miércoles, 24 de agosto de 2016

Quienes jugaron ajedrez. Jaime Sabines.





"Jugamos a estar sobre la tierra pero al fin nos vamos"

Sabines nació en Cintalapa, Chiapas de Figueroa. Es compositor, cantante y uno de los poetas más leídos y el que más vende libros en México. Ha sido Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983.

En su juventud estudio medicina, el poeta rememora: ­Yo, no me sentía bien en la Escuela de Medicina, esta se convirtió en un trauma, que duró tres años y medio. ¡que me lastimó tanto la medicina! Pero estos años en medicina, me hicieron verdaderamente poeta, porque me sentí obligado a verme a mí mismo, a hablar de mí, de mi gran soledad, de mis angustias, dolores, esperanzas y sueños, porque sentí el contraste con la ciudad que me apachurraba todos los días en la escuela, y supe del aire de México que no me gustaba, y eso que en esa época era limpio, no está porquería que ahora respiramos.

Nos dice que cuando abandonó sus estudios de medicina, se decidió por la facultad de filosofía y letras, donde conoció a Julio Torri, a José Gaos, a Ricardo Guerra, a Rosario Castellanos, a Fernando Salmerón, a Héctor Azar, a Emilio Carballido, a Sergio Magaña, a Dolores Castro, a Luisa Josefina Hernández y al nicaragüense Ernesto Cardenal, en su paso por México.

El escritor cuenta: También conocí a Pellicer, el poeta tabasqueño y nos cuenta una anécdota que habla del carácter de Sabines. El maestro Carlos Pellicer, leyó unos poemas míos en la revista Metáfora y le interesaron. Un día me llamó y me preguntó si tenía poemas escritos y si pensaba publicarlos. Le contesté que estaba escribiendo, y me dijo: ''Si algún día publicas un libro, acude a mí que yo te voy a hacer el prólogo". Para mi gusto, los mejores en esa época eran José Gorostiza y Pellicer. Hubiese sido un empujón terrible que el poeta me hiciera el prólogo de mi libro de poemas "Horal"


Terminé mi libro. Lo escribí a los 23 años, en el primer año de filosofía y pensé: Con Pellicer nada de nada, o vales tú por ti mismo o ¿vas a llevar muletas para tu primer libro? No señor. Acabé el poemario, fui con el maestro y le dije que no aceptaba su prólogo, pero le agradecí su apoyo.

Afirma que de todos los deportes, el ajedrez es el más violento porque, perder poco a poco es agotador, es violento constatar que hay otro más inteligente que yo. Nunca hay que dejarse ganar, siempre hay que buscar el triunfo.

El ajedrez es un abismo tremendo, no tiene límites. Para mí, lo principal del ajedrez es la dimensión del tiempo... Lo primero que se aprecia son los horizontes infinitos del ajedrez, pero hay momentos en que se está ante un abismo, ante un precipicio, en el qué hacer en determinadas circunstancias
cuando el adversario lo ha llevado a uno hasta ese momento... para mí el ajedrez es una aventura arriesgada, escalofriante, obsesiva. Duchamp decía del ajedrez que es una tremenda actividad que no deja huella.



Sobre su poesía, Marco Antonio Campos dice: "Uno de los poetas mexicanos que más se acerca a la afirmación de que un escritor sólo escribe en su vida un libro, creó un estilo y un tono; ese algo que hace de inmediato relacionar cuando otro escribe como él".

Monsivais asegura: "El poder de convocatoria de Sabines radica, según creo, en la capacidad de animar el placer de la metáfora, recurriendo a elementos cotidianos. Ese don formidable de convertir en expresión sabiniana lo que antes de él pudo ser de cualquiera de nosotros. 


En las ocasiones en que he visto en acción al público de Sabines, esos amorosos que no se avergüenzan de toda conformación, he percibido o creído percibir que para buena parte de ellos Recuento de poemas o Nuevo recuento de poemas le significaron el ingreso a un mundo de estímulos inesperados, ligados a la música de la palabra, a la emoción largamente vivida de una metáfora, a la posibilidad de asomarse a una sensibilidad que desconocían en ellos mismos, y comparten su pasión inaugural con los habituales de la poesía, los enterados. 

Una gran poesía se construye con espontaneidad arduamente trabajada, sencillez de la complejidad, con desdén ante la tiranía del buen gusto o ante las consecuencias del exceso y la provocación"

José Emilio Pacheco, en un texto, lo pinta de cuerpo entero: ''Jaime Sabines aparece bajo este criterio como uno de los escasos poetas mexicanos que verdaderamente ha hecho obra: un impresionante recuento y, digamos, cinco poemas (no necesariamente los mismos para cada lector) que están entre los grandes de su lengua y de su siglo. No puede pedirse más ni puede aspirarse a más por inmensas que sean las ambiciones. Sabines se equivoca como todos, pero acierta como pocos. Tiene derecho a que lo juzguemos y recordemos por sus mejores, abundantes momentos. Sin esos textos que se disparan en todas direcciones sin llegar nunca a organizarse, Sabines no sería Sabines, no nos hubiera dado aquellas otras páginas que permanecen en nuestra memoria y nos acompañarán mientras estemos vivos".

Elías Nandino opina de Sabines: "Jaime Sabines no se anda con ambages ni con poses para realizar sus poemas. Al pan lo consagra pan y al vino, vino. Odia lo burgués y lo estacionario y dispone de las palabras que puedan expresar su rabia, su violencia, su mal humor o descubrir su universo de amor o denunciar lo que le choca o le da náusea. Uno se pregunta: ¿cómo hace este poeta para darle dignidad a la palabra de la calle, a la común y corriente, a la que nace en la entrada de las cantinas o en la neblina de humo de cigarro que satura la penumbra de las casas de cita?"






Rosario Castellanos, escribía: ''Los lectores de Jaime hace tiempo que estamos en Yuria, detenidos ante este poderoso monumento en que un hombre graba su protesta, su esperanza y su desesperanza, su sabiduría y sus oscuridades, aguardando a que venga el otro y lo descifre y lo comparta. Porque ante estos signos se puede asentir o disentir apasionadamente pero no alzarse de hombros con indiferencia, no pasar de largo como la virtud de arrastrarnos hasta su órbita, de colocarnos en su terreno y ya allí dejarnos en libertad para estar racionalmente de acuerdo con sus poemas. Porque emotivamente sí hemos sido enajenados".

Cuenta Efraín Huerta una anécdota: de las pocas veces que Sabines se permitió leer en público el poema a su padre. Dice Huerta: Una media tarde, en algún anfiteatro de CU, Jaime dio un recital, y la presentación la hizo Chayito Castellanos. Cuando concluyó la lectura, un caballero le pidió al poeta que leyera algo menos amargo que lo que había leído, por ejemplo el poema del mayor Sabines. ¿Ah, sí? Y Jaime leyó como sólo él, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, y el caballero que había solicitado el poema se fue haciendo chiquito hasta desaparecer hecho un mar de lágrimas. Total, que cuando terminó, Chayito se adelantó a la salida, nos encontramos y solamente me dijo: 'Es el mero mero'.

Joaquín Díez Canedo el famoso editor menciono sobre el poema del mayor Sabines: que no ha habido otro similar desde poema de Manrique a la muerte de su padre, nos dice Sabines: yo quería que Canedo hiciera una edición barata y que se conociera por todos lados, y él se encaprichó en que no. Uno escribe para los demás, no para tener el librito guardado.

Sabines nos confiesa: Nunca he vuelto sobre mis pasos en la poesía. Corrijo sólo en el momento de escribir. Si revisan mis libretas las encontrarán casi limpias: con una raya los poemas que rechazaba, y de vez en cuando cambiaba una palabra. Por lo general siempre corrijo en el momento de escribir, siempre he tenido la idea de que la poesía es fruto de un instante, y de que somos como el río de Heráclito: si yo, hoy, corrijo lo que hice ayer, estoy adulterándome, me estoy falseando.

El Jaime Sabines de ayer fue muy diferente al Jaime Sabines de este instante, como éste de hoy va a ser diferente al de mañana. Por eso no creo en la corrección, pues la veo como una falsificación. La poesía comunica emociones antes que nada, y esa emoción de hoy no es la misma que la de mañana. Con algún otro sentido, con alguna otra nariz, la vamos a oler diferente.

Sobre su paso breve en la política con ironía nos dice: Estoy metido en política. Estoy metido en política otra vez. Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan y me exhiben Poeta, de la familia mariposa-circense, atravesado por un alfiler, vitrina 5”. (Voy, con ustedes, a verme)







Se le explica al poeta Jaime Sabines, el más entrañable de los poetas. al nombrarle una palabra deberá mencionar en forma libre lo que le venga en mente. 

A continuación la transcripción de las palabras así como de sus respuestas.

Ajedrez y poesía.

-El ajedrez es creativo necesariamente, y por eso es apasionante,  como la poesía. En la poesía hay intuición, muchas veces en el ajedrez existe la intuición, aunque en éste predomina el conocimiento de las cosas, se puede ser intuitivo cuando se es ignorante de algo.

Poesía.


-Un acto gratuito, un misterio tremendo al que hemos buscado durante años en nuestra juventud, en ese encuentro tremendo de las palabras con el misterio de la vida. La poesía es un suceso, un acontecimiento, una ocurrencia de todos los días. Es la emoción pero también técnica y conocimiento profundo del alma.





Poema.

-El poema sale como el fruto; el durazno da durazno, el peral da peras, así de esta manera gratuita, de un don, de un milagro fluye la magia del poema.

¿Poeta por vocación?

-No, fue por destino, porque la poesía es como una maldición o como una bendición; que nos salva del diario morir. La poesía se escribe para los demás, y si alguien me dice que gusta de lo que escribo, uno encuentra la satisfacción de descubrir que la poesía se realiza, que hay alguien a quien le sirvió para vencer un momento de soledad, o una angustia o un pesar por los contagios de los pesares del poeta, por sentir alivio de que el sufrimiento no es nada más de uno, en fin, esa es la alegría de la poesía.

¿Qué es la literatura?

-Nada. Puede ser un oficio, pero también una desocupación. La poesía es otra cosa: es un destino. Es algo que se hace fundamentalmente con palabras, con emociones, con sentimientos.

Libro.

-Es como el poema es un medio de comunicación, un medio de entendimiento humano, un puente que tendemos entre una personalidad y otra, entre una isla y otra.

Sus autores preferidos.

-Husley, Nietzsche, Goethe, Dostoievski, James Joyce... Las mil y una noches. Aldoux Huxley y James Joyce, me golpearon como si voltearan un calcetín fueron un resplandor de vida... de la generosidad de la vida.

Ajedrez.

-Muchas veces he pensado que es jugar contra el destino. Todos los juegos, incluidos los de azar, son un enfrentamiento con el destino. Pero el ajedrez es enorme, profundamente bello. Ha sido definido como un deporte, como una ciencia y como arte. A mí me atrae el arte que hay en el ajedrez: la sorpresa artística, la belleza interna del juego, las múltiples posiciones bellas que se suceden en una partida. Por supuesto, los que no saben jugar ajedrez piensan que es un entretenimiento más, como una tarea que hay que resolver.

Tablero.

-Suelo llevarme uno portátil a la cama por las noches y resolver una partida en lo que concilio el sueño. Como saben los ajedrecistas, la única forma de dormir es matar al rey.


Su ajedrecista preferido.

-Mi favorito es Alekhine. Capablanca era apolíneo: recto, firme, de una sencillez profunda. Alekhine era la guerra, el tigre, jugaba contra el hombre. El ajedrez actual es muy distinto al que jugaron Capablanca o Alekhine. Ahora juegan como las computadoras, son fríos. Nunca me ha emocionado una partida de Karpov. En cambio, en una de Alekhine encuentro tres sacrificios.

" Tarumba"

Tarumba Es un canto a la supervivencia más que a la vida. Tarumba fue escrito en las condiciones más adversas para un poeta.

Nació, en la tienda de telas donde fui un empleado. Me llama la atención que es el libro con el que más se identifican los jóvenes. Me extraña ese fenómeno.

Cuando estuve en Cuba, en 1965, fui jurado del Premio Casa de las América, a todos los jóvenes les llamaba la atención Tarumba. También estuve en las playas de Tonalá, Chiapas, den de asistían muchos jipis, y encontré que a estos muchachos también les gustaba Tarumba. ¿Por qué ocurrirá esto? ¿Cómo es posible que estos muchachos que crecen en la revolución cubana y estos otros que crecen en la libertad del hipismo se identifiquen con Tarumba? Así era y sigue siendo todo.





¿Que es su libro?

Tarumba es una protesta contra la vida que lleva uno. Es la rebeldía.

Simultaneas.­


-Me asombran los que juegan simultáneas a ciegas ­. Treinta y cinco, cuarenta tableros al tiempo. ¡Qué tremenda memoria!

Fischer.

-Fue el último que combinaba el genio del ajedrez romántico con la técnica de los jugadores actuales.

Ajedrez rápido.

-No me gusta, no te enseña nada.

Euwe.

-Un mediocre, quien derroto Alekhine, por las tremendas borracheras de este.





Con su esposa Josefa ‘Chepita’ Rodríguez Zebadúa.

Las viudas del ajedrez.

-Sabines ríe estruendosamente y relata: Cuando estaba en la tienda, mi hermano Juan me mandaba unos problemitas que sacaba quién sabe de qué revistas y me pasaba días en resolver algunos; me producía una gran felicidad encontrar la solución. ¡Me llevaba el ajedrez a la cama! Hasta que mi mujer protestaba.


Tiempo.

-Con el ajedrez he adquirido una nueva noción del tiempo. No me refiero sólo al tiempo del reloj, no sólo al que se pasa jugando. Me refiero al orden de las jugadas en el ajedrez: si uno realiza una brillante jugada pero un momento antes o después, no funciona; las jugadas intermedias, sin las cuales una combinación no puede realizarse, significan saber "perder los tiempos" El ajedrez nos da una noticia del tiempo, pero en la eternidad; una noticia acerca del tiempo y de la perpetuidad.

GMs.

-La libertad se adquiere, paradójicamente, con el mayor rigor y la mayor disciplina El poeta tiene que darse totalmente en cuerpo y alma el ajedrecista también.

Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto, Como el nadador que quiere llegar a nadar bien y tiene que meterse al agua todos los días. Sólo a través de muchos años se van obteniendo resultados, únicamente cuando se ha hecho una buena siembra se van cosechando productos consistentes.

Perder.

-El ajedrez es un juego noble. No se trata sólo de ganar. Para eso, juega uno con un villamelón, y con esas victorias uno baja de nivel. Es mucho mejor jugar con alguien tanto o mejor que uno mismo para aprender: ésa es la alegría, ése es el gusto del ajedrez. Prefiero perder una partida con alguien que me enseñe.

Apoyos.­

-Las condiciones para jugar al ajedrez en México no son propicias. A diferencia de los corredores o los futbolistas, por ejemplo, los jugadores de ajedrez no tienen apoyos.

Drogas.

-Yo prefiero mis viejos alucinantes: la soledad, el amor, la muerte.


Soledad.

-Vivimos una gran soledad, y la poesía como un gesto amoroso, es un puente que tendemos entre una isla y otra isla. La isla de Sara, la isla de Jaime; un puente entre nuestras propias vidas. La poesía no es más que un puente que tendemos entre una soledad y otra.

El hecho de escribir es ya el hecho de romper esa soledad; ese instante en que usted escribe es un instante de comunión con las personas y con la vida. Hasta con los muebles y las cosas.

Escribir es el verdadero sentido de la vida. En lo personal, para los poetas es una especie de catarsis. Recuerdo que cuando la muerte de mi padre, escribí todos esos poemas, noche tras noche a medida que iba transcurriendo la enfermedad y, más tarde, cuando su muerte, el entierro, el luto.



Después de escribir en 1961 " La Muerte del Mayor Sabines", guardé silencio durante tres años, porque ya estaba harto de hablar de la muerte, pero no podía quitármela de la cabeza. Al fin, el tema de la muerte me vence de nuevo y me doy cuenta de que no podía salir de aquello mientras no lo enfrentara decididamente. Así, resolví escribir la segunda parte del poema de "El Mayor Sabines" en 1964, más o menos.

Escribirla me ayudó a salir de mi soledad. Muchas veces, cuando uno se está muriendo o se muere un ser querido, escribir es todo lo que importa.

Papeleta.

-Cuando llego a releer, me doy cuenta de que no sé quien lo hizo.

La partida.

-El poeta es el escribano a sueldo de la vida, el poema nace, pero además se hace, por eso el poeta tiene que hacerse, conocer el instrumento de su trabajo: el idioma. Y además tiene que aplicarlo.

Felicidad.­

-No creo en la felicidad, pienso que es una mala receta de nuestra época. Prefiero recomendar, vivir intensamente, felicidad es una palabra tonta. La vida se compone de veinte mil momentos de felicidad y de veinte mil momentos malos y desastrosos durante el mismo día.



Neruda.

-Ahora que lo pienso, a la obra de Neruda le sobra 50 por ciento de poesía.

Casanova.

-Es lo que he sido yo, que he pretendido el amor, por eso digo en los amorosos, que van entregándose, dándose a cada rato'. El amor es lo último, lo eterno, lo permanente. Pero al mismo tiempo, como también expreso en ese poema: Los amorosos se ríen de los que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Casanova pretende de verdad enamorar y ser enamorado.

"Horal"

Es mi primer libro, lo escribí en 1949. Fue cuando le conté que sentí, que ya tenía una voz propia, porque ya había escrito cientos de páginas que se fueron a la basura, pues afortunadamente siempre tuve un sentido bastante crítico y muy exigente. Cuando empecé a escribir " Horal" , me di cuenta que por ahí podía venir mi primer libro Cuando me acuerdo de la época en que lo escribí, lo siento como un retrato de la vida cotidiana.

Dialéctica.


-Uno es distinto de hoy a mañana; cada día se es una persona distinta. Y porque la poesía toma precisamente un instante de vida, entonces al otro día, ya no tienes derecho a meterte con él.

La muerte.

-Yo, yo, yo, yo, el más amado, el elegido de mi corazón, el solitario, el fuerte porque he representado fielmente el papel del hombre y he ascendido la cuenta biológica desde la dulce infancia irrepetible hasta el cañón del eco de la vejez, donde ya empiezo a gritar mi nombre. Tendré que dejar, con dolor, con dolor, dejar el mundo, Dejar el mundo. Ah, dejar, dejar, dejar el mundo.

Su padre.­

-Él me enseñó el ajedrez cuando yo era muchachito, de siete u ocho años. Primero me daba torre de ventaja, después caballo o alfil. Luego ya jugamos al parejo, cuando tenía 11 o 12 años, ya le ganaba al viejo, y me hacía trampas. Era jalisquito: me mandaba traer cualquier cosa y movía las piezas.

Mi padre fue amigo de mi vida todo el tiempo, protector de mi miedo, brazo mío, palabra clara, corazón resuelto.

Aprendiz de brujo.

-Me gusta no el teorema rígido del ajedrez, sino la invitación a la aventura, prefiero a los jugadores que buscan la magia. Como Carlos Torre contra Emmanuel Lasker, partida jugada en Moscú, en 1925. Carlos Torre movió 24. C3R, a lo que Lasker contestó DOCK. Y entonces, el gran maestro yucateco hizo una tremenda demostración: 25.A6A!! DxD, 26. TxP+ R1T, 27. TxP+ R1C, 28. T7C+ R1T, 29. TxA+ R1C, 30. T7C+ R1T, 31. T5C+ R2T, 32. TxD R3C, 33. T3T RxA, 34. TxP+ R4C, 35. T3T y Lasker hizo bien en rendirse.





Viejo.

-Ríe cuando nos comunica: Me gusta la palabra viejo, entré a la vejez oficialmente; un día antes me sentía bien, lleno de vida, gozoso, prometedor, incauto. Me gusta la palabra viejo, pero odio la palabra senecto.

La Luna.

Sabines recita: La Luna se puede tomar a cucharadas ò como una capsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante Y también alivia A los que se han intoxicado de filosofía. Un pedazo de luna en el bolsillo Es mejor amuleto que la pata de conejo: Sirve para encontrar a quien se ama, Para ser rico sin que lo sepa nadie Y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños Cuando no se han dormido, Y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos Ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna Debajo de tu almohada Y miraras lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna Para cuando te ahogues, Y dale la llave de la luna A los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte Y para los condenados a vida No hay mejor estimulante que la luna. En dosis precisas y controladas.





El juego.

-Todos los juegos, incluidos los de azar, son un enfrentamiento con el destino. Jugamos a estar sobre la tierra pero al fin nos vamos. Con alegría o con dolor, dulce vida, nos vamos...

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