viernes, 18 de marzo de 2016

Susana Graff Mi profesión es ser libre







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Mi profesión es ser libre



Susana Graf nació en Munich Alemania es hija de José Graf; que por amor a la madre de Susana dejó el sacerdocio, y de Susanna Zimmermann; que por amor a Graf, dejó a su familia, la cual se oponía a su unión con José. Ambos dejaron la Rusia y emigraron a Alemania. José Graf se dedicó entonces a la pintura y a una vida de bohemia. También fue "hipnotizador y magnetizador" Ambos procrearon catorce hijos, de los cuales solo ocho de ellos sobrevivieron a la infancia.

Su padre José le enseño el ajedrez a Susana a la edad de cinco años, cuando ella creció, su padre se negó a que su hija asistiera a los cafés, con el siguiente razonamiento: ¡Es inaudito que una muchacha joven, quiera jugar ajedrez con los hombres, imposible! José era un ser posesivo y brutal.

Susana actualmente vive en Greenwich Village en Nueva York, y es una de las mejores jugadoras de ajedrez, su elo actual es de 2431, considerada por mucho tiempo la segunda mejor del orbe. En su juventud fue rebelde, huyó del hogar, trabajó de niñera, también frecuentó y durante una temporada habitó el barrio de los artistas. Vivió en un internado con las monjas, de las cuales dice: unas eran buenas personas y otras malas. A los diecisiete años, fue la campeona femenina de Munich y ganó el torneo de Semmering. Ha intentado con pasión ser la campeona mundial.

Susana, hoy Sonja, habla un perfecto español. Es una mujer de pelo gris, madura, sensible, elegante y bastante agradable, viste una blusa blanca, pantalones color vino, y unas gafas que ocultan sus ojos. Ha triunfado en el Campeonato Femenino de California y en el Campeonato Femenino de los Estados Unidos: compartiendo el campeonato con Gisela Kahn.

La he felicitado por su recién título de Campeona de los Estados Unidos. Sonja bebe de su vaso y comenta con una sonrisa: Gracias, y enciende un cigarrillo más.

Nos cuenta que su interés por el ajedrez profesional se despertó tarde y relata: En una ocasión regresando de hacer unas compras por la ciudad de Munich pase enfrente de un club de ajedrez, ensimismada me quede mirando una de las partidas.

La partida entre un hombre y una joven me cautivó tanto que mis facciones instintivamente debían delatar todos mis pensamientos. Cuando la muchacha jugaba, a mi entender de manera catastrófica, dominaba en mi cara una rabiosa expresión de desencanto, por el contrario después de las buenas jugadas del hombre, se podía ver en mis facciones una amigable expresión de asentimiento, así estuve cerca de dos horas y media delante de esa ventana, embelesada, sin que en el mundo de mis pensamientos existiera otra cosa que el ajedrez.

De repente fui interrumpida, fue un sobresalto y detuve mi observación, un ajedrecista se hallaba junto a mí,  explicando y a la vez  disculpándo su presencia a mi lado. Me dijo que había comprendido, por mi actitud, lo aficionada que era yo al ajedrez y que, por tanto, debía entrar y jugar alguna partida. Magnifico - pensé - mis deseos iban por fin a cumplirse, al principio respondì, titubeando, que no podía jugar porque sólo sabía lo poco que había visto en mi casa, pero el ajedrecista insistió: Ahora debe usted venir, hemos comprendido que le gusta el ajedrez y no la dejaremos ir. Le seguí al interior del café, buscó un contrincante, del cual no tuve ningún interés en saber quién era, y fue cómico, le gané. Me emocioné ante los aplausos, que parecía no tener fin.

Usted debe venir todos los días - me dijeron -, no puede llegar lejos en el ajedrez con sólo desearlo. ¡Que importaba la riña y los sermones, en casa por llegar 4 horas tarde! Mi decisión estaba tomada, tenía suficiente edad y decidí dedicarme a mi querido ajedrez, no si la ferrea oposición de mi padre.
Sonja triunfó dos veces ante Rudolf Spielmann durante unas simultáneas. Empato con Keres. Cuenta: fui campeona de Alemania, viaje por toda Europa para adquirir más experiencia. El ajedrez me procuró una vida libre e independiente, conocí gente, y me alejé de lo que más despreciaba: de mi padre y del social nacionalismo de Hitler.

Su cara se ilumina cuando recuerda a su amiga inglesa Vera. Jugué contra Menchik en un encuentro amistoso en Amsterdam y en un match oficial por el Campeonato del Mundo en Semmering. En Argentina, en este país del sur de América obtuve el segundo lugar con una puntuación de 16-3, detrás de Menchik que tenía una puntuación de 18-1.


Susana Graf

Graf, en EE. UU.

Quien ha visto a Sonja jugar en su juventud, sabe de su elegancia, de su ser emocional, agitado, como un colibrí y de sus dedos que enroscaban lápices, plumas o cigarrillos.

Fui excluida del equipo alemán durante la olimpiada en Argentina por no simpatizar con la ideas del régimen nazi, Y aclara: no fui precisamente el ideal femenino ario. Incluso me decían, “Gitana” por mi vida emancipada y sin prejuicios sociales. Fue entonces que participe en ella, bajo la bandera internacional de un país ficticio: "Libertad"

¡En Argentina me confeccionaron una bandera, con la más bella palabra impresa: Libre ¡Y libre ha sido mi bandera! En la justa campeonato femenil, gane 16 partidas y perdiendo sólo tres una de ellas con Menchik. Al mencionar nuevamente el nombre de la inglesa; su ser, se alerta, sus músculos se tensan, su rostro refleja vivencias lamentables: ¡Perdí una partida ganada, “encontré” tres jugadas dudosas o si quiere puede llamarles estúpidas, que me hicieron perder!
Pensativa aún, retoma el hilo de la charla: En fin durante mi estancia en Argentina, Alemania invadió Polonia y esto cambio para bien el curso de mi vida.

Se le explica a la autora de los libros publicados en Argentina "Así juega una mujer" y "Yo soy Susann", discípula de Tarasch que al nombrársele una palabra deberá mencionar en forma libre lo que le venga en mente. A continuación la transcripción de sus respuestas.

El ajedrez.

- El juego ciencia, al menos para mí se convirtió en un medio de escape mental. El juego fue una forma de valorarme, confirmarme en una competencia intelectual. ¡Cuando juegas al ajedrez todo tu cuerpo funciona!

Viajar.

-Amé viajar, amo el viajar

La cafetería de consejo del Hotel Peterhof en Marienplatz.

-Un bello lugar, espacio del "club de Tarrasch".


Graf , 1935
Las normas.

-En el ajedrez la respeto. En la vida debí luchar contra ellas, jugando ajedrez, batallando en torneos de hombres; venciendo las trabas sociales.

George Sand.

-Al igual que ella comencé a preferir el uso de vestimentas masculinas. Este disfraz masculino me permitió vivir en plena libertad. "Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento" La frase es de Sand. En un mundo de hombres, me he comportado a veces como uno más, he sido libre de vivir mi vida.



Graf , 1936

Jugar en los cafés.

-El círculo del Maestro Hermann Geist y del Dr. Eduard.

Señorita Müller.

-Johanna la mejor jugadora de Munich en ese entonces. Después de ganarle tres partidas abandonó el salón molesta. La segunda partida fue especialmente bonita, conseguí darle un mate con dos caballos muy similar a una famosa partida de Paul Morphy.

Siegbert Tarrasch.

-Lo conocí cuando el tenia 70 años. Fue mi preceptor y amigo, de una lucidez asombrosa, pronto tuve un lugar habitual en su mesa, en el círculo, al lado de los maestros: Hermann Geist y del Dr. Eduard Dyckhoff.

"La pequeña Morphy".

-Sobrenombre que me pusieron mis amigos después de ganarle a la joven Müller. Injustificado, yo siempre he jugado posicionalmente e intento ganar por la acumulación de pequeñas ventajas.


Sonja Graf en 1936

Graf , 1936

Pieza tocada pieza jugada.


Noté en un maestro, que se sentó sobre sus manos y estudió detenidamente una posición complicada. Esto me sorprendió, después le pregunte por qué actuó así. Para evitar los errores, me respondió, y después se jactó: “las manos son los peores enemigos para la realización de combinaciones en el ajedrez”.


Graf


Herman Steiner y Sonja Graf


Steiner y Graf





Herman Steiner.

-Un buen amigo. Nació en Dunaszerdahely. Steiner llegó a la ciudad de Nueva York muy joven. Durante un tiempo, fue boxeador. A los 16 años fue miembro del Club de Ajedrez húngaro y el Club de Ajedrez de Stuyvesant. Con la experiencia adquirida en la activa escena de ajedrez de Nueva York, Steiner rápidamente desarrolló su habilidad en el ajedrez y en 1929 empató por el primer lugar con Jacob Bernstein en el campeonato del estado en Buffalo .
El mismo año fue el primero en la Reserva Premier en Hastings , Inglaterra. Steiner salió de Nueva York, estableciéndose en Los Angeles en 1932.

Se convirtió en editor de ajedrez del diario Los Ángeles Times, ese año escribía una columna de ajedrez. Formó un Club de Ajedrez. Steiner y formó más tarde, el llamado Grupo de Ajedrez de Hollywood, que fue visitado por muchas estrellas de cine como Humphrey Bogart , Lauren Bacall , Charles Boyer y José Ferrer .

El Grupo de Ajedrez Hollywood organizó el Torneo Panamericano Internacional en 1945 y el Segundo Panamericano de Ajedrez Congreso en 1954. Steiner jugó tres partidos de desafío contra Fine, como sabe uno de los mejores jugadores del mundo. Fine ganó los tres partidos: por 5 ½ ½ -4 en Nueva York 1932, por 3 ½ - ½ en Washington, DC 1944, y por 5-1 en Los Ángeles 1947.






Charles Boyer jugando contra Bogart en 1945
(en el centro Herman Steiner y Lauren Bacall).





Vera Menchik.

-Una mujer maravillosa, una bellísima compañera. Tengo los mejores recuerdos de mi amiga. Recuerdo haber leído un ejemplar del British Chess Magazine, después de su absurda muerte, debajo de los escombros, por las bombas alemanas arrojadas sobre Londres, donde se escribía: "La muerte de Miss Vera Menchik elimina no sólo la mujer más grande jugando ajedrez de todos los tiempos, sino una personalidad encantadora". 

También decía algo como que "el juego de ella, se caracterizó por la sólida posición de juego, con la clara finalidad de lograr un final favorable del juego y evitar las complicaciones. Pero el redactor, agregaba, que Vera carecía de imaginación e inventiva y agregó, el prejuicio, de que la mujer es en el ajedrez aburrida o poco interesante. ¡Qué estupidez, que majadería fueron estos comentarios machistas!

Graf y Menchik. Nottingham 1936

Graf y Menchik, 1936

Goebbels.

-Un criminal nazi. No me permitió jugar por Alemania, debí viajar a Inglaterra y desde ahí partí rumbo a Sudamérica. Los argentinos me hicieron una bandera con la palabra Libre, he jugado en virtud de ello.

Piriápolis".

Un trasatlántico belga en el que viajaron 90 ajedrecistas de Europa a la Argentina para participar el Torneo de las Naciones, alguien, no sé sí Tratakover le llamó el Arca de Noe.

Desafortunadamente yo no viaje en este navío, que zarpo de Amberes. Convivir durante el largo viaje con tantos ajedrecistas, me hubiese encantado, me perdí de una experiencia sin igual. Debí hacerlo desde Inglaterra, donde conseguí con el cónsul el permiso para hacerlo. El régimen nazi, no deseaba que yo participase, como ya le conté.

En el mismo vapor viajo de regreso Vera, feliz con su novena Corona mundial, solo para encontrar la muerte, en una Europa desgarrada por la guerra.

Durante el desarrollo del Torneo de las Naciones Alemania declaró la Guerra. Entonces los ingleses optaron por dejar la competencia. Se acumularon las protestas; tanto de los alemanes, como de Francia y Polonia, que ya estaban en guerra con Alemania, tanto así, que se pactaron y se declararon igualados a dos puntos los matches entre Polonia-Alemania y Francia-Alemania.

El teatro Politeama, ubicado en la avenida Corriente, se convirtió en un tablero político, la agitación era evidente en muchos de los presentes, Alemania intentaba imponer sus criterios. El detrimento fue visible en la calidad de las partidas, la preocupación, la crispación y la desvalorización moral en muchos era notoria.

Los alemanes obligaron a los checos, para que contendieran como un “Protectorado” denominado de Bohemia-Moravia. Ya que Austria y Checoslovaquia habían dejado de existir como naciones independientes, Incluso tantearon que la esvástica nazi representara a Checoslovaquia, solicitud que no prosperó ante la cordura del comité. Así es que vimos ondear la bandera tricolor de Checoslovaquia.

Con la bandera der Palestina participaron europeos cuyo origen era judío. Su capitán fue el austriaco Moshe Czermiak.

Polonia no pudo vencer a los alemanes que resultaron campeones, por una mínima diferencia de medio punto.

El dolor se hizo presente, en varios de los jugadores, Teodor Regedziński . un jugador polaco, de gran estatura, se encontraba consternado, cuando supo que Alemania ataco e invadió a Polonia. Perdió la concentración ante un rival más débil y fue derrotado en su partida.

Polonia: Frydman, Tartakower, Regedzinski y Sulik

Polonia: Frydman, Tartakower, Regedzinski y Sulik , 1939

Él resolvió regresar a Lodz su pueblo, que había sido bombardeado por los nazis, y decía, a quienes querían oírlo, en polaco, en alemán, en ruso, en inglés y francés, que son los idiomas que él hablaba, que intentaría llegar a Polonia “Sé que me espera la miseria y el dolor, pero no puedo abandonar a lo único que justifica mi vida: mi hogar no podría vivir sin saber cómo y cuanto sufren mi esposa e hijos”

Después supe que al llegar a Alemania, ya lo esperaba su esposa. Los polacos tomaron como una traición que Teodor optara por la Alemania de Hitler.

Con el nombre de Theodore Reger participó en los torneos patrocinados por los nazis. Incomprensiblemente regresó a Polonia, donde el régimen comunista lo condeno a 4 años de trabajós forzados en un campamento, lo cual deterioró su salud. Me entere que su mujer murió durante esta cruenta guerra.






Moisés Mendel Najdorf

Él también aprendió a jugar a lado de Saviely Tartakower, un hombre sabio, poseedor de una gran cultura. Najdorf nació en Varsovia. Como a mí, la guerra le sorprendió, fuera de su hogar. Estuve al tanto que los nazis asesinaron a su esposa, a su hija, a su padre. Perdió a sus hermanos, a todos sus seres queridos. ¡Qué tiempos tan tristes, tan amargos, desgarradores y sin consuelo debió pasar Miguel. Se quedó a vivir en la Argentina y volvió a formar una familia. El ajedrez argentino creció con sus enseñanzas. La nuestra fue una diáspora que dio sus frutos.
Las lagrimas asoman a los ojos de Sonja, le ofrezco un pañuelo y después de una pausa le pregunto sobre Rudolf Spielmann.

-Le gané dos simultáneas me dio confianza para jugar en torneos internacionales. Huyendo de los nazis fue a parar a Suecia. Fue una lástima que muriera solo y olvidado a causa de la guerra.



Graf en Argentina 

¿En Argentina se encontró con los clubes de ajedrez, que no existían en Europa?

Sí, en Europa se jugaba en los cafés, ahí se hacia uno, un experto en el ajedrez. Me llamó la atención que los ajedrecistas argentinos, aunque aman el juego, no lo practican como sus colegas europeos. En casi todos los clubes, los socios prefieren mirar o conversar, a trabarse en una lucha ajedrecística, y es raro que las grandes figuras del ajedrez argentino, jueguen entre ellos partidas que no sean de torneos.
Parece que huyeran y se muestran reacios a jugar el más liviano "ping-pong". Y note con perdón de todos, que prefieren hacer comentarios sobre sus virtudes, que jugar una partida para demostrarlas. Sin embargo, tienen algunas figuras de renombre universal, que no necesito mencionar aquí, y que son verdaderos campeones, pero que desgraciadamente actúan muy poco en torneos.




Graf en Argentina

En Argentina

Doctor Max Euwe.

-Decidió organizar un match entre Vera y yo por el Campeonato Femenil del Mundo. En ese entonces ella contaba con cuatro títulos mundiales. La primera partida la gané, después fue el caos, al enfermarme de una gripe atroz; juegue con fiebre e intensas cefaleas Después de la justa debí guardar cama por 14 días. En nuestro segundo encuentro los resultados fueron 9 victorias para Menchik, dos para mí y cinco tablas.




Graf y Euwe. 1933 / 1934. De la colección Mädler

Graf y Euwe

Sus libros.

En Argentina escribí dos libros: "Así juega una mujer" y "Yo soy Susann".

Así juega una mujer
Sonja Graf-Stevenson.

-Me desposé con Vernon Stevenson, un marino mercante, a quien llevé al puerto seguro del matrimonio. Sonja sonríe

Su padre.

-“El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece”. Citando a Sand.

¿Volvió usted a ver a su madre o a su padre?


-No, jamás, en sus ojos se vislumbra el rencor.

¿Un buen recuerdo de Buenos Aires?

-Contendí en el Campeonato Femenil del Mundo y terminé segunda. Cuatro derrotas sufrió Menchik a lo largo de su vida en sus 101 partidas en los diversos campeonatos del mundo y tres de ellas fueron conmigo.

¡Aún recuerdo el Hotel Español, en la plena Avenida de Mayo! En Argentina aprendí el español.

Menchik y Graf, 1939

Menchik y Graf, 1939

Sonja se sirve otro trago. Aprovecho para nombrar a Gisela Kahn Gresser.

-Una excelente ajedrecista americana, bueno, también desde hace años lo soy, al adquirir la nacionalidad, he representado a los Estados Unidos. Compartí con ella el primer puesto del Campeonato Americano.

Los ajedrecistas se hacen solos.

¡Qué tontería! fui alumna de Doctor Dyckoff, Tarasch y doy clases en el instituto: Queen’s Pawn Chess Emporium.

Moshe Czerniak.

-Pude ganarle.

Dr. Dyckhoff.

-Cuando lo conocí, entablamos el siguiente dialogo:

Jovencita, ¿cuándo ha aprendido a jugar al ajedrez? ¡Nunca!, fue mi pronta respuesta. ¿Cuántos libros de ajedrez ha estudiado usted?- a lo que replique: ¿Pero, es que existen libros dedicados al ajedrez? y solté una franca carcajada.-
Me dijo: Usted es ya un pequeño genio del ajedrez y yo intentaré que sea una maestra mundial. Por poco me da un síncope. Así se convirtió el Dr. Dyckhoff en mi profesor. Me enseñó los principios fundamentales del Dr. Tarrasch. Un estilo abierto y libre en consonancia con mi temperamento. Fue la base para mi enseñanza.

Campeonato mundial femenil dentro del torneo de las Naciones en Buenos Aires.

-Lo recuerdo bien. Fue en el mes septiembre, por la noche me enfrenté a mi amiga Vera Menchik. Un público numeroso se congregó alrededor de la mesa de juego. Me satisfizo estar superior en la mayor parte del juego. Después no conseguí jugar con exactitud, desconsolada, lloré esa noche.

Menchik y Graf, 1939

Menchik y Graf, 1939

Berna Carrasco.

Jugadora chilena la conocí en Argentina en este Torneo de Naciones logró el tercer puesto, superando a calificadas exponentes europeas.

¿Recuerda la tabla final?

- Vera Menchik primer lugar, yo el segundo, los siguientes sitios los ocuparon: Berna Carrasco , Frield Rinde, May N. Karff , Milda Lauberte, María Teresa Mora, H. Roodzant,. Janecek Paulette Schwartzmann, lngrid Larsen, Dora Trepat, Lugeharg Anderson Reischer, Maria A. Berea, Aegemans Stoffels, María A. de Vigil, Raclauskiene,. Ruth Bloch Nakkerud y una mujer de apellido Lougheed me parece.


¿Cuales fueron sus sentimientos al perder ante Vera?

Nunca sentí un dolor más grande en mi carrera de ajedrez.


¿A quienes recuerda de los Jugadores varones?

A Buenos Aires llegaron 26 equipos; estos eran los de Alemania, Argentina, Bohemia y Moravia, Bolivia, Bulgaria, Brasil, Canadá, Cuba, Chile, Dinamarca, Ecuador, Estonia, Francia, Guatemala, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega, Palestina, Paraguay, Perú, Polonia, Suecia y Uruguay

-Recuerdo a Keres de Estonia, guapo y muy agradable, al culto, simpático y ocurrente Tartakower, a Stahlberg, a Lundin, ambos de Suecia, a Mikenas, de Lituania. Entre los alemanes, a Eliskases, a Michel, a Engels, a Becker y al tempestuoso Reinhardt; entre los ingleses, a Alexander y Thomas; entre los del protectorado de Bohemia y Moravia a Foltys, Pelikan y Skalicka; a Petrovs un letón y entre las nuevas revelaciones, al polaco Najdorf y al canadiense Yanofsky.

Graf, 1939

Graf, 1939

¿Quiénes se quedaron en Argentina?

-Jiri Pelikan, Gideon Stahlberg, Paulin Frydman, Erich Eliskases, Paul Michel, Ludwing Engels, Albert Becker, Heinrich Reinhardt, Moshe Czerniak, Zelman Kleinstein, Meir Rauch, Markas Luckis, Ilmar Raud, Movsas Feigins, Karel Skalicka, Franciszek Sulik, Aristide Gromer, Christian De Ronde, Paulette Schwatzmann, y yo entre otros.

Todos decidimos quedarnos en Argentina y no volver a una Europa en guerra. Abjuré de Alemania.

Graf, 1941

Graf, 1941


¿Conoció a Alekine?

Cambiemos de tema.


 Koltanowski


George Koltanowski.

Soja se sonroja y me dice: En España, en la casa del campeón catalán Ángel Ribera Arnal, charlamos y saboreamos un café; George, Ribera, alguien más, y yo. Es un tipo encantador, muy gracioso, con una memoria fotográfica, excelente persona, Recuerdo que alguien le preguntó durante la reunión: si era lógico casarse con un jugador de ajedrez? y Kolta contestó: ¡Depende de si acostumbra a cambiar las damas!

Sonja no para de reír, después de una pausa, cuenta: En España viví la vida con frenesí; asistí a muchas fiestas, a muchos bailes, ¡Lo pase de lo mejor! 

He leido su libro "Aventuras de un maestro de ajedrez", donde relata sus giras dando exposiciones simultáneas con los ojos vendados. Él que fue un formidable jugador a ciegas, conoció a su esposa Leah en una cita a ciegas en Nueva York  Sonja vuelve a reir

¿Continuó jugando en Argentina?

Sí, desde luego, participé en muchos torneos, hasta el año 47  El principal de ellos, el que organizaba la Federación Argentina de Ajedez y donde asistian: Herman Polnik, Nadjorf, Czerniak, Ståhlberg, Eliskases, Héctor Rossetto, Roberto Grau y otros ajedrecistas.



"Yo Soy Susan".

 El recuento de los abusos físicos y psicológicos que sufrí durante mi infancia.

Yo soy Susann
Lisa Lane.

-Excelente ajedrecista, también es aficionada a la pintura, odia la música. En su departamento, no existen: ni la radio ni la televisión, dice que la música interrumpe su proceso de pensamiento. Conocí a sus gatos, dos preciosos siameses Nimzovitch y Philidor. Ha sabido manejar muy bien la publicidad.

Rock and Roll.

-La música de hoy, de los jóvenes, la era del bolígrafo.

Graf, 1946

Graf, 1946
La noche.

-Disfruto el cabaret, las fiestas, la vida social.

La píldora anticonceptiva.

-Yo viví una infancia desdichada, y en mi adolescencia grandes momentos de soledad y rabia. Mi padre fue un ser brutal; mi padre fue un bribón, que atropelló la moral. Mis hermanos era más o menos aceptados y queridos, según el color de su pelo o de su piel.

Mi padre fue un bribón, que abuso de la inocencia. De mis padres recuerdo las grandes decepciones por las que mi hicieron pasar, la dominación, la pasividad de mi madre, la pobreza de la familia, las limitaciones. Todo ello me marcó, y me obligo a huir del hogar. Siempre sentí un gran agujero dentro de mí, un gran vacío.

Susana Graf


¿Cómo describe ese gran vacío?

-¡Permítame terminar! He leído sobre la píldora, me parece que impide la ovulación. Mi madre no hubiese sufrido tanto, ni haber pasado por tantos embarazos no deseados y por la muerte, debida a la penuria de mis hermanos. Me parece un logro, que las mujeres se embaracen únicamente cuando lo decidan. Yo hubiese sido una niña deseada y feliz.

Respecto a esa sensación; es como sí yo me fuera de mi cuerpo, ausentándome… dejándolo vacio.... Esa oquedad, la he vivido muchas veces. Ante la distimia, he abusado del alcohol, del cigarro, de la vida social… Gracias al ajedrez, muchas veces he recobrado mi autoestima.

El mundo que le toco vivir.

-Una sociedad rematadamente machista.

¡Es usted atrayente, como una estrella de cine!

                                                                  


viernes, 12 de febrero de 2016

Vera Menchik ¡Jaque Mate al endiosamiento masculino!

Vera Menchik
Vera Menchik 

Una partida de ajedrez se asemeja al juicio que tenemos de una mujer: cada cual la sobrestima o menosprecia, pero ninguno es capaz de juzgarla fría y objetivamente. Reuben Fine.


Vera Francevna Mencikova nació en Moscú, su madre es británica y su padre checoslovaco, como es lo usual, él es quien le enseña a jugar al ajedrez a la edad de nueve años. Debido a la revolución rusa, la familia entera se traslado a Hastings Inglaterra, donde Vera se inscribe en el club de la localidad. Ahí conoció a Macrozy convirtiéndose este ajedrecista, en su entrenador. Con solo15 años Francevna gana el campeonato femenino británico. Se dice de ella, que es generosa en las derrotas y modesta en las victorias. Su rantig actual es de 2390.

Vera parece haber sido tallada por Vasiliy Zcezdochkin y pintada por Sergei Maliutin. Matrioskas que vieron la luz seis años antes del nacimiento de Vera, durante la exposición Mundial de París. Vera es rubicunda, con ese aire de mujer aldeana. La reencarnación de una típica imagen rusa.

Le felicito por su nombramiento como Directora del Centro Nacional Británico de Ajedrez y le señalo:
Seguramente usted a lo largo de su carrera dentro del ajedrez ha escuchado frases como: Las mujeres nunca podrán jugar como hombres porque simplemente son mujeres; es algo que es ingénito, son inferiores, ¿Alguna vez has visto a una mujer hacer algo mejor que un hombre?, las mujeres no descuellan en el ajedrez, etc.

Sí y dicha por los maestros. Supe que Max Euwe respondió, que sí, a la pregunta sobre, si las mujeres algún día podríamos jugar bien al ajedrez; pero añadió, seguramente en cien años. -Vera tiene una risa franca y alegre.

Vera en 1931, en Londres en a una exhibición contra veinte ajedrecistas
Vera en 1931, en Londres en a una exhibición contra veinte ajedrecistas
Novinky.cz | © Fotobanka Profimedia

¿Pero usted le ganó dos veces? efectivamente así fue y desde entonces le otorgaron el título de Presidente Vitalicio del Club Vera - Su risa se vuelve más sonora- 
Me cuenta como Albert Becker no podía soportar que una mujer participase en un torneo de ajedrez- Estando en Karlsbad se le ocurrió proponer que todos los maestros que perdieran conmigo, debieran ingresar a un club que se denominaría: “Club Vera Menchik" y quien trató de ridiculizarme, fue el primero en caer e ingresar de inmediato al club.

Se le explica a la mejor ajedrecista del orbe, Campeona Mundial durante 17 años que al nombrársele una palabra deberá mencionar en forma libre lo que le venga en mente. A continuación la transcripción de sus respuestas.

Torneo de Scarborough.

-Conseguí 4.5 puntos de 9 posibles Nada mal para un debut en un torneo de "Solo hombres” contaba con solo 22 años y nadie creía que pudiese lograr una sola victoria.

Campeona de Ajedrez Femenil del Mundo.

-La primera vez a los 21 años y lo he sido 7 veces más.

Escore.

-De 83 partidas he triunfado en 78, empatado 4 y perdido una.

Olga.

-El nombre de mi madre y de mi hermana, quien también juega en los torneos de ajedrez.

¿Miembros del club de Vera?

Vera sonríe y comenta la lista es larga: Saemisch, Colle, Reshevsky, Golombek, Erich Eliskases, Akiba Rubinstein, Tartakower , ¡y Sir George Thomas!

¿Sólo ellos?

Divertida, sin dejar de sonreír, Vera dice: un total de 42.

George Alan Thomas.

-¡Ah sí, él también se gano seis veces el honor de ser miembro del club, las mismas veces que le vencí!

Geza Maroczy.

-Mi amigo y entrenador, del aprendí teoría y el juego posicional.

Vera Menchik juega con Geza Maroczy en Londres en 1932
Vera Menchik juega con Geza Maroczy en Londres en 1932
Novinky.cz | © Chess History
Revolución rusa.

Durante este conflicto la familia debimos compartir las habitaciones con la gente más pobre. Las personas llegaron con sus cabras y aves, nuestro sótano fue invadido. Mi padre perdió su molino. Finalmente fuimos expulsados de nuestro hogar. Todos salimos de Rusia Llegamos a Hastings, donde vivimos con la Sra. Illingworth. En esta ciudad conocí al maestro Maroczy que se hospedaba en el hotel Albany de forma gratuita. Él sufrió mucho durante la primera guerra.

¿Con él mejoró su juego?

-Sí, desde luego, consolidé un juego posicional y así puede convertir las pequeñas ventajas en triunfos. Sonríe y dice: Aunque, no he superado el meterme en terribles apuros de tiempo.

Tiene otras aficiones.

-Sí, el tenis y el modelado con arcilla, he exhibido algunos trabajos en la escuela de Arte

Capablanca.

-Alguna vez dijo que yo, jugaba con la fuerza de un hombre.

Campeonatos Mundiales Femeniles.

-Gane varios Hamburgo, Praga, Folkestone, Varsovia, Estocolmo y Buenos Aires.

Pionera.

-He logrado serlo.

Su peor resultado.

-En Rusia, una atroz blanqueada.

Vera Menchik en 1935
Vera Menchik en 1935
Dominio público | Wikipedia
Jugar con hombres.

-Desafiar las normas, es un reto, pasaré a la historia por ser la mujer que abrió caminos a otras ajedrecistas, por haber jugado ajedrez en justas reservadas para los hombres.

¿Sus resultados compitiendo con hombres?

-He logrado: un segundo puesto, compartido con Akiba Rubinstein en Ramsgate, medio punto detrás de Capablanca, pero también medio punto por delante de mi entrenador Maroczy y de George Koltanowski. En Londres ocupe el 2º puesto, el tercero en Maribor -detrás de Pirc y L. Steiner, pero delante de Spielmann- y un tercer puesto en Yarmouth. ¡No está mal!

Mieses.

-Lo abatí en un match a diez partidas: por 6,5 a 3,5, y jamás, se publico el resultado, la causa la puede usted imaginar. Lo peor que les puede pasar, es que les gane una mujer.

Su aportación a la literatura del ajedrez.

-He publicado varios artículos en Social Chess Quaterly y Chess.

¿Los ajedrecistas se hacen solos?

Ríe y dice: Doy clases y también las recibo de Maroczy.

Sultán Khan.

-Campeón de la india también miembro distinguido del Club de Vera. Él no regresó a su país hasta dos años después de su derrota conmigo, por vergüenza del que dirían sus compatriotas, por temor a las burlas.

Max Euwe.

-Al ganarle en 1931, comento: "No esperaba que ella viera tanto”. Así que le gané otra vez en 1932.

Rudolf Spielmann.

-"Carrera de baquetas” designó nuestro encuentro en Carlsbad . Siempre fue un caballero. Sabía cómo tratar a las mujeres.

Vera Menchik en 1938
Vera Menchik en 1938
chessdevon.co.uk

"Le falta la vena creativa, inventiva, sin la cual pocos son los jugadores verdaderamente grandes" 

-Una frase trillada sobre mí, por ser mujer y jugar ajedrez, dentro de un mundo varonil.

Nuestra sociedad.

-Patriarcal, desigual en oportunidades, con una educación sexista.



Sonja y Vera.

-Tuvo una infancia terrible, ella es una tenaz luchadora, ahora vive en la Argentina. Ella es un ejemplo de la lucha de la mujer dentro de la sociedad y dentro del ajedrez. Somos buenas amigas. Siempre me sorprende cuando se viste como un hombre.

Rufus Henry Streatfeild Stevenson
Rufus Henry Streatfeild Stevenson
saund.co.uk

Rufus Henry Streatfeild Stevenson.

La persona con quien contraje nupcias. Lo conocí cuando acudíamos a las clases de esperanto. Mi esposo, recientemente murió. El fue un buen ajedrecista, triunfó en el Campeonato de Kent, también se destacó como un excelente organizador de torneos, como editor de la revista: British Chess, y como secretario de la Federación de Kent, así como de la Federación Británica de Ajedrez.

Emanuel Lasker

A él y a su esposa Martha, los estimo mucho. Lasker a luchado en contra de la hostilidad hacia los judíos. Sé por mis charlas con Lasker, que tiene la idea de escribir un texto, cuyo nombre tentativo es "La comunidad del futuro". Un lugar, donde una sociedad, se gobierne por sus principios, y sea la colaboración antes que la competencia, la que gobierne. Donde las personas que la integran sean respetuosas de la vida de los demás.

Una verdadera utopía, Emanuel piensa en una comunidad, donde la colaboración sea desinteresada y que los problemas sean solucionados sin guerras, dando respuesta a estos, de forma civilizada, de una forma racional. Me hablaba del territorio de Alaska, como el lugar, para darle un país a Israel.

Lasker jugando al golf, Vera en el extremo derecho
Lasker jugando al golf, Vera en el extremo derecho
kevinspraggettonchess.wordpress.com

Hablando de utopías, ¿Algún día existirán mejores condiciones para las mujeres?

-Desde luego que eso ocurrirá; nosotras en el ajedrez no tenemos un pasado. sólo tenemos un futuro.

Después de la entrevista, un año y algunos meses Vera murió debajo de los escombros de su hogar, al igual que su hermana y su madre, debido al bombardeo de los nazis, con las temibles bombas V1.( Entre los escombros se encontró la medalla de oro ganada por Vera durante el Campeonato Mundial de Mujeres.)

Vera y Sonja Graff compitieron en Argentina durante la olimpiada, una salvo la vida al quedarse en este país y rehuir el regresar a la Alemania nazi, la otra al volver a Inglaterra, perdió la vida a causa de la guerra.

Sucesos que solo determina la suerte.



domingo, 24 de enero de 2016

Genio y locura. Diferencias y similitudes entre Morphy y Steinitz.



Wilhem Steinitz provenía de una familia de comerciantes judíos y de bajos ingresos económicos. Fue el noveno de trece hijos. Sus padres deseaban que su hijo se dedicara a estudiar el Talmud ( obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, sus tradiciones, sus costumbres, sus leyendas e historias). Cuatro de sus hermanos, los más pequeños murieron en la infancia. Los problemas de dinero y la mala salud obligaron a Steintz a abandonar la escuela.

Wilhem pronto se interesó en el ajedrez, que había aprendido con su padre, sus progresos fueron rápidos. Fue entonces cuando Steintiz se paseaba por los distintos cafés, donde apostaba al jugar al ajedrez, por la necesidad de dinero. Convirtiéndose al poco tiempo, en el jugador más fuerte de Viena.

Morphy llevo una vida distinta, fue parte de una familia acaudalada. Paul no careció de nada. El ajedrez era practicado por todos los varones de su familia: su abuelo, sus tíos y su padre. Aprendió a temprana edad las reglas y los movimientos de las piezas del ajedrez que encendieron su imaginación. Algunas veces a la hora de comer, soltaba sus cubiertos y en el mantel cuadriculado de la mesa, ponía un problema de ajedrez, que rondaba en su mente. Pronto venció a su tío Ernest campeón de Louisana. Jugó con él sus primeros juegos, con una venda en los ojos.

Steintiz y Morphy fueron de baja estatura. Uno un jugador hosco, huraño, irritable, poco popular. El otro un caballero, delgado, de finas maneras; educado, agradable, de buen trato, que dejaba una buena impresión a quien le conocía. Predominaba en él la gentileza, de la que carecía Steinitz.

El padre de Charles Morphy consideraba al ajedrez un juego de mesa, sin aceptar que dentro del ajedrez se apostara dinero o se lucrara con el juego ciencia. La infancia de charles fue una renuncia a la vida de juegos infantiles. Su tiempo lo ocupaban una serie de estudios, donde destaco brillantemente, hasta terminar sus carrera de abogado a los 20 años.

En la siguiente frase nos damos cuenta que las enseñanzas del padre estaban en el pensamiento de Morphy. “A diferencia de otros juegos en los que el lucro es el fin, en el ajedrez las batallas se libran por honor. Si se deja que el tablero de ajedrez, reemplace a las mesas de juego, mejoraría la moral de la comunidad” Steintz jugaba por el dinero, a Paul se le inculcó que jugar por dinero, era una degradación.

Ambos tenían el don del genio. A Steinitz lo empujaba la necesidad, fue un luchador nato, superando los infortunios de la vida, por el contrario a Paul lo movía el honor, dentro de la comodidad de su clase social.

¡Fue el destino quien movió las piezas! . Morphy jugando contra de Rivière en 1858


En su juventud Steinitz fue un admirador de Paul, a Wilhem le llamaban el Morphy austriaco. Ambos se llenaron de gloria y sus contemporáneos los consideraron campeones del mundo. El reinado de Morphy fue efímero, el de Steinitz muy largo. En las palabras del vienes: "El haber conservado durante tanto tiempo el título de campeón del mundo, se debe a que yo me hallaba 20 años más adelantado que mi tiempo. Jugaba bajo ciertos principios desconocidos por Zukertort y a mis demás antiguos rivales.

Mis ideas no eran comprendidas. Por fin, los jugadores de hoy día como Lasker, Tarrasch, Pillsbury, Schlechter y otros han comprendido mis principios, los han adoptado y como es natural han perfeccionado la obra iniciada por mí". Morphy muy poco después de llegar a los Estados unidos, de regreso de su gira por Europa, que duro seis meses, proclamó la finalización de su afición al ajedrez.

Morphy fue a Inglaterra para demostrar que era un excelente ajedrecista, y regresó a Norteamérica lleno de gloria aduciendo siempre; que él jugaba por honor, de forma amateur y que no le interesaba jugar por dinero. Steinitz también en su juventud se traslado a Inglaterra, pero él decidió quedarse en Londres y convertirse en un jugador profesional de ajedrez.

El juego de ambos en su juventud, fue un juego de sacrificio y de ataque, donde el rey debía ser protegido a toda costa, debido a los continuos ataques. Los espectadores de estas increíbles proezas, sabían que las ganaría, el ajedrecista que poseyera mayor imaginación en la combinación.


Morphy y Steinitz compartieron el ser unos jugadores audaces Steinitz supo que ganarse la vida era una dura tarea. Morphy vivió siempre del dinero de su padre. Los dos escribieron columnas de ajedrez: Wilhem fue brillante en ello, Paul dejo de escribir. La pereza fue parte de su personalidad. Steinitz murió en la miseria. Morphy sin carencias, sin haber trabajado durante los años de su corta vida.

Steinitz fue conocido por su mal humor su agresividad para con los ajedrecistas, por el contrario Morphy fue toda su vida un caballero dentro del tablero.


¿Hubiese sido distinta su vida, si, su padre no se hubiese opuesto a que se ganara la vida en el ajedrez, es decir si no hubiera existido el prejuicio de ver en un ajedrecista a un vago, a un vividor, a un paria, sin oficio ni beneficio? Seguramente sí.

Morphy y Steintz compartían algo más, poseían un gran ego. Paúl logró en el ajedrez la mayor recompensa, el ser reconocido a nivel mundial. Después su inconsciente, no lo dejó dedicarse al ajedrez, y minó su psique. Cortó su vida productiva, por prejuicios y frenos culturales inculcados en su niñez.

Steinitz por el contrario, sin este lastre avanzo y fundamentó la teoría del juego moderno. Dejó atrás el juego abierto y encontró una serie de principios para defenderse, en un juego poco llamativo, cerrado, un juego de paciencia donde se acumulan ventajas. Este conocimiento le permitió ser campeón del mundo por 8 años

Él descubrió que no había un mejor jugador, un brujo, un mago del ajedrez. Steinitz aseguraba: " ¡Las piezas en cada lado están en un equilibrio perfecto. Para que un jugador triunfe en la partida este equilibrio debe ser alterado hasta el punto de una de las partes es impotente frente a la otra. Si no se comete un error, el equilibrio se mantiene. Uno sólo puede ganar si el rival comete un error”. Él encontró a partir de una fuerte posición defensiva, acumular ventajas, esperar el error del oponente. Steinitz reemplazo el juego romántico que compartió con Morphy en sus inicios.

Uno, se encerró en un mundo de delirio, el otro evoluciono, hasta su tropiezo con Lasker, quien lo venció. El vienes en sus propias palabras, ante la derrota se sintió roto. También debe considerarse que Willians se casó y tuvo una hija, y que esta murió a los 21 años y un par de años después, murió también su mujer. Duros golpes de la vida para un ser humano, devastadores para la mente.

Hay quien se pregunta ¿quién fue el mejor jugador Morphy o Steinitz? En su juventud Morphy, pero en su madurez Steinitz.

Steintiz, guiado por un afán de rigor y con una envidiable independencia de juicio, criticó duramente algunas de las partidas de Morphy y que el público norteamericano consideraba más bellas y perfectas.

Ante las muestras de disgusto de los norteamericanos por estas críticas Steinitz declaró: “Es cierto que soy criticón y no me complazco fácilmente, pero, ¿no debe uno serlo cuando frecuentemente se escuchan juicios superficiales donde debería hacerse un análisis profundo? ¿No debe uno preocuparse si ve que los métodos anticuados siguen vigentes sólo para evitar que no se turbe la propia comodidad?" Eso diferencia al héroe Morphy, del genio creador Steinitz el análisis profundo y la reflexión

Steintiz físicamente fue un hombre fuerte, vigoroso, tosco. Se le describía como una persona de cabeza grande, de frente prominente, de hombros y brazos poderosos. Cada rasgo en él denotaba más poder que gracia o belleza. De escasa estatura y cortas piernas, cojeaba ligeramente al andar. Morphy era bajo de estatura, delgado, delicado, de piel muy blanca, de rasgos finos, casi como los de una dama, impecable al vestir, un caballero educado.

Steinitz siempre sufrió la miseria quizás esto lo obligo a estudiar y evolucionar, revolucionando al ajedrez. Al no ganarle nadie, él se quedaba con todos los premios. Alguna vez le preguntaron Maestro: ¿No ha ganado usted suficientes laureles como para dejar sitio a los jóvenes?” respondiendo. “Puedo cederles la gloria, pero los premios no” Tal era su necesidad

Steinitz y Morphy en su juventud sabían combinar, desarrollaban sus piezas y sabían que para atacar se necesitaba una superioridad estratégica previa. La originalidad de Steinitz fue que supo descubrir las ventajas, supo identificar cuáles eran los puntos débiles de una posición. Stenitiz tras ocho años de reinado perdió el campeonato en contra de Lasker, y al momento de la derrota demostró su caballerosidad, tras vencer su rey sobre el tablero, pidió: ¡Tres hurras para el nuevo campeón!

Casi al termino de su vida el vienes, sucumbió a la ilusión de que él podría llegar a ser inmensamente rico con la invención de un teléfono inalámbrico, operado completamente por la fuerza de voluntad. Él comenzó a regalar el poco dinero que tenía a los golfos de la calle. Inicio a entretenerse con extraños experimentos científicos, con ideas fantásticas acerca de la electricidad y la telegrafía sin hilos. También tuvo lapsos de furia.

Steinitz contó alguna vez:: " La desgracia de Morphy fue haber nacido demasiado rico. Cuando perdió su capital, no pudo soportarlo, y ahora tiene la idea de que existe una conspiración en contra de él, para mantenerlo sin dinero"


Paúl pago todos sus gastos de su estancia en Inglaterra y Paris gracias a la herencia de su padre. Después, ya de regreso en Nueva Orleáns, sobrevino la guerra civil. Él, su madre y su hermana, partieron a Francia donde vivieron algunos años. Poco a poco la fortuna heredada de su padre menguo. Morphy tuvo algunos episodios de agresividad intentado golpear con su bastón y retar a un duelo a un personaje de su entorno.

Charles Morphy solía pasear a la una de la tarde por la calles, comprar flores, saludar a los paseantes imaginarios. Recorrer las calles charlando consigo mismo, vestido siempre impecablemente. Se sabe que en un día se cambiaba varias veces el atuendo. Presento episodios de manía persecutoria afirmando que lo querían envenenar y que su cuñado lo había despojado de su dinero.

Los familiares a Morphy quisieron internarlo en un psiquiátrico, al cuidado de unas monjas, pero Paul uso su oratoria, sus recursos de abogado y con gran elocuencia, convenció a las monjas de un psiquiátrico católico, de no internarlo en contra de su voluntad. A Steintiz la primera vez lo internaron en un psiquiátrico en Moscú por 40 días. Y termino sus días en un asilo mental en la isla de Ward.

La leyenda culpó tanto a Stauton, como a Lasker de la locura de Morphy y de Steinitz. Los dos tuvieron razones para detestar a Stauton. Morphy por los descalificativos que Stauton escribió sobre él en su columna semanal y su eterna evasiva de un encuentro con Paúl, hasta insinuar que Morphy no tenía los fondos suficientes para el encuentro.



Stauton.

Steinitz lo odiaba por el mismo motivo los ataques de Stauton hacia el vienes. Steinitz escribió: “Ante los ojos de Stauton, tanto Morphy como yo somos culpables de haber vencido a Anderssen “Es Statuton quien intentó por primera vez pasar ante los ajedrecistas británicos como aficionado entre profesionales y como profesional entre aficionados. Fue él quien ataco a través de su conexión con los círculos periodísticos, a los mejores maestros del ajedrez con declaraciones falsas sobre los hechos", " Él inauguró una especie de cruzada patriótica especialmente contra los maestros no ingleses, con expresiones, como los extranjeros, los mercenarios. Fue él, quien treinta años después de la muerte de La Bourdonnais, se burló de la lamentable pobreza del maestro, más grande de su época”, y recordaba las criticas de Stauton, cuando Steintiz triunfo venciendo a Joseph Henry Blackburne.

La parte final del encuentro de Steinitz contra Zukertort por el campeonato del mundo, se jugó en New Orleáns, lugar donde vivía y nació Morphy. Después de su derrota Zukertort no se recuperó nunca más de este colapso y ya sólo fue “una sombra de sí mismo”, en las palabras de Siegbert Tarrasch.

Morphy y Steiniz se conocieron en casa de Morphy y charlaron por 12 minutos. La vida no les permitió jugar una partida de ajedrez, ni siquiera una amistosa. Steintiz lo anhelaba; Morpphy no. ¡Fue el destino quien movió las piezas!

viernes, 1 de enero de 2016

Quienes jugaron ajedrez… Vladímir Dmítrievich Nabókov segunda parte



Quienes jugaron ajedrez… Vladímir Dmítrievich Nabókov (y 2)



El amor es un retorno al pasado.


"Una belleza rusa", "Un lance de honor"," El Elfo Patata"

Cuentos juveniles escritos por mí en ruso en el exilio de Berlín.

La literatura comenzó con una gran mentira nació el día en que un chico llegó gritando el lobo, el lobo, sin que le persiguiera ningún lobo. Grandes novelas lo son: Mansifield Park, la desolada, Madame Bovary, El doctor Jekyll y Mr. Hyde, Por el camino de Swan, La metamorfosis, y Ulises. ¿Cuál cree usted que sea su tarea como escritor?

La misión de este escritor es el simple acto subjetivo de reproducir con tanta fidelidad como sea posible la imagen del libro que tiene en su mente. El lector no tiene por qué saber y, de hecho, no puede hacerlo, cuál es esa imagen, no puede distinguir qué tan fiel es el libro a la idea que el autor tiene en su cabeza. Es decir, el lector no tiene por qué molestarse con las intenciones del autor, y al autor nada le importa si al comprador le gusta lo que consume.

¿Que significa para usted la labor de escribir una novela?

Placer y agonía mientras compongo la trama en mi mente. Irritación aguda cuando lucho con mis instrumentos y mis vísceras... el lápiz que hay que volver a afilar, la ficha que hay que volver a escribir, la vejiga que hay que vaciar, la palabra que siempre escribo erróneamente y cuya ortografía tengo que verificar. Luego, la tarea de leer la versión a máquina preparada por una secretaria, la corrección de mis errores graves y los errores leves de ella, pasando las correcciones a las demás copias, traspapelando las hojas, tratando de recordar algo que debía tacharse o insertarse. La repetición del proceso al corregir las pruebas. Y desempaquetar el precioso y rotundo ejemplar anticipado, abrirlo... y descubrir un descuido estúpido cometido por mí, que sobrevive con mi permiso. Al cabo de aproximadamente un mes me habitúo a la etapa final del libro, a que haya sido desahijado de mi cerebro. Entonces lo miro con una especie de ternura divertida, no como se mira a un hijo, sino a la joven esposa del hijo.

¿Existen escuelas en el arte de componer problemas de ajedrez?

-Los expertos distinguen varias escuelas en el arte de los problemas de ajedrez: la anglo-americana, que conjuga unas construcciones precisas con deslumbrantes patrones temáticos, y se niega a dejarse sujetar por ningún tipo de reglas convencionales; la escuela teutónica, de escabroso esplendor; los productos muy acabados pero desagradablemente hábiles e insípidos del estilo checo, con su estricto cumplimiento de ciertas condiciones artificiales; los viejos estudios rusos sobre finales, que alcanzan las centelleantes cumbres del arte, y el mecánico problema soviético del tipo llamado de «entrenamiento»,en el que la estrategia artística se ve reemplazada por la fatigosa elaboración de los temas hasta el máximo de sus posibilidades.

¿Cuáles son los temas?

-Los temas son dispositivos tales como el de la emboscada, la retirada, la inmovilización, etc.; pero sólo cuando se combinan de una forma determinada llega a resultar satisfactorio un problema. El engaño, hasta sus extremos más diabólicos, y la originalidad, llevada a lo grotesco, eran las bases de mi estrategia; y aunque en asuntos relativos a la construcción trataba de seguir, siempre que fuera posible, las reglas clásicas, tales como la economía de fuerzas, la unidad, el escardamiento de los finales sueltos, siempre estaba dispuesto a sacrificar la pureza de la forma a las exigencias de contenidos fantásticos, lo cual hacía que la forma pandeara y estallara como una bolsa de baño que contuviera un pequeño diablo furioso.

Una cosa es concebir la jugada central de una composición, y otra muy diferente construirla. La tensión intelectual es formidable; el elemento del tiempo desaparece completamente de la conciencia: la mano constructora tantea en busca de un peón en la caja, lo toma, mientras la mente sigue meditando en torno a la necesidad de utilizar alguna añagaza o un recurso provisional, y cuando se abre el puño, una hora entera, quizá, ha transcurrido, se ha quemado hasta quedar reducida a cenizas en la incandescente celebración del urdidor de la intriga.


El lector que debe buscar en la novela.

-Una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura.

Virginia Wolf decía que las obras maestras “no son realizaciones individuales y solitarias; son el resultado de muchos años de pensamiento común, de modo que a través de la voz individual habla la experiencia de la masa” un poco jungiano.

-Yo tenía ciertos prejuicios en contra de las escritoras Ahora pienso distinto, desde que leí la novela de ane Austen: Mansfield Park. Virginia Wol dijo: a finales del siglo dieciocho se produjo un cambio que yo, si volviera a escribir la Historia, trataría más extensamente y consideraría más importante que las Cruzadas o las Guerras de las Rosas. La mujer de la clase media empezó a escribir

Nabokov

Escritor.

-Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la archi tramposa naturaleza. La Naturaleza siempre nos engaña, desde el engaño sencillo de la propagación de la luz a la ilusión prodigiosa y compleja de los colores protectores de las mariposas o de los pájaros, hay en la Naturaleza todo un sistema maravilloso de engaños y sortilegios. El autor literario no hace más que seguir el ejemplo de la Naturaleza.

Leer.

-Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Los libros no se deben leer, se deben releer.

¿Usted se relee?

- Me releo con fines estrictamente utilitarios. Debo hacerlo cuando corrijo un ejemplar que está plagado de erratas o cuando tengo que controlar una traducción, pero hay ciertas recompensas. En algunas especies de mariposas, poco antes de nacer, las alas de la mariposa que todavía está en estado de pupa comienzan a delinearse en exquisita miniatura a través de los élitros de la crisálida.

Cuando me sumerjo en libros que escribí en los años veinte experimento la visión patética de un futuro iridiscente que se permea a través del cascarón del pasado. De pronto, en una fotografía deslustrada parece advertirse un toque de color, el esbozo de una forma. Digo esto con una modestia enteramente científica, no con la presunción del arte que madura.

¿Qué distingue a una gran novela, el lector que debe buscar en ella?

-Una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura. Saber exactamente en qué clase de insecto se convertía Gregor -se refiere al personaje, de la novela "La Metaformosis"- Era un escarabajo de forma abovedada y no la cucaracha chata de los traductores chapuceros. Saber describir exactamente la distribución de las habitaciones del piso de la familia Samsa, con la posición de las puertas y los muebles.

Las blancas retiran su última jugada y dan mate

¿La satisfacción de elaborar problemas de ajedrez es del índole intelectual?

-En el caso del a composición de problemas, el proceso viene acompañado de una dulce satisfacción física, sobre todo cuando los trebejos comienzan a representar de forma adecuada, en un ensayo casi definitivo, el sueño del compositor. Te sientes cómodo y calentito (una sensación que se remonta a la infancia, a esos momentos en los que te dedicas a proyectar juegos en la cama, cuando los ángulos de los juguetes van encajando en las esquinas de tu cerebro); observas el precioso modelo que una pieza tiene de emboscarse detrás de otra, a la manera confortable y resguardada de una plaza retirada; y el perfecto funcionamiento de una máquina limpia y bien engrasada que trabaja con suavidad en cuanto un par de dedos alzan delicadamente una pieza para luego depositarla con la misma delicadeza.

La metamorfosis” de Kafka

-Toda exploración de la belleza involucra a la piedad. Si usted puede comprender “La metamorfosis” de Kafka como algo más que una fantasía entomológica, entonces lo felicito por haberse unido al grupo de los buenos y grandes lectores. Podemos separar la historia, averiguar cómo cada pedazo encaja con el otro, cómo una parte del patrón responde a la otra; pero uno tiene que poseer dentro de sí alguna célula, algún gen, algún germen que vibre en respuesta a sensaciones que uno no puede definir ni ignorar.

Freud.

-Freud y su mundo indecente y fundamentalmente medieval. Medicucho charlatán, con su circulo de resentidos espiando, desde sus escondrijos naturales, la vida amorosa de sus padres Yo aprecio la anarquía de la vida interior y Freud se empeñó en sistematizarla.¡Freud ese charlatán!. Kaffka no comparte la terminología freudiana con sus mitos prestados, sus paraguas andrajosos y sus oscuros secretos, de creerle a Freud, el paraguas sería en primer lugar un símbolo fálico y eventualmente algo que se podría llegar a usar en caso de lluvia.


¿A que se dedicaría de no ser novelista, al ajedrez?

- Siempre he guardado algunas credenciales en caso de que la musa falle. En primer lugar, entomólogo que explora junglas famosas; luego, gran maestro del ajedrez; campeón de tenis con un servicio incontestable; portero que detiene el tiro legendario.

¿Qué composición suya, sobre ajedrez le viene a la memoria?

-Recuerdo un problema en particular que llevaba meses tratando de realizar. Hubo una noche en la que por fin conseguí expresar aquel tema. Estaba pensado para el deleite de quien resuelve, del muy experto. Quien careciese de sutileza podía no enterarse en absoluto de la finalidad del problema, y descubrir su relativamente simple solución, sin haber experimentado los deliciosos tormentos preparados para los más sutiles.

Estos últimos empezarían cayendo en la trampa de un patrón ilusorio de juego basado en un tema vanguardista que entonces estaba de moda (exponer al jaque el rey de las blancas), que el compositor se había esforzado al máximo por tenderle (y que sólo podía ser malogrado por un oscuro movimiento de un peón casi invisible). Después de pasar por este infierno «antitético», el a estas alturas un ultra sutil solución pensaría en el sencillo movimiento clave (alfil a C2) con la misma facilidad con que alguien que estuviera cazando gansos silvestres podría ir de Albany a Nueva York pasando por Vancouver, Eurasia y las Azores.

La agradable experiencia del rodeo (extraños paisajes, gongs, tigres, costumbres exóticas, el tres veces repetido giro de la pareja recién casada en torno al fuego sagrado de un hogareño brasero) le compensaría sobradamente la desdicha del fraude, y después, su llegada al sencillo movimiento clave le proporcionaría una síntesis de penetrante placer artístico.

Recuerdo haber emergido lentamente de un desvanecimiento de concentrado pensamiento ajedrecístico, y allí, en un gran tablero inglés de cuero dorado y púrpura, la perfecta disposición quedó por fin equilibrada como una constelación. Mis trebejos Staunton, un juego con veinte años de antigüedad que me regaló Konstantin, el britanizado hermano de mi padre, eran unas piezas espléndidamente enormes, de madera leonada o negra, de hasta doce centímetros de alto, desplegaban sus brillantes colores como conscientes del papel que estaban desempeñando.

Por desgracia, si se los examinaba de cerca, algunos de los trebejos estaban desportillados a causa, de haber viajado en la caja por varios de los alojamientos por los que pasé durante esos años; pero la parte superior de la torre y la frente del caballo aún tenían pintada una diminuta corona carmesí que recordaba la marca redonda de la frente de un hindú feliz. Arroyuelo de tiempo en comparación con el helado lago del damero, mi reloj marcaba las tres y media.

Estábamos en mayo, mediados de mayo de 1940. El día anterior, después de meses de imploraciones y maldiciones, le había sido administrado el emético de un soborno a la rata clave de la oficina clave, y esto había dado como resultado la visa de sortie que, a su vez, condicionaba la autorización para cruzar el Atlántico. De repente sentí que, con la culminación de mi problema de ajedrez, todo un período de mi vida había llegado a su satisfactorio final. Todo a mi alrededor estaba en completo silencio; hasta se le formaban, por así decirlo, hoyuelos al mundo, gracias al tono de mi alivio.

Conservo la hoja de papel en la que, aquella noche en París, dibujé el diagrama de la posición del problema. Blancas: Rey en a7 (que significa primera fila, séptima hilera), Dama en b6, Torres en f4 y h5, Alfiles en e4 y h8, Caballos en d8 y e6, Peones en b7 y g3; Negras: Reyen e5, Torre en g7, Alfil en h6, Caballos en e2 y g5, Peones en c3, c6 y d7. Juegan blancas y hacen mate en dos movimientos.

La pista falsa es: Peón a b8, donde se convierte en caballo, y a continuación tres bellos mates en respuesta a los jaques declarados por las Negras. Pero las Negras pueden frustrar toda esta brillante operación renunciando a hacer jaque a las blancas y llevando a cabo en su lugar un modesto movimiento dilatorio en otra zona del tablero.

Nabokov

Evgeni Znosko-Borovsky.

-Dediqué un problema de ajedrez, una fantasía al gran jugador ruso Evgeni Znosko-Borovsky, con ocasión de su vigesimoquinto aniversario como ajedrecista. Él mismo lo publicó en la sección de ajedrez del diario émigré parisino Poslednie novosti, el 17 de noviembre de 1932. Iba firmado por mí como V. Sirin.

A continuación recita:


No el poema crepuscular que compones pensando en voz alta
con su tilo esbozado en tinta china
y cables de telégrafo sobre nubes rosáceas;

no el espejo que está en ti y el hombro de ella,
delicado y desnudo, brillando con luz tenue;
no el lírico chasquido de rimas de bolsillo…

la música menuda que da siempre la hora;
y no los pesos y monedas en esas pilas
de diarios vespertinos calados por la lluvia;

no los cacodaimones del dolor de la carne
ni las cosas que dices mucho mejor en prosa:
el poema que cae desde alturas ignotas…

cuando aguardas el chapoteo de la piedra
allá al fondo, y agarras como puedes la pluma,
y entonces sobreviene la conmoción, y entonces…

en la fronda sonora, las palabras-leopardo,
las aves avistadas, los insectos cual hojas,
se fusionan y forman un intenso, callado,
mimético diseño de perfecto sentido.



Las cartas.

-Feliz el novelista que consigue conservar una auténtica carta de amor recibida durante su juventud para insertarla en una obra de ficción, y empotrarla en ella como una limpia bala en una masa de carne fofa, para dejarla bien segura allí, entre vidas espúreas.

Ojalá hubiese conservado así toda nuestra correspondencia. Las cartas de Tamara eran una sostenida evocación del paisaje rural que tan bien conocíamos los dos. Eran, en cierto sentido, una lejana pero maravillosamente clara respuesta antifonal a los mucho, menos expresivos versos que yo le dedicara.

Con descuidadas palabras, cuyo secreto sigo siendo incapaz de descubrir, su prosa de muchacha de instituto podía evocar con plañidera fuerza cada olorcillo de cada hoja húmeda, cada una de las frondas de helechos oxidadas por el otoño en los campos de la región de San Petersburgo. ¿Por qué nos sentíamos tan alegres cuando llovía?, preguntó en una de sus últimas cartas, regresando en cierto modo a la fuente más pura de la retórica, a dónde ha ido a parar...


¿Para usted, una novela es ante todo una buena historia?

-Eso es, una excelente historia. Pero mis mejores novelas no tienen una, sino más historias que se entrelazan en cierta manera. Me gusta ver el tema principal irradiando a través de la novela y desarrollándose en pequeños temas secundarios. A veces es una digresión que se convierte en drama en un rincón del relato. O bien las metáforas de un discurso elevado se unen para formar una nueva historia.

Alekinne.

-De él dijo Rubén Fine que era un ser horrible, mezquino, borracho y un sádico y cuenta que Alekine enfureció cuando un desconocido llamado Arthur Dake lo venció en una serie de juegos de ajedrez rápido para calmarlo los presentes le dijeron No te procupes todo el mundo sabe que eres el mejor jugador del mundo'', fue vano el tratar de calmarlo Alekine molesto repetia: `` Eso ustedes lo saben y yo lo sé!'' " ¡Pero ellos no saben eso!" aludiendo al público presente. No podía soportar la idea de que cualquiera pudiera ganarle.

Nostalgia.

-La nostalgia ha sido un constante y loco compañero a lo largo de toda mi vida, no me molesta en absoluto confesar el doloroso sentimentalismo que hay en mi cariño hacia mi primera obra "Mashenka" o a mi Rusia o a la imagen de mi madre poniéndose a gatas sobre el suelo para besar la tierra cada vez que regresábamos al campo para pasar el verano, cosas todas ellas que un día el destino empaquetó de mala manera y arrojó luego al mar, separándome completamente de mi infancia.

¡Cuántas acuarelas pintó mi madre para mí; qué revelación experimente cuando me enseñó cómo surgía la flor de una lila mezclando azul y rojo! A veces, en nuestra casa de San Petersburgo, sacaba de un compartimento secreto de su habitación de tocador (la misma en la que yo nací) una enorme cantidad de joyas para entretenerme antes del momento de dormirme.

Elena, madre de Nabokov

Yo era entonces muy pequeño, y aquellas centelleantes tiaras y gargantillas y anillos me parecían estar dotadas de un misterio y un hechizo comparables a los de las iluminaciones de la ciudad durante las fiestas imperiales, cuando, en la acolchada quietud de una noche helada, gigantescos monogramas, coronas y otros diseños heráldicos formados por bombillas eléctricas de colores —zafiro, esmeralda, rubí— brillaban con cierta encantada frialdad por encima de las nevadas cornisas de las fachadas en las calles residenciales La melancolía por el bosque silvestre transformándose gradualmente en diversos jardines, mis abedules y abetos del norte. Mi madre murió en la pobreza en un apartamento, que compartía con su mejor amigo, Eugene K. Gofeld.


Le diré que a esta edad todavía me permito seguir residiendo en la casa de chillas donde pase la infancia, de modo que cada vez que subes a limpiar el desván te encuentras con el mismo montón de viejos libros pardos de colegio, reunidos todavía entre posteriores acumulaciones de objetos muertos, y donde, las mañanas de los domingos veraniegos, tu esposa se detiene en la acera para soportar durante un par de minutos a la señora McGee, esa horrible, gárrula, teñida mujer que se dirige a la iglesia y que, en el remoto 1915, era la bonita y traviesa Margaret Ann de labios con sabor a menta y ágiles dedos.

Nabokov, niño

Desde aquella correspondencia con Tamara, la morriña ha sido para mí un asunto sensual y especial. Hoy en día, la imagen mental de los enmarañados prados de Yayla, de un cañón de los Urales o de las salinas del Mar de Aral, me afectan desde el punto de vista nostálgico y patriótico tan poco, o tanto, como, por ejemplo, Utah; pero se me derrite el corazón ante cualquier zona del continente americano.



Cuénteme más sobre Alekinne.

-La tercera esposa de Alekinne fue Natasha, con quien se casó en París, donde ambos vivían, en 1925, poco antes del torneo en Baden-Baden. Al igual que Alekhine, Nadasha provenía de una familia rica de Rusia ella fue bien educada, además del ruso hablab: alemán, francés, inglés y lo sabía todo acerca de la etiqueta. Tenía un gusto exquisito en materia de arte. Pero esta casi dama perfecta, se colgaba toda clase de joyas de fantasía. Se comentaba sobre ella, el que parecía un árbol de navidad.

Cuando en Baden-Baden el rumor se extendió que la señora Alekhine había sido viuda por primera vez por un general y después de un almirante, Grünfeld estimo que la edad de la señora debía ser de ochenta años y explico elporque: "Se necesita tiempo para que dos cadetes se conviertan en un general o un almirante.

Alekhine se enfadaba si su nombre se pronunciaba Al-Yoh-khin, . La pronunciación correcta Rusia, dijo, es Al-YEH-khin, explicando que el nombre se deriva de la de un árbol ('alyesha') que creció abundantemente cerca de una de las propiedades de su familia. "Al-Yoh-khin", según él, era una pronunciación judía, deformación de su nombre, como Trotsky en Troitsky.

Alekinne refería que su padre era dueño de inmensas tierras por valor de dos millones de rublos en oro, y que él se lo había jugado todo en Monte Carlo. El campeón del mundo al parecer había estado esperando desde hace algún tiempo que los alemanes, le devolvieran e las dos fincas que dejó su madre. Él era el único heredero. Su hermano, fue asesinado por líos de faldas. Hubo una gran cantidad de tragedia en su familia.

Después de su regreso a París y su debut como escritor antisemita, Alekhine fue a Alemania y luego a la Polonia ocupada, donde vivió la mayor parte del tiempo. Allí residía un amigo suyo, el Gobernador Hans Frank, que llegó a ser conocido como el "Carnicero de los polacos", y como tal fue ahorcado en Nuremberg.

Cuando se hizo evidente que Alemania estaba perdiendo la guerra, Alekhine huyo a España, con el pretexto de participar en un torneo allí. Pero cuando llegó, en lugar de participar en el torneo, no asistió según él por estar enfermo y así permaneció en España, evitando el tener que volver a Alemania. Él no estaba dispuesto a regresar a Francia controlado por los nazis. Estaba teniendo que hacer frente a las consecuencias de la trayectoria políticamente peligrosa que había elegido.

El exilio.

Viví en Berlín y en París entre el 22 y el 39. Yo me siento forastero siempre y en todo lugar, es mi estado, es mi trabajo, mi vida. Me siento en casa entre recuerdos muy personales que no tienen relación alguna con una Rusia geográfica, nacional, física o política.

Cuando pienso en aquellos años de exilio me veo a mí y a miles de rusos blancos llevando una vida extraña pero nada desagradable en la indigencia material y el lujo intelectual. Un mundo espectral donde exhibíamos nuestras heridas y placeres, presa de temibles convulsiones que nos mostraban quién era el cautivo desencarnado; nosotros los inmigrantes y quién era el amo; ellos los Alemanes.

La energía, el capricho, la inspiración me llevaba a escribir hasta las 4 de la madrugada. Raras veces me levantaba antes de las 12 y escribía todo el día tumbado en un diván..

¿A quien recuerda de entre sus amigos de la universidad?

La figura más vívida con la que me encuentro cuando trato de localizar en mis recuerdos a alguien a quien destacar de entre mi magro abastecimiento de conocidos no rusos y no judíos de los años transcurridos entre las dos guerras, es la imagen de Dietrich un joven universitario alemán, educado, tranquilo, que usaba gafas, cuyo pasatiempo favorito era fotografiar ejecuciones.

En nuestro segundo encuentro me mostró una colección de fotografías entre las cuales había una serie recién adquirida que mostraba las sucesivas fases de una ejecución en China; alabó, como un verdadero experto, el esplendor de la espada letal y el perfecto espíritu de cooperación entre verdugo y víctima, que culminaba en un auténtico geiser de sangre color gris niebla saliendo a chorro del claro y fotografiado cuello de la parte decapitada.

Como gozaba de una situación económica holgada, este joven coleccionista podía permitirse el lujo de viajar, y lo hacía, sin dejar de preparar los temas de humanidades para su doctorado. Se quejó, no obstante, de su persistente mala suerte, y añadió que si no podía ver pronto algún ejemplo verdaderamente bueno de ejecución, sería incapaz de soportarlo.

Había sido testigo de unos cuantos ahorcamientos en los Balcanes. A pesar de que estaba padeciendo un fuerte resfriado, se fue a Regensburg, donde se llevaban a cabo violentas decapitaciones con hacha: esperaba grandes cosas de este espectáculo, pero, para su intensa decepción, el sujeto había sido al parecer drogado y apenas si reaccionó, cuando el enmascarado verdugo y su desmañado ayudante cayeron sobre él.

.Dietrich esperaba ir algún día a los Estados Unidos para ser testigo de un par de electro ejecuciones. Se preguntaba si era cierto que, durante la ejecución, salían sensacionales humaredas de los orificios naturales del cuerpo.

En nuestro tercer y último encuentro quedaban algunos aspectos de su personalidad que yo quería archivar para su posible utilización. Me contó, más triste que furioso, que una vez se pasó la noche entera esperando pacientemente junto a un amigo suyo que había decidido suicidarse y que había accedido a hacerlo, de un disparo en el paladar, en un lugar bien iluminado y de cara al aficionado, pero que, como carecía de ambición y sentido del honor, en lugar de cumplir su palabra se limitó a pillar una borrachera de campeonato.

Aunque hace mucho tiempo le perdí la pista a Dietrich, puedo imaginarme perfectamente la mirada de serena satisfacción en sus ojos color azul pez, al enseñarles a sus compañeros, su nuevo tesoro de fotos, que obtuvo durante el reinado de Hitler ante su aplauso caluroso y sus estentóreas risotadas..

Bunin

.-Fue uno de los escritores rusos más famosos de ese tiempo. Ninguno de los dos nos agradamos, pero Ivan Bunin vio con buenos ojos mi novela La defensa, diciendo: que la había escrito, un autor joven y prometedor, quien había disparado a todo lo establecido, a los viejos autores incluyendo el mismo Bunin.

Zaschita Luzhina. (La defensa o Luzhin)

- Los golpes de efecto de ajedrez que he colocado no se limitan a escenas aisladas: en realidad se suceden a lo largo de la estructura básica de este trabajo. Así, por ejemplo, hacia el final del capítulo cuatro me permito hacer un movimiento inesperado en una esquina del tablero, dieciséis años desaparecen en el transcurso de un párrafo, y Luzhin, súbitamente promovido a una fecunda hombría y trasladado a un balneario alemán, aparece ante una mesa en un jardín y señala con su bastón una ventana del hotel que acaba de recordar (no el último cuadrado de vidrio en su vida) a la persona con quien conversa (una mujer, a juzgar por el bolso que hay sobre la mesa de metal), a la que no conoceremos hasta el capítulo sexto.

El tema retrospectivo comenzado en el capítulo cuatro se disuelve entonces en la imagen del difunto padre de Luzhin, cuyo pasado se expone en el capítulo cinco mientras recuerda los inicios de la carrera como ajedrecista de su hijo, que idealiza en su mente hasta transformarla en un cuento sentimental destinado a los jóvenes. En el capítulo sexto volvemos al balneario y encontramos a Luzhin jugando aún con el bolso de mano y dirigiéndose a su borrosa interlocutora, que se va perfilando, le quita el bolso, menciona la muerte del padre de Luzhin y acaba convirtiéndose en una parte definida de la escena.

Toda la secuencia de movimientos en estos tres capítulos fundamentales nos recuerda —o debería recordarnos— ciertos problemas de ajedrez cuya solución no consiste en hacer jaque mate en determinado número de jugadas, sino en el denominado «análisis retrospectivo», en el cual se requiere que el jugador demuestre mediante un estudio desde el principio de la posición esquemática que las negras no podían haber enrocado en su última jugada o que debían haber tomado al paso un peón blanco.

La muerte de su padre.

La primera vez que temí por la seguridad de mi padre, fue cuando él reto al director de un diario, a un duelo. Los duelos rusos eran asuntos mucho más serios que la convencional variedad parisiense del mismo acontecimiento-Pero este sujeto no acepto el reto y sentí tanta alegría, que el corazón se me desbordó.

Varias de las jugadas posibles de un problema de ajedrez, aún no se habían combinado sobre el tablero. Asistieron más de mil oyentes a la charla de su amigo Miliukov. Cuando terminó la primera parte de la conferencia, un pequeño hombre con una chaqueta oscura, disparó varias veces, gritando: "¡Por la familia real, por Rusia!" Ante el azoro del publico que corría hacia la salida. Mi padre se levantó y de un salto; agarró la mano del tirador, tratando de quitarle el arma, lo tiro y lo inmovilizó en el suelo y en ese momento saltó al escenario, un segundo hombre joven, alto, calvo que le disparó tres veces a mi padre. Dos balas impactaron en su columna vertebral, y la tercera pasó por su pulmón izquierdo y atravesando su corazón. La muerte fue instantánea.

Los asesinos eran miembros de grupos de extrema derecha, y ambos vivían y trabajaban en Munich . sus nombres Peter Shabelski-Bork, y Sergei Taboritsky. Nuestra existencia no es más que un corto circuito de luz entre dos eternidades de oscuridad.


Obra de Agatha Belaya 
(Cuando yo era niña, mi padre me enseñó a jugar al ajedrez, el juego poco a poco se convirtió en uno de mis mejores recuerdos. 
El Ajedrez y la infancia se entrelazan para convertirse en uno. El Ajedrez para mí es Alicia y las maravillas, 
La Defensa, Vladimir Nabokov. En la estética de ajedrez se asume exacta, intriga, romance y las relaciones de la época.)



Le refiero a Vladimir: en su novela "La defensa" el apellido del gran maestro Turati está formado por la combinación de dos palabras - el nombre popular de una pieza de ajedrez (torre) - tura y el apellido del jugador de ajedrez real de Richard Reti. La Tura - Reti - ha salido como Turati.¿ La apertura del italiano Turati" es la Apertura Reti?

-Este jugador, fue un representante de la última moda en el ajedrez, el hiperdernismo. Abriendo el juego desde los los flancos, sin ocupar el centro del tablero, por los peones, ejerciendo una influencia peligrosa en el centro. El escrito es una imagen colectiva. Se mezclan datos de los ajedrecistas que conocí y de los que supe. Yo viví ese mundo. El final trágico es el del maestro Berlínes Curt von Bardeleben, quien se suicidio. Pero también toma elementos de la vida de ajedrecistas a quien los médicos le prohibieron el ajedrez. También de Alekinne, de Steinitz y de otros.

Su hermano Sergei.

-De niños tuvimos intereses muy distintos. No compartíamos casi nada. Ya en París a menudo venia a charlar a casa, dos cochambrosas habitaciones de la rue Boileau . Me imagino su desolación cuando él fue fue a preguntar por nosotros y el portero le dijera que ya habíamos partido a América. No tenía buenas relaciones con Vera, mi esposa. Mis más sombríos recuerdos están relacionados con París. A Sergei lo denunciaron y murió en un campo de concentración alemán. Murió de hambre.

A sugerencia de Nabokov suspendimos la entrevista y salimos a pasear por la calle, un paseo, rodeados de arboles sin hojas y de un clima frió. Vladimir me contó una serie de sucesos que en este espacio intento describir:

¿La herencia, el contorno familiar, la forma de crianza determina que dos hermanos: aristócratas, brillantes, talentosos y bien parecidos; tengan dos personalidades distintas? Veamos la forma de ser de Sergei durante su infancia: tímido, padeció de un severo tartamudeo, amó la música - estudio piano- Sergie no fue el predilecto de la familia, creció en la sombra, retraído, triste y extraño. Estudio en Tenishev, una escuela para varones fundada en 1900 por el príncipe Vyacheslav Tenishevs, en ella tuvo una serie de romances infelices. Vladimir quien fue el primogénito, fue el consentido de la familia, un niño encantador y romántico, con una afición a la lectura y a las mariposas.

Ambos hermanos fueron miembros de los círculos sociales más exclusivos de la Rusia imperial. Los niños crecieron en un torbellino glamoroso de casas de campo, con criados de librea, institutrices, bailes, fiestas y vacaciones anuales en Biarritz, Francia, y en la Riviera.

Familia Nabokov, de izquierda a derecha: madre de Nabokov, 
sus hermanas Helen y Olga su abuela María Nabokov, su padre, 
Nabokov, la tía abuela de la madre Tarnowski Praskovya, 
y su hermano Sergei

Vladimir sería con los años un artífice de la palabra, un maestro del lenguaje. A Nabokov le molesta la música, que define; como una sucesión arbitraria de sonidos irritantes. Los dos hermanos se graduaron en Inglaterra con honores en literatura francesa e inglesa.

Ya en Berlin los dos jóvenes se distingan, uno, Volodia: por ser delgado, moreno, guapo y deportista, fisicamente muy parecido a su madre. La joven Lucy León describió a Vladimir como un joven bello, de aspecto romántico, que vestía un traje azul oscuro, un poco snob; ¡un homme du monde! El otro, Sergio era rubio, un dandy, rojizo de la cara, con un bucle que caía sobre su cara, en el ojo izquierdo, que le gustaba el ballet. Portaba una capa negra y un bastón, que le otorgaba un tinte aristocrático. Ya en Paris Sergei se enamora de Hermann Thieme un hombre austriaco acaudalado y aristocrático, hijo de un magnate de los seguros.

Nabokov tenía dos tíos gays. Konstantin Nabokov, hermano de su padre, y Vasily Rukavishnikov, tío materno; el Tío "Ruka" quien era un diletante adinerado y un excéntrico. Él estaba enamorado del joven Vladimir. El apego a su sobrino favorito fue más allá de lo que era apropiado. Parece haber sometido a Nabokov una forma leve de abuso sexual,cuando tenía ocho o nueve años .

Al igual que Sergio, el tío Ruka tartamudeaba y amaba la música apasionadamente. Cuando el Tio Ruka murió en 1916, le dejó todo su patrimonio - una mansión, 2.000 hectáreas de tierra y una fortuna en rublos solo a Vlladimir.

Sergei y Vladimir

Vladimir describió a su hermano como: "un inofensivo, indolente, patético que pasó su vida vagamente yendo y viniendo entre el Barrio Latino y un castillo en Austria" - se refiera al castillo de novio de su hermano Hermann Thieme- también detalla que su hermano:"iba a la deriva, en una neblina hedonista, entre la multitud cosmopolita. Sus dotes lingüísticas y musicales disueltos en la indolencia de su naturaleza"

El final de Sergei, fue ser confinado a un campo de concentración, donde murió de hambre. En ese momento del nacionalsocialismo, después de una vida de timidez y tartamudez, Sergei no podía guardar silencio y empezó a hablar con vehemencia contra las injusticias del Tercer Reich a sus amigos y colegas. Él decidió quedarse en Europa con Hermann, su amante. Los nazis ya estaban deteniendo a los homosexuales, tanto como a los judíos.

Tras su detención, Sergei fue llevado a Neuengamme, un gran campo de trabajo, en un barrio de Hamburgo, Alemania, situado en Bergedorf cerca de río Elba, donde se convirtió en el prisionero N º 28631. Las condiciones eran brutales. El campamento era un centro para la experimentación médica, y los nazis utilizaron a los prisioneros a realizar una investigación sobre la tuberculosis. De los aproximadamente 106.000 presos que pasaron por Neuengamme, menos de la mitad sobrevivió, y por regla general, los guardias daban un rato especialmente duro a los homosexuales.

¿Seguramente se preguntará que paso con Hermann? El también fue detenido, y enviado a luchar en el frente de África y sobrevivió. Pasó sus últimos años en el castillo de Weissenstein.)

Al regreso del paseo continuo con las preguntas, con una taza de té caliente, entre las manos.

El su novela la defensa usted hace que su personaje Luzhin se caiga de un taxi.

-En una fiesta Alekinne tomo demasiado, y bailando trastrabillo, se desplomó arrastrando a su pareja, ambos cayeron estrepitosamente. Al terminar la reunión le pidieron un taxi a Alekinne y este se introdujo tan violentamente en el automóvil, que fue a dar hasta la otra puerta del coche. Un suceso parecido ocurre en mi novela.

La vida de Alekhine estuvo marcada por el alcoholismo, la depresión, los ataques, por asuntos escandalosos, los matrimonios de conveniencia. Después de la guerra la presencia de Alekinne no era grata para muchos de sus colegas. Pago las consecuencias por sus actos en Alemania. Alekhine murió a los 53 años, amargo, roto y solo. Su última esposa bebía tanto licor o más que el Campeón. Ambos estaban bebiendo en exceso durante el encuentro contra Bogolyubov, que se jugó en varias ciudades de Europa. Se cuenta que ella lleva de hotel en hotel un baúl lleno de botellas de licor. Cuando la pareja debía salir para Bayreuth, después de la finalizar las tres partidas de Munich, para el siguiente encuentro. La comitiva se encontraba desesperada por la tardanza de Alekinne y sucedió que ella completamente borracha, salio a gritarles “Nosotros no vamos a jugar” Finalmente aquella partida se inicio con un retraso de 12 horas.

Magia.

-Me gustan tanto los espejos y los espejismos. Sé que a los diez años me apasionaban los trucos de magia. Poseía una gran caja de magia. Dentro venía un manual de magia que enseñaba cómo hacer desaparecer o cambiar una moneda entre los dedos. Yo intentaba hacer esos trucos delante de un espejo, tal como aconsejaba el manual y me ponía un antifaz negro, que me daba mejor cara. Una tarde de Pascua, en la última fiesta infantil del año, no pude evitar mirar por la ranura de una puerta y mirar cómo iban los preparativos y observe como el mago colocaba una flor en un cajón.

Este descubrimiento se lo comunique a una primita mía, Mara Jevuska, y le dije el secreto, en qué escondrijo hallaría la rosa que Merlín escamotearía en uno de sus trucos. En el momento crítico, la pequeña traidora, blanca y de pelo negro, señaló con el dedo el secreter, gritando: "¡Mi primo ha visto dónde la ha metido!" Yo creí distinguir la expresión atroz que contrajo las facciones del pobre mago.

Cuento este incidente para satisfacer a mis críticos perspicaces que declaran que en mis novelas el espejo y el drama andan muy lejos. Porque debo añadir: cuando abrieron el cajón que los niños señalaban entre burlas... que la flor no estaba. ¡Estaba debajo de la silla de mi vecina! ¡Encantadora combinación, gloria del ajedrez!

Sergei, Elena, Vladimir, Helen y Olga 


Amor.

-Cada vez que me pongo a reflexionar sobre el amor que siento por una persona, tengo la costumbre de dibujar radios que arrancan de mi amor —de mi corazón, del tierno núcleo de la materia personal— para dirigirse hacia puntos monstruosamente remotos del universo.

Hay algo que me impulsa a comparar la conciencia de mi amor con cosas tan inimaginables e incalculables como el comportamiento de las nebulosas cuya misma lejanía parece una forma de locura, los temibles precipicios de la eternidad, lo incognoscible que está más allá de lo desconocido, el desamparo, las frías y nauseabundas involuciones e interpretaciones del espacio y el tiempo. Es una costumbre perniciosa, pero no puedo hacer nada por evitarla.

Erotismo.

-Hay bastante erotismo en la obra de cualquier novelista de quien se pueda hablar sin reírse. Lo que llaman "erotismo" es uno de los arabescos del arte de la novela.

¿Por qué colaboró con los nazis Alekinne?

-Después de la Olimpiada de 1939 en Buenos Aires, desembarco en Toulun, ahí se encontró con un viejo amigo un comerciante de antigüedades de Viena, y juntos hicieron planes para buscarse libertad a través de los Pirineos. Pero en el día crucial Alekhine cambió de parecer volvió a París, donde se entregó a los alemanes. Su amigo prosiguió con el plan, huyó solo y con el tiempo llegó a Nueva York con un dólar en el bolsillo. Él se convirtió en un comerciante de antigüedades. El Fue un jugador de ajedrez en el Club de Ajedrez de Maniatan su nombre Walter Ephron . Murió en Nueva York en 1972, a la edad de setenta y siete años.


Nabokov en 1938

Rubinstein

Un jugador famoso de comienzos del siglo 20, no es el único caso de locura en la historia del ajedrez. Ya la había sufrido unos años antes Morphy. Después, Capablanca, sufrió cierto delirio de grandeza, que le hizo creer que no tenía rivales, lo que le costó el título de campeón.

El cine.

Con Tamara recorrí las salas más oscuras y menos concurridas de los museos de San Petersburgo, pero también las salas cinematográficas. Recuerdo a un actor de reparto que a Tamara le agradaba y que por azares del destino, conocí en Crimea , antes de partir de Rusia, Lo encontré tratando de llevar las riendas de un corcel, que se negaba a obedecer sus mandatos. Yo mismo, sin pensarlo en ese entonces, fui extra en varias películas, entre ellas "Fiebre de ajedrez"

¿Qué películas son sus preferidas?

-En Alemania asistía al cine una vez cada 15 días He disfrutado mucho de las comedias de Laurel y Hardy. Disfruté tremendamente a Buster Keaton, Harold Lloyd, y Chaplin. Mis favorito es Chaplin La quimera del oro de 1925, The Circus de 1928 , y El gran dictadorme parece que de 1940 especialmente el inventor del paracaídas que salta de la ventana y termina con una caída desordenada que sólo ven en el expresión en el rostro del dictador. ¡Los Hermanos Marx eran una maravilla! ¡A Night at the Opera de 1935 es genial. yo he debido ver esa película tres veces! Laurel y Hardy son siempre divertidos, hay toques sutiles, incluso artísticos en sus películas más mediocres. Laurel es tan maravillosamente inepto, sin embargo, tan muy amable. De sus películas me gusto mucho "Estudiantes en Oxford"

¿Cuando vio por última vez a Tamara?

Cuando la revolución estalló. En el tren local, volví a ver a Tamara. Sólo unos pocos minutos entre las dos estaciones Yo entre en un estado de confusión, que nunca antes había experimentado. Me estranguló una mezcla dolorosa de amor, arrepentimiento, sorpresa, vergüenza, que me traslado a un absurdo fantástico. Después he sabido que se caso con un funcionario seguridad.

Me ha parecido entender que no aprecia a Freud.

-No es exacto. Aprecio mucho a Freud como autor cómico. Las explicaciones que da sobre las emociones de sus pacientes y sus sueños son de un burlesco increíble, pero hay que leerlo en la lengua original. No entiendo cómo se le puede tomar en serio al charlatán vienés.

Los políticos.

El político sentimental puede acordarse del día de la madre y aniquilar implacablemente a un rival. A Stalin le encantaban los niños. Lenin lloraba en la ópera, sobre todo en La Traviata. Un sentimental puede ser una perfecta bestia en sus ratos libres.

París.

-Considero París, con sus días grisáceos y noches de carbón, tan sólo como el fortuito escenario de los más auténticos y fieles placeres de mi vida: en la mente, la frase llena de color entre la llovizna; la página en blanco esperándome bajo la lámpara del escritorio de mi casa modesta.

¿Cuantas novelas ha escrito?

-Mashenka , Rey, Dama, Valet, La defensa, El ojo , Cámara oscura Desesperación, Invitado a una decapitación , y El hechicero.

."El hechicero".

-Una novela donde trato el tema de un oscuro joyero que se enamora de una niña de 12 años, a la que ve un día, mientras está sentado en un parque. Al enterarse de que el padre de la niña murió, trama casarse con la viuda sólo para acercarse a su objeto de deseo, poderoso y secreto. El imagina al matrimonio como una vía hacia su goce, pero su fastidio por la densa esposa enfermiza lo irrita al punto de llegara a una espiral de locura. Antes del final, el relato se detiene en la obsesión sorda y tremenda que persigue al protagonista. Es en el momento en que el plan está por cumplirse: se aproxima el casamiento y se acerca la oportunidad que él ha esperado toda su vida.

Problema de mate en 3

Nabokov se detiene, respira hondo y me recita de memoria parte del texto de la novela: "Trató de hacerla reír y de charlar con ella como lo hubiera hecho con cualquier niño común y corriente, pero su progreso se veía impedido continuamente por un pensamiento obstruyente: si el ambiente hubiera estado más vacío y ellos entados en un rincón más íntimo, él podría haberla acariciado un poco, sin ningún pretexto especial y sin temor a las miradas de los extraños más perceptivos que la confiada inocencia de ella. Cuando la acompañaba hasta su casa, y mientras se quedaba atrás en la escalera, se sintió atormentado no sólo por la oportunidad perdida, sino también pro el pensamiento que, hasta hecho ciertas cosas específicas por lo menos una vez, no podía contar con las promesas que le transmitía el destino a través de la inocente manera de hablar de la niña, los sutiles matices de su infantil sentido común y sus silencios…

De modo que ¿qué importaba si, en el futuro, su libertad de acción, su libertad para hacer y repetir cosas especiales, cambiara todo en algo límpido y armonioso?: mientras tanto, ahora, hoy un error tipográfico de deseo distorsionaba al significado del amor. Esa mancha oscura representaba una suerte de obstáculo que debía ser aplastado, borrado tan pronto fuera posible -sin importar con qué falsificación de dicha- de manera que la criatura estuviera consciente de la broma y él recibiera la recompensa de compartir con ella, de poder cuidarla de manera desinteresada, de poder fundir las olas de la paternidad con las olas del amor sexual".


Le comento a Nabokov: Tarde o temprano la pasión por la niña desaparecerá y en dos años será una adolescente cualquiera.

-Le aseguro que el final es otro.

¿La niña de esta novela es la hermana menor de Alicia?

-Veo por donde va efectivamente yo traduje al ruso Alicia en el País de las Maravillas de Carroll quien paseaba por el río en compañía de las hermanas Liddell donde el les contaba a las historias de Alicia. Quizás si sea alguna prima. Fue en una tarde de verano, cuando el escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, más conocido por el seudónimo de Lewis Carroll, paseaba en barca por el río Támesis atravesando la campiña inglesa en compañía de las tres hijas de su amigo: Liddell, Lorina, de trece años, Alice, de diez, y Edith, de ocho.

Él, en aquel momento, tenía treinta años. A pesar de esta diferencia de edad, la relación que tenía con las niñas era muy buena, pero especialmente con Alice, a quien siempre le estaba haciendo fotografías, y que fue la inspiradora del libro y con la que mantuvo correspondencia hasta treinta años después, incluso mucho más tarde del escándalo que rompió las relaciones de los dos amigos, me refiero a Carroll y al padre de las niñas.

Después de lo dicho por Vladimir, medito que la fragmentación a la que están sometidos sus personajes, lo ubica del lado de Freud ¿y sí la tirria de Nabokov con Freud, como la de Heidegger con Niezstche, solo es por haber encontrado un precursor, que haya dicho las mismas cosas antes que ellos? ¿Existe un tipo de rivalidad en esta aversión?

La nieve empieza a caer en Wellesley. Vera y Nabokov inician una partida de ajedrez, al calor de la chimenea. Mientras yo miro volar a las mariposas naranjas y azules entre el fuego.

Por Gabriel Capó Vidal

Enero 2016