viernes, 18 de marzo de 2016

Susana Graff Mi profesión es ser libre







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Mi profesión es ser libre



Susana Graf nació en Munich Alemania es hija de José Graf; que por amor a la madre de Susana dejó el sacerdocio, y de Susanna Zimmermann; que por amor a Graf, dejó a su familia, la cual se oponía a su unión con José. Ambos dejaron la Rusia y emigraron a Alemania. José Graf se dedicó entonces a la pintura y a una vida de bohemia. También fue "hipnotizador y magnetizador" Ambos procrearon catorce hijos, de los cuales solo ocho de ellos sobrevivieron a la infancia.

Su padre José le enseño el ajedrez a Susana a la edad de cinco años, cuando ella creció, su padre se negó a que su hija asistiera a los cafés, con el siguiente razonamiento: ¡Es inaudito que una muchacha joven, quiera jugar ajedrez con los hombres, imposible! José era un ser posesivo y brutal.

Susana actualmente vive en Greenwich Village en Nueva York, y es una de las mejores jugadoras de ajedrez, su elo actual es de 2431, considerada por mucho tiempo la segunda mejor del orbe. En su juventud fue rebelde, huyó del hogar, trabajó de niñera, también frecuentó y durante una temporada habitó el barrio de los artistas. Vivió en un internado con las monjas, de las cuales dice: unas eran buenas personas y otras malas. A los diecisiete años, fue la campeona femenina de Munich y ganó el torneo de Semmering. Ha intentado con pasión ser la campeona mundial.

Susana, hoy Sonja, habla un perfecto español. Es una mujer de pelo gris, madura, sensible, elegante y bastante agradable, viste una blusa blanca, pantalones color vino, y unas gafas que ocultan sus ojos. Ha triunfado en el Campeonato Femenino de California y en el Campeonato Femenino de los Estados Unidos: compartiendo el campeonato con Gisela Kahn.

La he felicitado por su recién título de Campeona de los Estados Unidos. Sonja bebe de su vaso y comenta con una sonrisa: Gracias, y enciende un cigarrillo más.

Nos cuenta que su interés por el ajedrez profesional se despertó tarde y relata: En una ocasión regresando de hacer unas compras por la ciudad de Munich pase enfrente de un club de ajedrez, ensimismada me quede mirando una de las partidas.

La partida entre un hombre y una joven me cautivó tanto que mis facciones instintivamente debían delatar todos mis pensamientos. Cuando la muchacha jugaba, a mi entender de manera catastrófica, dominaba en mi cara una rabiosa expresión de desencanto, por el contrario después de las buenas jugadas del hombre, se podía ver en mis facciones una amigable expresión de asentimiento, así estuve cerca de dos horas y media delante de esa ventana, embelesada, sin que en el mundo de mis pensamientos existiera otra cosa que el ajedrez.

De repente fui interrumpida, fue un sobresalto y detuve mi observación, un ajedrecista se hallaba junto a mí,  explicando y a la vez  disculpándo su presencia a mi lado. Me dijo que había comprendido, por mi actitud, lo aficionada que era yo al ajedrez y que, por tanto, debía entrar y jugar alguna partida. Magnifico - pensé - mis deseos iban por fin a cumplirse, al principio respondì, titubeando, que no podía jugar porque sólo sabía lo poco que había visto en mi casa, pero el ajedrecista insistió: Ahora debe usted venir, hemos comprendido que le gusta el ajedrez y no la dejaremos ir. Le seguí al interior del café, buscó un contrincante, del cual no tuve ningún interés en saber quién era, y fue cómico, le gané. Me emocioné ante los aplausos, que parecía no tener fin.

Usted debe venir todos los días - me dijeron -, no puede llegar lejos en el ajedrez con sólo desearlo. ¡Que importaba la riña y los sermones, en casa por llegar 4 horas tarde! Mi decisión estaba tomada, tenía suficiente edad y decidí dedicarme a mi querido ajedrez, no si la ferrea oposición de mi padre.
Sonja triunfó dos veces ante Rudolf Spielmann durante unas simultáneas. Empato con Keres. Cuenta: fui campeona de Alemania, viaje por toda Europa para adquirir más experiencia. El ajedrez me procuró una vida libre e independiente, conocí gente, y me alejé de lo que más despreciaba: de mi padre y del social nacionalismo de Hitler.

Su cara se ilumina cuando recuerda a su amiga inglesa Vera. Jugué contra Menchik en un encuentro amistoso en Amsterdam y en un match oficial por el Campeonato del Mundo en Semmering. En Argentina, en este país del sur de América obtuve el segundo lugar con una puntuación de 16-3, detrás de Menchik que tenía una puntuación de 18-1.


Susana Graf

Graf, en EE. UU.

Quien ha visto a Sonja jugar en su juventud, sabe de su elegancia, de su ser emocional, agitado, como un colibrí y de sus dedos que enroscaban lápices, plumas o cigarrillos.

Fui excluida del equipo alemán durante la olimpiada en Argentina por no simpatizar con la ideas del régimen nazi, Y aclara: no fui precisamente el ideal femenino ario. Incluso me decían, “Gitana” por mi vida emancipada y sin prejuicios sociales. Fue entonces que participe en ella, bajo la bandera internacional de un país ficticio: "Libertad"

¡En Argentina me confeccionaron una bandera, con la más bella palabra impresa: Libre ¡Y libre ha sido mi bandera! En la justa campeonato femenil, gane 16 partidas y perdiendo sólo tres una de ellas con Menchik. Al mencionar nuevamente el nombre de la inglesa; su ser, se alerta, sus músculos se tensan, su rostro refleja vivencias lamentables: ¡Perdí una partida ganada, “encontré” tres jugadas dudosas o si quiere puede llamarles estúpidas, que me hicieron perder!
Pensativa aún, retoma el hilo de la charla: En fin durante mi estancia en Argentina, Alemania invadió Polonia y esto cambio para bien el curso de mi vida.

Se le explica a la autora de los libros publicados en Argentina "Así juega una mujer" y "Yo soy Susann", discípula de Tarasch que al nombrársele una palabra deberá mencionar en forma libre lo que le venga en mente. A continuación la transcripción de sus respuestas.

El ajedrez.

- El juego ciencia, al menos para mí se convirtió en un medio de escape mental. El juego fue una forma de valorarme, confirmarme en una competencia intelectual. ¡Cuando juegas al ajedrez todo tu cuerpo funciona!

Viajar.

-Amé viajar, amo el viajar

La cafetería de consejo del Hotel Peterhof en Marienplatz.

-Un bello lugar, espacio del "club de Tarrasch".


Graf , 1935
Las normas.

-En el ajedrez la respeto. En la vida debí luchar contra ellas, jugando ajedrez, batallando en torneos de hombres; venciendo las trabas sociales.

George Sand.

-Al igual que ella comencé a preferir el uso de vestimentas masculinas. Este disfraz masculino me permitió vivir en plena libertad. "Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento" La frase es de Sand. En un mundo de hombres, me he comportado a veces como uno más, he sido libre de vivir mi vida.



Graf , 1936

Jugar en los cafés.

-El círculo del Maestro Hermann Geist y del Dr. Eduard.

Señorita Müller.

-Johanna la mejor jugadora de Munich en ese entonces. Después de ganarle tres partidas abandonó el salón molesta. La segunda partida fue especialmente bonita, conseguí darle un mate con dos caballos muy similar a una famosa partida de Paul Morphy.

Siegbert Tarrasch.

-Lo conocí cuando el tenia 70 años. Fue mi preceptor y amigo, de una lucidez asombrosa, pronto tuve un lugar habitual en su mesa, en el círculo, al lado de los maestros: Hermann Geist y del Dr. Eduard Dyckhoff.

"La pequeña Morphy".

-Sobrenombre que me pusieron mis amigos después de ganarle a la joven Müller. Injustificado, yo siempre he jugado posicionalmente e intento ganar por la acumulación de pequeñas ventajas.


Sonja Graf en 1936

Graf , 1936

Pieza tocada pieza jugada.


Noté en un maestro, que se sentó sobre sus manos y estudió detenidamente una posición complicada. Esto me sorprendió, después le pregunte por qué actuó así. Para evitar los errores, me respondió, y después se jactó: “las manos son los peores enemigos para la realización de combinaciones en el ajedrez”.


Graf


Herman Steiner y Sonja Graf


Steiner y Graf





Herman Steiner.

-Un buen amigo. Nació en Dunaszerdahely. Steiner llegó a la ciudad de Nueva York muy joven. Durante un tiempo, fue boxeador. A los 16 años fue miembro del Club de Ajedrez húngaro y el Club de Ajedrez de Stuyvesant. Con la experiencia adquirida en la activa escena de ajedrez de Nueva York, Steiner rápidamente desarrolló su habilidad en el ajedrez y en 1929 empató por el primer lugar con Jacob Bernstein en el campeonato del estado en Buffalo .
El mismo año fue el primero en la Reserva Premier en Hastings , Inglaterra. Steiner salió de Nueva York, estableciéndose en Los Angeles en 1932.

Se convirtió en editor de ajedrez del diario Los Ángeles Times, ese año escribía una columna de ajedrez. Formó un Club de Ajedrez. Steiner y formó más tarde, el llamado Grupo de Ajedrez de Hollywood, que fue visitado por muchas estrellas de cine como Humphrey Bogart , Lauren Bacall , Charles Boyer y José Ferrer .

El Grupo de Ajedrez Hollywood organizó el Torneo Panamericano Internacional en 1945 y el Segundo Panamericano de Ajedrez Congreso en 1954. Steiner jugó tres partidos de desafío contra Fine, como sabe uno de los mejores jugadores del mundo. Fine ganó los tres partidos: por 5 ½ ½ -4 en Nueva York 1932, por 3 ½ - ½ en Washington, DC 1944, y por 5-1 en Los Ángeles 1947.






Charles Boyer jugando contra Bogart en 1945
(en el centro Herman Steiner y Lauren Bacall).





Vera Menchik.

-Una mujer maravillosa, una bellísima compañera. Tengo los mejores recuerdos de mi amiga. Recuerdo haber leído un ejemplar del British Chess Magazine, después de su absurda muerte, debajo de los escombros, por las bombas alemanas arrojadas sobre Londres, donde se escribía: "La muerte de Miss Vera Menchik elimina no sólo la mujer más grande jugando ajedrez de todos los tiempos, sino una personalidad encantadora". 

También decía algo como que "el juego de ella, se caracterizó por la sólida posición de juego, con la clara finalidad de lograr un final favorable del juego y evitar las complicaciones. Pero el redactor, agregaba, que Vera carecía de imaginación e inventiva y agregó, el prejuicio, de que la mujer es en el ajedrez aburrida o poco interesante. ¡Qué estupidez, que majadería fueron estos comentarios machistas!

Graf y Menchik. Nottingham 1936

Graf y Menchik, 1936

Goebbels.

-Un criminal nazi. No me permitió jugar por Alemania, debí viajar a Inglaterra y desde ahí partí rumbo a Sudamérica. Los argentinos me hicieron una bandera con la palabra Libre, he jugado en virtud de ello.

Piriápolis".

Un trasatlántico belga en el que viajaron 90 ajedrecistas de Europa a la Argentina para participar el Torneo de las Naciones, alguien, no sé sí Tratakover le llamó el Arca de Noe.

Desafortunadamente yo no viaje en este navío, que zarpo de Amberes. Convivir durante el largo viaje con tantos ajedrecistas, me hubiese encantado, me perdí de una experiencia sin igual. Debí hacerlo desde Inglaterra, donde conseguí con el cónsul el permiso para hacerlo. El régimen nazi, no deseaba que yo participase, como ya le conté.

En el mismo vapor viajo de regreso Vera, feliz con su novena Corona mundial, solo para encontrar la muerte, en una Europa desgarrada por la guerra.

Durante el desarrollo del Torneo de las Naciones Alemania declaró la Guerra. Entonces los ingleses optaron por dejar la competencia. Se acumularon las protestas; tanto de los alemanes, como de Francia y Polonia, que ya estaban en guerra con Alemania, tanto así, que se pactaron y se declararon igualados a dos puntos los matches entre Polonia-Alemania y Francia-Alemania.

El teatro Politeama, ubicado en la avenida Corriente, se convirtió en un tablero político, la agitación era evidente en muchos de los presentes, Alemania intentaba imponer sus criterios. El detrimento fue visible en la calidad de las partidas, la preocupación, la crispación y la desvalorización moral en muchos era notoria.

Los alemanes obligaron a los checos, para que contendieran como un “Protectorado” denominado de Bohemia-Moravia. Ya que Austria y Checoslovaquia habían dejado de existir como naciones independientes, Incluso tantearon que la esvástica nazi representara a Checoslovaquia, solicitud que no prosperó ante la cordura del comité. Así es que vimos ondear la bandera tricolor de Checoslovaquia.

Con la bandera der Palestina participaron europeos cuyo origen era judío. Su capitán fue el austriaco Moshe Czermiak.

Polonia no pudo vencer a los alemanes que resultaron campeones, por una mínima diferencia de medio punto.

El dolor se hizo presente, en varios de los jugadores, Teodor Regedziński . un jugador polaco, de gran estatura, se encontraba consternado, cuando supo que Alemania ataco e invadió a Polonia. Perdió la concentración ante un rival más débil y fue derrotado en su partida.

Polonia: Frydman, Tartakower, Regedzinski y Sulik

Polonia: Frydman, Tartakower, Regedzinski y Sulik , 1939

Él resolvió regresar a Lodz su pueblo, que había sido bombardeado por los nazis, y decía, a quienes querían oírlo, en polaco, en alemán, en ruso, en inglés y francés, que son los idiomas que él hablaba, que intentaría llegar a Polonia “Sé que me espera la miseria y el dolor, pero no puedo abandonar a lo único que justifica mi vida: mi hogar no podría vivir sin saber cómo y cuanto sufren mi esposa e hijos”

Después supe que al llegar a Alemania, ya lo esperaba su esposa. Los polacos tomaron como una traición que Teodor optara por la Alemania de Hitler.

Con el nombre de Theodore Reger participó en los torneos patrocinados por los nazis. Incomprensiblemente regresó a Polonia, donde el régimen comunista lo condeno a 4 años de trabajós forzados en un campamento, lo cual deterioró su salud. Me entere que su mujer murió durante esta cruenta guerra.






Moisés Mendel Najdorf

Él también aprendió a jugar a lado de Saviely Tartakower, un hombre sabio, poseedor de una gran cultura. Najdorf nació en Varsovia. Como a mí, la guerra le sorprendió, fuera de su hogar. Estuve al tanto que los nazis asesinaron a su esposa, a su hija, a su padre. Perdió a sus hermanos, a todos sus seres queridos. ¡Qué tiempos tan tristes, tan amargos, desgarradores y sin consuelo debió pasar Miguel. Se quedó a vivir en la Argentina y volvió a formar una familia. El ajedrez argentino creció con sus enseñanzas. La nuestra fue una diáspora que dio sus frutos.
Las lagrimas asoman a los ojos de Sonja, le ofrezco un pañuelo y después de una pausa le pregunto sobre Rudolf Spielmann.

-Le gané dos simultáneas me dio confianza para jugar en torneos internacionales. Huyendo de los nazis fue a parar a Suecia. Fue una lástima que muriera solo y olvidado a causa de la guerra.



Graf en Argentina 

¿En Argentina se encontró con los clubes de ajedrez, que no existían en Europa?

Sí, en Europa se jugaba en los cafés, ahí se hacia uno, un experto en el ajedrez. Me llamó la atención que los ajedrecistas argentinos, aunque aman el juego, no lo practican como sus colegas europeos. En casi todos los clubes, los socios prefieren mirar o conversar, a trabarse en una lucha ajedrecística, y es raro que las grandes figuras del ajedrez argentino, jueguen entre ellos partidas que no sean de torneos.
Parece que huyeran y se muestran reacios a jugar el más liviano "ping-pong". Y note con perdón de todos, que prefieren hacer comentarios sobre sus virtudes, que jugar una partida para demostrarlas. Sin embargo, tienen algunas figuras de renombre universal, que no necesito mencionar aquí, y que son verdaderos campeones, pero que desgraciadamente actúan muy poco en torneos.




Graf en Argentina

En Argentina

Doctor Max Euwe.

-Decidió organizar un match entre Vera y yo por el Campeonato Femenil del Mundo. En ese entonces ella contaba con cuatro títulos mundiales. La primera partida la gané, después fue el caos, al enfermarme de una gripe atroz; juegue con fiebre e intensas cefaleas Después de la justa debí guardar cama por 14 días. En nuestro segundo encuentro los resultados fueron 9 victorias para Menchik, dos para mí y cinco tablas.




Graf y Euwe. 1933 / 1934. De la colección Mädler

Graf y Euwe

Sus libros.

En Argentina escribí dos libros: "Así juega una mujer" y "Yo soy Susann".

Así juega una mujer
Sonja Graf-Stevenson.

-Me desposé con Vernon Stevenson, un marino mercante, a quien llevé al puerto seguro del matrimonio. Sonja sonríe

Su padre.

-“El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece”. Citando a Sand.

¿Volvió usted a ver a su madre o a su padre?


-No, jamás, en sus ojos se vislumbra el rencor.

¿Un buen recuerdo de Buenos Aires?

-Contendí en el Campeonato Femenil del Mundo y terminé segunda. Cuatro derrotas sufrió Menchik a lo largo de su vida en sus 101 partidas en los diversos campeonatos del mundo y tres de ellas fueron conmigo.

¡Aún recuerdo el Hotel Español, en la plena Avenida de Mayo! En Argentina aprendí el español.

Menchik y Graf, 1939

Menchik y Graf, 1939

Sonja se sirve otro trago. Aprovecho para nombrar a Gisela Kahn Gresser.

-Una excelente ajedrecista americana, bueno, también desde hace años lo soy, al adquirir la nacionalidad, he representado a los Estados Unidos. Compartí con ella el primer puesto del Campeonato Americano.

Los ajedrecistas se hacen solos.

¡Qué tontería! fui alumna de Doctor Dyckoff, Tarasch y doy clases en el instituto: Queen’s Pawn Chess Emporium.

Moshe Czerniak.

-Pude ganarle.

Dr. Dyckhoff.

-Cuando lo conocí, entablamos el siguiente dialogo:

Jovencita, ¿cuándo ha aprendido a jugar al ajedrez? ¡Nunca!, fue mi pronta respuesta. ¿Cuántos libros de ajedrez ha estudiado usted?- a lo que replique: ¿Pero, es que existen libros dedicados al ajedrez? y solté una franca carcajada.-
Me dijo: Usted es ya un pequeño genio del ajedrez y yo intentaré que sea una maestra mundial. Por poco me da un síncope. Así se convirtió el Dr. Dyckhoff en mi profesor. Me enseñó los principios fundamentales del Dr. Tarrasch. Un estilo abierto y libre en consonancia con mi temperamento. Fue la base para mi enseñanza.

Campeonato mundial femenil dentro del torneo de las Naciones en Buenos Aires.

-Lo recuerdo bien. Fue en el mes septiembre, por la noche me enfrenté a mi amiga Vera Menchik. Un público numeroso se congregó alrededor de la mesa de juego. Me satisfizo estar superior en la mayor parte del juego. Después no conseguí jugar con exactitud, desconsolada, lloré esa noche.

Menchik y Graf, 1939

Menchik y Graf, 1939

Berna Carrasco.

Jugadora chilena la conocí en Argentina en este Torneo de Naciones logró el tercer puesto, superando a calificadas exponentes europeas.

¿Recuerda la tabla final?

- Vera Menchik primer lugar, yo el segundo, los siguientes sitios los ocuparon: Berna Carrasco , Frield Rinde, May N. Karff , Milda Lauberte, María Teresa Mora, H. Roodzant,. Janecek Paulette Schwartzmann, lngrid Larsen, Dora Trepat, Lugeharg Anderson Reischer, Maria A. Berea, Aegemans Stoffels, María A. de Vigil, Raclauskiene,. Ruth Bloch Nakkerud y una mujer de apellido Lougheed me parece.


¿Cuales fueron sus sentimientos al perder ante Vera?

Nunca sentí un dolor más grande en mi carrera de ajedrez.


¿A quienes recuerda de los Jugadores varones?

A Buenos Aires llegaron 26 equipos; estos eran los de Alemania, Argentina, Bohemia y Moravia, Bolivia, Bulgaria, Brasil, Canadá, Cuba, Chile, Dinamarca, Ecuador, Estonia, Francia, Guatemala, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega, Palestina, Paraguay, Perú, Polonia, Suecia y Uruguay

-Recuerdo a Keres de Estonia, guapo y muy agradable, al culto, simpático y ocurrente Tartakower, a Stahlberg, a Lundin, ambos de Suecia, a Mikenas, de Lituania. Entre los alemanes, a Eliskases, a Michel, a Engels, a Becker y al tempestuoso Reinhardt; entre los ingleses, a Alexander y Thomas; entre los del protectorado de Bohemia y Moravia a Foltys, Pelikan y Skalicka; a Petrovs un letón y entre las nuevas revelaciones, al polaco Najdorf y al canadiense Yanofsky.

Graf, 1939

Graf, 1939

¿Quiénes se quedaron en Argentina?

-Jiri Pelikan, Gideon Stahlberg, Paulin Frydman, Erich Eliskases, Paul Michel, Ludwing Engels, Albert Becker, Heinrich Reinhardt, Moshe Czerniak, Zelman Kleinstein, Meir Rauch, Markas Luckis, Ilmar Raud, Movsas Feigins, Karel Skalicka, Franciszek Sulik, Aristide Gromer, Christian De Ronde, Paulette Schwatzmann, y yo entre otros.

Todos decidimos quedarnos en Argentina y no volver a una Europa en guerra. Abjuré de Alemania.

Graf, 1941

Graf, 1941


¿Conoció a Alekine?

Cambiemos de tema.


 Koltanowski


George Koltanowski.

Soja se sonroja y me dice: En España, en la casa del campeón catalán Ángel Ribera Arnal, charlamos y saboreamos un café; George, Ribera, alguien más, y yo. Es un tipo encantador, muy gracioso, con una memoria fotográfica, excelente persona, Recuerdo que alguien le preguntó durante la reunión: si era lógico casarse con un jugador de ajedrez? y Kolta contestó: ¡Depende de si acostumbra a cambiar las damas!

Sonja no para de reír, después de una pausa, cuenta: En España viví la vida con frenesí; asistí a muchas fiestas, a muchos bailes, ¡Lo pase de lo mejor! 

He leido su libro "Aventuras de un maestro de ajedrez", donde relata sus giras dando exposiciones simultáneas con los ojos vendados. Él que fue un formidable jugador a ciegas, conoció a su esposa Leah en una cita a ciegas en Nueva York  Sonja vuelve a reir

¿Continuó jugando en Argentina?

Sí, desde luego, participé en muchos torneos, hasta el año 47  El principal de ellos, el que organizaba la Federación Argentina de Ajedez y donde asistian: Herman Polnik, Nadjorf, Czerniak, Ståhlberg, Eliskases, Héctor Rossetto, Roberto Grau y otros ajedrecistas.



"Yo Soy Susan".

 El recuento de los abusos físicos y psicológicos que sufrí durante mi infancia.

Yo soy Susann
Lisa Lane.

-Excelente ajedrecista, también es aficionada a la pintura, odia la música. En su departamento, no existen: ni la radio ni la televisión, dice que la música interrumpe su proceso de pensamiento. Conocí a sus gatos, dos preciosos siameses Nimzovitch y Philidor. Ha sabido manejar muy bien la publicidad.

Rock and Roll.

-La música de hoy, de los jóvenes, la era del bolígrafo.

Graf, 1946

Graf, 1946
La noche.

-Disfruto el cabaret, las fiestas, la vida social.

La píldora anticonceptiva.

-Yo viví una infancia desdichada, y en mi adolescencia grandes momentos de soledad y rabia. Mi padre fue un ser brutal; mi padre fue un bribón, que atropelló la moral. Mis hermanos era más o menos aceptados y queridos, según el color de su pelo o de su piel.

Mi padre fue un bribón, que abuso de la inocencia. De mis padres recuerdo las grandes decepciones por las que mi hicieron pasar, la dominación, la pasividad de mi madre, la pobreza de la familia, las limitaciones. Todo ello me marcó, y me obligo a huir del hogar. Siempre sentí un gran agujero dentro de mí, un gran vacío.

Susana Graf


¿Cómo describe ese gran vacío?

-¡Permítame terminar! He leído sobre la píldora, me parece que impide la ovulación. Mi madre no hubiese sufrido tanto, ni haber pasado por tantos embarazos no deseados y por la muerte, debida a la penuria de mis hermanos. Me parece un logro, que las mujeres se embaracen únicamente cuando lo decidan. Yo hubiese sido una niña deseada y feliz.

Respecto a esa sensación; es como sí yo me fuera de mi cuerpo, ausentándome… dejándolo vacio.... Esa oquedad, la he vivido muchas veces. Ante la distimia, he abusado del alcohol, del cigarro, de la vida social… Gracias al ajedrez, muchas veces he recobrado mi autoestima.

El mundo que le toco vivir.

-Una sociedad rematadamente machista.

¡Es usted atrayente, como una estrella de cine!

                                                                  


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