viernes, 20 de febrero de 2015

La partida de ajedrez de Alexander Alekhine contra Carl Gustav Jung

El rostro de aquel tiempo
Foto © Sergey Larenko

El rostro de aquel tiempo


Fue una sorpresa verlos sentados, como a cualquier parroquiano dentro del café, jugando una partida de ajedrez. Me acerque silenciosamente a mirar los acontecimientos del juego.

La partida había avanzado hasta el medio juego. Cuando me aproximaba, a mis oídos llegaron las palabras de Alekinne dirigidas a Jung: …al jugador que más admiró es a Capablanca porque destronó a un judío de su título mundial.

Jung le señala: ¡Me gusta su estilo de jugar! –refiriéndose al de Alekinne-. Su ataque es soberbio, acorde al espíritu de estos tiempos, el de un líder. ¡Usted se deja tocar por su inconsciente!

En cambio la concepción semita admite la idea de la defensa pura, -le respondió Alex- y prosiguió: cuando juego al ajedrez, dentro de mí se libra una extraña batalla entre la fantasía y por un lado la sensatez. En mi el exceso de imaginación o del pensamiento racional puede ser igualmente peligroso. Esas dos fuerzas tiran hacia lados opuestos y sin embargo, hay que mantenerlas en armonía, trato de hacerlo siempre que puedo. No obstante predomina en mí la fantasía, actúa dentro de mí con mayor intensidad.
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A lo que Jung respondió: son individuales, los diversos caminos a las fantasías. Muchos tienen mayor facilidad para escribirlas, otros las visualizan, y aún otros las dibujan o las pintan. Usted lo hace en el tablero de ajedrez. Sé que usted pasara a la historia del ajedrez como un gran artista, un creador de lienzos ajedrecísticos dignos de memoria. Usted le ofrece al mundo creaciones llenas de ideas audaces, originales, repletas de fantasía. Usted lucha por la belleza y la profundidad.

Pensando en su próxima jugada, Aljechin le revela: el ajedrez no es para mí un juego, sino un arte. Toda mi vida he fantaseado con nunca perder y morir siendo el campeón. Yo no juego al ajedrez, yo lucho durante la partida, trato de combinar la táctica con la estrategia, lo fantástico con lo científico, el juego de combinaciones. Examino con atención las ventajas e inconvenientes de cada posición. El tablero de ajedrez debe vibrar, como si una horda de elefantes irrumpieran sobre el.

Alex se enroca y asegura: Estaría feliz de crear solo, sin la necesidad de un oponente considerando solo mi propio plan, para producir algo bello, de valor.

Carl Jung asiente y le comenta: usted es un ser de inagotable fantasía, un maestro que despliega una gran profundidad en sus planes. Usted puede imaginar combinaciones, donde otros jamás la sospecharían. Posee un intelecto muy desarrollado, que es una fuente inagotable de ideas, de planes de juego y combinaciones, que surgen de su inconsciente; además tiene usted una sólida instrucción. Le aseguro que no me equivoco, las generaciones por venir admiraran nuestra obra, la fuerza de nuestro genio.

Jung le clarifica: El arte es una especie de innata unidad que se apodera de un ser humano y lo convierte en su instrumento. El artista no es una persona dotada de libre albedrío que busca su propio beneficio, sino un arte que permite hacer realidad su propósito a través de él. La lucha es; el de la luz contra las tinieblas, el saber contra la ignorancia, el bien contra el mal, donde el simbolismo del blanco y el negro adquiere todo su valor.

Sonriente Jung le explica: Las fantasías se cumplen, el ajedrez es vanidad.

Asiente Alekinne. ¡Es sorprendente que lo mencione, siempre lo he pensado así!

Jung se alarga: La fantasía no es igual a nada. Por supuesto no es un objeto tangible, pero no deja de ser un hecho. Es una forma de energía aunque no podamos medirla. La fantasía es tanto pensamiento como sentimiento, es tanto intuición como sensación. La fantasía aparece unas veces como algo primordial y otras veces aparece como un producto último y audaz de la síntesis de todas las facultades.

Por ello a mí la fantasía me aparece como la expresión más clara de la actividad psíquica específica. La fantasía es, ante todo, la actividad creativa de la que brotan las respuestas a todas las preguntas que pueden contestarse, es la madre de todas las posibilidades. Sin jugar con la fantasía nunca a nacido ningún trabajo creativo. La deuda que tenemos a la obra de la imaginación es incalculable.

Existen en la humanidad grandes individuos, usted es uno de ellos. Las diferencias que hay entre los individuos están basadas en el conocimiento de ellos mismos, en las cosas que ocurren en ellos mismos. Pero ni siquiera personas, como usted son capaces de saber lo que sucede en sus propias consciencias. Porque no son conscientes del hecho de que mientras viven una vida consciente, todo el tiempo un mito actúa en su inconsciente.


¿Un mito? -pregunta extrañado Alexander-

-Sí, un mito que se extiende a lo largo de los siglos, de ideas arquetípicas que fluyen por un individuo a través de los siglos. Es como un fluir continúo. Y eso sale a la luz en los grandes movimientos. Movimientos espirituales o políticos como el vivimos hoy con el Fuhrer. Predije el surgimiento del nazismo en Alemania a través de la observación de mis pacientes alemanes. Tuvieron sueños en los que se preveían los hechos, y en gran detalle.


Alexander, señala ¿Lo que usted llama el inconsciente colectivo? -al parecer se refiere a alguna cuestión que el psicoanalista le comentó a Alex antes de mi llegada-

-Le contaré algo: en octubre de 1913, encontrándome en el tren que le llevaba de Zurich a Schaffhausen, me sucedió este extraño hecho; una vez en el túnel, perdí la conciencia de tiempo y de lugar. Me desperté al cabo de una hora oyendo anunciar al conductor la llegada a Schaffhausen. Durante todo ese tiempo fue víctima de una alucinación, de un sueño de vigilia: veía el mapa de Europa y veía cómo el mar la iba cubriendo país por país empezando por Francia y Alemania. Poco tiempo después, todo el continente se encontraba bajo el agua, a excepción de Suiza, que era como una montaña muy alta, a la cual las olas no podían sumergir. Me vi sentado sobre la montaña. Y al mirar a mí alrededor; me di cuenta de que el mar era sangre, y comencé a distinguir sobre las olas los cadáveres, los tejados de las casas, vigas medio quemadas. Poco después la primera guerra estallo. Por fin comprendía que mis sueños y visiones procedían del subsuelo del inconsciente colectivo.

Entonces los sueños son la vía regia…

Molesto Jung no deja que Alekine termine la frase, alzando la voz, le dice: la vía regia al inconsciente... no es el sueño, como pensó Freud, sino el complejo, arquitecto de los sueños y los síntomas. Esta vía tampoco es tan "real", ya que el camino señalado por el complejo es más bien un sendero escabroso y extremadamente tortuoso. Los sueños reflejan «arquetipos: huellas de memoria heredadas de nuestro pasado evolutivo. Los sueños de volar y de caer, por ejemplo, son recuerdos genéticos de antepasados que saltaban por las ramas de los árboles y de vez en cuando se caían al suelo.

Tisha se sirvió de la botella de vino de "Lafite" una generosa cantidad, y alzando su vaso, dijo: ¡Salud por el ajedrez ario! ¡Alguna vez los hombres tuvieron que ser semidioses; si no, no habrían inventado el ajedrez! ¡Salud por Philidor, Labourdonnais, Anderssen, Morphy, Tchigorin, Pillsbury, Marshall, Capablanca, Bogoljubov, Euwe, Eliskases y Keres!

Jung pronuncia: el filósofo Friedrich Nietzsche dijo: "El hombre trabaja y conoce, los dioses juegan". A propósito tiene usted que defender al ajedrez ario frente a Fine, un oponente que aspira a disputarle el título.

Tisha frunce el seño y exclama: ¡Eso no sucederá nunca! Su concepción del juego es puramente tradicional; no arriesga nada. Pero busca aplicar esta vieja política a través de caminos relativamente nuevos, y nunca a través de jugadas de espera o con tácticas defensivas. Se dedica a mejorar el estudio de líneas secundarias en las aperturas; por ejemplo: para mejorar sus posibilidades prácticas emprendió la tarea de modernizar el antiguo manual inglés de griffith & white, a consecuencia del cual tuvo que estudiar miles y miles de variantes. Con estos amplios conocimientos de la moderna teoría logró alcanzar un éxito parcial en el torneo A.V.R.O. en medio de la sorpresa general; éxito, por otra parte, que jamás se volverá a repetir." Me parece que Fine han contaminado la pureza del juego

¿Cuál es la idea de la defensa? -se pregunta Alex en voz alta-

Jung no lo deja terminar y locuaz responde: Es la de parar un golpe.

Sí - complementa Alex- se espera el golpe que se debe detener. En otras palabras ¡el temor a la lucha! Imagen muy triste de la actividad intelectual. En el ajedrez hay dos tipos de profesionales, en primer lugar, los que aportan su trabajo y sacrifican muchas cosas, sólo para poder dedicarse al objeto de su pasión. Estas "víctimas de arte “como las llamo, no puede ser culpados por el hecho, de que para ganarse el pan diario, den a la gente, una cantidad enorme de disfrute estético y espiritual. ¡Qué enorme diferencia del profesional del ajedrez judío, que se refugia en la seguridad; como Steintz, Lasker o Schlechter que representa el ajedrez, carente de la voluntad de ganar, sin ambición, siempre dispuesto a adoptar el empate. El mismo Lasker, dijo de Schlechter, “su ajedrez es un ajedrez sin estilo". Un maestro de ajedrez debería ser un monje sobrio y un depredador. Un depredador en relación con el adversario y un asceta en la vida cotidiana.

A continuación, pensativo Carl movió su caballo y después menciono: ¿A qué se debió entonces el triunfo de Keres y de Fine?

Los maestros de ajedrez, los veteranos, hubimos de actuar en un ambiente poco adecuado y de ningún modo en armonía con el espíritu elevado que reclama el arte del ajedrez; a pesar de ello, se consiguieron excelentes resultados individuales. Déjeme decirle que los jugadores fueron llevados, de aquí, para allá, con el inevitable cansancio físico. Alex alza la voz ¡Fuimos llevados a ciudades, a pueblos holandeses, como si fuésemos objetos de exhibición!

Oyendo la charla y mirando el tablero, me quede cavilando que Rubén Fine fue el único jugador que le ganó a alekhine ambas partidas. Alekinne mueve un alfil, pero estoy más interesado en la charla, que en la partida de ajedrez, que por adelantado sé quien la ganara. Me interesa más la charla de estos egos.

Alexander a continuación le dice a Jung: Freud no compartía su interés por la parapsicología.

Jung frunce el seño y le explica: ¡Como yo no creía en sus teorías sexuales! Freud no se preguntó nunca por qué debía hablar constantemente sobre el sexo, ¡por qué este pensamiento le poseía, fue un prisionero de un punto de vista!. ¡Las obras de Sigmund han sido quemadas públicamente! ¡El inconsciente ario encierra mayor potencial que el judío! El Führer es un espejo de todo el inconsciente germano. El judío, como “nómada”, no puede crear jamás una cultura propia; para desarrollar sus instintos y talentos tiene que apoyarse en un pueblo anfitrión más o menos civilizado. A mi juicio la psicología de Freud ha cometido un grave error al aplicar indiscriminadamente categorías, que ni siquiera son válidas para todos los judíos, a los germanos cristianos o eslavos. Esta psicología ha sostenido que el secreto más precioso de los germanos, el fondo de su alma creadora y llena de fantasía, solo es un pantano infantil y banal.

Quiero revelar la imposibilidad del psicoanálisis judío de explicar el surgimiento del nacionalsocialismo, y lo acertado y útil que resultaba su propia psicología en este sentido. ¿Ha podido el psicoanálisis de Freud esclarecer la grandiosa aparición del nacionalsocialismo al que todo el mundo observa con los ojos llenos de sorpresa? ¿Dónde se encontraba el ímpetu silencioso y la fuerza cuando todavía no había nacionalsocialismo? Ella se encontraba escondida en el alma germana, en aquel profundo fondo, el cual es todo lo contrario a la cloaca de los deseos infantiles insatisfechos y de los resentimientos familiares latentes. La concepción de Freud sobre la neurosis es solo una sucia fantasía de adolescente tenida por su autor. Debe ser prohibido el psicoanálisis judío, como es conocido, contra la necedad no se puede hacer nada, pero en este caso los arios pueden señalar que con Freud y Adler se están predicando públicamente puntos de vista específicamente judíos. Puntos de vista que, por cierto, tienen un carácter esencialmente destructor.

El campeón del ajedrez sentencia: se recompensa mal a un maestro, si se permanece siempre siendo su discípulo.

Radiante Jung dice: es una excelente frase de Nietzsche. Lo leí con frenesí en mi juventud, a él, tanto como a Goethe.

Alenxander inquiere a Jung: existen rumores, que hablan de que su abuelo, fue hijo natural de Goethe.

Responde Jung: Esta enojosa historia me afectó hasta el punto de parecerme que explicaba y fortalecía al mismo tiempo mis extrañas reacciones acerca de su obra “Fausto”. No pensaba en una reencarnación, pero creía instintivamente en el concepto de lo que los indios denominan karma. Puesto que en ese entonces desconocía por completo la existencia de lo inconsciente, me resultaba imposible una comprensión psicológica de mis reacciones.

Ignoraba en ese entonces que el futuro se prefigura a largo plazo en el inconsciente y hasta qué punto pueden errar sobre ello los clarividentes. Así, por ejemplo Jakob Burckhardt grita: "Esto es el fin de Alemania" al conocer la noticia de la coronación del Káiser en Versalles. Los arquetipos de Wagner llamaban ya a las puertas y con ellos llegó la vivencia dionisíaca de Nietzche, que se adecua mejor al dios de la embriaguez Wotan. La altivez de la era guillermina enajenaba a Europa y preparaba la catástrofe de 1914.

Carl le pregunta a Alekinne ¿conoce usted a Goring, tengo una excelente amistad con su primo?

¡No, no! le responde Aljechin. Y cuestiona al psicólogo: ¿y usted conoce a Has Frank, quien es un excelente ajedrecista? Le ha brindado un incondicional apoyo al ajedrez alemán. Tengo la suerte de contar con su amistad.

No lo conozco, pero sé que durante la ocupación alemana de Polonia, se le nombro gobernador- afirma Jung-

Jung se acerca a Alekinne, sonríe y le cuenta: He tenido noticia de la anécdota ocurrida con motivo de la simultáneas a ciegas que usted desarrolló en Praga en contra 32 oficiales alemanes. Se cuenta que una vez que el General alemán anunció que inclinaba su rey, entonces usted se acercó al tablero y le sugirió cambiar los colores, continuando la partida a partir de esa posición de abandono. El militar aceptó el envite y tras realizar usted su jugada, el General realizó la suya… poco después y tras una serie de jugadas posteriores se relata que el militar alemán volvió a rendirse de nuevo. Pero usted una vez más, le propuso volver a cambiar los colores y continuar a partir de la nueva posición de abandono, por segunda vez el oficial alemán aceptó su reto y tras una serie de jugadas posteriores, usted le dio finalmente jaque mate.

Envanecido Alex asiente con la cabeza y ríe a carcajadas.

Me asombra su capacidad para jugar a ciegas le confiesa Jung al Campeón.

A lo que Alex responde: Yo creo que el secreto está en la agudeza innata de la memoria para desarrollar un adecuado y profundo conocimiento del tablero de ajedrez y una profunda penetración en la esencia del juego de ajedrez. Nada sobrenatural.


Alekine prosigue; tanto Steinitz como Lasker fueron tácticos, aunque ambos trataron de persuadir a todo el mundo de que en realidad eran estrategas.


Pero Carl Jung ya no está interesado en el tema y no le responde, toca una pieza y exclama ¡compongo!


Alekine dice: a mí se me critica por gustarme las mujeres de más edad que yo. Le aseguro que no tengo ningún complejo de Edipo. Con mi última mujer es con la que más he durado, no la puedo dejar.


Jung se cita: el Animus de la mujer se parece más a una mente inconsciente. Se manifiesta negativamente en ideas fijas, opiniones colectivas e inconscientes suposiciones a priori que reclaman ser verdades absolutas. -el psicólogo sonríe y le revela a Alex- Cuando alguien dice no puedo dejar a esa mujer aunque lo quiera hacer, eso es el Ánima.


Carl mira la oportunidad de una ventaja y le pregunta ¿qué edad tiene su mujer? Y agrega ¿fue su madre quien le enseño el ajedrez o alguna figura materna? a la vez que le cambia las damas.


Alekinne enrojece, no responde, concentrándose en su juego.


Jung sigue hablando: infiero que el arquetipo de su mujer (un arquetipo representa modelos de ser y actuar que reconocemos a partir del inconsciente colectivo) es el maternal, la mágica autoridad de lo femenino; la sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso, protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento. La que puede trabajar cómodamente como compañera, colega o confidente. Es paciente, leal una perfecta secretaria ejecutiva.


Jung le cuenta a Alexander, durante mi descripción, he fantaseado por un momento que usted ha tenido cinco mujeres y mire su nombre envuelto en un escándalo, sobre una partida, cuyo nombre será el de cinco damas.


Increíble, ¿cómo ha intuido, el número de mis mujeres?


A continuación Alex le contó a Carl una ensoñación recurrente, en sus sueños diurnos se le aparece en forma repetida, una figura sombría, cuyo nombre es Germán. Esta figura corresponde a un hombre esquizofrénico, altamente inteligente, completamente cínico y amoral, que le reclamaba su alcoholismo. En el sueño Alex trata de alcanzar la cúspide de una alta montaña, y unas mujeres que lo acompañan intentan traerlo a las profundidades.


Jung le explica: Con usted tendría que usar, una forma de meditar imaginativamente, con la cual podemos entrar de forma deliberada en contacto con su inconsciente, hacer una conexión consciente, de sus fenómenos psíquicos y poner fin al asunto con este Germán interior, en una conversación franca. Dejando que las cosas sucedan; la acción a través de la no-acción, dejarse ir uno mismo, dejar que las cosas pasen en la psique. La consciencia está eternamente interfiriendo, ayudando, corrigiendo y negando, y nunca deja el desarrollo simple de los procesos psíquicos en paz. En fin es una técnica, que he nombrado: Fantasía Activa.


Jung diagnostica y le dice al ajedrecista: su recuperación del alcoholismo sería prácticamente imposible, a no ser que lo enfocara desde un punto de vista centrado en la espiritualidad y la experiencia mística, y hacer consciente que su madre bebía.


Alex le dice: No puedo imaginar que después de la muerte no haya nada. No asisto a la iglesia, pero creo en la inmortalidad del alma. -y de inmediato cambia de tema- preguntando a Carl: ¿le gustan los gatos?
Jung le expresa: ¡El gato es un arquetipo! En Egipto la muerte del gato constituía una auténtica tragedia, para la familia que se ponía de luto y se afeitaba la cabeza y las cejas. El animal era embalsamado y enterrado en importantes necrópolis gatunas como la descubierta en 1888 en la ciudad de Beni Hasan en la que se hallaron cerca de 300.000 momias de gato embalsamadas, algunas de ellas metidas en sus pequeños sarcófagos de forma gatuna. El gato egipcio, precioso y divinizado, estaba extremadamente protegido por las leyes y era considerado patrimonio nacional. Las leyes penaban con la muerte a los contrabandistas que osaran sacarlo de las fronteras de Egipto. Bajo el cristianismo, el gato dejó de ser venerado como el símbolo positivo de la fertilidad y maternidad que había sido para los antiguos egipcios.
En Grecia se los consideraba atributo de la diosa Diana. En la mitología nórdica, el carro de la diosa Freya estaba tirado por felinos. Durante la Edad Media fue asociado a lo satánico y a la brujería, por lo que fue perseguido y se le mataba cruelmente. La afinidad entre las mujeres y los gatos ha sido un arquetipo a través de la historia, y en la literatura. Ciertos rasgos considerados como felinos se traspasan con frecuencia a las mujeres. Independencia, lubricidad, hermetismo y capacidad de traicionar son cualidades que Lope de Vega asigna a las gatas en La Gatomaquia. El gato es un arquetipo erótico femenino

Por escuchar las explicaciones del psicoanalista, retire mi atención de lo que sucedía en el tablero, perdiéndome de un par de movimientos rápidos de ambas partes.

Alzando su dedo índice y diciendo sí con la cabeza Alex comento: lo entiendo. Yo no podría vivir sin mi gato “Chess” replica el Campeón. Mi mujer Grace es aficionada también a los gatos. A veces juego en la cama al ajedrez con ella.

A Alex le brillan los ojos, sus pupilas que se llenan de picarda y le cuestiona a Jung: ¿supongo que usted tiene más de una amante? y desplaza con fineza su torre.

Jung enmudece y dedica un largo tiempo al análisis de la posición compleja, en la que lo ha dejado Alex, sin encontrar una continuación que le guste, se da cuenta, que ha consumido mucho tiempo, rápidamente hace un movimiento espantoso, que lo conduce a la derrota; en el preciso momento en que un gato se sube a la mesa. El mesero del café interviene y quiere desalojar al felino y se desvive en disculpas, pero Tischa no lo permite, apresa al gato dulcemente, le habla suave y lo acaricia. El gato mansamente ronronea.

Jung sonríe y exclama ¡Kotov! en ruso, la lengua materna de Alex.


Charla con Carl.

Al irse Alekinne, Jung me invita a sentarme. El azul del cielo, inicia a combinarse con amenazadores tonos de gris. Aprovecho su invitación y le digo: Usted y Alekinne tienen ciertas similitudes: son bien parecidos, hablan varios idiomas, son cultos; admiradores del nacional socialismo, en su infancia fueron solitarios, apegados a los abuelos. Usted lo fue a su abuelo y Alex de la abuela. Ambos pertenecen a la logia masónica. Los dos están casados con mujeres adineradas y ambos son unos trotamundos.
En su niñez Alekinne según sus palabras supo de su talento y desde entonces sintió una profunda y urgente pasión por jugar ajedrez, asegurando: Lo que me hizo convertir en Gran Maestro fue, primero, la búsqueda de la verdad y segundo, la necesidad de luchar. Y usted desde su niñez ha buscado la verdad y ha librado varias batallas. Usted ha tenido brotes psicóticos, se dice que Alekinne también. Y es sabido que ustedes han tenido amoríos fuera del matrimonio.

Jung se aclara la voz y exclama: efectivamente tenemos algunas afinidades.


Se habla de su amorío con una rusa compatriota de Alekinne, Sabina Spielrein a quien usted trato y curó con el método de Freud. ¿Podría explicarme, decirme como lo hizo?

-Preferiría hablarle de un reciente caso, de una pintora inglesa, donde use mis propias técnicas.
Ella sufrió tratamientos de shock por medio de la insulina y de electricidad. Fue internada contra su voluntad, esta terapia le produjo, lo que ella recuerda como un terremoto mental, que la separó violentamente de sus sentimientos de invulnerabilidad, para ella significo una muerte psíquica y un renacimiento.

Desde muy joven, a ella le atraía el escribir y el pintar, inclinaciones que chocaban con los planes que para ella tenía su padre. Se concilio que acudiera a clases de pintura en la escuela de arte de Amédée Ozentant. Ella me relató que fue odioso: "Dibujé una manzana durante seis meses, la misma manzana que ya parecía una momia"

Durante ese tiempo curioseando en las tiendas de libros usados de West Kensington, camino a sus clases, esta joven descubrió algunos libros sobre alquimia y lo esotérico, así como las obras de Alexandra David-Neel y de Sir James Frazer. With Mystics and Magicians in Tibet e Initations and Initiates in Tibet que describen detalladamente los recorridos de una mujer independiente durante un viaje de iluminación en los Himalayas. Así como La rama dorada publicada en 1890 de Frazer, libro en el que se exploran los orígenes paganos del dogma cristiano y se demuestra la influencia de la agricultura en la religión.

Fue una feliz coincidencia, aquellas lecturas, porque cuando ella me visito, yo ya tenía en mente ideas y trabajos, que darían forma a mi libro: “Psicología y alquimia”. En las sesiones hablamos de estos intereses comunes. Trabajamos sus sombras, sus encuentros con poderosas imágenes femeninas: Isabel I y la Mujer como Sol, Luna y Trinidad.

Supongo que la artista lo impresionó, por la forma en que brillan sus ojos.

-Solo la vi un par de veces. La causa de su colapso nervioso se debió a la separación forzada que sufrió de su amante, un pintor casado, de origen alemán, a quien apresaron, al poco de iniciar ellos su vida como pareja. Después de la invasión alemana en París, él fue declarado enemigo del régimen de Vichy. El encierro de su amante en un campo de concentración y el miedo al encontrase sola, o ser perseguida, detono su colapso nervioso.

Mi cura utilizó de su inconsciente: sus imágenes, sus sueños, sus fantasías y visiones, no sólo consistió en amplificarlos transportándolos a los grandes escenarios míticos y legendarios, sino también en lo que podríamos llamar "densificación", es decir, convertía los espectros en seres, las apariciones fantasmales en personajes concretos.


Logré que expresara los contenidos de su inconsciente, que irrumpen en el campo de acción de su yo, los que ella estructuraba; dibujándolos, esculpiendo, escribiendo poemas o en otras expresiones literarias, desde luego también hablándolas. Así, por ejemplo, ella podía soñar con una imagen y luego la volcaba en un dibujo otorgándole color, rasgos y características concretas que quizás, no correspondían plenamente con la imagen onírica, pero que, no obstante, tenían su nacimiento y foco de atracción en ella. Al surgir una fantasía activa, ambos intentábamos comprender. Ella se dio cuenta que no decidió ser pintora, que la pintura lo decidió por ella.


Dejé que surgieran todas sus emociones, sus sentimientos, sus ideas obsesivas, utilizando las imágenes oníricas, abordando las imágenes interiores como si se tratara de presencias objetivas. Ayudando a comprendiera que toda fantasía constituye un auténtico proceso psíquico, que nos asalta. Ante tal escenificación, no hay que ser un simple observador, sino que hay que actuar, pero no como si eso fuera únicamente "pura fantasía", sino como si fuese real.

No basta con "comprender", sino que hay que enlazarlo con un compromiso ético, moral, y de esta forma la corriente de las imágenes interiores comienza a servir para la construcción de la totalidad de la personalidad, es decir, para la "individuación" y para establecer una seguridad íntima capaz de resistir el asalto de los problemas exteriores e interiores.

Por un momento me quede pensando en las palabras del psicólogo y le respondí: Según entendí a través de este ejercicio se puede ver, interpretar, y entender la revelación del inconsciente personal y del colectivo, permitir que el individuo tome contacto con la fuente creativa de su propio mundo interior, pero tengo una pregunta: ¿La fantasía activa es un estado psíquico de disociación?

-Más bien de una participación positiva de la conciencia. En ella confluye la personalidad consciente e inconsciente del sujeto, unificando la personalidad. Mediante la Imaginación Activa nos hallamos en situación de poder descubrir y manejar los arquetipos.

Cuestiono a Jung: ¿Opina usted como Freud que mientras más se hacen asequibles al ser humano los frutos del conocimiento, más se echan abajo las creencias religiosas y que las religiones son un fenómeno de "desplazamiento" relacionado con una concepción mitológica de la vida propia de los pueblos primitivos?. Un mecanismo inconsciente que proyecta en el mundo externo, el deseo de eternidad y trascendencia, frente a la finitud y los temores que esta falta genera en todos nosotros.

-Carl Jung responde: ¡Sí lo sabré lo discutimos muchas veces. Freud desde el punto de vista antropológico define a la religión como un mecanismo de defensa infantil frente a los albures de la condición humana. El piensa que el ser humano personificó las fuerzas naturales y las elevó a la categoría de fuerzas protectoras que le ayudan a sobrellevar su sentimiento de impotencia. Según él, este modelo de comportamiento subyacente está ligado a la percepción que el niño tiene durante su primera infancia de sus padres y sobre todo de su padre, en tanto que personaje protector.

El futuro de la religión, afirma Sigmund, es ser superada por una concepción no mitológica de la vida, como las ciencias y el psicoanálisis.

-Pero difiero de él, que consideraba la religión como una gran neurosis obsesiva, como un falso sentimiento de seguridad. Para mí la experiencia religiosa, deriva de la experiencia del inconsciente colectivo, y por lo tanto responde a una necesidad universal de toda la humanidad, una necesidad de dar sentido a la vida, de trascendencia. El hombre debe ser libre de encontrar una religión como expresión de su propia peculiaridad y no le debe imponer una moral y una tradición religiosa, ya que se tornaría en una fuente de conflictos neuróticos.


¿Qué piensa usted de los fenómenos ocultos?

- Déjeme contarle un suceso, estando yo en la casa de Freud, en su biblioteca le hice la misma pregunta a Sigmund: ¿Qué piensa, profesor, de los fenómenos ocultos? Freud reacciono de forma violenta. Percibió mi pregunta cómo impetuosa, ambiciosa y provocadora. Siempre me había aconsejado que mis estudios debieran regirse por la más estricta y rigurosa razón científica.

Mientras aplastaba su cigarro, en el cenicero, me acusó de haber emprendido una cruzada sin su autorización, propagando factores místicos que según él, no me dejaban mantener una mente fría. Fue entonces que se acaloró mi diafragma, sentí que estaba hecho de hierro y que ardía, el calor aumentaba, abrasando mi bóveda. Pensé que mi pecho era un disco solar, que vibraba por la incandescencia. Me encontré con la mirada de Freud y en ese justo momento hubo un estruendo explosivo en la biblioteca. Ambos nos sobresaltamos, alarmados temimos que todo se nos caería encima. Reaccione y dije: Profesor, ¡Lo ve, la realidad es un misterio más grande de lo que imaginamos! Lo que ha sucedido es un ejemplo de fenómeno de exteriorización catalítica. Freud lo rechazo y me dijo: lo que usted dice, son puras estupideces. La madera cruje por la dilatación

Le respondí: se equivoca y para probar lo que afirmo ¡predigo que ahora habrá otro estruendo! Tan pronto como termine de pronunciar mis palabras, se produjo efectivamente una detonación idéntica que alteró toda la habitación. El ajedrez que estaba sobre el escritorio tembló y algunas piezas fueron a dar al suelo.

¿Como lo supo?

-No lo sé, no sé, que me impulso a decir eso; quizá fue mi magnifico inconsciente.


Vivir.

Antes de que usted llegara, Alex me dijo que el propósito de la vida humana y el significado de la felicidad, es dar el máximo que una persona puede dar. Me parece que él inconscientemente sintió que los mayores logros de su vida se darían en el ajedrez y no en las leyes. Pasó algún tiempo en la cárcel Ludwigshafen después en la cárcel Rashtatskuyu, donde se encontraban también los ajedrecistas: Bogolyubov , Rabinovichem y Weinstein. Como de esperarse, en ese tiempo de la primera guerra, dentro de una prisión, no se contaba ni con libros, ni con los periódicos, su distracción fue jugar a ciegas con Bogolyubov. Fue un aficionado del cine trabajo en un estudio, por poco se convierte en un actor. Aunque Alekhine para ganarse la vida, no dejó la ciencia jurídica. Entre los torneos de ajedrez, escribió varias obras científicas más importantes sobre las leyes por lo que en 1925 la Universidad de la Sorbona le otorgó el título de Doctor en Derecho, después de defender su tesis sobre el sistema de prisión en China.


Buda...


-Es la comprensión racional.


Cristo.

-Es víctima del destino.

El pasado.

-El pasado es un cubo lleno de cenizas,

El futuro.

-Es algo increíble, que espera en un sitio ser descubierto.

Combinación

-También pienso como aleksandrovich que la combinación es el alma del ajedrez


Jung ríe y divertido dice: ¡No me ha tomado el tiempo entre pregunta y respuesta!


También rió y le pregunto: ¿Usted piensa que los ajedrecistas se hacen solos?

-Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos. Quienes no encuentran deleite en aprender, quienes no pueden sentirse atraídos por nuevas ideas o experiencias, no podrán desarrollarse más allá del punto, donde descansan ahora. Si hay una sola fuerza que alimente la raíz del dolor, es el rehusarse a aprender más allá del momento presente. El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error.

El entrenador de ajedrez: sangre sudor y lágrimas.

-Antes de querer cambiar al niño, tendríamos que querer cambiar nosotros.


Cuando usted me ha contado sobre la pintora, le he mirado emocionado.

-Bien pude enamorarme de esta pintora Leonora Carrington, como lo hice de Toni Wolff, de Sabina Spielrein, o como de Ema. Leo es un personaje delirante, maravilloso, una felina, un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sombrilla, que se convierte en un pájaro, que se convierte después en pescado y desaparece.

Sobre la tarde se descolgó un fuerte viento, una luz surco el cielo, escuchamos el atronador ruido de un rayo, después el estallido de la fabulosa lluvia. El gato que aún permanecía cerca de nosotros, huyó despavorido.

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