miércoles, 18 de marzo de 2015

Quienes jugaron ajedrez... Wilhelm Steinitz










"Se depositan las piezas de ajedrez en un sombrero, se agitan y desde una altura de dos pies, se las deja caer sobre el tablero y ya tenemos una posición a lo Steinitz" -Henry Bird-

Bohemian César

Wilhelm hoy, William Steinitz (tras haber residido cinco años en Nueva York, cambió legalmente su nombre de Wilhelm a William) Steinitz es conocido por aplicar un enfoque científico al juego del ajedrez. Formuló una teoría, términos y leyes para el juego ciencia. Steinitz nacio en el seno de una familia judia, en Praga, Bohemia. Es el menor de trece hermanos. Siendo muy joven Steinitz se fue a vivir a Viena, Austria. Dice recordar a su natal Bohemia rodeada de montes bajos. Asoman lágrimas a sus ojos al recordar al bellísimo río Elba.

Steinitz es un hombre ya viejo, de pelo escaso, usa barba. Sus ojos son expresivos a pesar de su miopía. Es robusto, de estatura baja, de piernas cortas, usa bastón y al caminar cojea. La entrevista se da en el patio de su casa, le gusta estar descalzo. El carácter de William es fuerte, explosivo. Entre sus manos se encuentra un artilugio mecánico que da la apariencia de una caja de rape de plata. Al observar mi curiosidad por la caja, Steinitz aclara que es un regalo que le dieron en Rusia Es una invención para llamar por teléfono. Responde a las preguntas enfadado, se le ha llamado el jugador más impopular del orbe. Le pregunto al maestro durante su juventud supongo que oyó de Morphy el ajedrecista americano, y de su gira por Europa,

Un terrible gesto aparece en su rostro ¡Morphy, Morpyh!. Yo he sido atacado aquí en Estados Unidos por decir la verdad , por señalar defectos de las partidas de Paúl que mucha gente tenía en alta estima Soy criticón y no me complazco fácilmente, pero, ¿no debe uno serlo cuando frecuentemente se escuchan juicios superficiales donde debería hacerse un análisis profundo? ¿No debe uno preocuparse si ve que los métodos anticuados siguen vigentes sólo para evitar que no se turbe la propia comodidad?... Por desgracia, algunos consideran la crítica como un enemigo, en lugar de una guía hacia la verdad. Sin embargo, nadie me apartará nunca del camino que conduce a la verdad.

Me guardo el comentarle que cuando vivía en Viena, firmó alguno de sus escritos como el “Morphy Austríaco”.

Hoy Steinitz vive en Nueva York, se ha trasladó a los Estados Unidos y ha adquirido la nacionalidad norteamericana. Se dice que emigró por una disputa con el director de la revista "The Field", aunque otras fuentes revelan que lo hizo por su deseo de enfrentarse a Paul Morphy, con el que ha mantenido varias entrevistas en New Orleans. Morphy no ha aceptado jugar con Steinitz, ya que su decisión de retirarse del ajedrez es irrevocable al parecer. Sus motivos van incluso más allá, ya que reconoció haber llegado a odiar el juego que tanta fama le reportó, debido a la fuerte presión que recibió de la conservadora sociedad de su ciudad natal, New Orleans, que no veía con buenos ojos que uno de sus ciudadanos perdiera el tiempo en algo tan irrelevante como el ajedrez.

William Steinitz, ex nadador, hoy está enfermo y en lamentables condiciones económicas. Durante la charla, viene a cuento una anécdota de su juventud. El campeón del mundo jugaba en un café apostando con otras personas. Un jugador mediocre de ajedrez iba todos los días a retarlo, aunque siempre perdía. Esto representaba un ingreso fijo para Steinitz.

Un día, un amigo del campeón le dijo que dejara ganar a su "cliente" de vez en cuando para que no se desanimara y continuara retándolo y pagándole. Steinitz siguió el consejo: comenzó con una mala apertura, sacó a la dama prematuramente y después de unas jugadas su adversario le capturó la dama por lo que Steinitz abandonó. Después de eso este jugador desconocido jamás volvió a retarlo, perdiendo así Steinitz un dinero seguro.

Ha sido el campeón más viejo de la historia y al parecer el más pobre. Antes de que se iniciaran los campeonatos oficiales del mundo, ocurrió un curioso incidente en una ceremonia presenciada por muchos maestros de ajedrez de la época: un miembro de la realeza alabó las virtudes del juego y propuso un brindis por "el mejor jugador del mundo" Tres ajedrecistas se pusieron en pie: Steinitz, Blackburne y Zukertort.

¿Usted estudiaba ingeniería, mal humorado responde: Así es, fui muy bueno en matemáticas. Solo estudié los primeros años. En la escuela conocí al austriaco Ernst Falkbeer. Quizá conozca su contra gambito que lo jugó contra Andersen. Fue el quien me introdujo en el mundo de los trebejos. Como yo vivía en la pobreza, jugaba en los cafés por dinero. Existe siempre una angustia en depender de una situación financiera tan pobre en el ajedrez. ¡Si le contara lo que he gasto en médicos!

En la ciudad de Viena participe en un torneo de ajedrez así me hice del campeonato vienes Pero mi carrera internacional inicia en Londres y ahí me quede a vivir por bastante tiempo.

En este tiempo a usted se le consideraba un fuerte y creativo jugador de combinación con ataques espectaculares al rey. El ataque al rey a toda costa. Un lacónico efectivamente, me lleva a la siguiente pregunta: En Londres, usted jugo una partida muy comentada con Mongredien, uno de los rivales de Morphy Sí, así fue. En ese entonces habíamos varios ajedrecistas de valía: Anderssen, Paulsen, Owen, MacDonnell y Dubois Debo confesar que en Londres nunca me sentí a gusto en ese contexto social, a pesar de los años que residí en Inglaterra. Fui un extranjero por 20 años. Nunca estuve obligado por las normas sociales de otras personas.

Se dice que en Londres usted conoció a Lord Randolph Churchill. Después de un lacónico sí, agrega: se puede decir que fui su tutor. El gran entretenimiento de Lord Randolph en Oxford, fue el ajedrez; y pronto adquirió para un amateur, una gran destreza en la práctica del juego. Participo en una simultánea a ciegas que ofrecí. Por cierto también conocí en casa de Randolph, a quien después sería su esposa, la norteamericana Jennie Jerome.

¿Por qué cambio su forma de jugar? Me di cuenta que uno no puede ganar una partida por voluntad. El deseo de ganar no se impone en una partida Analice varios conceptos sobre el ataque, la defensa, el plan y las variantes, las debilidades tácticas, la acumulación de ventajas ente otras cosas. Eso dio pie a que escribiera: “The Modern Chess Instructor”.

Ahí declaro los principios generales de la estrategia de ajedrez basada en el hecho de que cada posición tiene sus características propias, que deben tenerse en cuenta al redactar el plan de juego. La evaluación de posición - es decir, teniendo en cuenta todas sus ventajas y desventajas pienso que es la base de un plan con éxito. Sé que muchas de las combinaciones de ataques tuvieron éxito sólo debido a una imperfecta defensa. El ataque debe ser bien fundamentado, resultante de la continua acumulación de pequeñas ventajas. Establezco que el valor real de las piezas de ajedrez depende de su interacción; el marco de la posición de peón, los campos fuertes y débiles.

Steinitz se enfrento a Zukertort, este torneo se ha considerado el primer mundial oficial de ajedrez. El match se disputó en Nueva York, S. Louis y Nueva Orleans. Steinitz ganó la primera partida pero perdió luego cuatro seguidas. Al final Steinitz ganó con un resultado de 10 victorias, 5 derrotas y 5 tablas.

William es de carácter muy serio, irascible, sus relaciones con otros ajedrecistas siempre han sido tensas James Henry Blackburne se enfrentó en Paris a Steinitz y ocurrió un suceso desagradable antes de la partida Steinitz escupió, lo cual Zukertort lo tomo como una ofensa personal y se abalanzo contra William golpeándolo. No está de más decir que a James tenía el genio fuerte y una egolatría inmensa.

Steinitz es polémico por naturaleza. En su autobiografía el físico José Popper (Popper es un brillante ingeniero y un magnifico escritor. Es una personalidad sobresaliente. Insistió en que la sociedad es responsable del destino de todos sus miembros. Freud refriéndose a Popper dijo ”se delineó con claridad ante mis ojos la imagen de un hombre sencillo y grande que es un pensador y un crítico, al tiempo que un filántropo bondadoso y un reformador) menciona que consideraba a Steinitz el talento más grande que había conocido en la vida.

Popple admirador de Mozart, lo mismo que Steinitz, no entendía y polemizaba con Wuilliam del porque había cambiado su gusto musical a Wagner. El ajedrecista calificaba a la música de Wagner de particularmente bella, relegando a la de Mozart, comentando que era patentemente inferior.

Cierto día Steinitz estuvo jugando en el “Wiener Schachclub” unas partidas con un violinista. Cuando éste se despidió, ya muy tarde por la noche, le comentó que saldría a la mañana siguiente hacia Bayreuth Steinitz exclamó: “Entonces Ud. verá a Richard Wagner. ¡Ruego que le diga, que yo, como campeón del mundo de ajedrez, le estoy valorando más alto que a Mozart y Beethoven – pues considero su música como la cima del arte!”

Otro encuentro con el violinista, se dio días más tarde, entonces Steinitz preguntó inmediatamente si había transmitido a Wagner sus palabras. Su interlocutor asintió con la cabeza: “Sí, y Wagner opinó: ¡Su Steinitz entiende tanto de música como yo de ajedrez!”

Se comenta que Steinitz es la agresividad intelectualizada. Combate en el tablero, batalla en las revistas, discute con sus amistades y que sufre de nerviosismo e insomnio. Steinitz asevera: siempre fui arrasado a conflictos que templaron mi espíritu de lucha.

Wilhelm Steinitz se casó con Caroline y tuvo una hija llamada Flora. Su hija murió cuando ella tenía 21 años. Su esposa falleció cuatro años después del deceso de su hija. Esto lo afecto mentalmente. Años más tarde se caso por segunda vez y procreó dos hijos.

En una de sus visitas a Rusia Wilhelm pasaba horas en la habitación del hotel intentando utilizar su fuerza de voluntad para transmitir palabras cualquier distancia. Fue tratado en un manicomio.

Intento convencer al maestro, a que conteste a las palabras estimulo y que responda lo que se le ocurra. Él sólo frunce el ceño y asiente con la cabeza.

Ajedrez

El ajedrez es gimnasia intelectual. El ajedrez no es para almas tímidas.El ajedrez es tan inspirador que no creo que un buen jugador sea capaz de tener un mal pensamiento durante el juego.

La victoria.

Una victoria por una combinación errónea, aunque sea espectacular, me llena de horror artístico.

Profesionalidad.

He sido el primero en defender públicamente el ser un profesional del ajedrez. No hay nada de qué avergonzarse. Siempre he luchado contra la crítica moralista

Sus columnas de ajedrez en los diarios

He escrito para el Fígaro de Londres también publicado artículos en el New York Tribune, y en el New York Herald.

Stauton

La mirada de Steinitz cambia, un vivo rencor, recorre y enciende sus ojos.

Desde el “Illustrated London News", fue él _refiriéndose al ajedrecista y al editorialista ingles_ quien intentó por primera vez pasar ante los ajedrecistas británicos como aficionado entre profesionales y como profesional entre aficionados. Fue él quien ataco a través de su conexión con los círculos periodísticos, a los mejores maestros del ajedrez con declaraciones falsas sobre los hechos.

En encuentro Stauton con Lowe _ un jugador profesional alemán, que había tomado su residencia en Londres_ se pacto a 7 rondas. Al inicio del match Stauton publico las partidas, pero como Lowe le ganó de forma sobiamente, con una puntuación de 4 a I y 2 empates. Este mal nacido, ya no publicó los resultados, de su infortunio.

Además garrapateó una crítica maliciosa sobre las habilidades de su oponente, y escribió: "sin duda inferior a la gran masa de jugadores ingleses. Él inauguró una especie de cruzada patriótica especialmente contra los maestros no ingleses con expresiones como los extranjeros, mercenarios. Fue él, quien treinta años después de la muerte de LaBourdonnais, se burló de la lamentable pobreza del maestro más grande de su época. El falseo la realidad cuando Morphy llego a Londres asegurando que el jugador norteamericano no contaba con los fondos necesarios para sostener un encuentro con él. Steinitz concluye: Stauton jugó un ajedrez trillado, falto de imaginación, sin brillo.

Siempre he sospechado que la apatía posterior de Morphy y su odio al ajedrez, se debió al trato que recibió del Sr. Staunton

Anderssen

Dentro del tablero fue una de mis luchas más arduas.

Henry Bird.

Uno de los representantes más sólidos de la escuela romántica de ajedrez Me enfrenté a él, fue un duelo desigual, ya que él no tuvo ninguna oportunidad ante la solidez de mi juego.

Zukertort, Martínez y Mackenzie

Jugadores muy fuertes. En cuanto a Mackenzie, creo que es un genio. Sólo tienen un defecto no estudia el juego moderno La culpa es quizá que siempre ha tenido éxito. El juega como jugo Morphy.

Defensa francesa.

Nunca he jugado en mi vida la defensa francesa, que es la más aburrida de todas las aberturas.

Ataque.

Sólo el jugador con la iniciativa tiene el derecho de atacar. Cuando usted tiene una ventaja, está obligado a atacar, de lo contrario corre peligro de perder la ventaja.

Cambridge.

Fui tutor de ajedrez en Cambridge de Randolph Churchill e inicie los partidos de ajedrez entre Cambridge y Oxford.

Tarrasch.

La escuela moderna comienza conmigo y Tarrasch la continua. El publicó “Die moderne schachapartie” (El ajedrez moderno) con mis fundamentos teóricos

Innovador.

Ese soy yo. Partí de la idea de que todo plan debe tener una razón, una evaluación de la posición. Así estudie la estructura y la dinámica de la partida, sus diversos elementos Estudie de forma con concienzuda la estructura de los peones. Me percate que estos determinan la fuerza o debilidad y el potencial dinámico de una posición, supe crear una posición sólida para repeler una ataque injustificado

Mis principios son: el centro fuerte, las casillas débiles, el alfil malo, el juego contra los peones débiles, los dos alfiles, como desarrollar y hacer permanente la ventaja. Enseño que es incorrecto atacar antes de que el equilibrio de la posición haya sido vitalmente alterado y logrado este objetivo se debe sin dudar atacar o resignarse a perder la ventaja, La defensa en contra de la apertura española fue otra Idea mía

Lasker.

Me sentí roto en mi segunda derrota contra Lasker, fue un duro golpe ¿Por qué he sido golpeado de manera tan lamentable? En primer lugar, porque Lasker es el mejor jugador que he conocido, y posiblemente el más grande que jamás haya existido.

El ataque.

Para poder atacar con éxito sobre el enroque, además de poseer superioridad en ese flanco, se debe poseer el control del centro o al menos el centro debe estar bloqueado para que no permita la reacción central del adversario. Un ataque prematuro en un flanco se defiende contraatacando en el centro y viceversa. Un ataque erróneo suele dejar como saldo un debilitamiento de peones fatal en el final.

La defensa

El arte de la defensa es la economía de medios, por eso el mejor defensor es la pieza de menos valor: el peón. Como el peón no puede retroceder, su avance debe ser muy cuidadoso. La imprudencia puede crear debilidades graves y permanentes. Hay que vigilar la estructura de peones durante toda la partida, con vistas al final.

El plan y las variantes.

La estrategia que es la planificación y la táctica que es el orden exacto de las jugadas, son cuestiones inseparables. Un error en ajedrez, es decir, cometer una imprecisión que genera una debilidad puede ser, principalmente, de índole estratégico o táctico. Son debilidades estratégicas las debilidades estructurales -de la posición de los peones, las casillas débiles etc. y en general las debilidades permanentes. Esto incluye en ocasiones el rey expuesto así como piezas inmovilizadas.

Son debilidades tácticas las debilidades temporales, como ser una pieza “en el aire”, mal defendida, peones o piezas expuestas a ataques dobles, piezas clavadas, amenazas de descubiertas, el rey sin enrocar, etc. En general las debilidades estratégicas son difíciles de resolver en pocas movidas y sus consecuencias se notan a largo plazo durante la partida. Las debilidades tácticas pueden resolverse pero hay que hacerlo ya, antes que el contrario utilice la ventaja.

Gambito de Evans.

La noticia apareció en el New York Sun: “Steinitz acababa de anunciar que ha descubierto una defensa perfecta para Gambito de Evans”. ¡Qué época tan diferente!

Torneo de Viena.

Logre 16 victorias consecutivas. Incluso vencí a: Paulsen, Anderssen, y Blackburne.

Mongredien.

En ese entonces era muy joven recuerdo haber sacrificado una torre. Me parece que su árbol de decisiones se encontraba en los árboles y arbustos de las plantaciones inglesas. -refiriéndose al título del libro de Augusto Mongredien _Maestro de ajedrez, escritor político y economista_ Me hace recordar que tanto Morphy como yo le vencimos.

Como llevar una partida en el medio juego.

Construcción de una posición sólida. Uso casi exclusivo de las aperturas cerradas Ausencia de sacrificios y en general jugadas de relumbrón que carezcan de solidez Parquedad en los cambios de piezas y peones Predominio de los ataques lentos o de larga preparación Acumulación de pequeñas ventajas. Resaltó la ventaja del alfil sobre el caballo, potencia. Formación de puntos débiles en el campo enemigo y utilización de los mismos. Puntos débiles, ejemplos: un peón doblado o aislado, pieza intercluida, pieza aislada. El ataque no se ha de dirigir exclusivamente al flanco donde se halla el Rey. Asegurar el triunfo final para ello es indispensable tener una fuerte preparación en los finales.

Epstein.

-Su carcajadas son atronadoras- Epstein ese banquero. En un lance del juego Epstein me dijo muy molesto: ¡Joven, tenga cuidado!, ¿no sabe usted con quien está hablando? Creo que no esperaba mi respuesta, por la cara que puso.
Esta fue: lo sé perfectamente, usted es Epstein, pero en el ajedrez Epstein soy yo.

La escuela italiana.

Fundada por Ercole del Río en 1750 Se daba gran importancia a un rápido desarrollo de las piezas para así poder lanzar ataques relámpago contra el enroque rival. A esta escuela pertenecía Anderssen.

Anderssen.

Conocí Anderssen en Londres cuando represente a Austria en un torneo. Él gano la justa y yo logré el sexto lugar. Fue alguien a quien aprecié. Él junto con Johannes Zukertort inició la publicación de la revista de ajedrez “ en Berlín.

Usted se proclamo cuatro años más tarde: Campeón del Mundo.

Claro, yo lo merecía Me parece que al vencer a Anderssen termine con la época romántica y me declaré Campeón del mundo.

Lasker, Tarrasch.

De alguna forma mis alumnos

Blackburne

Nuestras relaciones nunca fueron cordiales, él no me reconocía como legítimo campeón del mundo. Entonces dispute con él un match por el titulo y triunfe sobre el austriaco, con un resultado de 7-0. A su favor debo decir que hizo una interesante sugerencia para que las partidas no fuesen tan largas: incluir relojes de arena en las partidas. Inmediatamente en todos los torneos se introdujo esta novedad, Blackburne habrá jugado 200.000 partidas.

Zukertort.

Johannes Zukertort fue discípulo más destacado de Anderssen.

Match contra Zukertort.

Este fue el primer partido oficial por el Campeonato del Mundo. Inicio en los Estados Unidos. Cabe decir que en el salón había menos de 40 personas. La primera parte del torneo tuvo lugar en Nueva York, al ganar cuatro partidas un jugador, el evento se trasladaría a San Luis, hasta que uno de ellos ganara tres juegos. La parte final se jugaría Nueva Orleans.

El ganador sería el primero que lograr diez victorias. Déjeme decirle que en la primera etapa Zukertort me llevaba por cuatro juegos a uno. En St. Louis lo iguale. Por cierto me queje de los cuadros rojos del tablero que a mi solicitud cambiaron a negro y al color canario. En Nueva Orleans finalmente anote diez victorias. El match duro 11 semanas. Zukertort regresó a Inglaterra y murió dos años más tarde.

Mientras revisaba un juego de ajedrez con Sylvain Meyer, Zukertort se desmayó. En Charing Cross Hospital, se le diagnosticó un ataque cerebral. Él nunca recuperó la conciencia, y murió a las 10 horas del día siguiente. La causa de la muerte fue una hemorragia cerebral.

Usted también tuvo como retadores al título a Tchigorin y Cunsberg

Sí y los vencí.Chigorin es un genio del ajedrez práctico que considera un privilegio aprovechar cada oportunidad que se le presenta para desafiar los principios de la teoría moderna de ajedrez.

Isidor Gunsberg: de joven se ganaba la vida, sentado dentro de una autómata que jugaba ajedrez, la maquina “Mephisto” Este mecanismo fue creado por Charles Godfried Gumpel, fabricante de miembros ortopédicos. Realizó exhibiciones públicas ante Bird, Blackburne y otros.

Isidor es es un fuerte jugador de ajedrez, le gano a Blacburne, jugó contra mí por el Campeonato Mundial. Lo disputamos en Nueva York. Fue la primera que al perdedor también se le dio parte del premio. Escribió sobre ajedrez por un tiempo en el “London Daily News”

Morphy

El gran héroe del ajedrez norteamericano. Lo he conocido, sostuvimos una charla agradable, placentera. Ambos en nuestra juventud fuimos jugadores de combinaciones. Los triunfamos en contra de Anderssen. El es un hombre con una charla interesante. Pául es astuto y práctico, una alma noble y un caballero Fue un disgusto para mí, no poder hablar con él sobre ajedrez, su estado mental no lo ha permitido

¿Podría Morphy volver a jugar?

Bueno, el juego ha dado pasos enormes desde que Morphy dejo el juego de competencia, y la ciencia se ha desarrollado. Morphy tendría que alterar su estilo para adaptarse a las nuevas condiciones. Por ejemplo, Morphy consideraba al el rey como un objeto simplemente de ataque y defensa, mientras hoy, el punto de vista moderno es que el rey se es una pieza fuerte, para ser utilizado durante todo el juego. Hoy el rey se mueve por todo el tablero para capturar un peón. En los viejos tiempos nunca se hizo.

Pero habría otra dificultad él está enfermo.

-Mire yo sufrí una insolación y durante semanas no me podía concentrar en nada, extenuado, perdí mi energía habitual, me sentía impedido para pensar en una ciencia concreta como es el ajedrez. Por fin me decidí hacerlo, creyendo que este esfuerzo curaría mi mal. Fue una tortura en los primeros momentos, pero... sucedió, llego a mí la concentración requerida y ella recupero mi mente.

Ahora Morphy, cuando se sienta a jugar, no puede concentrarse entonces siente que hay algo malo con él, por ello no acude al club. Concentrarse quizá aleje los problemas de su mente. Estoy convencido de que sus desvaríos son totalmente curables. Debe buscar apoyo, estar bajo un tratamiento médico.
Sus amigos deberían apoyarle. Su desgracia fue haber nacido demasiado rico. Cuando perdió su dinero no podría soportarlo, y ahora tiene la idea de que existe una conspiración en contra de él, para mantenerlo sin dinero.

¿Los ajedrecistas se hacen solos?

-Soy el primer gran pensador sistemático en el Ajedrez. Yo he sido el mejor profesor de ajedrez desde Filidor. He escrito en el Fígaro, en el Tribune de Nueva York, en el New York Herald. Edite la revista internacional de ajedrez. Escribí un libro sobre el torneo internacional de Nueva York, anotando cada una de las 432 partidas.

En el libro el instructor de ajedrez moderno, analizo algunas aberturas con una larga introducción, explicando algunas de mis teorías del ajedrez. Por cierto estoy por escribir la segunda parte, tan pronto mejore de algunas dolencias. ¿Quien dijo esa tontería?

Le respondo que un tal López.

La fama.

Alguien una vez me pregunto: si perseguía la fama. Dije que yo podía prescindir de ella, pero no del dinero del premio del torneo – y sus palabras se ahogan en carcajadas --

Perder el trono.

Dos veces perdí el Match por el campeonato del mundo con el joven Lasker Debo confesarle que me sentí completamente descompuesto y deprimido. Pensé que no ganaría de nuevo. Supere un poco el conflicto al ganarle a Kurt von Bardeleben, ese ser extravagante y excéntrico. Recuerdo que no abandono la partida, sino la sala -y se ríe-

Yo con las blancas 1.Txe7+ Rf8 [1...Dxe7 2.Txc8+; 1...Rxe7 2.Te1+ Rd6 3.Db4+ Rc7 4.Tc1+ Rb8 5.Df4+ Tc7 6.Ce6] 2.Tf7+ Rg8 3.Tg7+ Rh8 4.Txh7+ en este punto abandono. Al público presente le mostré el final: 4...Rg8 5.Tg7+ Rh8 [5...Rf8 6.Ch7+] 6.Dh4+ Rxg7 7.Dh7+ Rf8 8.Dh8+ Re7 9.Dg7+ Re8 10.Dg8+ Re7 11.Df7+ Rd8 12.Df8+ De8 13.Cf7+ Rd14.Dd6# Jugué magistralmente, hasta un premio a la belleza conseguí, esta partida es una joya. ¡Calculé un mate en catorce jugadas!

Electricidad

Se ha especulado que esta sustancia recién descubierta invisible, la electricidad, puede por fin explicar lo sobrenatural: tal vez los espíritus, a Dios, a los ángeles, como entidades eléctricas de algún tipo. Si es así, se hará factible el comunicarse con ellos por medios eléctricos como lo es el telégrafo.

Dios

Le narrare algo: en estos días, se me ha ocurrido que bien puedo darle a Dios un peón de ventaja, en una hipotética partida contra él.

Tiempo después lo visite en un asilo mental en la isla de Ward. Pero de su pobreza, de su estado mental y de abandono, no deseo describir nada



Quienes jugaron Ajedrez Paul Morphy un caballlero de buena familia:

 http://quienesjugaronajedrez.blogspot.com/2011/09/paul-charles-morphy-un-caballero-del.html


Interdatos: Sí usted quiere saber más de el tema:



Anderssen, Karl Ernst Adolf, 1818-1879.
Chigorin, Mikhail Ivanovich, 1850-1908. Chigorin, Mikhail Ivanovich, 1850-1908.
Lasker, Emanuel, 1868-1941. Lasker, Emanuel, 1868-1941.
Popper-Lynkeus, Josef, 1838-1921. Popper-Lynkeus, Josef, 1838-1921.
Steinitz, William, 1836-1900. Steinitz, William, 1836-1900.
Zukertort, Johann Hermann, 1842-1888. Zukertort, Johann Hermann, 1842-1888.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La partida de ajedrez entre Stefan Zweig y Herman Hesse


Son lugares donde el tiempo y el espacio se consumen, pero solo el café́ aparece en la cuenta.



Sentado sobre una elegante silla de madera curvada, barnizada de rojo, miraba; detrás de la ventana, la violencia del viento y el caer de la lluvia, que llamaba en los cristales.

Cerca de mí rincón, Herman Hesse y Stefan Zweig, disputaban una partida. El ajedrez colocado encima de la mesa resaltaba por la belleza de su fina madera, con la que las piezas estaban diseñadas, representando a seres de la vida cotidiana. Herman vestía una camisa con el cuello cerrado, chaleco y un arrugado traje gris, lo contario de Zweig que lucía aristocrático y elegante.

A mis oídos llegaron sus palabras:

Esta posición a la que hemos llegado -comentó Hesse, señalando el tablero- me evoca la quinta partida por el campeonato de ajedrez entre Emmanuel Lasker contra Carl Schlechter, cuya sede fue Viena. Es sabido que antes de iniciar esta partida, Carl quien no había comido por días, se desmaya, volviendo en si, por medio de las sales. La partida fue aplazada varios días, hasta que Schlechter, después de ser tratado de manera médica y alimentarse, se sintió repuesto.

Stefan menciono que supo del encuentro en 1910, -justo antes de que Sweig partiera a la India, mucho antes de establecerse en Salzburgo-, y a continuación dijo: la primera parte del encuentro fue en el club de ajedrez de la ciudad, así como en el bello Café Marienbrücke

A lo que Herman contesto: En 1911 intente viajar a la India en compañía de mi amigo el pintor Hans Sturzenegger pero se convirtió en un viaje a Indonesia; visitamos Penang, Singapur, Sumatra, Borneo y Burma. Tiempo después cumplí mi deseo de visitar este lugar. Mi viaje a la India se convirtió en una decepción. Tan alejada de los relatos de mi abuelo Hermann Gundert, que despertaron mi fantasía, sobre este país.

Tengo presente la noticia sobre el encuentro de estos dos ajedrecistas, que se efectuó en Viena y en Berlín. En Alemania en el Hotel de Rome. Una de las partidas, me parece que la décima, se prolongo por más de tres días. Según los diarios Schlechter necesitaba sólo un empate en la décima y última partida para ganar el título; pero combatió en busca de una victoria, Esta decisión que tan bien habla de él, lo condujo a la derrota.

Stefan dijo: este suceso me parece tema para un poema, un relato; la trama del libreto, de una obra de teatro. Carl Schlechter exteriorizaba una personalidad con la cual me identifico, le gustaba Viena; era amante de la naturaleza, del arte y de la ciencia. Su juego enunciaba la inmensidad y la simplicidad. Jugaba con su arte, como lo hace el viento con las hojas.

La creación sobrepasa el tiempo y el espacio. Pero el momento en el que se está produciendo es una incógnita. Nos hallamos ante un fenómeno extraño.

En 1910 me encontré en una joyería un broché, que no era otra cosa que un tablero de ajedrez de plata con esmalte opaco blanco y negro. Una soberbia joya. Esta creación me hizo ver una forma de arte, que no se basa en la ostentación, sino en lo extraordinario del diseño. La genialidad del artesano y la presencia de la individualidad, me hizo recordar a Schlechter.

Carl se distinga por ser un ser bondadoso, con un carácter tranquilo, amable. No importunaba a nadie con sus preocupaciones y sus inquietudes. Su sosiego se mostraba en su forma de hablar, en la serenidad de sus actos, incluso en su andar. Todo el mundo le quería. Considerado, su personalidad era callada y pacífica; generoso, brindaba su amistad a los demás; sociable, pensaba en el bien de los otros, y como un buen hijo, colmaba de amor a su madre. En 1910 Carl tenía 36 años de edad y vivía con su madre una violinista y su hermana Lena.

Fue el más fuerte representante de la escuela de ajedrez de Viena, hizo suyas las enseñanzas de Steinitz. Fue un maestro con las virtudes de un caballero; entre ellas su gran sentido del honor y de la rectitud. La humanidad y el refinamiento artístico se mostraban en su modo de vivir y de jugar. Sus juegos, como el que le dio gran fama contra Bernhard Fleissig, son fruto del arte, de una sensibilidad artística que lo encumbró. Su espíritu simboliza una era que ya desapareció.

La respuesta de Herman fue: me recuerda a un asceta que contempla la naturaleza, medita y retorna a la contemplación. Yo amo la soledad, amo el entorno; las montañas, los ríos, los lagos, los desfiladeros, el mar, el cielo, las nubes, las flores, los árboles, los animales. Suelo como lo hacía Carl, recluirme durante largas temporadas, huyendo del mundo y refugiándome en mi propio interior. Siendo como soy un soñador, un ser holgazán y fantasioso, me gusta estar en algún rincón perdido en contacto con la montaña o con la playa. La soledad para mí es independencia.

La vida apacible de la naturaleza se me ha vuelto cada vez más familiar, en ella puedo perderme completamente de vez en cuando. Por eso espero con impaciencia el comienzo de la primavera. Cuando comienza la temporada de calor y uno puede permanecer echado sobre la hierba el día entero, o medio día, siento que ha llegado mi época, y sacrificaría toda la literatura por una nube hermosa o el trino de un ave.

Una misma divinidad actúa en nosotros y en la naturaleza, y si el mundo exterior desapareciese, cualquiera de nosotros sería capaz de reconstruirlo, pues la montaña y el río, el árbol y la hoja, la raíz y la flor, todo lo creado en la naturaleza está previamente creado en nosotros, proviene del alma, cuya esencia es eternidad, esencia que escapa a nuestro conocimiento, pero que se nos hace sentir como fuerza amorosa y creadora.

Yo vivo esa oscura nostalgia por la naturaleza, por la tierra y la vegetación. Soy un santo que ama a todos los hombres, y en la práctica un egoísta, que quiere que lo dejen en paz.

Zweig interviene: He vivido los veranos más exuberantes y hermosos, con su cielo, de un azul sedoso; con el aire, dulce y sensual, los prados, fragantes y cálidos. Los bosques, oscuros y frondosos, con su joven verdor; el hermoso bosque quebrado por colinas. El cielo sin nubes sobre, los castaños y el viento entre los árboles, llenos de los trinos.

Emanuel Lasker era también un amante de la naturaleza, pasaba temporadas disfrutando los paisajes veraniegos, recorriendo el campo. Nombrar a Lasker me trae a la memoria a Albert Einstein. Los dos son grandes amigos.

A Einstein no le atrae el ajedrez, a su parecer la meta principal del juego consiste en abatir al adversario mediante la aplicación de distintos triunfos y engaños, lo cual espiritualmente le disgusta. Además revela que después de un día de trabajo, no desea pensar más, y que de tener tiempo para el ocio, y el descanso, elegiría el navegar. Albert testifica que la monotonía y la soledad de una vida tranquila estimulan la mente creativa.

Se rumorea que Lasker, únicamente para complacer a su amigo Albert invento un juego que denomino “Laska” una variedad de Ajedrez y Damas. Donde las piezas no son “comidas” sino que son hechas presas. Su liberación depende si la pieza que las ha capturado es a su vez hecha prisionera. Triunfa quien captura a la totalidad de las piezas del adversario. La idea del juego surgió en Lasker, al escuchar una conferencia del profesor de matemáticas Göttingen Edmund Landau. En 1911, en la ciudad de Berlín se produjeron para la venta al público los primeros juegos.

El Prof. Baudet un destacado ajedrecista y violinista se interesó por el juego de Lasker. Resultó que el alumno aventajó al maestro; pocas veces Lasker pudo vencer al Profesor, quien fue Presidente Fundador de la Asociación Laska en La Haya y organizó el primer torneo nacional de este juego en los países bajos. Por desgracia el profesor murió un día antes de iniciar la competencia y el certamen se suspendió. Desconozco si hubo algún otro intento por desarrollar otro concurso.

Sweig retoma al tema: Schlechter desarrollaba sus fuerzas, como lo hace la naturaleza, aparentemente sin objeto. En su juego no había lugar para trampas o los planes ocultos. El plateaba un sano desarrollo sin prisas, sin aferrarse a una idea fija. La armonía era su sello. Sus combinaciones fueron como flores silvestres, escondidas en el bosque y el mayor placer esta en dilucidarlas. En sus partidas se encuentra el arte, la música de Viena, las grandes combinaciones de los maestros clásicos y el juego posicional de los jóvenes maestros. Esta apreciación no es mía, es de Richard Reti. La enunció poco después de morir Schlechter.

El misterio de la creación artística, el estado de concentración absoluta es el elemento ineludible de toda creación, pues toda creación verdadera sólo acontece cuando el artista se halla hasta cierto grado fuera de sí mismo o en éxtasis. El ajedrez es el único juego entre los ideados por el hombre que escapa soberanamente a cualquier tiranía del azar, y otorga los laureles de la victoria exclusivamente al espíritu, o mejor aún, a una forma muy característica de agudeza mental. Una obra que no se desvanece, como una flor; que no muere, como el hombre; sino que sobrevive a nuestra época y a todos los tiempos por venir. Tiene la fuerza de durar eternamente, como el cielo y el mar.

De todos los misterios del universo, ninguno es más profundo que el de la creación. Nuestro espíritu humano es capaz de comprender cualquier transformación de la materia, pero cada vez que surge algo que antes no había existido nos vence la sensación de que ha acontecido algo sobrenatural, de que ha estado obrando una fuerza sobrehumana. No vive solo el tiempo de su existencia propia, porque lo que creó y realizó sobrepasa la existencia de todos nosotros y la vida de nuestros hijos y nietos. Ha vencido la mortalidad del hombre y ha forzado los límites en que, por lo común, nuestra vida queda encerrada inexorablemente.

¿Por qué estos artistas no nos explican la experiencia más importante de su vida? ¿Por qué no nos describen su modo de crear? La fórmula verdadera de la creación artística no es inspiración o trabajo, sino inspiración más trabajo, exaltación más paciencia, deleite creador más tormento creador.

Hesse pronuncia: Decía Goethe "No se conocen las obras de arte cuando se ven acabadas; hay que verlas también en su proceso de elaboración" Terminar la obra de "Fausto" le llevó a Goethe toda la vida. La labor del arte es ayudar a vivir.

Lasker envió una nota al New York Evening Post: "El partido con Schlechter está llegando a su fin y parece probable que, por primera vez en mi vida seré el perdedor. Si eso ocurre, un buen hombre habrá ganado el campeonato”. Lasker intuía su derrota.

Terminada la Guerra Mundial, Schlechter se encontró de una situación de bancarrota, la cual lo llevo al hambre, a la desnutrición y al agotamiento; la carencia de carbón para mitigar el frio, fue otra causa para que contrajera una neumonía, que fue la causa de su muerte ¡Como hubiese cambiado su vida el triunfar sobre Lasker y recibir la bolsa del premio!

El nombre completo de Carl, fue Carl Adalbert Hermann Schlechter. El abuelo de Carl Friedrich Wilhelm Karl Schlech, fue un dramaturgo que escribió bajo el seudónimo de “Carl Haffne” y su padre Adalbert Eduard se dedico a la música.

En el colegio Schlechter se comporto como un niño, triste, tímido y frágil. Fue un niño, enfermizo, delgado, con un tierno comportamiento. Académicamente tenía la sensación de que nunca sería tan bueno como sus condiscípulos. Había renunciado a concursar por las medallas que otorgaban -decía- los mostrencos.

A los trece años se encontró jugando al ajedrez. Su inferioridad orgánica la subsanó fortaleciendo su intelecto, desarrollo con destreza su aptitud. A los 12 Años resolvía con maestría numerosos problemas de ajedrez. Su auto valía la encontró dentro del ajedrez. Perseverante finalizo sus estudios de comercio. Aunque aquella mirada triste nunca lo abandono.

Desarrolló una preocupación social en el sentido más amplio; de cuidado por el otro, por la familia, _ en la atención a su madre y a su hermanastra_ por la comunidad, por la sociedad, por la humanidad, por la naturaleza, por la misma vida. La preocupación de ser útil a los demás.

Cuando su madre preocupada por Carl, por abandonar este su trabajo - cuyo salario significaba una entrada segura- con la finalidad de dedicarse al ajedrez, acudió al médico Samuel Gold, amigo de la familia, quien le exhibió a su hijo, los primeros problemas de ajedrez, _ después se convirtió en su maestro cuando Carl, contaba a penas con 13 años_

Ante el ruego de la madre, Samuel le recomendó, que su hijo asistiera a la consulta de su colega Alfred Adller _quien postulaba un modelo psicológico centrado en las influencias del medio social y familiar en el carácter del sujeto.

Cuenta Carl, que Adler le recibió en su consulta y le invito a sentarse enfrente de él, que el dialogo fue cordial y que Alfred no intento comportarse como una figura autoritaria y eso lo alivio. Que reino durante la charla el afecto y una disposición por escuchar y por comprender, por parte de los dos; a partir de una genuina relación humana.

Aldler expuso, que su orientación no tenía nada de vergonzoso, y, que un análisis subsecuente podría revelar los mecanismos psíquicos, que en su infancia prefijaron su complejo de inferioridad, y la confusión de sus sentimientos.

Que volvió más veces a su gabinete, -donde confirmo que su elección libidinal, no se podía determinar como una psicopatología-, que él sabía amar y cuidar como había sido amado por su madre y la valía de su decisión de dedicarse a jugar al ajedrez.

Este mirar dentro de su interior, le hizo entenderse a sí mismo. Le dio armonía y paz. Descubrió que una persona debe escoger y decidir entre varias opciones; que una persona crea su propia personalidad, su estilo de vida. Que sentía un impulso, un propósito y aguardaba conseguir dentro del ajedrez una nueva meta en su futuro. Las charlas con Aldler le confirmaron su objetivo el desarrollo de las potencialidades del ser humano y mirar al futuro con optimismo.

Carl menciono que las palabras de Adler le ilustraron: Ver con los ojos de otro, escuchar con los oídos de otro, sentir con el corazón de otro y que el psicólogo concluyó: por el momento esa me parece una definición aceptable en su forma de vivir, que yo nombro un sentimiento social.

A continuación Hesse recitó: “Dispuesto debe estar el corazón a cada llamada, de la vida para despedirse y comenzar de nuevo, para darse a otras ataduras, distintas y nuevas, sin aflicción y con valentía. Y cada comienzo lleva en sí una magia que nos protege y nos ayuda vivir”

Stefan Zweig pronunció un poema de Hesse “La verdad del árbol”

“Los árboles me han dado siempre los sermones más profundos. Los respeto cuando viven en poblaciones o en familias, en bosques o en arboledas. Pero aún los respeto más cuando viven apartados. Son como individuos solitarios. No como ermitaños que se hubieran recluidos a causa de una debilidad, sino como seres grandes y aislados, como Beethoven o Nietzsche. En sus ramas más alta susurra el mundo y sus raíces descansan en lo infinito; pero no se abandonan ahí, luchan con toda su fuerza vital por una única cosa: cumplir con ellos mismos según sus propias leyes, desarrollando su propia forma, representándose a sí mismos. Nada es más sagrado, nada es más ejemplar que un árbol fuerte y hermoso”

Cuando usted -Sweig se dirige a Hesse- menciono a Alfred; lo coligué a la escuela que fundó, después de separase de Freud, la de la psicología individual.

Adler escribió: “El estilo de vida de un árbol es la individualidad de un árbol expresándose y moldeándose en un ambiente. Reconocemos un estilo cuando lo vemos contrapuesto a un fondo diferente del que esperábamos, por lo que somos conscientes entonces de que cada árbol tiene un patrón de vida y no es solo una mera reacción mecánica al ambiente”. Aldler asumía que el hombre decide su estilo vital, y cómo maneja sus problemas, sus relaciones con la gente que le rodea.

Carl fue un castaño en la espesura, ese árbol símbolo de la verdad, de la generosidad, y de la justicia.

En ese momento un atronador ruido, se escuchó en la parte norte del salón, al caer sobre las ventanas del invernadero, la enorme rama de un árbol. El ruido sobresalto los corazones de quienes nos encontramos en el café, unos jugando al ajedrez, otros en amena charla. Después del alboroto, de retirar el madero, cada quien volvió a su ocio y Herman reanudó su charla:

Schlechter fue un ser considerado, recibió en su casa a Richard Reti a solicitud de su hermano el músico Rudolph Reti, cuando este contaba apenas con 12 años de edad. Al parecer jugo dos partidas con el niño. Al final comentó: “Usted jovencito me ha dado algún problema para vencerlo. Para su edad, esto es, sin duda, excepcional”.

Tercia Zweig: Carl fue un hombre ecuánime y justo. Pero me parece que esta forma desprendida de ser, actuaba a veces en contra del mismo. Schlechter quien rechazó pugnar por los premios de belleza; reflexionaba así: “Ya he ganado suficiente, dejemos algo a los demás”.

E n Carl vivía esa dualidad que nos acompaña. Su juego expresaba la tranquilidad de un juego posicional, esperando el error, pero en otras partidas, nos instruye de que está al tanto de la táctica, que es preciso desarrollar, sobre el campo de batalla, en que se trasfigura un tablero.

Hesse menciona: En nuestra existencia se tiene que ser como en el ajedrez, donde usamos las piezas que sirven en ese momento, así de acuerdo a cada circunstancia habría que utilizar diferentes personalidades.

Stefan frunciendo el seño, apunta. Me parece atrayente la propuesta, pero dentro del concepto se esconde la esquizofrenia.

Herman Hesse argumenta: Existe una idea equivocada y funesta de que el hombre sea una unidad permanente. El hombre consta de una multitud de almas, de muchísimos yos. Descomponer en estas numerosas figuras la aparente unidad de la persona se tiene por locura, la ciencia ha inventado para ello el nombre de esquizofrenia. La ciencia tiene en esto razón en cuanto es natural que ninguna multiplicidad pueda dominarse sin dirección sin un cierto orden y agrupamiento. En cambio, no tiene razón en creer que sólo es posible un orden único, férreo y para toda la vida, de los muchos sub-yos. Este error de la ciencia trae no pocas consecuencias desagradables; su valor está exclusivamente en que los maestros y educadores puestos por el Estado ven su trabajo simplificado y se evitan pensar y la experimentación.

Como consecuencia de aquel error pasan muchos hombres por “normales”, y hasta por representar un gran valor social, que están irremisiblemente locos, y a la inversa, tienen a muchos por locos, que son genios. Nosotros completamos por esto la psicología defectuosa de la ciencia con el concepto que llamamos arte reconstructivo. Al que ha experimentado la descomposición de su yo, le enseñamos que los trozos pueden acoplarse siempre en el orden que se quiera, y que con ellos se logra una ilimitada diversidad del juego de la vida. Lo mismo que los poetas, crean un grama con un puñado de figuras, así construimos nosotros con las figuras de nuestros yos separados constantemente grupos nuevos, con distintos juegos y perspectivas, con situaciones eternamente renovadas.

Fue entonces que pasó algo mágico. Hesse, cogió las figuras del ajedrez, las figuras que encarnaban a los ancianos, a los jóvenes, a los niños y las mujeres, a la nobleza. Todas las piezas; las alegres, las tristes, las vigorosas y las débiles, las ágiles y las pesadas; las ordenó con rapidez sobre el tablero formando una combinación, en la que aquellas se reunían al punto en grupos y familias, en juegos y en luchas, en amistades y en bandos enemigos, reflejando el mundo en miniatura. Ante nuestros ojos hizo moverse un rato al pequeño mundo lleno de agitación, y al mismo tiempo tan en orden; lo hizo jugar y luchar, concertar alianzas y librar batallas, comprometerse entre sí, multiplicarse; era en efecto un drama de muchos personajes, interesante y movido.

Luego pasó la mano con un gesto sereno por el tablero, tumbó suavemente todas las figuras, las juntó en un montón y fue reconstruyendo, con las mismas figuras un juego completamente nuevo, con grupos, relaciones y nexos diferentes en absoluto. El segundo juego se parecía al primero; era el mismo mundo, estaba compuesto del mismo material, pero la tonalidad había variado, el compás era distinto, los motivos estaban subrayados de otra manera, las situaciones, colocadas de otro modo.

Esto es arte de vivir –dijo Hesse- Usted amigo Zweig puede ya de aquí en adelante seguir conformando y animando, complicando a su capricho el juego; está en su mano.

Así como la locura, en un grado superior, es el principio de toda ciencia, así es la esquizofrenia el principio de todo arte, de toda fantasía. Hay sabios que se han dado cuenta ya de esto a medias, como puede comprobarse, por ejemplo en El cuerno maravilloso del príncipe, un libro encantador, en el cual el trabajo penoso y aplicado de un sabio es ennoblecido por la cooperación genial de artistas locos y encerrados en manicomios.

Locuaz Herman prosigue: durante la guerra, mi primera esposa María Bernoulli enfermó y presentó, varios episodios de esquizofrenia. Yo me encontraba inmerso en una severa crisis emocional, por mi divorcio, por la recién muerte de mi padre y la enfermedad de mi hijo. Recurrí al análisis, primero con Joseph Bernhard Lang, después me atendió su maestro, Carl Gustav Jung. Durante este tiempo de mi psicoanálisis, pinte y escribí un diario de sueños.

Estefan lo interrumpe y explica: en los albores de la humanidad, una de las primeras ciencias fue la interpretación de los sueños: antes de cada batalla y de cada decisión, después de una noche transida de sueños, los sacerdotes y los sabios examinan e interpretan sus imágenes como símbolos de un bien próximo o de un mal inminente.

Antes de Freud, el mundo era realmente diferente. Gracias a él, hoy sabemos que los sueños son la clave, para saber de nuestro inconsciente. Ningún carece completamente de sentido, todos tienen, en tanto que actos psíquicos perfectamente válidos, un significado determinado. Son la revelación, no de una voluntad superior, divina y sobre humana, pero sí de la voluntad más íntima y secreta del hombre. El psicoanálisis ha sabido acercar al hombre a su propio Yo más que cualquier otro método espiritual anterior.

El siquiatra, dramaturgo y novelista Arthur Schnitzler conteporaneo de Freud y asiduo visitante del Café Griensteild escribio:

Y acuérdate que cada noche nos fuerza
A descender a un mundo desconocido,
Privados de nuestra fuerza y, nuestra riqueza ...
Pues toda la abundancia y las adquisiciones de la vida
Tienen poco peso frente a los sueños,
Que nos encuentran inertes al dormir.

Freud lo consideraba su alma gemela y dijo; “Schnitzler recorre un camino paralelo a mi propio desarrollo. El expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente”

Hesse se dirige a Zweig: Con Jung viví una difícil situación que apenas podía soportar, la conmoción de un análisis doloroso, porque llega hasta el tuétano. Me habría gustado continuar el psicoanálisis con Jung, pues tanto por su intelecto como por su carácter es una persona espléndida, llena de vida, genial. Le debo mucho y me alegro de haber podido estar con él durante ese tiempo.

A partir del análisis de mis sueños descubrí el concepto de arquetipo, en ellos se hacían evidentes la presencia de imágenes y símbolos que no podían emanar de mi experiencia personal. Cada uno de nosotros contiene el ser total del mundo, y del mismo modo que nuestro cuerpo integra toda la trayectoria de la evolución. Entendí que yo deseaba tratar de vivir aquello que intentaba salir de mi interior. Nunca deje de ser un adolescente con sentimientos de extrañeza; de sentirme ajeno en un mundo de normas y compromisos y estructuras sociales y familiares que me resultan, desoladoras e incomprensibles.

La facultad de saber sufrir es más que la mitad de la vida, y de hecho, es toda la vida. Se sufre al nacer, se sufre al crecer; la semilla soporta la tierra, la raíz sufre la lluvia, el capullo sufre el florecimiento. Y de la misma manera, el hombre sufre su destino. El destino es tierra, lluvia y crecimiento. El destino duele. Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo.



En esta mesa se jugó el Campeonato del Mundo Emanuel Lasker contra Carl Schlechter en 1910

En esta mesa se jugó el Campeonato del Mundo Emanuel Lasker contra Carl Schlechter en 1910 en el Café Viena a Marie Puente Rotenturmstraße 31 –Foto Museo de Viena-

Zwieg lo interrumpe: para nosotros el crear es una lucha continua entre la consciencia y la inconsciencia. Sin estos dos elementos no puede realizarse el acto artístico.

Hesse retoma su discurso: analicé con Jung mi infancia, que tenia puntos de contacto con este clínico suizo. Los dos tuvimos padres con delirios religiosos, sufrimos los abusos de una educación severa, tan rígida que intentaban romper a toda costa nuestra voluntad, nos hacía contemplar como un bálsamo la idea del suicidio.

En mi juventud huí del seminario, transité por diferentes instituciones y escuelas. Durante nuestra etapa de formación nuestros maestros servían a los mismos intereses, nos indicaban constantemente qué hacer, qué evitar; anulando nuestras propias elecciones, invalidando nuestras disposiciones, con mecanismos de represión, ejerciendo un férreo control.

La rigidez de los métodos; la desmedida ambición de nuestros padres, la inconsciencia de los maestros y la esterilidad de un sistema, se ensañaba sin compasión con nuestra alma y marchitaba nuestra alegría de vivir.

La responsabilidad, el trabajo lo aprendí de la conducta de mi padre, pero las secuelas son mi obsesiva conducta, la depresión, los sentimientos de culpa, de inferioridad, y la migraña.

A nuestros padres y preceptores, les importaba sobre todas las cosas, la esperanza que depositaron en nosotros, que se traducía en el triunfo académico; sin interesarles sin fracasábamos como seres humanos. Si deseábamos que nuestros padres nos quisieran, debíamos portarnos “bien”

Perdíamos primero la sensibilidad y más tarde, el equilibrio emocional. Recuerdo ese mundo en la escuela de latín en Göppingen, donde estudie, donde se aprendía a obedecer.

El análisis con Jung me permitió la reintegración, recuperar la personalidad que de alguna manera perdí con mis padres y educadores. Recupere una identidad intelectual propia.

Personalmente el análisis me sirvió, como lo hizo la lectura de algunos libros de Freud y de Jung. Hoy soy un hombre que busca, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí.

Mi historia, usted lo sabe Sweig, no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos.

Stefan Zweig rememora: el liceo Wasa-Gymnasium, a su odiado instituto a donde concurrió durante ocho años y a sus profesores: Nuestros maestros no eran ni buenos ni malos, ni tiranos ni compañeros solícitos, sino unos pobres diablos que, esclavizados por el sistema y sometidos a un plan de estudios impuesto por las autoridades, estaban obligados a impartir su "lección” igual que nosotros a aprenderla.

Ellos, se sentían tan felices como nosotros cuando, al mediodía, sonaba la campana que nos liberaba a todos. No nos querían ni nos odiaban, aunque tampoco había motivos para ninguno de estos sentimientos, pues no sabían nada de nosotros; aun al cabo de varios años, con excepción de unos pocos, seguían sin conocernos por el nombre.

Se sentaban arriba, en la tarima, y nosotros, abajo; ellos estaban allí para preguntar y nosotros, para contestar; aparte de ésta, no existían entre los dos colectivos relación alguna. Y es que entre el maestro y el alumno, entre la tarima y los bancos, entre el Alto visible y el Bajo igual de visible se levantaba la invisible barrera de la "Autoridad" que impedía cualquier contacto. A mi juicio, nada resulta más característico que la total falta de relación que, tanto en el terreno intelectual como en el anímico, existía entre nosotros y los maestros.

Me he olvidado de los nombres y los rostros de todos ellos. A lo mejor porque siempre permanecimos ante ellos con los ojos bajos. Pero sí recuerdo la tarima y el diario de clase, al que siempre intentábamos echar una mirada con el rabillo del ojo porque en él se registraban nuestras calificaciones.

Stefan pregunta a Herman ¿Joseph Bernhard el psicoanalista, alumno de Jung, es Pistorius, en tu novela? Supongo que las charlas terapéuticas que se reproducen en su libro “Demian”, son tus propias vivencias. La obra está llena de referencias al simbolismo psicoanalítico de Jung.

Herman asiente y continúa: todas las sesiones ayudaban a raspar pieles de mí, a romper cáscaras de huevo, y después de cada una la cabeza se alzaba un poco más, algo más libre, hasta que mi pájaro amarillo eclosionaba como un hermoso pájaro con cabeza de depredador saliendo de la destruida cáscara del mundo.

El camarero me trajo una tarta de chocolate, la especialidad de la casa. Solícito, me comentó, sí deseaba una mesa que se había desocupado. Le agradecí su gentileza y él se retiro. Así que por paladear la tarta, me perdí parte de la charla.

Oí decir a Hesse: a comienzos de la Primera Guerra Mundial escribí un artículo que se publico en el periódico suizo Neue Zürcher Zeitung titulado “Amigos, no en ese tono”, solicitaba a los intelectuales alemanes a ocuparse menos de la disputas nacionalistas y a demostrar más humanidad. El resultado fue el acoso, el odio y el rechazo. Fueron días terribles y difíciles, los días de la guerra, fueron de lucha, sufrimiento y soledad, nunca me fue perdonado en Alemania haber adoptado una actitud crítica hacia el patriotismo y el militarismo. No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano.

Cuando el intelectual se siente obligado a participar en la vida política, cuando el curso de la historia lo destina a ello, tiene que obedecer irremisiblemente. Ha de oponerse, en cambio, tan pronto sea llamado o presionado por una fuerza externa, por el Estado, algún grupo de generales o quienes detenten el poder, como ocurrió 1914, cuando la élite de los intelectuales alemanes fue, en cierto modo, obligada a firmar manifiestos falaces y absurdos.

La salvación y la continuación de la cultura europea serian posibles reencontrando el arte de vivir y el patrimonio común espiritual. Sigue siendo una incógnita que la religión pueda superarse o sustituirse. Nunca he comprendido con tan inexorable claridad como en los pueblos de Asia que la religión o su "Ersatz" es lo que más profundamente nos falta.

Todo el Oriente respira religión, como el Occidente respira razón y técnica. Nuestra misión como seres humanos es: dentro de nuestra vida propia, única y personal, adelantar un paso en el camino de animal a ser humano

Zweig exteriorizó:

Fui testigo del predominio de los instintos sobre la razón consciente en la psicosis colectiva de la Guerra Mundial: nunca como en aquellos años apocalípticos se había hecho tan horriblemente visible lo tenue que sigue siendo la capa de humanidad que cubre el delirio homicida de los hombres, desenfrenado lleno de odio, y cómo basta una simple sacudida del inconsciente para echar abajo todos los audaces edificios del espíritu y todos los templos de la moralidad.

En estos momentos ha visto sacrificar la religión, la cultura, todo lo que ennoblece y eleva la vida consciente del hombre, al placer más salvaje y primitivo de la destrucción; todas las fuerzas santas y santificadas de la humanidad se han mostrado una vez más infantilmente débiles ante el instinto ciego y sediento de sangre del hombre primitivo.Toda la educación y toma de conciencia de la humanidad resultó impotente frente a su inconsciente.

Carl el ajedrecista sobrellevó los mismos métodos de instrucción que nosotros, después estudio comercio, abandono su trabajo, y se dedico al ajedrez. Pacifista, fue una víctima de la primera guerra, su alma generosa sucumbió ante la barbarie de la destrucción, del desastre y del hambre. Antes de 1914 el mundo pertenecía a todos los hombres; después de la conciencia del mundo quedó anestesiada, ya tan acostumbrada a la inhumanidad, a la injusticia y a la brutalidad como nunca lo había estado. La ciencia avanzó, se renovó. Se uso el gas; las bombas, los dirigibles, los tanques, los lanzallamas, los hidroaviones, los dirigibles y los submarinos. Solo para destruir al otro.

El mundo ya no era el mismo de antes de la guerra. Toda una generación de jóvenes dejó de creer en sus padres, en los políticos y en los maestros: leía con desconfianza cualquier decreto, cualquier proclama del Estado. La inflación, en Austria, duró hasta 1923 con su hambre, su penuria y miseria.

Seguramente el ajedrez como actividad intelectual fue un bálsamo para Carl en los días de la guerra, lo resguardo de los estragos que produce en la psique, la deshumanización. Ciertamente el ajedrez mitigo en Carl, la desdicha de los días de hambre y de las noches de intenso frio. Estoico nunca se lamentó, ni busco la conmiseración de nadie.

Al enfrentarme a la realidad, al mirar a los soldados heridos, en un campamento, se me abrieron los ojos, y miré lo inhumano y lo atroz de la guerra. Deje atrás cualquier vestigio de patriotismo. No deseaba ninguna victoria ni derrota sobre nadie. Hice saber mi enemistad contra la guerra en el mundo.

Hesse asegura: sé de prisioneros que dentro de su cautiverio, el ajedrez fue su amparo. Es el caso de Alekine que jugaba a la ciega con Bogoljubov.

Zweig responde: en el fondo, el atractivo del ajedrez descansa únicamente en el hecho de que su estrategia se desarrolla de distinto modo en dos cerebros; que en esa guerra espiritual, el negro ignora las maniobras e intenciones del blanco, aunque trata continuamente de adivinarlas y malbaratarlas, mientras que el blanco, a su vez, procura adelantarse y frustrar los propósitos inconfesos del negro. Ahora bien, si el negro y el blanco quedaran representados por una y la misma persona, se produciría la contradictoria situación de que un cerebro debería al mismo tiempo saber algo e ignorarlo.

Sería necesario que jugando en función del blanco, pudiese olvidar totalmente, como siguiendo una orden, lo que un minuto antes había querido e intentado representando al contrincante negro. Semejante pensamiento doble supondría en realidad una división absoluta de la conciencia, un abrir y cerrar a discreción de un como obturador del cerebro, similar al de un aparato mecánico; querer jugar contra sí mismo significa, pues, en materia de ajedrez, igual paradoja que saltar sobre la propia sombra.

Mientras Sweig ordena las piezas del ajedrez que Herman desordeno. Hesse le explica a Stefan: Se nos han ido acumulando todo tipo de vivencias que nos unen, yo suelo mecerme de vez en cuando, con placer y gratitud, sobre ese puente colgante, y entonces pienso en usted con un sentimiento de amistad. Alguna vez llegare a saber jugar mejor el juego de las figuras. Alguna vez aprenderé a reír.

Responde Sweig: Me he preguntado sí, llamarle juego al ajedrez, ¿no es limitarle? ¿No es también una ciencia, un arte algo sutil que está suspendido entre uno y otro jugador, como el féretro de Mahoma entre el cielo y la tierra? El origen del juego del ajedrez se pierde en la noche de los tiempos, y, sin embargo, resulta siempre nuevo; su marcha es mecánica, pero su resultado se debe siempre a la imaginación de los jugadores; está estrechamente limitado a un espacio geométrico fijo, y, sin embargo, sus combinaciones son ilimitadas. Persigue un desenvolvimiento continuo, pero permanece estéril. Es un pensamiento que no conduce a nada, una matemática que no establece nada, un arte que no deja obra, una arquitectura sin materia.

Ha demostrado, sin embargo, ser más perdurable, a su modo, que los libros o que cualquier otro monumento este juego único, que pertenece a todos los pueblos y a todos los tiempos, y del que nadie sabe cuál de los dioses hizo don a la tierra para matar el tedio, para aguzar el ingenio y estimular el alma.

Años después, de haber prestado atención a su charla, cuando jugaron al ajedrez Stefan y Hermann, por los diarios me enteré del suicidio de Zweig, así como del premio Nobel de literatura que se le otorgó a Hesse.

La noche anterior a su muerte Estefan había jugado al ajedrez con Gabriela Mistral, recordado la alegría de sus días de juventud, los instantes dichosos de su época universitaria sin universidad, _como Sweig solía decir_ con todo el tiempo libre para leer, para visitar las bibliotecas, los teatros, los salones de música y los lugares de reunión, como fueron los cafés.

Habló del vienés Georg Franz Kolschitzky que por el año 1670 gestiono la primera licencia oficial para vender café en un establecimiento y que nombro: “La botella azul” Menciono a la emperatriz María Teresa de Austria, y la época en que inició la costumbre de poner a disposición de los clientes del café, los diarios de Austria como el “Neue Freie Presse” _donde Alfred Adler, publicó, una defensa de Sigmund Freud, quien fue atacado por este diario, por sus teorías psicoanalíticas_ y la prensa de otros países europeos, así como algunas revistas literarias como “Fackel” que editaba Karl Kraus o con tintes políticos como “Pravda”, que durante los siete años preliminares a la gran guerra imprimió Trotski. Habló de otras revistas antiguas, fuera de circulación, tan releídas como “ Ver Sacrum”.

Así como del periódico judío que versaba sobre el Ajedrez el "Shahtsaytung Erste Yidishe" cuyo redactor fue Gersz Salwe, un notorio ajedrecista y acaudalado industrial, que lidio contra Carl, en varias ocasiones. Una de ellas en Rusia, en este encuentro, Carl creó un genial sacrificio. Lasker menciono que este ofrecimiento de Carl era ventajoso lo aceptara o no Salwe. A esta partida se le concedió el premio de belleza.





Stefan menciono; el Café Griensteidl, a quien Zweig nombraba el “cuartel general de la literatura joven“, también el Café Central de quien Franz Werfel, hizo una descripción: “Inolvidable la primera impresión: ¿por qué es tan inmenso este antro? ¿Y qué luz es ésa?... Un poco, especialmente catedralicia. La bóveda está invadida por una cortina de cigarro (que son las sofocantes emanaciones de incienso de esta iglesia). Un anexo, el salón de ajedrez, da a la calle. Allí cae un impertinente, molesto, hiriente golpe de sol veraniego”.

Alfred Polgar reseñó la dinámica de los sus parroquianos del Café Central, dijo; “Gente que necesitaba de la soledad, pero en compañía. La ausencia de una relación íntima entre los asiduos de los cafés, se convierte de tal manera en una relación en sí misma, el vínculo que establecen todos aquellos que tienen como objetivo común matar el tiempo antes de ser consumidos por su paso“

A este lugar asistían: Arthur Schnitzler, Alfred Adler, Alfred Polgar, Peter Altenberg, Leon Trotsky , el propio Sweig; y tantos ajedrecistas, como: Savielly Tartakower y su hermano, así como: Rudolf Spielmann, Richard Reti, Ernst Grünfeld, Heinrich Wolf y Milan Vidmar, que al Café se le conocía también como: “La escuela de ajedrez“.

Nombró otros lugares, adonde acudían otros ajedrecistas, como fueron el Café Frey, la cafetería Laudon y el Café del Museo, con su soberbia sala de los espejos. Y describió los cafés; Landtmann, el predilecto de Freud; el Sperl con su perfecta y bella sala de billar. Por donde desfilaron artistas, escritores, pintores, arquitectos, compositores, músicos, militares y actores. El Café́ del Hotel Sacher, donde se podía paladear la deliciosa receta de la tarta de chocolate, 

creada por Franz Sacher.


Reinhold Völkel – Café Griensteidl en Viena (1896)
Reinhold Völkel – Café Griensteidl en Viena (1896)

En un momento menciono que Carl Schlechter, visitaba algunos de estos sitios de reunión, de lectura y de alegría, con sus polkas, sus valses, y sus originales debates. Donde las ideas nuevas, suscitaban eternas discusiones.

Sweig historió que Josef Hrdina, un rico industrial, mecenas del ajedrez y ajedrecista se enfrentó a Carl Schlechter en Viena, durante la quinta edición del torneo en memoria de Leopold Trebitsch. _ Schlechter gano seis de los nueve primeros torneos Trebitsch_

Se acordó de su primer viaje a la ciudad de Nueva York, de su encuentro casual, -en la calle donde se situaban las oficinas del “El Sol” un periódico de Nueva York, - con el ajedrecista Samuel Gold; quien fue el único maestro de ajedrez que tuvo Carl, y que ya arraigado en esta ciudad, publicaba sus problemas de ajedrez en este diario. Se ufano de los tres problemas de ajedrez que esa ocasión le autografió Samuel.

Lasker-Schlechter 1910


Lasker-Schlechter 1910

Zweig contó: en Carl vivía esa dualidad que nos acompaña en nuestra vida. Su juego expresaba la tranquilidad de un juego posicional, la de un felino que con paciencia, persiste a la espera de un desliz; pero en otras partidas, cuando se decidía, era un lince, excesivamente preciso, contundente y resuelto en su ataque.

Estefan prosiguió: Cuando Lasker en el trascurso del match nunca pudo asaltar la posición defensiva de Carl, cuando la aparente fragilidad de Carl, había logrado sobre el campeón, partida a partida, una importante ventaja psicológica, contrario a lo esperado, Schlechter arremete con ímpetu en contra de Lasker, jugando al todo o nada, logrando una posición privilegiada.

En ese preciso instante, su personalidad moderada, le hubiese asegurado un empate y la corona. Pero su inconsciente, le exige conducirse con honor, y con arrojo. Siendo el mejor vienes, en el arte de la defensa, deja atrás su hábito de jugar a lo seguro. Y reta la mirada penetrante, de los ojos negros de Lasker.

Los más de 400 espectadores que pagaron un boleto, entre ellos muchos vieneses que se trasladaron a Berlín, se encuentran electrizados, respirando la densa nube de humo, procedente de los cigarrillos y los puros encendidos; saben que por primera vez Lasker, se encuentra contrariado, por el oprobio de su desventaja.

Carl los mantiene en la cuerda floja y les eriza el pelo, mirar como el retador, se vuelve impulsivo y se expone, intentando establecer que es un vencedor. La sobreexcitación proviene, porque están al tanto, de que Carl tiene asegurada la corona con un empate, y no desean que esta oportunidad se desvanezca por la imprudencia, pero en cambio les emociona la dignidad del vienes, la posibilidad que Schlechter venza por segunda vez al Campeón. Pasiones contradictorias que provocan la aceleración del pulso y el estremecimiento de la multitud.

El subconsciente de Carl lo impulsa, lo traslada de un error a otro, durante dos fatigosos días, para finalmente forzado por Lasker, cambiar las damas y perder la partida, dejando escapar, ese momento estelar de la gloria, que pocas veces se muestra en la vida.

Esa dualidad hace que un ser pacifico y justo, se indigne, se subleve cuando se le otorga a Lasker un reloj de oro, que Hugo Jackson, dueño de un negocio de arte en Berlín, -el mismo donde Zweig encontró el broche de plata en forma de un tablero de ajedrez- donó como premio al vencedor del encuentro.

Schlechter enardece, porque para él no existe un vencedor, ni un perdedor dentro del encuentro y se rehúsa a participar en la ceremonia de clausura. Esta honorabilidad –continuó Stefan- fue constante en todos sus actos, cuando él sabía que su oponente requería de unas tablas, su cortesía las concedía, incluso en las posiciones donde tenía ventaja. Como un vienes de la época lo impulsaba un sentimiento de la justicia y la búsqueda de la verdad.

Su beneplácito fue jugar al ajedrez, y durante los encuentros, no humillar, ni rebajar a nadie. Nunca se aprovecho de ningún tipo de ventaja. Jamás jugó con superioridad de tiempo, restaba este a su reloj, si el oponente llegaba tarde a la partida. Siendo un caballero rompió más de una lanza por los ajedrecistas más jóvenes. Carl era un ser excepcional, culto y de una conversación brillante. Contó, que había pasado gratas horas, resolviendo los problemas de ajedrez ideados por Schlechter

Rememoró Viena, la capital cultural de Europa Central en la que convivían más de 50 millones de habitantes de 15 nacionalidades. Sus ojos se humedecieron al hablar de su tierra natal, de su gente, con su tranquilo y noble estilo de vida. Sus ojos se humedecieron al hablar de su tierra natal, de su gente, con su tranquilo y noble estilo de vida

Charló amenamente con Gabriela Mistral sobre la novela “La marcha Radetzky” texto de su amigo Joseph Roth una narración nostálgica del derrumbe de la Monarquía Austrohúngara, que para Roth también significó; un volver atrás, en la historia de la humanidad.

Y narró su intento de escribir una autobiografía cuyo título tentativamente fue: “Mis tres vidas”, pero melancólico le confesó a Gabriela que su vida carecía de interés y que en cambio había terminado una obra; “El mundo de ayer “donde hablaba de Austria; de las personas que había conocido y de los sucesos que vivió, de una geografía y de un tiempo que ya no retornaría.

Stefan señaló: Antes de morir Freud le escribí: tenemos que permanecer firmes, no tendría sentido morirse sin haber visto el descenso de los criminales a los infiernos. _el escritor se refiere a los nazis, a quien Joseph Roth amigo de Zweig acusó de haber instaurado “la filial del infierno en la tierra”_ hoy de eso, ya no estoy tan seguro. Estoy profundamente empobrecido por dentro. Concluyó el literato.

Habló sobre su trastorno ciclotímico, _maniaco depresivo_ que conllevó, lo mismo que Freud y expuso: mi depresión, auspicia mi recogimiento solitario; es un ingrediente positivo, la antesala sobre la que surge mi proceso creativo, con capacidad para tolerar la espera sin concluir; continuar por días investigando, para ampliar el conocimiento, postergar el deseo de concluir la obra, y a la vez prosperando en el proceso azaroso de la creación.

Quizá fue su último momento de alegría, el recordar a una tía suya que en la noche, de su luna de miel, huyó despavorida a casa de sus padres horrorizada porque su marido había pretendido desnudarla; actitud que contrastaba -aludió el escritor- con la de Alma Marie Schindler , esposa de Gustav Mahler director de la Ópera de Viena, y quien se relaciono eróticamente, con los más grandes intelectuales de la época.

Gustav Mahler convino con el doctor Sigmund Freud presentarse en su consulta, para tratar la neurosis que padeció a raíz de la infidelidad de Alma su atractiva esposa, mucho más joven que el compositor. Me parece que mi tía, también requería de un maratónico análisis. Remato Sweig con una sonrisa.

Luego regresó a su casa y escribió varias cartas de despedida, una de ellas a su primera esposa Friderike Maria Burger von Winternitz dando las razones por las que había decidido quitarse la vida junto a su segunda mujer Elisabeth Charlotte Altmann:

“Cuando recibas esta carta yo me sentiré mucho mejor que antes. Ya viste cómo estaba en Ossining y cómo después de haber pasado una temporada buena y sosegada mi depresión se hizo mucho más aguda... sufría tanto que no era capaz de concentrarme. Y luego, la seguridad -única seguridad que teníamos- de que esta guerra va a durar años, de que pasarían muchísimos años más antes de que nosotros, dada nuestra situación especial, pudiéramos volver a instalarnos en nuestro hogar; cuán deprimente todo ello nos resultaba.

Petrópolis, al principio me gustaba mucho, pero no tenía los libros que necesitaba y la soledad, que me había causado un efecto sedante, había empezado a ser intolerante, opresiva. La idea de que mi obra cumbre. El Balzac, no llegaría nunca a terminarse al no poder disfrutar de dos años de vida sosegada y de todos los libros que precisaba, me resultaba muy dura, y me desesperaba también esta guerra, que todavía no ha llegado a su punto culminante. Me sentía demasiado fatigado para soportar todo eso. Estoy seguro de que tú llegarás a ver otros tiempos mejores, y me darás la razón: que comprenderás cómo yo, con mi hígado negro, no he querido esperar más.

Estas últimas líneas son para ti, en mis últimas horas. No puedes imaginar la plácida alegría que me ha invadido desde que he tomado tal decisión. Exprésales mi afecto a tus hijas, y no me compadezcas. Ten presentes al buen Joseph Roth y a Rieger, y no olvides lo mucho que yo siempre me alegré por ellos de que no tuvieran que sufrir las duras pruebas por las que nosotros hemos pasado. Ten coraje, ahora sabes que estoy tranquilo y feliz

Con mi amor y amistad, Stefan”

Después de la muerte del escritor, Gabriela Mistral comunicó a los amigos de Zweig, que cuando hablaba con el escritor, de la guerra le caía al rostro una tristeza sin límites que lo envejecía de golpe. Su repugnancia de la violencia era no sólo veraz; era absoluta. Y repetía: "No somos sino fantasmas o recuerdos".

Dos años después de su suicidio se publicó su texto: “Novela de ajedrez” donde narra la barbarie de la tortura, de la presión que ejerce, el total aislamiento, en el ser humano, tratando de vencer su espíritu, precipitándolo a la nada. Únicamente el ajedrez liberta la mente del protagonista, de la hondura que lo enloquece.

El relato es magistral, ausente del mismo; lo confuso, la ambigüedad, lo innecesariamente morboso. El relato se mantiene siempre, página tras página en el mismo nivel de estremecimiento, arrastrando al lector hasta la última línea sin dejarle tiempo para tomar aliento. Como le gustaba escribir a Zweig.


Café central


He regresado a Viena, al Café donde compartieron Sweig y Hesse, y advertí a dos japoneses, portando sus cámaras fotográficas, colgadas al cuello, sentados jugando al ajedrez, en el misma parte donde lo hicieron los escritores.

Pague la cuenta y salí a la esquina Strauchgasse- Herrngasse. Caminé por las calles de Viena. El Danubio ha perdido su azul por la contaminación. Nadie recuerda a Johann Strauss.

La ciudad con su smog y su rápido tráfico, es una metrópoli, donde la sombra de Zweig, solicitando por la calle un autógrafo, y la época romántica del ajedrez pertenecen al pasado. Son cenizas, su fragancia es la añoranza.

Recordé las palabras de Zweig: “Los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda la existencia: la fugacidad y el olvido".



jueves, 5 de marzo de 2015

Si hubiese jugado ajedrez… Aldous Huxley




La totalidad está presente incluso en las piezas rotas.

Aldous Huxley es originario de Londres, su abuelo y su padre fueron biólogos. Su madre también fue una intelectual, de las primeras mujeres en estudiar en Oxford. Huxley es el tercero de cuatro hermanos, uno de ellos Julián, de profesión Biólogo.


Relata que su padre, tiempo despué de la muerte de su madre, contrajo nupcias con Rosalind, con quien procreo dos hijos, unode ellos el premio Nobel de Medicina Andrew Huxley.

De Huxley se dice que es dueño de una inteligencia maravillosa, con una enorme imaginación, posee un estilo poético y humorístico. Con cualidades que rara vez se ofrecen juntas; vivacidad imaginativa, rigor lógico, intuición poética, con una capacidad admirable para la comunicación espiritual. La contradicción, la erudición científica, literaria y humorística, se entrecruzan. Huxley es uno de los personajes más inquietantes, contradictorios y audaces de la historia de la literatura. Escritor brillante, cultivador de la llamada novela intelectual.

Su libro: “Un mundo feliz”, lo proyectó como el primer gran profeta de la era tecnológica por su cuestionamiento de los efectos del desarrollo científico. Aunque su fuente de inspiración fueron los cambios productivos y técnicos. Logró una impactante metáfora de un futuro posible en el que los humanos se fabrican en masa y las emociones son controladas por drogas.

Eterno viajero, ha vivido en: Italia, India, España, Francia Estados Unidos. El infante terrible de las letras inglesas, es autor de numerosas novelas, más de treinta libros, ha impulsado entre otras cosas: La filosofía Perenne; que es un compendio de tradiciones espirituales orientales que apuntan hacia el reencuentro del alma humana en contraposición a la amenaza de alienación que ofrece la técnica.

La vivencia directa de la trascendencia ha desaparecido de nuestra desalmada sociedad mecánica, y Huxley se pregunta si el olvido de esta experiencia no habrá sido una pérdida inestimable para el ser humano. Cuenta: en mi novela Ciego en Gaza intente resolver el conflicto entre lo intelectual y lo sexual, me pareció encontrar la respuesta en el misticismo. El arte, la ciencia, la literatura, los placeres del pensamiento y de las sensaciones: terminaron por parecerme insuficientes.

Responsable de la revisión de la decimocuarta edición de la Enciclopedia Británica. Articulista de la revista "Vedanta and the West", publicación que tenia colaboradores de gran jerarquía, como el Primer Ministro de la India Jawaharlal Nehru, el rabino Asher Block, el filósofo de la historia Arnold Toynbee; el poeta Rabindranath Tagore, el filósofo orientalista Alan Watts, etc. 


La Academia Americana de las Artes y las Letras le concedió a Huxley el Premio al Mérito Novelístico, un premio que se da cada cinco años. Otorgado anteriormente a autores como Ernest Hemingway, Thomas Mann, y Theodore Dreiser. Su novela Contrapunto, está considerada su obra maestra; la novela es un lúcido y profundo examen sobre la condición humana y sobre el destino del hombre, a la vez que un análisis inteligente de una sociedad en crisis.

Aldous Huxley formó parte de la junta directiva de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que estaba compuesta, además, por Thomas Mann, y su hermano Heinrich, Romain Rolland, André Gide, Forster, Bernard Shaw, Valle-Inclán, Ricardo Baeza, José Bergamín, Máximo Gorki, Sinclair Lewis y Selma Lagerloff.

Huxley ha expresado: quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.

Se le explica a este Señor, que rechazo el título de Caballero de la Corona Británica; al anarquista, vegetariano, pacifista, novelista, ensayista, crítico, poeta, guionista de cine; periodista, crítico de arte, al célebre autor de un “Mundo Feliz” que al nombrarle la preguntas, deberá mencionar en forma libre lo que le venga en mente.

A continuación la transcripción de sus repuestas:

El ajedrez.

La disciplina no es el único instrumento formativo del carácter. Uno de los descubrimientos psicológicos más importantes de los tiempos modernos, fue el descubrimiento de que los juegos no sólo de los niños, sino también (lo que es más significativo) de los adolescentes y de los adultos, podían aprovecharse con propósitos educativos.

Los niños.

La antigua tradición patriarcal coexiste en nuestras inteligencias con cierto anhelo de libertad y de democracia más reciente, pero incompatible con ella. En nuestro entusiasmo por lo segundo, educamos a los niños más pequeños como para que resulten seres libres, que se gobierne cada cual por sí mismo.

Y una vez que lo hemos hecho nos asustamos, y recordamos que nuestra sociedad sigue siendo jerárquica, sigue siendo altamente autoritaria, y consagramos todas nuestras energías a educarlos con el fin de que puedan ser por una parte dirigentes y por la otra subordinados obedientes.

Educamos a los niños menores como si quisiéramos que fuesen seres libres, inteligentes, responsables y que cooperen por propia voluntad; educamos a los niños mayores como para que acepten pasivamente la tradición y para que dominen a los demás o sean dominados.

Enigmas.

Resolver enigmas es ocupación que nos tienta a muchos. Toda poesía consiste, en mayor o menor grado, en enigmas, la repuesta a los cuales es, como en el caso de Dante, científica o metafísica.

El mundo.

El tablero es el mundo, las piezas son los fenómenos del Universo, las reglas del juego son lo que llamamos las leyes de la Naturaleza y el jugador en el otro lado se esconde de nosotros.

Silencio.

Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música. El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.


Arte.

En arte, la sinceridad depende del talento. Un hombre sin talento es incapaz de expresar 'honestamente' sus sentires ni sus pensamientos. En el arte existen sencilleces más difíciles que las complejidades más enrevesadas.

Experiencia.

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. Saber es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es siempre más duro.

El Dr. Bates.

A los 17 años contraje una enfermedad de los ojos: queratitis punctata, opacidad en las córneas y me mantuvo prácticamente ciego durante 18 meses. En este lapso aprendí a leer y a tocar el piano con el sistema Braille. Fue el método del Dr. Bates, sus teorías sobre la reeducación visual efectuaron una mejora notable en mi capacidad visual. Por ello escribí “el Arte de ver” una historia de cómo recupere mi visión.
Tramposos.

Lo que pensamos determina lo que somos y lo que hacemos, y recíprocamente, lo que hacemos y lo que somos determina lo que pensamos. Las ideas falsas tienen por consecuencia malas acciones; y el hombre que se acostumbra a obrar mal, limita con ello mismo el campo de su conciencia y hasta llega a hacerle imposible pensar determinados pensamientos. En la vida, la ética y la metafísica son inter dependientes.

Inteligencia.

Las personas totalmente inteligentes son inteligentes tanto en relación a su mismo ser, como en relación al mundo exterior. Me explico: Hay una inteligencia que consiste en la captación e interpretación de las cosas y de los acontecimientos del mundo exterior, y en la habilidad especial para tratarlos; y hay esa otra inteligencia, que consiste en la captación e interpretación de los fenómenos del mundo interior, y en la habilidad para tratarlos. En otras palabras, hay una inteligencia que se refiere al 'no yo' y otra que se relaciona con el 'yo'.

Nuestra educación.

Toda nuestra educación es predominantemente verbal y, en consecuencia, no cumple la función que teóricamente se le asigna. En lugar de transformar a los niños en adultos plenamente desarrollados, produce estudiantes de ciencias naturales que nada saben de la Naturaleza como hecho primordial de la experiencia e impone al mundo estudiantes de Humanidades que nada saben de humanidad, ni de la suya ni de la ajena.

Propaganda.

Hay dos clases de propaganda: la propaganda racional a favor de la acción que está de acuerdo con el ilustrado interés propio de quienes la hacen y de aquellos a quienes está dirigida, y la propaganda no racional que no está de acuerdo con el interés propio de nadie, sino que está dictada, y excitada, por pasiones, ciegos impulsos e inconscientes ansias y temores.

La propaganda en favor de la acción que está de acuerdo con el propio interés ilustrado apela a la razón mediante argumentos lógicos basados en las mejores probanzas disponibles, con honradez.

La propaganda en favor de la acción dictada por impulsos que están por debajo del propio interés ofrece pruebas falsas, amañadas o incompletas, elude el argumento lógico y trata de influir en sus víctimas mediante la mera repetición de consignas, la furiosa denuncia contra víctimas propiciatorias extranjeras o nacionales y la astuta asociación de las más bajas pasiones con los más altos ideales.

Político.

Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.

Filosofía y propaganda.

La filosofía nos enseña a sentir incertidumbre ante las cosas que nos parecen evidentes. La propaganda, en cambio, nos enseña a aceptar como evidentes cosas sobre las cuales sería razonable suspender nuestro juicio o sentir dudas.

Dijo Hitler: "el propagandista debe adoptar una actitud sistemáticamente unilateral frente a cualquier problema que aborde’. Nunca debe admitir que tal vez esté equivocado o que las personas con una opinión distinta tal vez tengan parcialmente razón. No se debe discutir con los adversarios: hay que atacarlos, callarlos a gritos o, si molestan demasiado, liquidarlos.

Los dictadores de hoy confían principalmente en la repetición, la supresión y la racionalización: la repetición de las consignas que desean que sean aceptadas como verdades, la supresión de hechos que desean que sean ignorados. Las masas siempre están convencidas de que "el derecho está de parte del agresor activo.

Ignorancia.

La mayoría de la ignorancia es ignorancia vencible. No sabemos porque no queremos saber. Es nuestra voluntad la que decide cómo y sobre qué materias usaremos nuestra inteligencia. Quienes detectan carencia de significado en el mundo generalmente lo hacen porque, por una u otra razón, cuadra bien con sus libros que el mundo debe ser sin sentido.

Publicidad.

A cargo de la publicidad, vemos al antidemocrático, por anti racional, doctor en psicología y tiene también un título universitario en ciencias sociales. Es un analista de motivaciones, y su misión es estudiar las debilidades y flaquezas humanas, investigar esos deseos y miedos inconscientes que determinan parte tan importante del pensar consciente y el obrar abierto de los hombres. Y hace esto, no con el espíritu moralista que trata de hacer mejor a la gente, o del médico que desearía mejorar la salud del paciente, sino simplemente con objeto de abusar de la ignorancia de los demás y explotar su falta de racionalidad en beneficio de quienes lo han contratado.

Violencia.

Como siempre, el principal resultado de la violencia es la necesidad de emplear mayor violencia.

Guerra.

La guerra no es una ley natural, ni siquiera una ley de la naturaleza humana. Existe porque los hombres así lo desean; y sabemos, así nos lo enseña la historia, que la intensidad de ese deseo ha variado desde el cero absoluto hasta el máximo frenesí.

La guerra moderna destruye con el máximo de eficiencia y el máximo de indiscriminación, y en consecuencia, implica injusticias mucho más numerosas y mucho más graves que las que se pretendan enmendar. Las guerras no concluyen con las guerras; las más de las veces terminan por una paz injusta, que hace inevitable otra guerra de venganza.

Existen hoy algunas sociedades humanas primitivas -la de los esquimales, por ejemplo-, para las cuales la guerra es algo desconocido y hasta inconcebible.

¿De qué modo comunicar la lección?

La idea de que la guerra entre naciones es justa, adecuada e inevitable continúa siendo una especie de axioma y, por así decirlo, una necesidad del pensamiento. Las espantosas experiencias de los últimos treinta años no le han enseñado a la humanidad colectiva precisamente nada. Las naciones del mundo continúan pensando, sintiendo y obrando según los antiguos modos - los modos que son positiva garantía de una caída en la catástrofe. Si los aglomerados sociales son incapaces de aprender aun con la más amarga clase de experiencia, ¿de qué modo comunicar la lección indispensable?

Pacifismo.

En India se han registrado muchos éxitos importantes, y se ha demostrado que es posible preparar cantidades enormes de hombres y mujeres, para que respondan al trato más brutal con valor sereno y con una ecuanimidad que impresiona profundamente a los perseguidores, a los espectadores más próximos y, mediante la prensa, a la opinión pública del mundo entero. El empleo de la violencia siempre va acompañado por la cólera, el odio y el temor, o por el regocijo malicioso o la crueldad consciente.

Los que quieren practicar la no violencia tienen que aprender a adquirir el dominio de sí mismos; tienen que aprender a tener tanto valor moral como valor físico; deben oponer a la cólera y la malicia una firme buena voluntad y una determinación paciente de comprender y de simpatizar.

Gandi.

De él algunavez dije: Ese asceta con taparrabo, que hace creer a los estúpidos en la mortificación de la carne, no me interesa para nada. Hoy adolorido digo: ¡Cómo pude…!

Cambiar de ideas.

En efecto, es privilegio del artista evolucionar y cambiar.

Miedo.

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Papeleta.

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.

Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro.

Genio.

El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.

Evolución.


Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.

Entrenamiento.

Por muy lentamente que te parezca que pasan las horas, te parecerán cortas si piensas que nunca más han de volver a pasar.

¿Los ajedrecistas se hacen solos?

Los buenos fines no pueden realizarse por medios inadecuados. Los medios por los cuales tratamos de realizar una cosa tienen por lo menos tanta importancia como los mismos fines que tratamos de lograr.

Aprender.

Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado. En la mayoría de los casos la ignorancia es algo superable...

Innovación.

Donde el libre ejercicio de la inteligencia se permite, siempre hay personas que están dispuestas a emplear su ingenio para juzgar los fines que tradicionalmente se persiguen y también para inventar procedimientos efectivos para lograrlos. Es gracias a estos individuos, que la esencia misma de la idea de las transformaciones necesarias germina.

Entrenador sangre sudor y lágrimas.

La repugnancia a aceptar ideas preconcebidas y convertir la opinión de uno mismo en tesis antes que en hipótesis de trabajo es precisamente lo que constituye la marca de calidad, lo que constituye la naturaleza ética esencial de la actividad científica.

En las actuales circunstancias, el sistema educacional está concebido como para que produzca el mayor número posible de tontos inteligentes. No se puede proceder inteligente respecto de aquello que se ignora.

Para que uno pueda proceder inteligentemente consigo mismo, uno debe estar advertido de los verdaderos móviles que lo animan, de las fuentes secretas de su pensamiento, de sus experimentaciones y de sus acciones, de la naturaleza de sus propios sentimientos, impulsos y sensaciones, y de las circunstancias en que uno es responsable de su buen o mal comportamiento.

Saber.

La persona inteligente busca la experiencia que desea realizar.

¡No la vi!

Una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante. Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore.

Transhumanismo.

El termino no es mío, es de mi hermano Julian, él escribió: "La especie humana puede, si así quiere, transcenderse a sí misma, no sólo enteramente, un individuo aquí de una manera, otro individuo allá de otra manera, sino también en su integridad, como humanidad. Necesitamos un nombre para esa nueva creencia. Quizás transhumanismo puede sirvir: el hombre sigue siendo hombre, pero trascendiéndose a sí mismo, realizando nuevas posibilidades de, y para, su naturaleza humana".

Agnosticismo.

Mi abuelo Thomas Henry Huxley, naturalista y fisiólogo, discípulo de Darwin, acuñó el término agnosticismo. Mi abuelo escribió al respecto: "Cuando alcancé la madurez intelectual, y comencé a preguntarme si era un ateo, teísta o panteísta, materialista o idealista, cristiano o librepensador, me encontré con que mientras más aprendía y reflexionaba, menos cerca estaba la respuesta, hasta que llegué a la conclusión que no tenía arte ni parte en ninguna de estas denominaciones excepto la última.

La única cosa en la cual esta buena gente estaba de acuerdo era en la que yo difería de ellos. Estaban bastante seguros de que habían alcanzado una cierta "gnosis", de que habían solucionado más o menos el problema de la existencia; mientras que yo estaba seguro de que no lo había hecho, y tenía una convicción bastante fuerte de que el problema era irresoluble. Y, con Hume y Kant de mi lado, no podía pensar de mí como presuntuoso por aferrarme a esa opinión.

Así que me puse a pensar, e inventé lo que concebí como el titulo apropiado de "agnóstico". Vino a mi mente como la sugestiva antítesis del "gnóstico" de la historia de la iglesia, que profesaba saber tanto de las cosas que yo ignoraba; y aproveché la primera oportunidad de hacerla desfilar en nuestra Sociedad, para demostrar que yo también tenía cola, como los otros zorros.

Es erróneo que una persona diga que está seguro de la verdad objetiva de una proposición a menos que pueda dar evidencia que justifique lógicamente esa certeza. Esto es lo que el agnosticismo, y en mi opinión, todo lo que es esencial para el agnosticismo".

Burgués.

Es el perfecto animal humano domesticado.

GM.

Las personas debemos el progreso a los insatisfechos.


Sicodelia

Es la adaptación al castellano del inglés psychedelia, un neologismo formado a partir de las palabras griegas ψυχή, "alma", y δήλομαι, "manifestar". La palabra psicodélico fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma"

El uso de las drogas psicodélicas.

Algunos científicos y humanistas, convencidos de las posibilidades benéficas de las drogas psicodélicas para los humanos, han investigado y promocionado su uso responsable, entre ellos se cuentan Albert Hofmann, , Humphry Osmond y Timothy Leary, yo mismo. El uso medicinal de estos fármacos constituye la psicoterapia psicodélica.

Albert Hofmann.

Hofmann fue doctor Honoris Causa en Harvard, Zurich, Estocolmo y Berlín y fue también eterno candidato al Nobel de Química. Durante la investigación de los alcaloides del cornezuelo del centeno -un hongo parásito de las gramináceas-, que Albert absorbió 'accidentalmente' una pequeña cantidad de LSD-25, el compuesto visionario más potente descubierto hasta el momento.

En la historia del LSD Hofmann relata las primeras investigaciones que se llevaron a cabo con la LSD, sobretodo en el campo de la psiquiatría, por el potencial de esta sustancia de desvelar lo oculto que hay en la mente humana (el inconsciente).

Jünger.

Jünger tuvo siempre la opinión de que el uso de estos fármacos debería mantenerse en una esfera restringida de intelectuales, poetas y filósofos, mientras que yo, mantengo la expectativa de que un uso más amplio de estas herramientas pudiera ofrecer una oportunidad de 'iluminación' a amplias capas de la sociedad.

Leary

Él optó por la popularización sin restricciones de estas sustancias, situándolas en la base de lo que pretendía que fuera una revolución cultural, con mayúsculas, en la sociedad occidental.

Las puertas de la percepción la escribió usted bajo el influjo de la Mezcalina

Sí, y a continuación recita los versos de " en los versos de William Blake:

Si las puertas de la percepción se abrieran todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito. Dado que el hombre se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de las estrechas rendijas de su propia caverna"

Cito a Husley el Haiku de Shiki:

Rosas:
Las flores son fáciles de pintar;
Difíciles las hojas.

Expresa, de manera indirecta, exactamente lo que yo entonces sentía: la excesiva y demasiado evidente gloria de las flores, en contraste con el milagro más sutil de su follaje.

John C. Lilly

Biólogo, Medico psicoanalista, inventor Fue también un pionero en el intento de la comunicación -interespecies- entre los seres humanos y los delfines

Lilly poseia conocimientos de neuroanatomía, neuropsicología, electrónica, biofísica y teoría de la informática- contribuyó a descifrar los circuitos cerebrales del placer y del dolor

Lilly se pregunto alguna vez ¿Qué le pasaría al cerebro si se le privara de toda información sensorial? La mayoría de los científicos pensaron que sin estimulación quedaría inconsciente, pero nadie hasta el memento lo había intentado. Lilly construyó el primer tanque de aislamiento - un tanque oscuro, insonorizado, con vacío ultrasalino, cuya primera versión requería unas gafas de buceo- y se sumergió en él.

En vez de quedar adormecido en semejante mar artificial, el cerebro de Lilly provocó su sorpresa al experimentar sueños, ilusiones, trances, apariciones místicas y viajes extracorpóreos. "Estás inmerso en un silencio embrionario a doscientos kilómetros en el espacio profundo -escribía en The deep self, un libro que cuenta sus vivencias en el interior del tanque -, y de repente el conocimiento, la vibración universal, empieza a impregnar la conciencia, precipitándose en todas direcciones.

Utopías químicas.

una "pildora para la verdad y la belleza". Sería algo como la psilocibina pero no tóxica. Además el hombre podria activar o desactivar sus efectos a voluntad. Debemos reconocer que la gente ya selecciona productos quimicos que alteran su conciencia. No se contentan con dos semanas de "vacaciones al año"

E2-E4

Manuel Göttsching produce en su casa esta cinra. Surge como una improvisada pieza de casi una hora de duración dividida en nueve pistas ininterrumpidas. Un intenso viaje cuyos primeros compases parten del más absoluto silencio. Poco a poco la música alza el vuelo y en apenas unos minutos ya bate sus alas hacia un mar de repeticiones, ecos infinitos y ritmos que cabalgan y se reciclan una y otra vez hasta perderse en las profundidades. Aparecen entonces las primeras melodías y comienza la descarga de endorfinas.

El track sigue fluyendo, como una nana electrónica que te abraza y te mece, te agita y te arroja a un anestesiante letargo. Parece que el ritmo cesa, pero entonces surge la guitarra de Göttsching, primero tímida, después inspirada y brillante. Y cuando uno cree que ya lo ha escuchado todo, siempre descubre algo nuevo, como que a lo largo de todo el corte el bombo ha estado golpeando tres veces y no cuatro. El viaje continúa, y así hasta que guitarra y sintetizadores se funden en una apoteosis que se extiende hasta las últimas notas. Por fin se hace la calma, y la música cesa.

Un mundo feliz.

El Mundo Feliz de mi fábula, la conducta socialmente deseable queda asegurada por un doble tratamiento de manipulación genética y acondicionamiento postnatal. Las criaturas se gestaban en botellas y se obtenía un alto grado de uniformidad en el producto humano mediante la utilización de huevos de un limitado número de madres y tratando cada huevo de modo que se dividiera una y otra vez, produciendo gemelos en hornadas de cien o más. Era posible así producir uniformes mentalidades maquinales para máquinas uniformes. Y la uniformidad de estas mentalidades maquinales quedaba perfeccionada después del nacimiento con el acondicionamiento infantil, la hipnopedia y una euforia química el "Soma"

Las gentes son felices; tienen cuanto desean, y no desean nunca lo que no pueden tener. Están a gusto; están seguras; nunca están enfermas; no tienen miedo de la muerte; viven en una bendita ignorancia de la pasión y la vejez ¡no están cargados de padres ni madres; no tienen esposas, ni amantes que les causen emociones violentas; están acondicionados de tal suerte que, prácticamente, no pueden dejar de comportarse como deben. Y si cualquier cosa no anda bien, ahí está el soma.

Televisión.

Sentados ante sus televisores es donde cualquier historia o noticia, por dramática que sea, se "ablanda", se "trivializa", sentados cómodamente ante su televisor, y con garantía de pan suficiente a la hora de comer, ¿quién tiene interés en gobernarse o confrontarse a sí mismo?

¿Quién, ya ahí, quiere ser libre? Diremos hágannos sus esclavos pero aliméntennos, aliméntennos con pan y /o con televisión.

Hombre.

Tal vez, sólo los genios son verdaderos hombres.

Mirones.

Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos.

Concentración.

El hombre silencioso no presta testimonio contra sí mismo.

Nuestro sistema educativo.

En un mundo donde la educación es predominantemente verbal, las personas muy cultas hallan punto menos que imposible dedicar una seria atención a lo que no sea palabras y nociones. Siempre hay dinero y doctorados para la culta necedad de lo que constituye entre los eruditos el problemas más importante: ¿Quién influyó en quien para decir tal o cual cosa en tal o cual ocasión. En cambio, apenas se hace el menor caso a las humanidades no verbales, a las artes de percibir directamente los hechos concretos de nuestra existencia.

La palabra.

Cuanto más pienso en ello, más me convenzo de que hay algo inútil, mediocre y hasta -siento la tentación de decirlo - afectado en la palabra- En cambio, ¡cómo impresiona la gravedad y el silencio de la Naturaleza, cuando se está cara a cara con ella, sin nada que nos distraiga.


¿El colofón a  esta entrevista?

Es bastante vergonzoso haber estado ocupado durante toda la vida por el problema del ser humano y haber descubierto que uno no tiene mucho más que ofrecer. A modo de consejo, el consabido: intenta ser un poco más amable.

Idea y recopilación.

Dr. Gabriel Capó Vidal.