domingo, 24 de enero de 2016

Genio y locura. Diferencias y similitudes entre Morphy y Steinitz.



Wilhem Steinitz provenía de una familia de comerciantes judíos y de bajos ingresos económicos. Fue el noveno de trece hijos. Sus padres deseaban que su hijo se dedicara a estudiar el Talmud ( obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, sus tradiciones, sus costumbres, sus leyendas e historias). Cuatro de sus hermanos, los más pequeños murieron en la infancia. Los problemas de dinero y la mala salud obligaron a Steintz a abandonar la escuela.

Wilhem pronto se interesó en el ajedrez, que había aprendido con su padre, sus progresos fueron rápidos. Fue entonces cuando Steintiz se paseaba por los distintos cafés, donde apostaba al jugar al ajedrez, por la necesidad de dinero. Convirtiéndose al poco tiempo, en el jugador más fuerte de Viena.

Morphy llevo una vida distinta, fue parte de una familia acaudalada. Paul no careció de nada. El ajedrez era practicado por todos los varones de su familia: su abuelo, sus tíos y su padre. Aprendió a temprana edad las reglas y los movimientos de las piezas del ajedrez que encendieron su imaginación. Algunas veces a la hora de comer, soltaba sus cubiertos y en el mantel cuadriculado de la mesa, ponía un problema de ajedrez, que rondaba en su mente. Pronto venció a su tío Ernest campeón de Louisana. Jugó con él sus primeros juegos, con una venda en los ojos.

Steintiz y Morphy fueron de baja estatura. Uno un jugador hosco, huraño, irritable, poco popular. El otro un caballero, delgado, de finas maneras; educado, agradable, de buen trato, que dejaba una buena impresión a quien le conocía. Predominaba en él la gentileza, de la que carecía Steinitz.

El padre de Charles Morphy consideraba al ajedrez un juego de mesa, sin aceptar que dentro del ajedrez se apostara dinero o se lucrara con el juego ciencia. La infancia de charles fue una renuncia a la vida de juegos infantiles. Su tiempo lo ocupaban una serie de estudios, donde destaco brillantemente, hasta terminar sus carrera de abogado a los 20 años.

En la siguiente frase nos damos cuenta que las enseñanzas del padre estaban en el pensamiento de Morphy. “A diferencia de otros juegos en los que el lucro es el fin, en el ajedrez las batallas se libran por honor. Si se deja que el tablero de ajedrez, reemplace a las mesas de juego, mejoraría la moral de la comunidad” Steintz jugaba por el dinero, a Paul se le inculcó que jugar por dinero, era una degradación.

Ambos tenían el don del genio. A Steinitz lo empujaba la necesidad, fue un luchador nato, superando los infortunios de la vida, por el contrario a Paul lo movía el honor, dentro de la comodidad de su clase social.

¡Fue el destino quien movió las piezas! . Morphy jugando contra de Rivière en 1858


En su juventud Steinitz fue un admirador de Paul, a Wilhem le llamaban el Morphy austriaco. Ambos se llenaron de gloria y sus contemporáneos los consideraron campeones del mundo. El reinado de Morphy fue efímero, el de Steinitz muy largo. En las palabras del vienes: "El haber conservado durante tanto tiempo el título de campeón del mundo, se debe a que yo me hallaba 20 años más adelantado que mi tiempo. Jugaba bajo ciertos principios desconocidos por Zukertort y a mis demás antiguos rivales.

Mis ideas no eran comprendidas. Por fin, los jugadores de hoy día como Lasker, Tarrasch, Pillsbury, Schlechter y otros han comprendido mis principios, los han adoptado y como es natural han perfeccionado la obra iniciada por mí". Morphy muy poco después de llegar a los Estados unidos, de regreso de su gira por Europa, que duro seis meses, proclamó la finalización de su afición al ajedrez.

Morphy fue a Inglaterra para demostrar que era un excelente ajedrecista, y regresó a Norteamérica lleno de gloria aduciendo siempre; que él jugaba por honor, de forma amateur y que no le interesaba jugar por dinero. Steinitz también en su juventud se traslado a Inglaterra, pero él decidió quedarse en Londres y convertirse en un jugador profesional de ajedrez.

El juego de ambos en su juventud, fue un juego de sacrificio y de ataque, donde el rey debía ser protegido a toda costa, debido a los continuos ataques. Los espectadores de estas increíbles proezas, sabían que las ganaría, el ajedrecista que poseyera mayor imaginación en la combinación.


Morphy y Steinitz compartieron el ser unos jugadores audaces Steinitz supo que ganarse la vida era una dura tarea. Morphy vivió siempre del dinero de su padre. Los dos escribieron columnas de ajedrez: Wilhem fue brillante en ello, Paul dejo de escribir. La pereza fue parte de su personalidad. Steinitz murió en la miseria. Morphy sin carencias, sin haber trabajado durante los años de su corta vida.

Steinitz fue conocido por su mal humor su agresividad para con los ajedrecistas, por el contrario Morphy fue toda su vida un caballero dentro del tablero.


¿Hubiese sido distinta su vida, si, su padre no se hubiese opuesto a que se ganara la vida en el ajedrez, es decir si no hubiera existido el prejuicio de ver en un ajedrecista a un vago, a un vividor, a un paria, sin oficio ni beneficio? Seguramente sí.

Morphy y Steintz compartían algo más, poseían un gran ego. Paúl logró en el ajedrez la mayor recompensa, el ser reconocido a nivel mundial. Después su inconsciente, no lo dejó dedicarse al ajedrez, y minó su psique. Cortó su vida productiva, por prejuicios y frenos culturales inculcados en su niñez.

Steinitz por el contrario, sin este lastre avanzo y fundamentó la teoría del juego moderno. Dejó atrás el juego abierto y encontró una serie de principios para defenderse, en un juego poco llamativo, cerrado, un juego de paciencia donde se acumulan ventajas. Este conocimiento le permitió ser campeón del mundo por 8 años

Él descubrió que no había un mejor jugador, un brujo, un mago del ajedrez. Steinitz aseguraba: " ¡Las piezas en cada lado están en un equilibrio perfecto. Para que un jugador triunfe en la partida este equilibrio debe ser alterado hasta el punto de una de las partes es impotente frente a la otra. Si no se comete un error, el equilibrio se mantiene. Uno sólo puede ganar si el rival comete un error”. Él encontró a partir de una fuerte posición defensiva, acumular ventajas, esperar el error del oponente. Steinitz reemplazo el juego romántico que compartió con Morphy en sus inicios.

Uno, se encerró en un mundo de delirio, el otro evoluciono, hasta su tropiezo con Lasker, quien lo venció. El vienes en sus propias palabras, ante la derrota se sintió roto. También debe considerarse que Willians se casó y tuvo una hija, y que esta murió a los 21 años y un par de años después, murió también su mujer. Duros golpes de la vida para un ser humano, devastadores para la mente.

Hay quien se pregunta ¿quién fue el mejor jugador Morphy o Steinitz? En su juventud Morphy, pero en su madurez Steinitz.

Steintiz, guiado por un afán de rigor y con una envidiable independencia de juicio, criticó duramente algunas de las partidas de Morphy y que el público norteamericano consideraba más bellas y perfectas.

Ante las muestras de disgusto de los norteamericanos por estas críticas Steinitz declaró: “Es cierto que soy criticón y no me complazco fácilmente, pero, ¿no debe uno serlo cuando frecuentemente se escuchan juicios superficiales donde debería hacerse un análisis profundo? ¿No debe uno preocuparse si ve que los métodos anticuados siguen vigentes sólo para evitar que no se turbe la propia comodidad?" Eso diferencia al héroe Morphy, del genio creador Steinitz el análisis profundo y la reflexión

Steintiz físicamente fue un hombre fuerte, vigoroso, tosco. Se le describía como una persona de cabeza grande, de frente prominente, de hombros y brazos poderosos. Cada rasgo en él denotaba más poder que gracia o belleza. De escasa estatura y cortas piernas, cojeaba ligeramente al andar. Morphy era bajo de estatura, delgado, delicado, de piel muy blanca, de rasgos finos, casi como los de una dama, impecable al vestir, un caballero educado.

Steinitz siempre sufrió la miseria quizás esto lo obligo a estudiar y evolucionar, revolucionando al ajedrez. Al no ganarle nadie, él se quedaba con todos los premios. Alguna vez le preguntaron Maestro: ¿No ha ganado usted suficientes laureles como para dejar sitio a los jóvenes?” respondiendo. “Puedo cederles la gloria, pero los premios no” Tal era su necesidad

Steinitz y Morphy en su juventud sabían combinar, desarrollaban sus piezas y sabían que para atacar se necesitaba una superioridad estratégica previa. La originalidad de Steinitz fue que supo descubrir las ventajas, supo identificar cuáles eran los puntos débiles de una posición. Stenitiz tras ocho años de reinado perdió el campeonato en contra de Lasker, y al momento de la derrota demostró su caballerosidad, tras vencer su rey sobre el tablero, pidió: ¡Tres hurras para el nuevo campeón!

Casi al termino de su vida el vienes, sucumbió a la ilusión de que él podría llegar a ser inmensamente rico con la invención de un teléfono inalámbrico, operado completamente por la fuerza de voluntad. Él comenzó a regalar el poco dinero que tenía a los golfos de la calle. Inicio a entretenerse con extraños experimentos científicos, con ideas fantásticas acerca de la electricidad y la telegrafía sin hilos. También tuvo lapsos de furia.

Steinitz contó alguna vez:: " La desgracia de Morphy fue haber nacido demasiado rico. Cuando perdió su capital, no pudo soportarlo, y ahora tiene la idea de que existe una conspiración en contra de él, para mantenerlo sin dinero"


Paúl pago todos sus gastos de su estancia en Inglaterra y Paris gracias a la herencia de su padre. Después, ya de regreso en Nueva Orleáns, sobrevino la guerra civil. Él, su madre y su hermana, partieron a Francia donde vivieron algunos años. Poco a poco la fortuna heredada de su padre menguo. Morphy tuvo algunos episodios de agresividad intentado golpear con su bastón y retar a un duelo a un personaje de su entorno.

Charles Morphy solía pasear a la una de la tarde por la calles, comprar flores, saludar a los paseantes imaginarios. Recorrer las calles charlando consigo mismo, vestido siempre impecablemente. Se sabe que en un día se cambiaba varias veces el atuendo. Presento episodios de manía persecutoria afirmando que lo querían envenenar y que su cuñado lo había despojado de su dinero.

Los familiares a Morphy quisieron internarlo en un psiquiátrico, al cuidado de unas monjas, pero Paul uso su oratoria, sus recursos de abogado y con gran elocuencia, convenció a las monjas de un psiquiátrico católico, de no internarlo en contra de su voluntad. A Steintiz la primera vez lo internaron en un psiquiátrico en Moscú por 40 días. Y termino sus días en un asilo mental en la isla de Ward.

La leyenda culpó tanto a Stauton, como a Lasker de la locura de Morphy y de Steinitz. Los dos tuvieron razones para detestar a Stauton. Morphy por los descalificativos que Stauton escribió sobre él en su columna semanal y su eterna evasiva de un encuentro con Paúl, hasta insinuar que Morphy no tenía los fondos suficientes para el encuentro.



Stauton.

Steinitz lo odiaba por el mismo motivo los ataques de Stauton hacia el vienes. Steinitz escribió: “Ante los ojos de Stauton, tanto Morphy como yo somos culpables de haber vencido a Anderssen “Es Statuton quien intentó por primera vez pasar ante los ajedrecistas británicos como aficionado entre profesionales y como profesional entre aficionados. Fue él quien ataco a través de su conexión con los círculos periodísticos, a los mejores maestros del ajedrez con declaraciones falsas sobre los hechos", " Él inauguró una especie de cruzada patriótica especialmente contra los maestros no ingleses, con expresiones, como los extranjeros, los mercenarios. Fue él, quien treinta años después de la muerte de La Bourdonnais, se burló de la lamentable pobreza del maestro, más grande de su época”, y recordaba las criticas de Stauton, cuando Steintiz triunfo venciendo a Joseph Henry Blackburne.

La parte final del encuentro de Steinitz contra Zukertort por el campeonato del mundo, se jugó en New Orleáns, lugar donde vivía y nació Morphy. Después de su derrota Zukertort no se recuperó nunca más de este colapso y ya sólo fue “una sombra de sí mismo”, en las palabras de Siegbert Tarrasch.

Morphy y Steiniz se conocieron en casa de Morphy y charlaron por 12 minutos. La vida no les permitió jugar una partida de ajedrez, ni siquiera una amistosa. Steintiz lo anhelaba; Morpphy no. ¡Fue el destino quien movió las piezas!

No hay comentarios:

Publicar un comentario