Laszlo de profesión psicólogo fraguo un plan y entonces fue que le escribió a una maestra de escuela, proponiéndole un experimento; casarse, tener hijos y educarlos a ellos dentro del hogar, y demostrar que el genio se crea, que cualquier niño con una inteligencia normal puede lograr hazañas creativas e intelectuales.
La idea no era nueva, ni original de Laszlo, ya antes de 1900 Un emigrante ruso en los Estados Unidos finalizó sus estudios en medicina y después, concluyó la especialidad en psiquiatría Su nombre Boris Sidas políglota y poseedor de una amplia cultura contemporáneo de Freud . Los Psicologos de ese tiempo pensaban que la inteligencia era hereditaria, oponiéndose a una educación temprana en casa. Boris no razonaba así y explicaba: “Por precocidad se entiende la manifestación de ciertas funciones mentales en el niño en un período más temprano que el que se ha observado en las generaciones pasadas y presentes. Lo que en el presente es considerado como “precocidad” y por lo tanto anormal puede realmente en el futuro ser algo común. La aparente precocidad se puede convertir en un fenómeno normal. La educación temprana es un hito fundamental en la vida humana.
Un retraso en la educación daña el crecimiento del niño disminuyendo su nivel de actividad mental. Los momentos críticos, las mejores energías para el desarrollo no se tienen en cuenta en el momento apropiado. Trabajamos bajo la falsa impresión de que el niño es naturalmente inepto y deficiente. Conducimos la mente del niño por canales estrechos atrofiando y deformando su mente hacia la mediocridad. Sí el niño se desenvuelve en los rígidos moldes del hogar y la escuela el resultado será una permanente mutilación de su originalidad y genio”
Boris advierte sobre la necesidad de ser cuidadosos para no encasillar al niño en moldes rígidos, de manera de no sujetar su mente y su carácter al yugo de manierismos y formalidades rígidas. Propone ser respetuoso de la personalidad del niño y recordar que hay un genio en cualquier niño saludable y normal.
Para Sidis el niño representa el futuro, todas las posibilidades, toda la grandeza de la raza humana.
El niño mira al mundo con ojos simples, claros y brillantes sin estar cegado por el peso de las tradiciones, supersticiones y prejuicios de épocas remotas. Recomienda despertar el genio del hombre dándole al niño una educación temprana y aseguraba: Debiéramos tener en cuenta que el conocimiento de los escolares de hoy sobrepasa la sabiduría de los doctores del medioevo. Recomienda Sidis aprender a comprender y utilizar el resumen de las progresivas adquisiciones de la raza en la historia del individuo. Al comienzo debemos hacer el mayor uso de los primeros años tanto como sea posible, por ejemplo, la tendencia a posponer el ingreso a la Universidad como lo han hecho muchas universidades es biológicamente erróneo. Sería más adecuado permitir al joven que ingrese lo más temprano posible a la Universidad, se gradué antes y comience su práctica antes mientras su poder de aprendizaje es mejor.
Estas ideas las llevo a acabo en la educación de su hijo William James Sidis que nació el 1 de abril de 1898 en Nueva York Su madre Sarah Mandelbaum al igual que Boris fue una emigrante rusa. Boris Sidis hizo junto con su madre a su hijo un genio. El joven James podía leer el New York Times a la temprana edad de 18 meses, y a los ocho años conocía 8 idiomas, además del inglés (latín, griego, francés, ruso, alemán, hebreo, turco, y armenio), y a los 7 años inventó un idioma, el vendergood. Hizo la primaria en unas pocos semanas, escribió varios libros siendo aún niño, estudió en el MIT (Massachussetts Institute of Tecnology), y a los 8 aprobó el examen de la Universidad de Harvard pero la universidad se negó a ingresarlo Esto lo consigo a la edad de 11 años. A los 16 años se graduó Después estudio leyes que dejo un poco antes de graduarse. Al final de su vida hablaba más de 40 idiomas. Logro un cociente intelectual estimado entre 250 y 300. El rango de una persona considerada normal se encuentra entre 90 y 110.
"El genio es igual a trabajo y circunstancias afortunadas" dijo Laszlo. James Sidis recibió una inmejorable educación, pero no contó con esas circunstancias afortunadas desde muy niño debió pagar el precio de la fama por ser un genio; el acoso de los periodistas durante toda su vida. James Sidis además de los conocimientos que le brindo su padre y su madre, asimilo la naturaleza retraída de su padre Boris y su rebeldia, a quien le absorbían sus problemas de trabajo y quien tenía poco contacto con sus compañeros de trabajo. No intento crear una escuela con sus descubrimientos, a pesar de ser un pionero en muchos campos de la psicología.
James Sidis creció hasta convertirse en un joven rebelde, que se aparto de la academia, abandono las matematicas, la enseñanza, la comunidad y a sus padres. El joven Sidis se aisló y vivió de forma anónima con empleos poco remunerados, de forma excéntrica para muchos. Escribió numerosos libros bajo seudónimo llegando a pronosticar los agujeros negros "Quiero vivir la vida perfecta, y la única manera de vivir la vida perfecta es vivir en reclusión" declaro a un medio periodístico.
Laszlo y su esposa Clara decidieron que sus hijos por venir, se dedicarían a estudiar dentro de casa y aprender varios conocimientos; primero el que normalmente se da en la escuela, practicarían algún deporte, se les enseñaría idiomas, pero sobre todo aprenderían el ajedrez, al cual dedicarían 8 horas. Como era de esperarse entre juegos de amor y ajedrez engendraron a su primera hija, quien en una par de años se integro al experimento, después vino al mundo una segunda hija, y una tercera más. Así las tres hermanas se dedicaron a prender los secretos del ajedrez y a jugarlo, bajo la tutela de expertos en juego ciencia. Ellas contaban con variados libros de ajedrez, además de fichas técnicas Laszlo encontró la ayuda de grandes maestros, desentrañando para sus hijas, las respuestas a los entresijos del ajedrez y que supieran de sus laberintos y se admiran de su belleza. Ellas cada día asimilaban, mas allá de la compresión normal, de quien estudia solo y aislado.
Quizá Laszlo exagero porque en su decir, no dejaba a las niñas perder el tiempo viendo televisión o perderlo jugando con otros niños. Lo cual es llegar a los extremos. Pero en fin el padre de estas niñas no pensaba en su felicidad, sino en demostrar su teoría, que se podían hacer talentos a base de estudio y trabajo, hasta llegar a la maestría, apoyada con el estudio guiado, los conocimientos adecuados y la disciplina.
Un punto a favor de este Psicólogo padre de las niñas. Es que no le importaba, si ellas perdían partidas, ello no tenía consecuencias para las niñas. El padre, sabia que se aprende con la experiencia, que perder es otra forma de aprender y llegar a la excelencia. Que no hay substituto para la experiencia. Las niñas no fueron maltratadas en ese sentido. Finalmente Laszlo y Clara su esposa, se salieron con la suya, hicieron de sus tres hijas genios. A las chicas todos las conocemos como las hermanas Polgar. Kasparov, comento en su día “Ellas son como un perro entrenado” Es curioso que quien se forjo desde su infancia, con el ruso excampeon del mundo Botvinnik, de una forma más rigida y severa, lo dijera. Quizá con conocimiento de prueba.
Es obvio que un entrenamiento en esas condiciones se vuelve obsesivo Alguna vez una de las hermanas Sofía seguía a altas horas de la noche obsesionada, moviéndolas piezas del ajedrez, intentando encontrar alguna solución Una de sus hermanas le dijo cariñosamente. Ven deja ya las piezas, ven a dormir, a lo cual con sueño, ella contesto: no puedo son las piezas las que no me dejan a mí.
Short el gran maestro jugo partidas rápidas, con las mas pequeña de las Polgar, al cumplir ella los ocho años y difícilmente pudo empatar, una de las tantas decenas de partidas que jugo contra ella, entre la admiración de los presentes. Con un gesto de victoria Short exclamó: ¡He conseguido empatar!
Mis padres no son buenos jugadores de ajedrez pero sin su trabajo, su amor, su devoción y un duro trabajo, no se hubiera dado tal éxito. Mi padre desde antes de que naciéramos creía firmemente que los genios se hacen, no nacen. En su libro “Educación de un genio” explica la importancia de enseñar a los niños desde una edad temprana, así como especializándolos en alguna materia, que en nuestro caso fue el ajedrez. Mi madre escribió su tesis sobre la educación y Laszlo mi padre es autor de numerosos libros educativos y de libros sobre ajedrez. Él es también el inventor de juegos de ajedrez y publicó una serie de libros sobre el tema.
Sofía Polgar también declaró: Gracias a la educación de mis amorosos padres Klara y Laszlo, nos convertimos en las hermanas Polgar, y estoy orgullosa de ser la de en medio, soy la más "débil" de las tres! Judit es la mejor jugadora en la historia del ajedrez y uno de los mejores jugadores del mundo. Susan, también, es un verdadero campeón y hace un trabajo tremendo en ser una embajadora del ajedrez.
Laszlo Polgar Although hizó un estudio profundo de los orígenes de la infancia de un genio. El ejemplo arquetípico fue Wolfgang Amadeus Mozart que a la edad de cinco años ya componía, ejemplo de un niño nacido con dones especiales, pero Laszlo señaló que esto no era tan claro, que el padre de Mozart Leopold, también era músico y que prodigo a su hijo una escolarización temprana y valiosa. Laszlo decidió que la formación especializada es más importante que el talento natural "El genio es igual a trabajo y circunstancias afortunadas". Por circunstancias afortunadas, Laszlo entiende: un hogar feliz que él y su esposa Clara le dieron a sus hijas. El trabajo duro estaba garantizado.
A los quince años, Susan ya era la jugadora mejor clasificada dentro de las mujeres en el mundo. En 1985 en el Abierto de Nueva York, causó sensación al ganarle a un gran maestro por primera vez. En 1989 a los doce años de edad, Judit tenía una racha, de haber ganado ocho competiciones al hilo y, a los catorce, Zsofia habia aniquilado a cuatro grandes maestros, un resultado impactante. En la Olimpiada de ajedrez, el primer equipo que consiguió vencer por delante de Rusia fue el húngaro, con dos de las hermanas Polgar en los primeros tableros. Así, la broma era decir que aquel año el equipo campeón fue Polgaria.



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