión, la guerra, el crimen, la crueldad. Mis placeres son escribir y cazar mariposas.

¿Algún otro placer?

-Los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas. Los placeres y recompensas de la inspiración literaria no son nada frente al arrobamiento de descubrir un nuevo órgano al microscopio o una especie desconocida en una ladera de montaña de Irán o Perú. No es improbable que, de no haberse producido la revolución rusa, me hubiese dedicado exclusivamente a los lepidópteros y nunca hubiese escrito una novela.

¿Que recuerda de su infancia al cazar mariposas?

-Hacía mucho tiempo que anhelaba poseer esta especie de mariposa en particular y cuando me situé a la distancia adecuada, lancé mi cazamariposas.

Todo el mundo ha escuchado el gemido del campeón de tenis tras haber fallado un golpe fácil. Todo el mundo ha visto el rostro del mundialmente famoso maestro Wilhelm Edmund  cuando, durante una exhibición de partidas simultáneas celebrada en un café de Minsk, perdió su torre, por un absurdo descuido, ante un aficionado local, el pediatra Schach, que finalmente le ganó.

 Pero no hubo nadie aquel día que pudiera verme sacudir el cazamariposas para hacer saltar la ramita que era su único contenido, y quedarme mirando pasmado el agujero de la tarlatana.

Un verano, cuando aún no cumplía 10 años, había estado cazando, todas las noches sin luna, en un claro del parque, a base de extender sobre la hierba una sábana, sobre la que proyectaba la luz de una linterna de acetileno Procedentes la oscuridad que me rodeaba, las mariposas nocturnas se lanzaban hacia este la luminosidad, y fue así, en esa sábana mágica, donde cacé una preciosa Prusia.

¿Cómo es el proceso de perseguir a una mariposa?

-Es perseguir a una belleza que nunca ha sido descrita, y que se desliza sobre las rocas, es una experiencia arrobadora, pero también resulta sumamente divertido encontrar una nueva especie entre los cuerpos desmembrados de los insectos, dentro de una vieja lata de galletas que un marinero envió desde alguna isla remota.

La vida errante del ajedrecista.

-Cuando nos acostamos en un ambiente poco familiar, estamos aptos para tener un momento de aturdimiento antes de levantarnos, una sensación repentina de irrealidad, y esta es la experiencia que debe ocurrir una y otra vez en la vida de un viajante, una forma de vida que hace imposible cualquier sensación de continuidad. Por otra parte, el aislamiento, el extrañamiento de la realidad es, después de todo, algo que caracteriza constantemente a los artistas, los genios y los descubridores. 

Arte.

-Belleza más compasión, es lo más cercano que podemos llegar a una definición de arte. Donde hay belleza hay compasión, por la simple razón de que la belleza debe morir: la belleza siempre muere, lo general muere con lo específico, la colectividad muere con la individualidad.


Releer.

-Uno no lee un libro, sólo lo puede releer. Un buen lector, un lector de verdad, y activo y creativo, es un relector.

El tablero de ajedrez.

-El tablero es un campo magnético, un sistema de marcas y abismos, un firmamento estrellado. Los alfiles se desplazan por él como proyectores. Este o aquel caballo es una palanca ajustada y ensayada, y reajustada y ensayada otra vez, hasta que el problema queda afinado porque ya alcanza los niveles necesarios de belleza y sorpresa.

¡Cuán a menudo he pugnado por contener la terrible fuerza de la reina de las blancas a fin de evitar que haya más de una solución! Debería quedar claro que en los problemas de ajedrez la batalla no se libra entre blancas y negras sino entre el compositor y el hipotético sujeto que intentara solucionarlo De mismo modo que en la narrativa de primera categoría el verdadero duelo no es el que libran entre sí los personajes sino el que enfrenta al autor con el mundo, de modo que gran parte de la valía del problema radica en el número de  aperturas engañosas, pistas falsas, especiosas posibilidades de juego, astuta y cariñosamente preparadas para despistar a quien intente resolverlo. 

Pero, por mucho que intente explicar este asunto de la composición de problemas, me parece que no seré capaz de transmitir deforma asaz cabal el estático núcleo del proceso y sus puntos de contacto con otros tipos, más abiertos y fructíferos, de operaciones de la mente creadora, desde el trazado de los mapas de mares peligrosos hasta la redacción de una de esas increíbles novelas en las que el autor, en un ataque de locura lúcida, se ha fijado a sí mismo una serie de reglas únicas que tiene que observar, ciertos obstáculos de pesadilla que tiene que superar, con el entusiasmo de una deidad que estuviera construyendo un mundo vivo a partir de los ingredientes más inverosímiles: rocas, y carbón, y ciegas palpitaciones.

¿Sueña con mariposas?

Una vez, estuve bajo los efectos del éter durante una apendicetomía, y con la viveza de una calcomanía pude verme a mí mismo en traje de marinero colocando sobre una tabla el recién aparecido pequeño pavón de noche, de acuerdo con las instrucciones de una dama china que yo sabía que era mi madre.

 Todo estaba allí, brillantemente reproducido en mi sueño, mientras mis partes vitales quedaban expuestas: el empapado algodón absorbente, frío como el hielo, apretado contra la cabeza lemuroide del insecto; los espasmos cada vez menos intensos de su cuerpo; el satisfactorio crujido que producía el alfiler al penetrar en la dura corteza de su tórax; la cuidadosa inserción de la punta del alfiler en el surco forrado de corcho de la tabla de secado; la disposición simétrica de las gruesas alas venosas bajo, fijadas a tiras de papel semitransparente. 

En qué idioma piensa. 

No pienso en ningún idioma, pienso en imágenes. 

El idioma ruso.

-
En la lengua de mis antepasados me siento perfectamente cómodo.

El inglés.

-El inglés lo supera como instrumento de trabajo. Lo supera en riqueza, en riqueza de matices, en prosa delirante El idioma inglés una procesión de niñeras e institutrices inglesas viene a mi encuentro cuando vuelvo a mi pasado. A los tres años hablaba mejor el inglés que el ruso.

El francés.

-
El francés, o mejor dicho, mi francés, que es una cosa muy especial, no se doblega tan bien al suplicio de mi imaginación. Su sintaxis me impide ciertas libertades que me tomo con las otras dos lenguas Aprendía el francés a los 6 años, con la institutriz, Mademoiselle Cecil Miotton,  e inicie la lectura de "Los miserables".

Mi cabeza piensa en Inglés, mi corazón en ruso, pero mi el oído prefiere el francés.

¿Le es fácil escribir en cualquiera de los tres idiomas que domina?

-La transición de una lengua a otra como el lento viaje nocturno de un pueblo a otro con tan sólo una vela para iluminarse. Hoy soy un escritor norteamericano, nacido en Rusia y educado en Inglaterra.

¿Cómo es el proceso de imaginar un problema de ajedrez?

- Con frecuencia, en la amistosa mitad del día, en los márgenes de alguna ocupación trivial, en la ociosa estela de un pensamiento pasajero, sentía, sin previo aviso, una punzada de placer mental al notar que se abría en mi cerebro con un estallido, el brote de un problema de ajedrez, prometiéndome así una noche de trabajo y felicidad. 

A veces era una manera de combinar un raro dispositivo estratégico con una rara línea defensiva; otras, el vislumbre de la configuración definitiva de las piezas que traduciría, con humor y gracia, un tema difícil que hasta entonces había desesperado de ser capaz de expresar; o podía ser un simple ademán hecho en medio de mi mente por las diversas unidades de fuerza representadas por los trebejos, algo así como una veloz pantomima, que me sugería nuevas armonías y nuevos enfrentamientos; fuera lo que fuese, pertenecía a un orden especialmente estimulante de sensaciones.

Lo único que tengo en contra de todo eso hoy en día es que la maníaca manipulación de figuras esculpidas, o de sus equivalentes mentales, durante mis años más entusiastas y prolíficos, engulló una importante parte del tiempo que hubiese podido dedicar a las aventuras verbales.

Fin de la primera parte.